CANSANCIO A LA MITAD DELA PASCUA

Por Ángel Gómez Escorial.

En mis mejores tiempos de actividad periodística yo decía de mismo que era escribiendo “era malo, pero rápido”. Bueno, era un piropo al revés. Ni era tan malo, ni por supuesto era tan rápido. Pero algo de eso había. Siempre tenía ganas de terminar los artículos, los editoriales, los reportajes. Y, en parte, era capaz de hacer cosas aceptables en poco tiempo. El secreto –si es que lo había—era pasar un tiempo planeando el tema mentalmente, sin tomar una sola nota. Y, en un determinado momento, como si fuera el resorte de una ballesta, todo salía de una vez, aunque, por supuesto, había que revisarlo después. Pero en su mayoría el texto surgido con extraordinaria rapidez era válido.

LA NUEVA ENCÍCLICA

Por el contrario, hoy me ha costado mucho iniciar esta Carta del Editor de Betania. He pasado bastante tiempo buscando alguna idea que me gustara. La Carta tiene como misión tratar de una manera más personal, o intimista, los temas generales que se tratan en la página. He estado dando vueltas a hablar sobre la anunciada tercera encíclica de Benedicto XVI, la cual, al parecer, iba a salir en los últimos días de marzo y que parece que tendrá un fuerte contenido social y ecológico. Pero, realmente, no hay nada más que se sepa sobre ella y, por tanto, escribir al respecto no dejaría ser una temeridad. De todos modos, creo sinceramente que el Papa Ratzinger tiene una especial originalidad en sus escritos y que –y ello es lo más probable—una encíclica suya dedicada al abuso económico o al maltrato de la Tierra ha de tener un interés excepcional, pues, sin duda, dará una nueva forma de ver estas cosas, que, tal vez, no guste a todos, aun dentro de la Iglesia Católica, aún dentro de la Curia Vaticana.

UNA CIERTA ATONÍA

No se si es la primavera, pero me siento cansando y poco ilusionado con mis temas. El montón de trabajo que es Betania solo se puede aguantar con la presión que da sentirse ilusionado por ese trabajo. Y ya llevo mucho tiempo con menos ilusión. Y no sé la causa. Creo que mi fe –dentro de lo que cabe—está intacta, pero probablemente no se corresponde mi posición religiosa personal con el desarrollo de Betania. Es posible además que una cierta atonía inunde todas las cuestiones –últimamente—de nuestra Iglesia. Y que esa atonía sea contagiosa. No lo sé. Pero hoy necesitaba yo explicar esto. Me lo pedía el cuerpo, un cuerpo, desde luego, bastante cansado. Será la primavera. Pero a la mitad de la Pascua me siento cansado, cuando tenía que ser al revés. La Pascua es alegría y creatividad. Pero ya ven. No absorbo este año la alegría y la creatividad de la Pascua. Estoy cansado, sin duda. Si pueden, amigos lectores, recen por mi. Me hace falta.