Publicamos este artículo sobre el amor obra de nuestro colaborador, don Antonio García-Moreno que creemos que tiene una gran actualidad. Le hemos ilustrado, como en temas anteriores con las estampas de las hermanas Paulinas que ya hemos utilizado otras veces.


Matrimonio y Amor

Por Antonio García-Moreno

Solo con la luz de la fe podemos asomarnos al Misterio de Dios y conseguir con su ayuda algún reflejo luminoso de su inmensidad infinita... Lo primero que “descubrimos” y proclamamos al profesar nuestra fe dice así: “Creo en Dios Padre Todopoderosa, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible...

Creador de cuanto existe, lo de arriba y lo de abajo, lo que vemos y lo que no se ve... Y de todo lo creado, la culminación y el broche de oro es el hombre, creado a su imagen y semejanza, varón y hembra los creó. Y serán los dos una sola carne... Semejanza o parecido, imagen o copia, no identidad ni absorción panteística. Jesús lo dijo: sed perfectos como vuestro Padre es perfecto, esto es, sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso... La descripción más cercana y entrañable de lo que es Dios nos la da San Juan al decir por dos veces seguidas “Dios es amor”. Por eso en el amor se realiza y se va fraguando en cada uno la similitud con Dios, en el amor, en ese hermoso relacionarse con el prójimo, para dar y para recibir...

ENTREGA MUTUA

La entrega mutua del hombre y la mujer, es decir, el matrimonio es la forma ordinaria diseñada por Dios para el logro de una gran semejanza a la imagen divina, al misterio de la Santísima Trinidad. San Pablo llamará al matrimonio el gran sacramento o misterio referido a Cristo y a la Iglesia, donde el amor esponsalicio tiene su mayor exponente y realización. De ahí que el matrimonio instituido por Dios ya en el principio sea indisoluble, y la mejor forja para conseguir el auténtico amor, ese que es fuego y pasión, sufrimiento curativo y transformante...

DEGRADACIÓN

La degradación reinante respecto al matrimonio, orquestada con la ley de divorcio Express, según datos publicados recientemente, señala en nuestra región que de cada dos matrimonios, uno acaba en divorcio. Los matrimonios siguen celebrándose, cada vez con una parafernalia más sofisticada. Ahora la alfombra roja se adorna con lámparas encendidas al paso del cortejo nupcial, y casi una orquesta, con violín y violón incluidos, amenizada la ceremonia, filmada al detalle. Es como un castillo de fuegos artificiales que explota formando una palmera de estrellas que brilla, en la oscura noche, para desvanecerse con estrépito en un poco de humo

GRAVE PROBLEMA

Es uno de los graves problemas que preocupan a la Iglesia. En Valencia Benedicto XVI no ahorró esfuerzos para pregonar y defender la dignidad del matrimonio, según el diseño divino, entre hombre y mujer y para siempre. Antes de ser elegido Papa (cfr. Dios y el mundo, Barcelona 2002, p. 79), Ratzinger trató del matrimonio al responder a un periodista alemán: “Hombre y mujer se pertenecen mutuamente. Poseen dones que han de desplegar para de ese modo hacer aflorar y madurar al ser humano en toda su amplitud. Sabemos que esa diferencia dentro de la unidad entraña tensiones y puede desembocar en intentos de ruptura. Esto también sucede en cualquier amistad. Cuanto más cercano se está, más fácil es tirarse de los pelos.

EL AMOR CURATIVO

“El amor es una exigencia que no me deja intacto. En él no puedo limitarme a seguir siendo yo a secas, sino que he de perderme una y otra vez al ser desbastado, al ser herido. Y precisamente esta herida para sacar a relucir mis mejores posibilidades forma parte, en mi opinión, de la grandeza, del poder curativo del amor. En este sentido, no se debe imaginar un amor puramente romántico, que cae del cielo sobre ambos cuando se han encontrado y que a partir de entonces todo irá sobre ruedas.

“El amor hay que entenderlo como pasión. Sólo cuando se está dispuesto a soportarlo como pasión, aceptándose siempre de nuevo el uno en el otro, madurará una pareja para toda la vida. Si, por el contrario, cuando las cosas se ponen críticas se dice que hay que evitarlo y se separan, uno prácticamente se priva de la verdadera oportunidad que ofrece la convivencia entre hombre y mujer y, por tanto, de la realidad del amor”.