Domingo XXIX del Tiempo Ordinario
21 de octubre de 2007

Misa Familiar

Prepara: Javier Leoz


*Idea: la oración nos ayuda a caminar en nuestra fe

*Objetivo: descubrir la generosidad de Dios


1. MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días a todos. Hoy, en este domingo, tenemos muchas razones para llamar al cielo. Jesús, entre otras cosas, nos recuerda que la oración es un medio importante para ponernos en relación con Dios y, además, para saber que como Padre nos da aquello que le pedimos.

Además, en este domingo, celebramos la Jornada Mundial de la Propagación de la Fe. Es decir; lo que nosotros conocemos como el DOMUND. Es el día de rezar y ayudar a tantos miles de misioneros que, en los países más pobres, siguen llevando la Buena Noticia de Jesús muerto y resucitado.

Iniciemos esta gran celebración eucarística y, como signo de comunión con todos los misioneros y de compromiso, hoy recibimos esta LLAMA ENCENDIDA simbolizando la fe que se transmite a todos los pueblos.

Nos ponemos de pie.

2. PENITENCIAL

2.1. Porque este mundo nuestro nos invita a creer sólo en aquello que vemos. Señor ten piedad

2.2. Porque a menudo olvidamos que existen muchos países en los que Jesús todavía no es conocido. Cristo ten piedad.

2.3. Porque el Señor necesita de voces que le anuncien, de manos que ayuden, de pies que caminen junto a los más necesitados, y no siempre los encuentra. Señor, ten piedad

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Hoy, las lecturas, nos recuerdan algo importante: para vencer, hay que confiar. Las tres lecturas no hablan de la confianza, de la sabiduría que nos da la Palabra de Dios y, sobre todo, de algo que nunca hemos de olvidar: la constancia en aquello que nos proponemos. Que el Señor nos anime y nos ayude para extender su reino en nuestro mundo. Escuchemos atentamente.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Por la Iglesia; por el Papa Benedicto, primer misionero en la Iglesia, por nuestro Obispo……, por nuestros sacerdotes. Para que en medio de las resistencias a la fe, insistan por la oración y su vocación para que los hombres se acerquen a Dios. Roguemos al Señor.

4.2. Por todos los misioneros que, dejando familia, ciudad o pueblos, han seguido la llamada del Señor: “ID POR EL MUNDO Y ANUNCIAD”. Para que cuenten siempre con nuestro apoyo económico y con nuestro recuerdo ante el sagrario. Roguemos al Señor.

4.3. Por todos nosotros. Para que, a través de nuestra generosidad, hagamos posible que en las misiones no falte lo más necesario para que puedan cumplir con su labor evangelizadora. Roguemos al Señor.

4.4. Por los pobres; por aquellos que llaman a muchas puertas y nunca les abren; por la justicia en nuestro país. Para que trabajemos todos a favor de un mundo y de una sociedad mejor. Roguemos al Señor.

4.5. Para que la Virgen del Rosario se haga presente en todas las personas que, con valor y entusiasmo, llevan el nombre de Cristo a tantos lugares de la tierra. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con este martillo queremos simbolizar el Evangelio de este día: hay que insistir, golpear todos los días –con suavidad y con fe en la puerta del Señor. ¿Cómo? A través de la oración.

5.2. Recordando a nuestros misioneros, en este día del DOMUND, traemos hasta el altar esta BOLA DEL MUNDO. Que el Espíritu Santo siga llamando a muchos hombres y mujeres a ir a los países de misión.

5.3. Con el pan y con el vino damos gracias a Dios por todo lo que nos da. A la vez queremos manifestar, ante el altar, nuestra gratitud porque el Señor siempre nos responde con su generosidad.

6. ORACIÓN

Si llamo, respóndeme, Señor

Si me alejo, atráeme, Señor

Si me duermo y me olvido de Ti, despiértame, Señor

Si sólo creo lo que veo, háblame en mi corazón

Si olvido que, yo también, puedo ser misionero…dame tu Espíritu

Si no confío en la oración, haz que rece más a menudo

Si no confío en Ti, hazme volver a tu camino

Si me olvido rezar, Tú no te olvides de mí

Si te pido lo que me conviene, dámelo, Señor

Si te pido lo que no me conviene, niégamelo, Señor

Si no te pido nada, sigue ofreciéndome algo, Señor

Si hace tiempo que no te digo nada, dime Tú algo, Señor

Creo en Ti, espero en Ti y te amo a Ti, Señor

Amén

7. NO HAY PUERTAS CERRADAS

Cuántas veces, la puerta del Señor,

nos parece estar cerrada.

No es El, somos nosotros, los cerrados.

Cuántas veces, la puerta del Señor,

nos parece dura de abrir.

No es El, somos nosotros los duros

Cuántas veces, la puerta del Señor,

se nos hace difícil el pasar.

No es El, somos nosotros los remisos

Cuántas veces, la puerta del Señor,

parece desconocida.

No es El, somos nosotros los indiferentes

Si quieres, que la puerta del Señor,

se abra y sea frágil, no lo dudes:

llama siempre que puedas…el Señor contestará