LOS “NUEVOS PECADOS”

Un lector –Carlos—de Ciudad Real, España, nos pide una aclaración sobre el tema de los “nuevos pecados” anunciados por el Vaticano. Y estamos de acuerdo con él en que se ha suscitado una cierta confusión, aunque –todo hay que decirlo—ha sido por su reflejo en la prensa generalista, la cual, en muchos casos, se tomó la cosa a broma. Pero la cosa ha tenido su importancia. Tanto es así que fuentes de la Iglesia Católica, el pasado 11 de marzo dieron una especie de desmentido señalando que, en efecto, no se había publicado una “nueva lista de pecados. Textualmente el desmentido decía que “no existe ningún edicto vaticano nuevo” y procedía de la Oficina de Comunicación de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales. La historia no es otra que la publicación en la edición italiana de “L’Osservatore Romano” de una entrevista con Monseñor Gianfranco Girotti, obispo regente de la Penitenciaria Romana. Pera centrar más el tema reproducimos a continuación lo que la Agencia Zenit escribía al respecto el mismo 11 de marzo. Decía:

“El periodista Nicola Gori ha preguntado al prelado: «¿Cuáles son, según usted, los nuevos pecados?». «Hay varias áreas dentro de las cuales hoy percibimos actitudes pecaminosas en relación con los derechos individuales y sociales», responde monseñor Girotti. «Ante todo el área de la bioética, dentro de la cual no podemos dejar de denunciar algunas violaciones de los derechos fundamentales de la naturaleza humana, a través de experimentos, manipulaciones genéticas, cuyos efectos es difícil prever y controlar». «Otra área, propiamente social, es el área de la droga, con la que se debilita la psique y se oscurece la inteligencia, dejando a muchos jóvenes fuera del circuito eclesial». Está también «el área de las desigualdades sociales y económicas, por las que los pobres se hacen cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos, alimentando una insostenible justicia social, el área de la ecología, que reviste hoy un importante interés»”.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS, HOY

La formulación de lo que es pecado para el cristiano sigue en línea a los Diez Mandamientos que Dios Padre proclamó en el Sinaí y entregó a Moisés. La explicación más certera –y adecuada a estos tiempos-- a este respecto está en el “Catecismo de la Iglesia Católica”, obra sencilla y clara de consultar pero que, tal vez, los cristianos no utilizan. Y, sin embargo, está redactada en un lenguaje muy claro y asequible… ¿Y entonces a que se refería Monseñor Gianfranco Girotti? Pues a una nueva visión de los mandamientos de acuerdo con la situación de nuestro mundo actual. Cuando se dice –por ejemplo-- que la droga atenta contra la vida pues no es una exageración. La droga está destruyendo muchas conciencias y muchas vidas, teniendo una capacidad de adicción para el individuo que en muchos casos, no tiene retorno, ni vuelta atrás. La conducción temeraria en carretera es un atentado continuo contra la vida humana, como observamos todos los días.

Incluso, la hermosísima frase evangélica de amar al prójimo como a si mismo, estaría hoy un tanto en precario, ya que hay muchas personas que no se quieren, que se hacen, a si mismas, mucho daño con conductas muy poco recomendables que van desde el mal uso de la comida, del alcohol y hasta con abusos graves en prácticas masoquistas, etc. Hay claros pecados económicos basados en la total adoración al dinero que produce una acumulación excesiva de riquezas, lo cual produce la pobreza de otros, creando ese gran problema de que cada vez unos pocos son muchos más ricos y otros muchos cada vez más pobres. Otro ejemplo importante.

LOS PECADOS QUE NO SE SIENTEN

Y esto que podría ser de puro sentido común, pues no siempre funciona entre los cristianos. Hay gentes que siguen dando una importancia enorme a los pecados más tradicionales, como se pueden derivar de algunas conductas sexuales, mientras que no se penalizan los usos personales y profesionales, relativos al abuso de poder en lo económico, social o político. Asimismo, los excesos –en muchos casos graves—del consumismo son perfectamente admitidos y asumidos por gentes que se consideran buenos católicos. Tampoco se respeta la verdad utilizándose un exceso de mentiras para presentar realidades “políticamente correctas”. O, incluso, para atacar al adversario. Se combate el relativismo moral –en algunos casos—con otro relativismo social que es intrínsecamente malo…Las malas prácticas respecto al mal ambiente están haciendo mucho daño a la Tierra, como ya es perfectamente visible y constatable. Por ejemplo, el Editor de Betania asistía a una conversación en la que católicos supuestamente muy firmes, decían que esto de la conservación del medio ambiente eran argumentos falaces de los ecologistas y de los izquierdistas para que las empresas no pudieran ganar dinero. Y, sin embargo, los daños a la Tierra son evidentes.

USAR LA CONCIENCIA

Por lo tanto, la Iglesia no ha decretado nuevos pecados, ni ha reformado el Decálogo, pero es lógico que su acción pastoral llame la atención sobre faltas muy graves que no son consideradas como tales por muchos cristianos de hoy. De todas formas la conciencia no engaña y muchos intuirán que lo que hacen está mal. La teoría del “mal menor” no es buena y, al respecto, pueden disculparse muchos malos procederes por atacar con más dureza a otros que parece más graves y que, tal vez, no lo sean tanto. La complicada vida actual hace que haya muchas cosas que deban examinarse por la conciencia. En fin, que todo lo que planteaba Gianfranco Girotti era necesario y en ese mismo sentido habría que profundizar más, sabiendo que todas las faltas que acometemos y que parecen de nuevo cuño están perfectamente contenidos en el los Diez Mandamientos.