Descansar en la casa de Betania junto a Jesús, es saborear ese momento Único y privilegiado que te inunda de paz el corazón. Cuántas veces nos hemos planteado lo que nosotros hubiéramos hecho si nos hubiera tocado vivir en tiempo de Jesús; tenemos la seguridad que hubiésemos acudido a todos los lugares donde El descansaba. Pero no hemos caído en la cuenta que esto no es cosa del pasado sino del presente. Esto se repite hoy. Por eso quiero invitarte con esta página a que me acompañes para marchar hacia Betania. Jesús descansa allí, en Betania, con sus amigos se trata de irnos a encontrar con Él; todos estamos invitados.

 

IV Domingo de Cuaresma
2 de marzo de 2008

GRUPOS BETANIA DE ORACIÓN Y ACCIÓN
**Textos para los trabajos de liturgia


Este es el penúltimo domingo de Cuaresma. Los “días grandes” ya están muy cerca. Pedimos, hoy, en La Misión –un poco más abajo-- que reflexionemos, que ejercitemos un sincero y confiado examen de conciencia ante Dios y que le ofrezcamos nuestros propósitos de paz y bien, de mejora y entrega. Es una buena misión, ¿verdad?


LA REUNIÓN LITURGICA

ORACIÓN DE ENTRADA.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor Dios Padre nuestro, te pedimos gracia para comprender mejor la Palabra que se transmite en la Eucaristía Dominical. Concédenos la presencia cercana y gratificante del Espíritu Santo. Te lo pedimos por tu Hijo --y Maestro Nuestro--el Señor Jesús.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, del Libro Primero de Samuel, nos cuenta como David es ungido Rey de Israel por Samuel. Es una búsqueda minuciosa y el relato nos da muchos detalles. Es la búsqueda del bien. Luego, en el Evangelio veremos como esa minuciosidad de va a convertir en persecución.

S.- Este salmo 22 es, sin duda, uno de los más bellos del Salterio. Para los judíos antiguos la preocupación de Dios por sus criaturas era como la de un pastor que acompaña y lleva a lugar seguro a su rebaño. Por su parte la Iglesia ha visto desde siempre el banquete mesiánico y eucarístico en sus versos.

2.- Estamos en el domingo de la luz. San Pablo en su carta a los fieles de Éfeso, también invoca la luz de Cristo y nos pide que caminemos como hijos de la Luz.

3.- El Evangelio de hoy, del capítulo noveno de San Juan, nos narra con todo detalle, la persecución religiosa que sufre un ciego a quien Jesús de Nazaret ha devuelto la vista. Los fariseos quieren que el antiguo ciego, pues ya ve, acuse a Jesús de pecador. Y el ciego se convierte en juez contra sus acusadores. Ya, libre de pecado y enfermedad, el hombre que ha recuperado la vista, reconocerá a Jesús como Mesías, como Señor de la luz y de la libertad.


LECTURAS

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL PRIMER LIBRO DE SAMUEL 16, 1b. 6-7. 10-13 a

En aquellos días, el Señor dijo a Samuel:

--Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey.

Cuando llegó, vio a Elías y pensó:

--Seguro, el Señor tiene delante a su ungido.

Pero el Señor le dijo:

--No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura. Lo rechazo. Porque Dios no ve como los hombres, que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.

Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo:

--Tampoco a éstos los ha elegido el Señor.

Luego preguntó a Jesé:

--¿Se acabaron los muchachos?

Jesé respondió:

--Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas.

Samuel dijo:

--Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue.

Jesé mandó a por él y lo hizo entrar: era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel:

--Anda, úngelo, porque es éste.

Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento, invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.

Palabra del Señor


SALMO RESPONSORIAL

SALMO 22

R.- EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA.

 

El Señor es mi pastor,

nada me falta:

en verdes praderas me hace recostar;

me conduce hacia fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas. R.-

 

Me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras,

nada temo, porque tú vas conmigo:

tu vara y tu cayado me sosiegan. R.-

 

Preparas una mesa ante mí,

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa. R.-

 

Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término. R.-


SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS 5, 8-14

Hermanos:

En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz (toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz), buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: "Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz."

Palabra de Dios


ACLAMACIÓN Jn 8, 12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; quien me sigue tendrá la luz de la vida.


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 9, 1-41

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron:

--Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?

Jesús contestó:

--Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:

--Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).

Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:

--¿No es ése el que se sentaba a pedir?

Unos decían:

--El mismo.

Otros decían:

--No es él, pero se le parece.

Él respondía:

--Soy yo.

Y le preguntaban:

--Y cómo se te han abierto los ojos?

Él contestó:

--Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.

Le preguntaron:

-- ¿Dónde está él?

Contestó:

--No sé.

Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.

Él les contestó:

--Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.

Algunos de los fariseos comentaban:

--Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.

Otros replicaban:

--¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?

Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:

--Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?

Él contestó:

--Que es un profeta.

Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:

--¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?

Sus padres contestaron:

--Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse.

Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: "Ya es mayor, preguntádselo a él."

Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:

--Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.

Contestó él:

--Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo. Le preguntan de nuevo:

--¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?

Les contestó:

--Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?

Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:

--Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.

Replicó él:

--Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.

Le replicaron:

--Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?

Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:

--¿Crees tú en el Hijo del hombre?

Él contestó:

--¿Y quién es, Señor, para que crea en él?

Jesús le dijo:

--Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.

Él dijo:

--Creo, Señor.

Y se postró ante él.

Jesús añadió:

--Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos.

Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:

--¿También nosotros estamos ciegos?

Jesús les contestó:

--Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.

Palabra del Señor


COMENTARIO LITÚRGICO

“CREO, SEÑOR”

Por David Llena

La luz del Señor llega al corazón. El Señor ilumina el corazón. Escoge lo pequeño del mundo como David, como el ciego y para darles su Luz. Y nosotros… ¿hemos recibido esa luz? San Pablo nos da la receta: Si somos buenos, justos, veraces y buscamos agradar a Dios, estaremos caminando en la Luz. Aunque no lo veamos claro, es Él quien nos conduce, hasta los verdes prados, por cañadas oscuras. Y al final cuando descubramos que era su cayado el que nos guiaba, podremos decir como aquel ciego del Evangelio: “Creo, Señor”.


la oraciÓN DE LOS FIELES

¡SEÑOR, QUÉ VEAMOS!

Dios Padre Nuestro queremos hoy pedirte comunitariamente que todos nosotros veamos, que todos sepamos aprovechar la luz, brillante y eterna, de tu Espíritu generoso. Y ante ello todos juntos repetimos

R.- ¡SEÑOR, QUÉ VEAMOS!

1.- Dios Padre nuestro, que todos, dentro de la Iglesia, sepamos ver la luz que tu Hijo Unigénito nos ofrece y que nosotros, desde el amor de nuestra realidad eclesial, sepamos llevar luz a todos los pueblos de la tierra.

OREMOS

2.- Dios Padre Nuestro, ampara y protege al Papa Benedicto para que sepa conducir el rebaño de la Iglesia hacia las más altas cotas del amor, la libertad, la solidaridad, la fe y la esperanza.

OREMOS

3.- Dios Padre Nuestro, ilumina al Obispo de nuestra diócesis (….) y a todos los obispos de la Tierra para que, según el ejemplo de los Apóstoles, sepan llevar tu Palabra hasta los más recónditos lugares de sus diócesis, y mantengan la comunión entre ellos y sus diócesis para que así a nadie le falte el alimento material y espiritual

OREMOS

4.- Dios Padre Nuestro, que tu Santo Espíritu, influya en el alma y en ánimo de todos los responsables del poder en toda el mundo, para que reine la paz y la concordia y las tinieblas de la pobreza, la explotación, el terrorismo y la guerra no oscurezcan jamás la luz que nos envías desde lo alto

OREMOS

5.- Dios Padre Nuestro, ampara y protege a los más débiles de entre nuestros hermanos: a los pobres, a los niños, a los marginados, a las parejas en conflicto, a los inmigrantes, a los enfermos incurables, para que tu luz les llene de alegría y nosotros podamos servirlos con amor y siempre en tu Nombre

OREMOS

6.- Dios Padre Nuestro, acepta con indulgencia y ternura las oraciones y sentimientos de este rebaño que se ha reunido en la Eucaristía y así recibamos la luz de tu Espíritu y el consuelo de llegar sanos y salvos a la Pascua

OREMOS

Dios Padre Nuestro acepta estas peticiones que te hacemos con amor y humildad.

Por Nuestro Señor Jesucristo

Amen


LAS PREGUNTAS DEl EDITOR

A continuación, y en ambiente de gran recogimiento, un buen lector leerá lenta y con buena entonación las siguientes ideas fuerza que servirán para la meditación. Ante cada pregunta se hará un largo silencio para meditar el contenido de la propuesta.

1.- ¿También nosotros estamos ciegos”, al menos no estamos tuertos? ¿No creemos que creemos que creemos y lo hacemos a medias?

2.- Cuándo vemos las exigencias del Señor, darlo todo, seguirle con la cruz, perdonar a los enemigos, ¿creemos? ¿O creemos que creemos y estamos ciegos?

3.- ¿Se compagina mi vida cristiana sin sabor con mi creencia de que el Señor ha dado su vida por mi? ¿O creo que creo y me engaño y estoy ciego?

4.- ¿Es comprensible nuestra desgana en venir a la Iglesia creyendo que el Señor Jesús está realmente aquí? ¿O creo que ciego y estoy ciego?

5.- El Señor se esconde en el enfermo, en el pobre, en el que sufre y lo marginamos como al ciego del evangelio. ¿Creemos o estamos ciegos?

6.- El Señor no se fija en apariencias, sino que mira al corazón. Y nosotros juzgamos por apariencias y vivimos de apariencias. ¿No es que creamos que creemos pero estamos ciegos?


LA MISIÓN

Deberíamos hacer un examen de conciencia riguroso, pero tranquilo, sin miedo, porque nuestro Padre desea que nos reconciliemos con Él. La Cuaresma está terminando y… ¿hemos dado los pasos necesarios?


Nos podéis escribir sobre todo esto. E, incluso, pedirnos ayuda sobre algún tema concreto. Os repetimos el correo:

betaniamad@yahoo.es