Domingo XXIX del Tiempo Ordinario
21 de octubre de 2007

Plegarias


A lo largo de un buen número de semanas hemos ido publicando el texto completo de la Ordenación General del Misal Romano. Esos textos continúan en nuestro “histórico”. Se trata de pulsar el link de “Consultar ediciones anteriores e ir consultando todos los números que preceden a este, precisamente desde el 533… hacia atrás.


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6,8

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras. Guárdame como a las niñas de tus ojos; a la sombra de tus alas escóndeme.

ACTO PENITENCIAL

Jesús, Hijo de Dios, tú que nos pides orar insistentemente en toda ocasión, perdona nuestra cobardía y tendencia a la rutina.

Señor Ten Piedad

Jesús, Hijo de Dios, tú que nos recomiendas la oración diligente, disculpa nuestro proceder continuo de ausencia de oraciones.

Cristo ten Piedad

Jesús, Hijo de Dios, tú que nos pides que tengamos fe, y pidamos al Padre todo lo que necesitamos, perdona nuestros pecados de incredulidad y ausencia de esperanza.

Señor Ten Piedad.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón

Por Jesucristo Nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, ofrecerte estos dones con un corazón libre para que gracia pueda purificarnos en estos misterios que ahora celebramos

Por Nuestro Señor Jesucristo

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

 

Jesús, que nuestra comunidad,

sea una comunidad orante,

sea de aquellos que piden al Padre

por los hermanos,

sin tener miedo a las incertidumbres y

a la débil fe, que nos amenazan.

 

La vida sólo merece la pena

si es para entregarla a los demás.

Que sepamos estar firmes sobre la barca de la Iglesia

y que desde ella sepamos servir a todos

No permitas que nos cierre el orgullo,

el dinero, la fama, el egoísmo, la guerra,

el miedo a las tormentas de la vida

la dedicación al prójimos y a sus necesidades.

 

Y así haznos salir del silencio,

de la ausencia de oración

y ser capaces de confiar en ti.

Haznos disponibles para luchar contra la injusticia,

y fiados de tu amor luchar por un mundo más justo.

Que nuestra vida sea un espacio de encuentro,

de relación y posibilidades para todos.

 

Tenemos que reconocer,

cuantas veces nos olvidamos de ti y de los hermanos.

Pero sabemos que tú eres la palabra plena,

la vida que se entrega y el amor auténtico,

al que no importa ni la mala mar de las tormentas de todo tipo.

Por eso con todas las personas buenas del mundo entero,

te decimos:

SANTO, SANTO, SANTO

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mc 10,45

El Hijo del Hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos de tu bondad, Señor, que cuantos celebramos en cada Eucaristía sea para nosotros prenda de salvación.

Por Jesucristo Nuestro Señor.