Hemos repetido, esta semana, la Misa de Nuestra Señora de Guadalupe, que se celebra el miércoles 12 de diciembre, en América, un día después de la salidad de esta edición del Tercer Domingo de Adviento. Incluye moniciones (dos formularios sobre la monición sobre las lecturas), acto penitencial, lecturas, oración de los fieles y una bella oración de acción de gracias como despedida. Todos estos textos son de Julia Merodio, de España. La homilía es del Padre Gustavo Vélez mxy, de Colombia. Pero además se ofrece el prefacio, las oraciones colecta y sobre las ofrendas y de postcomunión. O sea el formulario completo de la Misa.

El 14 de diciembre, viernes, es la fiesta de San Juan de la Cruz. Damos un reportaje de nuestro habitual colaborador, Jesús Martí Ballester. El Padre Martí es uno de los grandes expertos mundiales en San Juan de la Cruz y en Santa Teresa de Jesús.

Don Antonio Pavía ha escrito especialmente para esta edición y para este espacio de Reportaje un precioso texto sobre la Palabra y la Oración. El padre Pavía es misionero comboniano, publica todas las semanas unas reflexiones sobre el Libro de la Sabiduría. Y, precisamente, en este número del Tercer Domingo de Adviento se publica en "El Libro de la Semana" la reseña de su libro sobre los Salmos. Ese libro, excelentemente editado, contiene los textos que sobre los salmos el fue publicando en Betania durante muchos meses.

Y a continuación hay dos trabajos de don Javier Leoz. Una celebración penitencial propia del Adviento que puede celebrarse en cualquier momento de este tiempo. Y una oración de Adviento, también. Son unos formularios de enorme calidad y mucha sensibilidad.


Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe

12 DICIEMBRE 2007

MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy es la fiesta de nuestra Madre, en la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe y queremos hacer un alto en el camino para dedicarle, este día, de una manera muy especial. Y aunque es un gran fiesta en América, también queremos tenerla presente en esta fecha de 12 de diciembre en España. No se puede vivir sin madre, y sin embargo parece que Ella tuviera que pedir humildemente permiso para entrar, en nuestra vida. Por eso hoy queremos contemplarla como, lo que es: una Madre muy especial que cuida con amor de cada uno de sus hijos. Querría pediros que, dediquéis un tiempo a contemplarla. A quedar admirados ante un ser tan pobre, pero tan lleno de todas las riquezas de Dios. Solamente desde esa disponibilidad pudo Dios obrar maravillas y hacerla su Madre.

Desde ese desprendimiento, nos ofrece la fecundidad con toda su riqueza. Y, solamente, por amor, es capaz de llegar: a cada rincón de nuestra geografía para ser signo de presencia, protegiendo y bendiciendo a todos los que peregrinamos por la vida.

Escuchemos hoy con mucha atención las palabras de María. Miremos sus actitudes profundas, no tengamos prisa, pidámosle que nos haga semejantes a ella; que nos ayude a tener un corazón pobre y disponible; que nos ayude, en esta Eucaristía, a recibir al Señor, como lo hizó ella, de una manera muy especial.

ANTÍFONA DE ENTRADA

Alegrémonos en el Señor, celebrando esta fiesta en honor de la Santísima Virgen María; los ángeles se alegran en ella y alaban al Hijo de Dios.

ACTO PENITENCIAL

• Por las veces que el desánimo y la angustia se han apoderado de nuestra vida.

Señor ten piedad.

• Por las veces que nos hemos cerrado a esperar en los otros.

Cristo ten piedad.

• Por las veces que no hemos sido capaces de sembrar esperanza en los corazones de los demás.

Señor ten piedad.

ORACIÓN COLECTA

Padre de misericordia, que has concedido a América Latina la singular protección maternal de la siempre Virgen María de Guadalupe, Madre de tu Hijo; por su intercesión concédenos permanecer siempre firmes en la fe, servir con sincero amor a nuestros hermanos y buscar el progreso de nuestras naciones por caminos de justicia y de paz.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina Contigo, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS (I)

1.- La primera lectura de hoy, sacada del Libro de Isaías, nos ofrece un testimonio mesiánico de primer orden y que se entonará en las celebraciones de Adviento y Navidad. Pero es, sin duda, una referencia bíblica muy fácil de asumir con el nacimiento de Jesús de Nazaret y con la concepción milagrosa del Hijo de Dios por la Virgen María

S.- El salmo 92 es una explosión de júbilo ante la grandeza de Dios. Cantar un cántico nuevo es dedicar al Señor algo que no ha sido dedicado a nadie antes. Es una exclusividad del corazón de quienes lo adoran. Para nosotros, hoy, es parecido. Festejamos su poder por la Concepción de su Hijo en la carne de María, hecho que nos trajo el perdón y la paz.

2.- La referencia de Pablo de Tarso al nacimiento de Jesús –“nacido de mujer”—es la primera escrita, tras la muerte del Salvador. Pablo escribió sus escritos en años tempranos, antes de que los cuatro evangelios estuvieran escritos y refleja la gran misericordia de Dios al realizar un portento como ese.

3.- La escena de la visitación de la Virgen María a su prima Isabel que nos narra Lucas es una de las hermosas de todos los evangelios. Más que cualquier comentario, merece escuchar ese texto con el cabeza gacha, como producto del enorme respeto que sentimos ante la grandeza de Dios Nuestro Señor. El Espíritu santo reina en dicha escena y la alegría que se respira en el relato es como un don enorme, maravilloso.

MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS (II)

En una eucaristía dedicada a la Madre, no puede dejar de ser el centro Cristo, ya que Él desde la Cruz, en un acto de amor profundo, nos la regaló como Madre de todos los seres humanos. Y aquí se ha quedado para protegernos. Aquí está con su corazón entregado y disponible. Aquí está para traernos un proyecto nuevo de vida. Aquí está para ayudarnos a entrar en el plan de Dios. Aquí está para acogernos en los momentos difíciles de la vida. Pongámonos a su lado, pacientemente, sin prisas, en silencio. Hace falta levantar el corazón a Dios para mirar después las necesidades del mundo. Y así, a su lado podremos repetir con ella “Señor, hágase en mi según tu palabra”. Escuchemos con atención las lecturas.

LECTURAS

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL PROFETA ISAÍAS 7, 10 – 14

En aquellos días habló el Señor a Acaz, diciendo:

--Pide una señal al Señor tu Dios, en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.

Respondió Acaz:

--No la pediré, no quiero tentar a Dios.

Entonces dijo Dios:

--Escucha casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres sino que cansáis incluso a Dios? Pues el Señor por su cuenta, os dará una señal: Mirad: La virgen está encinta y va a dar a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel.

Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL

Salmo 95, 1 – 2ª. 2b – 3. 10. R. 3.

R.- Contad a los pueblos la gloria del Señor.

Cantad al señor un cántico nuevo,

cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor,

bendecid su nombre. R.-

 

Proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,

sus maravillas a todas las naciones. R.-

 

Decid a los pueblos:

El Señor es rey,

él afianzó el orbe y no se moverá;

él gobierna a los pueblos rectamente. R.-

 

SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DE SAN PABLO A LOS GÁLATAS 4, 4 -7.

Hermanos:

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley; para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abba! (Padre). Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios

ALELUYA Lucas 1, 28.

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita eres entre las mujeres.

EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 39, 48.

En aquellos días, María se puso en camino y fue de prisa a la montaña, a un pueblo de Judá, entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y ocurrió que cuando Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

--¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, el niño saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

Y María dijo:

-- Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu se alegra en mi Salvador.

Palabra del Señor

LA HOMILÍA DE BETANIA

ME ACLAMAN TODAS LAS GENERACIONES

Por Gustavo Vélez, mxy

1.- “Dijo entonces María: Proclama mi alma la grandeza del Señor, mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador. Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada”. San Lucas, Cáp. 1. Los misioneros europeos, que llegaron a nuestro continente hace ya cinco siglos, sólo encontraron según la mentalidad de su tiempo, religiones diabólicas y culturas salvajes. Pero más tarde comprendimos que una cosa es cultura y otra distinta es la fe. Descubrimos que en todas las religiones del mundo afloran elementos de salvación. Las llamadas “Semillas del Verbo”, que dijera san Justino, un apologista cristiano del siglo II.

Sólo hacia la mitad del siglo pasado, la Iglesia comenzó de manera oficial, a valorar todas las culturas. Un proceso en el cual tuvo distinguido papel el padre Pedro Arrupe, general que había sido de la Compañía de Jesús y misionero en el Japón por muchos años.

Sin embargo, en la historia de América descubrimos que más allá de la buena intención de los numerosos misioneros venidos de España, el Señor realizó un invaluable signo en favor de los pueblos indígenas. Nuestra Señora, la Virgen María se puso de su parte.

2.- Según una constante tradición, un sábado de 1531, la Madre del cielo se apareció por primera vez al indio Juan Diego. Días más tarde la Señora envió al obispo de Méjico un manojo de rosas, en época en que éstas no suelen florecer. Finalmente la imagen de la Virgen quedó impresa en la manta del indígena, a quien el papa Juan Pablo II canonizó en 31 de julio del 2002.

Años más tarde, el prelado cumplió la petición de la Madre de Dios, que el mismo Juan Diego le había presentado: Edificarle un santuario sobre el cerro de Tepeyac, lugar de las apariciones. Con el tiempo esta devoción a la Virgen María, bajo la advocación de Guadalupe, se fue extendiendo por toda América, e incluso en otros continentes. En 1910, el papa Pío X proclamó a nuestra Señora de Guadalupe patrona de América Latina.

3.- Durante la Eucaristía de hoy leemos la primera parte del Magníficat. Un párrafo del cual destacamos dos elementos: La preocupación del Señor por los necesitados, en este caso por aquella pareja de Zacarías e Isabel, que esperaba un hijo. El Dios “que enaltece a los humildes” “ha hecho en mí cosas grandes y maravillosas”.

También la Virgen declara a “Juanito, el más pequeño de mis hijos”, que ella quiere “mostrar su amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra”. Dios ha mirado con bondad, en aquellos oscuros años, a estos hermanos desvalidos, los indígenas de nuestro continente. Este signo por el cual la Reina del Cielo reconoce su dignidad, dio pie a una constructiva reflexión de parte de España y a la vez de la iglesia, sobre el sentido de la evangelización. Un proceso que no hemos podido culminar todavía en nuestro continente.

4.- A la vez, en esas fechas, se continuaba cumpliendo el anuncio de María ante su prima Isabel: “Todas las generaciones me llamarán bienaventurada”.

La Iglesia europea, diezmada entonces por la reforma protestante, encontraba en América un horizonte propicio. Pueblos de muchas lenguas comenzaban a honrar a Nuestra Señora, poniéndose bajo su protección.

Confianza en Dios, que nunca desampara a sus hijos y admiración ante la Madre de Dios, dichosa y bienaventurada en todos los siglos y ante todos los pueblos. Son dos lecciones centrales de esta fiesta de hoy.

LA ORACIÓN DE LOS FIELES

Junto con, La Virgen de Guadalupe, vamos a proclamar las grandezas de Dios, y vamos a poner por su mediación nuestras súplicas en sus manos, con la certeza de ser escuchados.

R.- MADRE INTERCEDE POR NOSOTROS.

1.-Tú que hiciste que María meditase tus palabras en su corazón, siendo fiel en todo, haz que tu Iglesia te sea fiel, y forme muchos discípulos para anunciar el mensaje de tu Hijo a todos los confines de la tierra.

OREMOS.

2.- Tú que hiciste de María madre de misericordia, has que sientan su protección maternal, todos los enfermos, los que sufren, los que no se sienten amados, los que han perdido la esperanza.

OREMOS.

3.- Tú que encomendaste a María la misión de ser madre de familia, ayuda a todas las madres para que se parezcan a ella. Que no escatimen esfuerzos a la hora de ayudar a sus hijos. Que no les dé miedo el hablarles a sus hijos de la bondad de Dios.

OREMOS.

4.- Tú que fortaleciste a María cuando estaba al pie de la Cruz, y la llenaste de gozo en la Resurrección, ayuda a todos los que están muriendo, a todos los que ya están contigo y sobre todo a los que no tienen a nadie que pida por ellos.

OREMOS

5.- Tú que coronaste a María como Reina del Cielo, haz que siempre sintamos su cercanía, que no dudemos de ir a Ella, para que lleve nuestras súplicas a Dios, pues a Jesús le gusta oír nuestras súplicas de los labios de su Madre.

OREMOS.

Proclamamos nuestra gratitud, Señor, por el regalo de amor que nos dejaste al pie de la Cruz cuando nos diste por Madre a María, haz que a su lado llenemos al mundo con la luz de su ejemplo.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Padre Santo: Te pedimos que los dones colocados en el altar, sean santificados por el mismo Espíritu Santo que llenó con su poder las entrañas de la Santísima Virgen María, cuya fiesta hoy celebramos.

Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO

El Señor está con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor Nuestro Dios

 

En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación

darte gracias,

siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.

 

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria

en la fiesta de Santa María, Nuestra Señora de Guadalupe,

siempre virgen.

Porque ella concibió a tu único Hijo

por obra del Espíritu Santo

y sin perder la gloria de su virginidad,

derramó sobre el mundo la luz eterna,

Jesucristo, Señor Nuestro

 

Por él

los ángeles y los arcángeles

y todos los coros celestiales

celebran tu gloria,

unidos en común alegría.

Permítenos asociarnos a sus voces

Cantando humildemente tu alabanza

Santo, Santo, Santo

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN

La Virgen está encinta y da a luz un hijo y le pone por nombre: Enmanuel, es decir, Dios con nosotros.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre de todos los hombres, los Sacramentos de salvación que hemos recibidonos alcancen siempre tu misericordia, para que quienes hemos celebradocon fe esta fiesta de la Madre de Dios, en su advocación de nuestra Señora de Guadalupe, seamos salvos por la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén

ORACIÓN PARA LA ACCIÓN DE GRACIAS

Señor:

Queremos darte gracias por lo más hermoso que nos ha dejado en la vida: Nuestra madre: María

Y por ser regalo de Dios: todo el mundo tiene Madre. Tiene madre el pobre y el rico, el soltero y el casado, el seglar y el religioso, el sabio y el ignorante, el santo y el pecador…

Ante la Madre comprendemos, que el amor es la fuerza y la energía de la vida.

Su presencia nos manifiesta que: la ternura es la razón de una lágrima, de un sacrificio, de una superación, de una esperanza.

Su generosidad, de Madre, nos demuestra que, el amor, es la fuente del perdón y de la entrega total.

Ella nos enseña, con su generosidad, que amar es entregarse sin reservas, dar sin egoísmos y regalar sin pedir nada a cambio.

Por eso, ¡Gracias Señor! Gracias, por el corazón de nuestra Madre, la Virgen de Guadalupe; porque, junto a ella, somos capaces de reconocer, que donde está vivo el amor, no puede morir la esperanza, y que la verdadera vida empieza cuando el amor es una realidad.


San Juan de la Cruz, prosista y poeta

14 DE DICIEMBRE

Por Jesús Martí Ballester **

"Pasó ante el Señor un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos: en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto, y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego, y en el fuego no estaba el Señor. Después se escuchó un susurro. Elías al oírlo se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la gruta. Una voz le preguntó: ¿qué te trae por aquí, Elías?. Era el Señor”. (1 Reyes 19,4).

Si Juan de la Cruz florece poeta en Castilla, culminará como escritor en Andalucía. En la cárcel, como poeta, dirige al Amado sus endechas y quejidos y alborozos, en Beas de Segura (Jaén) entrega a los hombres su magisterio denso y breve. Y en Granada, entre los trinos de los ruiseñores de la Alhambra, la poesía de sus cantos engendrará y fecundará sus cuatro tratados en prosa. Prosa declaratoria y magisterial de los poemas célicos. Había escrito en la cárcel de Toledo 31 estrofas del Cántico espiritual. Las estrofas 32-34 las escribe en Beas mientras conversa y ora con sus hijas espirituales. Y las estrofas 35-39 brotaron como surtidor cristalino e irisado puesto en movimiento por la respuesta de la Hermana Francisca de la Madre de Dios a la pregunta de San Juan:

-- ¿En qué trae su oración, hermana?

Ella le ha contestado:

-- En mirar la hermosura de Dios y holgarme de que la tenga.

Se alegró tanto de oír esta respuesta que, durante varios días, decía cosas sublimes y muy elevadas de la hermosura de Dios, que a todos causaban admiración. Y brotó espontánea la estrofa:

“Gocémonos, Amado,

y vámonos a ver en tu hermosura,

al monte y al collado

do mana el agua pura.

Entremos más adentro en la espesura"

LA HERMOSURA, LA BELLEZA, LA ARMONIA

Cuando a sus cinco años cayó en la charca de lodo en Medina y la Virgen le pedía las manos para sacarlo del fango, el niño se resistía a dárselas porque las llevaba sucias. Las monjas de Beas han saboreado ya la plenitud de sus poemas; han escuchado sus pláticas y charlas en el locutorio; conocen sus orientaciones atinadas y fecundas en orden a la dirección de su espíritu. Cuando han comenzado a conocerle, le ruegan que les dé todas aquellas sugerencias por escrito, para poderlas actualizar mejor y para que su palabra se haga presencia permanente.

Comenzó a escribir billetes con aforismos espirituales que les aprovecharan en su vida de unión con Dios, y estas breves pinceladas se convirtieron en el germen de sus grandes obras. El no se propuso nunca ser un escritor profesional, pero llevaba un tesoro en el estuche de su cuerpecillo --medio fraile-- y viviendo, experimentando y observando, se hizo capaz de atender las demandas de sus hermanos y hermanas que solicitaban el consejo de su experiencia. Así nacieron los escritos breves que integran el bloque de prosa: Dichos de luz y amor, Cautelas y Cartas.

POESÍA Y PROSA. VERSOS Y DOCTRINA

San Juan ha dado a la humanidad una gavilla de poesías que, caso inaudito, le han colocado, siendo tan pocas, en el lírico sublime del Olimpo de los poetas. Escribe Antonio Machado:

¡Oh, el más poeta de los santos todos...

y el más santo de todos los poetas”!.

Y Dámaso Alonso afirma: “Vista la poesía de San Juan de la Cruz “desde esta ladera”, San Juan de la Cruz es el mejor de los poetas de lengua hispánica” Y lo dice “desde esta ladera”, quiere decir con criterio profano, técnico, poético, conceptual, no religioso, ni místico, que le sobrepasa. Con los cuatro poemas mayores, van otros escritos breves: La fonte, el pastorcico, diez romances y cinco glosas.

Un manojo de versos le sube a la cumbre, porque no es la cantidad la que se valora, sino la calidad, oro macizo, piedras preciosas, “hermosas margaritas". Nos ha dejado además, un río caudaloso de prosa sustancial, exposición de una teología con un Dios deslumbrante y una antropología con un hombre sumamente engrandecido y deslumbrador. Una doctrina impagable, fruto de un mistagogo en plenitud de magisterio.

LOS QUE ESTÁN EN CONTRA

¿Qué les diremos a los escritores famosos y galardonados que le han ridiculizado? Pues que no está hecha la miel para la boca del asno. Que lean, si son capaces, sus obras, y que hablen después, si saben.-¿Por qué, pues, si la Subida y la Llama y el Cántico y la Noche son tan sublimes, se siente alergia ante ellas y se huye de ellas como de la muerte, como diría él?. Esta respuesta nos llevaría a una radiografía sociológica de la vivencia del hecho cristiano y antropocéntrica y trivial, cuando debe ser mistérica y teocéntrica. Se teme al místico porque se ignora que el cristiano es místico, por mistérico, desde el bautismo. Está sumergido en el misterio. Y para desvalorizar, se ridiculiza y se hace caricatura, en lugar de presentar, estudiar, la realidad. San Juan ha sido caricaturizado. Se ha visto un lado del prisma y no su conjunto y, ése, exagerado o incompleto. Resultado, un San Juan de la Cruz deformado y, por tanto deforme, exagerado. Cuando no puede ser más evangélico, ni más cristocéntrico. El que en Granada salió escritor, como poeta en Toledo.

** Don Jesús Martí Ballester es uno de los grandes expertos mundiales en lengua castellana de San Juan de la Cruz. Ha realizado la ingente tarea –ya conocida por nuestros lectores—de adaptar a un lenguaje más moderno la obra del gran místico. Pero por encima de cualquier planteamiento de Martí Ballester como “traductor”, es como decíamos, uno de los grandes expertos en esta cumbre de la mística y de la literatura. También lo es respecto a la obra de Santa Teresa de Jesús y de Santa Teresa de Lisseux. Martí Ballester es sacerdote, nacido en Valencia, España, uno de los más antiguos colaboradores de Betania y el primer Escritor del Año de nuestra publicación. Para mayores precisiones biográficas puede consultarse el enlace con el título “Escritor del Año.


Espiritualidad de la Palabra

Por Antonio Pavía (**)

Es indudable que uno de los mayores dones, si no el mayor, que el Espíritu Santo ha regalado en nuestro tiempo a su Iglesia es el de recuperar la espiritualidad de la Palabra. Espiritualidad que fue el eje común e insustituible de los primeros discípulos de Jesucristo, y que estuvo vigente a lo largo de los primeros siglos de la Iglesia. Fruto de la riqueza de esta espiritualidad fueron los innumerables mártires de la Iglesia primitiva y también la multitud de santos y Padres de la Iglesia que alimentaron con sus catequesis bíblicas a toda la cristiandad.

Dado que, como hemos dicho, Dios, en su misericordia, nos ha concedido recuperar la esencia de la genuina espiritualidad, voy a atreverme, con profundo respeto, a plasmar en este texto algunas pinceladas que nos permitan sumergirnos en la inagotable riqueza de la Escritura, partiendo de la bellísima exhortación que el apóstol Pablo dirigió a los cristianos de Colosas y que hacemos nuestra: “La Palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría...”(Col 3,16)

Constatamos que el apóstol Pablo, en la misma línea, afirma que todo discípulo recibe el don de ser templo de Dios en el que habita su Espíritu: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (Col 3,16)

Para entender en profundidad el don de ser templo de Dios, hemos de discernir con sabiduría la diferencia abismal que existe entre el Nuevo Templo de Dios, que es Jesucristo en su plenitud,- por extensión también sus discípulos-y el antiguo templo, levantado por el pueblo elegido como signo y fruto de la antigua alianza.

El autor de la carta a los Hebreos, al comentar catequéticamente las grandeza del nuevo Templo de Dios que es Jesucristo, establece una diferencia esencial entre Él-Templo de Dios- y el antiguo templo, ya prefigurado en la tienda del encuentro que Dios mandó hacer a Moisés. Tienda cuya finalidad era albergar el arca de la alianza. En el interior de ésta se hallaban las Tablas de la Ley y una porción del maná como signos de las maravillas que Dios había realizado a favor de Israel a lo largo del desierto.

La diferencia radical, como bien señala el autor de la carta a los Hebreos, reside en que “la Tienda verdadera ha sido erigida por Dios y no por hombre alguno” (Hb 8,2). Por el contrario, la tienda de la antigua alianza fue levantada por Moisés según el modelo que Dios mismo le mostró en el Sinaí (Hb 8,5) acerca de la relación entre la tienda construida por Moisés y la edificación del Templo de Jerusalén, podemos remitirnos al capítulo 25 del Éxodo.

MODELADOS POR JESUCRISTO

Pasamos ahora a lo que es el centro y núcleo de esta catequesis. Moisés “se ajustó” al modelo que Dios le mostró en el Sinaí para construir la tienda de la Presencia de Dios en el desierto, y que daría lugar más adelante al Templo de Jerusalén. Ambos, tienda y templo, fueron hechos por manos humanas, pudieron levantarse gracias al ingenio y destreza del hombre.

Sin embargo, el discípulo del Señor Jesús es nuevo templo de Dios hecho por Él mismo. Si Moisés levantó la tienda siguiendo el modelo que Dios le mostró en el Sinaí, el discípulo de Jesucristo se ajusta al modelo que Dios le muestra en el Evangelio para llegar a ser templo de Dios. Por supuesto que esto es tan sugestivo como atrayente. ¿Quién no siente un estremecimiento profundísimo en todo su ser al escuchar y saber que Dios quiere hacer de él su templo en el que desea hospedarse y residir? ¿Hay mayor grandeza del hombre que la de llegar a ser morada del Espíritu de Dios?

Ese don de Dios nos eleva al infinito. Sin embargo, nuestra realidad parece que lo hace inviable; nuestra querencia a esquivar la voluntad de dios nos pone en evidencia, nos despierta de lo que parece que no es más que un sueño. Constatamos que no somos mejores que el pueblo de Israel. Participamos de su debilidad, así como de su rebeldía e incapacidad para confiar en Dios. Siendo, como somos, “del mismo material” que los israelitas, ¿cómo vamos a ajustarnos al modelo que nos es mostrado en el Evangelio?

En este callejón sin salida, damos paso al Señor Jesús que Él es el único Maestro (Mt 23,8). Con esta afirmación se presenta como el único que tiene poder para cambiar el corazón desconfiado y desobediente del hombre en un corazón que vive y disfruta amorosamente de cada palabra que sale de la boca de Dios (Mt 4,4)

Reconociendo a Jesús como el único Maestro, es como toma cuerpo la espiritualidad de la Palabra. Todo discípulo es una persona que está hambrienta de cada palabra que saliendo de la boca de Dios, penetra por sus oídos y encuentra acogida en su corazón, en su espíritu. Ahí empieza a forjarse sólidamente, con cimientos firmes, la verdadera espiritualidad que hace de un hombre-mujer, débil por naturaleza, un discípulo amoroso y confiado del Señor Jesús.

Jesús es Maestro porque sólo Él nos pude enseñar, instruir en la Palabra, y desvelarnos su inagotable riqueza. La Palabra, como afirman los Padres del a Iglesia, contiene en sí misma el Misterio de Dios. Misterio que sólo Él puede desvelar y que lo hace por medio de su Hijo. De la misma forma que partió el pan en la última cena y lo dio a sus discípulos, parte también el pan de la Palabra, revelándonos así el Misterio de su divinidad, el Misterio del Padre.

Los Santos Padres de la Iglesia, al hablar de Jesucristo como el único Maestro, le definen como el “exegeta de las Escrituras”. Exegeta es aquel que profundiza en la Palabra y, por obra y gracia del Espíritu Santo, entresaca de ella las más ricas y variadas catequesis a fin de alimentar al rebaño que Dios le ha confiado. Pues bien: Jesús es el exegeta por excelencia, el que enseña, instruye, explica y parte la Palabra a fin de que seamos enriquecidos con su imperecedera riqueza. Sin el primer Exegeta, los pastores no tienen ninguna sabiduría, ningún alimento, con el que fortalecer a su rebaño.

LUZ Y FUEGO

Vamos a entrar en un acontecimiento en el que vemos a Jesús haciendo de exegeta con dos de sus discípulos. Me estoy refiriendo a los discípulos de Meaux, quienes habían abandonado el grupo de los apóstoles reunido en Jerusalén después de la muerte de Jesús. Sus corazones estaban heridos por la incredulidad y la frustración ante la crucifixión y fracaso de Aquel a quien habían confiado sus vidas.

Ante su orfandad e impotencia por no haber confiado en Él, Jesús les amonesta con estas palabras: “¡Insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?” (Lc 24, 25-26) Palabras que denuncian su necedad y también su rebeldía ante Dios, que ya había anticipado, por medio de los profetas, el fracaso y condena a muerte de su propio Hijo. Jesús, una vez que les ha hecho ver su rebeldía ante la Palabra ya profetizada, actúa con ellos como el Maestro, el Exegeta: “Y empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre Él en todas las Escrituras” (Lc 24,27)

Jesús, al explicarles Él mismo la Palabra, ilumina sus corazones rebeldes y ofuscados. El fuego de su catequesis les cambia el corazón; de ahí que, sentados a la mesa, una vez que comieron del pan que les dio, se dijeran el uno al otro: “¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” (Lc 24,32)

La experiencia de estos dos hombres es determinante para los discípulos de todos los tiempos. Es el mismo Jesús el Maestro que nos introduce en la espiritualidad de la Palabra, explicándonos el Evangelio que nuestra mente se resiste a comprender. Él, que es la Luz (Jn 8,12), nos comunica la Palabra que ilumina y disipa las tinieblas de nuestro espíritu y nuestro corazón. Anula y pone fin a nuestros miedos, desconfianzas y rebeldías. Es, en este sentido, que oímos en el Evangelio de San Juan: “LA Palabra es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo” (Jn 1,9).

Esta misión del Hijo de Dios como Maestro que viene a iluminarnos, ya nos es profetizada en muchos salmos, como por ejemplo, en éste: “En ti está la fuente de la Vida, y en tu Luz vemos la Luz” (Sal 36,10). Como vemos, se anuncia a Dios como Fuente de la Vida. Manantial de aguas vivas, dice Yahvé de sí mismo por medio del profeta Jeremías (Jr 2,13) También hemos oído al salmista decirle a Dios: “En tu Luz vemos la luz”. Partimos de estas Palabras, y, desde el prisma de la Encarnación, podemos ampliarlas y anunciar, catequéticamente, que, desde el Señor Jesús, que es la Luz del Padre, nos es dado comprender el Misterio de Dios encubierto en el Santo Evangelio.

MOLDEADOS POR UN ABRAZO

Volvemos a lo que vimos que era la esencia y razón de ser de la espiritualidad de la Palabra .Hicimos referencia al antiguo y nuevo Templo de Dios, y vimos que consistía en ajustarnos al modelo que se nos presentaba en el Evangelio. Recordemos que nos hemos preguntado cómo podremos ajustarnos al Evangelio dada nuestra impotencia.

Decimos que Jesús es Sacerdote y Víctima al mismo tiempo, así como también Cordero y Pastor. Siguiendo la misma línea, podemos decir que Jesús es Modelo y Modelador. Quizá nos parezca atrevida esta afirmación; pero fijémonos que el profeta Isaías, cuando anuncia que Yahvé es el alfarero y que hace sus vasijas- sus fieles- con esmero, anuncia que es su Modelador quien lleva a cabo esta magnífica obra: “Así dice Yahvé, el Santo de Israel y su Modelador: ¿vais a pedirme señales acerca de mis hijos y a darme órdenes acerca de la obra de mis manos?..(Is 45,11-13). Este Modelador, anunciado por el profeta, no es otro sino el propio Hijo de Dios, el Mesías.

El Evangelio de Jesucristo tiene fuerza en sí mismo para moldearnos, eliminar nuestras naturales rebeldías y desconfianzas, y llegar a hacernos discípulos. El apóstol Pablo anuncia que la predicación del Evangelio tiene en sí la fuerza operante de Dios que actúa a favor del creyente: “De ahí que también, por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la Palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como Palabra de Dios que permanece operante en vosotros, los creyentes” (Ts 2,13). Así pues, Jesucristo y su santo Evangelio, son a la vez Modelo y Modelador. En esta dirección de dejarnos moldear por la Palabra, nos sobrecogen las numerosas citas de los Hechos de los Apóstoles en las que constatamos que aquellos que escuchaban la predicación se dejaban moldear por la fuerza del Evangelio. Abundan en los Hechos de los Apóstoles expresiones como: “Los oyentes abrazaron la fe, abrazaron el Evangelio, abrazaron la predicación”.

Abrazar supone entrar en comunión, hacerse uno con quien se abraza. Todo esto es lo que significa dejarse moldear. Cómo no recordar ahora el estallido de alegría del apóstol Pablo ante la fe manifestada por los discípulos de Tesalónica. Fijémonos que el apóstol utiliza también el verbo abrazar: “Por vuestra parte, os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones” (1 Ts 1,6).

Termino con el testimonio de uno de los mayores santos de la Iglesia: San Romualdo de Rabean, fundador de la orden contemplativa de los Calmadulenses. Refiriéndose a la espiritualidad de la Palabra, san Romualdo, iluminado por el Espíritu Santo, comprendió tan profundamente la riqueza de los salmos en orden a penetrar el Misterio de Dios y de su Hijo, que llegó incluso a decir que la única espiritualidad de la Iglesia era la espiritualidad de los Salmos. Nos puede parecer muy atrevida esta afirmación. No es cuestión de entrar en ningún tipo de análisis. Yo creo que, con su Maestro y Modelador, san Romualdo pudo ver que en los Salmos ya estaba contenida toda la luz que brilla en el Evangelio. Son numerosos los textos de los Padres de la Iglesia que testimonian que su afirmación no era en absoluto exagerada. San Romualdo hablaba desde su propia experiencia, desde tanta luz que recibía en cada Salmo. Eso sí, no con su mente, sino de la mano de su Maestro y Exegeta: su Señor Jesucristo.

** Don Antonio Pavía es misionero comboniano, colaborador habitual de Betania y ahora nos presenta en nuestras páginas un magnífico trabajo sobre el Libro de la Sabiduría


Celebración Penitencial de Adviento

Por Javier Leoz

(Esta celebración puede celebrarse en cualquier momento del Adviento)

INTRODUCCIÓN

Viene el Señor. ¿No lo sentís? ¿Por qué viene? ¿Sólo para perdonarnos los pecados? ¡Nace para mucho más! ¡Quiere arrancar de nosotros la raíz del mal!

En Belén, el hombre renace. En Belén, las personas se sienten nuevas. En Belén, porque sólo habla el amor, desaparece el odio, la venganza y el rencor.

En Belén, porque sólo estalla el amor, cesan las guerras para escucharse el susurro de la paz. En Belén, Dios se hace hombre para que, nosotros, por Jesús seamos “dioses”.

Pero ¿cómo acercarnos hasta Belén? Un peregrino, para llegar a su destino, ha de ir provisto de lo esencial. ¿No os parece que, para entrar en la Navidad, llevamos demasiado peso? ¿No llevaremos demasiada carga?

El Señor viene. No puede sorprendernos con el corazón resentido. No puede hallarnos con el pensamiento distraído. No puede pillarnos con deudas pendientes con nadie.

¿No os parece que, el Señor, merece –además de un pesebre humilde- el corazón de todos nosotros sin mancha y reluciente?

Hoy, la voz de los profetas, nos invita a la conversión. Si; ¡el Señor va a venir a vivir entre nosotros! Vamos a prepararle una casa como la quisiéramos para nosotros mismos: amueblada con la Palabra de Dios; limpia con la conversión personal de nuestras faltas; abierta, para que podamos descubrir y seguir la estrella que nos conduce hasta Belén.

Si queremos que Dios, además de en Belén, nazca en nosotros, esponjemos nuestro interior. Saquemos todo aquello que nos preocupa. Pidamos perdón por aquello que no hemos hecho bien; ofrezcamos el perdón, por los agravios recibidos.

Porque en Belén es un surtidor de amor divino, esta celebración penitencial, tiene que convertirse en una fuente donde bebamos la misericordia de Dios, la bondad de Dios, el perdón de Dios. ¿Lo intentamos?

Canto: VEN, VEN SEÑOR NO TARDES

1. LECTURA DE SAN PABLO A LOS ROMANOS (13,11-14)

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Palabra de Dios

Canto: Habla, Señor que tu hijo escucha/Desde lo hondo a Ti grito, Señor/ etc

2. LECTURA DE SAN MATEO 3,1-12

Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea:

Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos.

Este es aquél de quien habla el profeta Isaías cuando dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.

Tenía Juan su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre. Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Pero viendo él venir muchos fariseos y saduceos al bautismo, les dijo:

Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente? Dad, pues, fruto digno de conversión, y no creáis que basta con decir en vuestro interior: "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham. 1Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Yo os bautizo en agua para conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene el bieldo y va a limpiar su era: recogerá su trigo en el granero, pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.

2.1. REFLEXIÓN E INTERPELACIÓN

- ¿Esperamos de verdad a Jesús?

¿Qué esperamos de las próximas navidades?

- ¿Por qué celebramos el nacimiento del Señor, sin espíritu cristiano?

- Felicitamos mucho; ¿deseamos que Dios nazca en las personas?

- ¿No os parece que nos estamos dejando descafeinar, interior y exteriormente, las navidades?

- ¿Qué hacemos para dar ambiente navideño y cristiano a nuestras casas? ¿Y exteriormente?

- Es la Navidad un motivo para acercarnos a Dios o para acercarnos a la mesa?

- ¿Nos quedamos solamente en el aspecto social y familiar?

- ¿Bendecimos la mesa durante estos días? ¿Se nota que nuestras familias son cristianas?

- ¿Cantamos villancicos? ¿Apagamos la televisión durante la cena?

- ¿Escuchamos la Palabra de Dios antes de la cena de Nochebuena o Navidad?

- ¿No os parece que estamos siendo domesticados y que no ofrecemos resistencia?

- No nos podemos conformar con una limosna, con un Belén puesto en casa.

- La Navidad es ir al fondo del misterio: cambio de vida y reconocimiento del amor de Dios

- ¿Con qué disposición nos acercamos a Navidad? ¿He vibrado en el Adviento? ¿La Eucaristía?

- Otros….

- Breve silencio para el examen de conciencia personal

3. ORACIÓN

Te damos gracias, Señor, por tu gran corazón.

Porque, a pesar de nuestras contradicciones y traiciones,

Vienes a nuestro encuentro en la humildad de nuestra carne.

Míranos con amor de Padre en este momento de Gracia

Queremos que perdones nuestros pecados

Somos conscientes de la distancia

Que existe entre nuestra fe profesada y vivida

Ven a nuestro encuentro, Señor.

Toca nuestros labios, para que digan la verdad

Toca nuestro corazón, para que sea totalmente nuevo

Toca nuestro pensamiento, para que seamos nobles

Toca nuestro interior, para que tengas cabida en El.

Toca nuestras almas, para que, en Navidad,

Puedas nacer, llorar, reir y reinar en ellas.

Amén.

(confesión personal de los pecados con absolución individual)

4. ACCIÓN DE GRACIAS

Gracias, Señor, por haberte adueñado de mi corazón

Ahora siento que puedes nacer de verdad en mí.

Dame el valor necesario para mantenerme despierto

Inspírame la fuerza oportuna para no caer en los defectos de siempre

Proporcióname la gracia de tu amor para que le mío no sea interesado

Gracias, Señor, por salir a mi encuentro en este día

Necesitaba de este momento de ternura y de paz

Necesitaba ponerme de rodillas y expresarte mi admiración

Necesitaba postrarme y sentir lo poco que soy

¡Gracias, Señor!

Quiero, contigo, vivir la Navidad

Que Dios regala a todo hombre de buena voluntad.

Entre ellos, Señor, quisiera estar yo.

Amén.


Oración para todo el Adviento

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR

 

Preparado para que, cuando Tú llames, yo te abra

Despierto para que, cuando Tú te acerques, te deje entrar

Alegre para que, cuando Tú te presentes, veas mi alegría

 

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR

Que, el tiempo en el que vivo, no me impida ver el futuro

Que, mis sueños humanos, no eclipsen los divinos

Que, las cosas efímeras, no se antepongan sobre las definitivas

 

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR

Y que, cuando nazcas, yo pueda velarte

Para que, cuando vengas, salga a recibirte

Y que, cuando llores, yo te pueda arrullar

 

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR

Para que, la violencia, de lugar a la paz

Para que los enemigos se den la mano

Para que la oscuridad sea vencida por la luz

Para que el cielo se abra sobre la tierra

 

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR

Porque el mundo necesita ánimo y levantar su cabeza

Porque el mundo, sin Ti, está cada vez más frío

Porque el mundo, sin Ti, es un caos sin esperanza

Porque el mundo, sin Ti, vive y camina desorientado

 

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR

Prepara mi vida personal: que sea la tierra donde crezcas

Trabaja mi corazón: que sea la cuna donde nazcas

Ilumina mis caminos: para que pueda ir por ellos y encontrarte

Dame fuerza: para que pueda ofrecer al mundo lo que tú me das

 

QUIERO ESTAR EN VELA, SEÑOR

Entre otras cosas porque, tu Nacimiento,

será la mejor noticia de la Noche Santa

que se hará madrugada de amor inmenso en Belén.

¡VEN, SEÑOR!