TERAPIA DE LAS ENFERMEDADES ESPIRITUALES EN LOS PADRES DE LA IGLESIA

Por Fernando Rivas Rebaque

Ediciones San Pablo, Madrid, España

Sin duda estamos, a primera vista, ante un libro interesante. Su título es completamente descriptivo. No se trata, solamente, de formular desde el tiempo presente enfermedades de personas del tiempo pasado. La investigación sobre las dolencias de personajes históricos es una práctica literaria y científica que ha dado muy buenos resultados en la actividad editorial. Aquí, en el libro de Fernando Rivas Rebaque, se ofrece la terapia ante esas enfermedades y de ahí, sin duda, su gran originalidad. Pero la cosa sigue. Fernando Rivas abre de sopetón su libro reproduciendo un fragmento de otro libro y de otro autor. Se trata de una obra de Javier Rodrigo –Ni santo, ni mediocre—publicado en 1998. En ese fragmento se dice que la mayoría de los libros religiosos están dedicados a la perfección de los santos y que se olvida esa zona intermedia que ni es santa ni mediocre. Realmente, Rivas Rebaque, centra estupendamente sus propósitos. Ahora queda por saber el por qué de la elección de los Padres de la Iglesia y la “curación” de sus enfermedades. Pero la cosa va a ser más complicada. En su introducción realiza una descripción de la pastoral actual surgida, parece, de viejos rigorismos de la educación anterior. En el estadio actual se han abandonado estados y prácticas –por ejemplo la ascética y la mística—anteriores que sirvieron para mucho.

Bueno, y así nos adentramos en el primer capítulo que hace un recorrido histórico por el mundo de la salud. Ya en el punto 3 de este primer capítulo se van a dar las primeras claves. Se titula “Cristo, médico de los Padres de la Iglesia”. El capitulo 2 es una análisis, desde la antropología y la teología, de esas enfermedades de los Padres. En lo capítulos 3 y 4 se analizarán el origen de las enfermedades y la descripción de las mismas. Ya en los capítulos 5, 6 y 7 se visionan las pasiones por su cercanía al cuerpo o a al alma. Los capítulos 8, 9 y 10 describen las terapias a esas pasiones. Y para entenderlo mejor pues citemos, por ejemplo, dos de las terapias indicadas. La terapia para la gula es la templanza y la terapia a la lujuria, la castidad. El capitulo 9 es, a mi juicio, lo mejor del libro cuando analiza las pasiones relativas al alma: tristeza, temor acedía, cólera. Y el 11 habla del control de los pensamientos y resulta, asimismo, de enorme interés. El último capítulo se refiere nada menos que a los síntomas de que se ha recobrado la salud…

¿Qué más se puede decir? Bueno es un libro de actitudes religiosas –eso está claro—y se desprende que los problemas surgidos en ese camino ascendente hacia Dios pues son las enfermedades, lo cual, sinceramente, no es discutible. Es verdad que estos tiempos estamos acostumbrados a tratar con patologías aparentemente más duras, más científicas, a las cueles nadie relaciona con la fe, ni siquiera las puramente mentales o de estados de ánimo. Según se va leyendo el libro de Fernando Rivas Rebaque se va reconociendo el camino personal de la lucha espiritual y se obtiene consuelo. Es, pues, un libro interesante y útil, muy útil. Si se entra en él con sencillez y con ganas de aprender.

Como de costumbre damos al final una breve noticia biográfica del autor. Fernando Rivas Rebaque, nace en Ciudad Real (España) y es sacerdote de la diócesis de Getafe (Madrid). Es consiliario de la JOC y de la ACO, movimientos católicos obreros. Y es profesor de historia antigua y de Patrología en la Universidad Pontificia de Comillas. En San Pablo publicaba en 2005 un libro titulado “La experiencia espiritual de Jesús”.

 

Ángel Gómez Escorial