Domingo XXV del Tiempo Ordinario
23 de septiembre de 2007

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos seáis todos y todas a esta Asamblea de hermanos. Vamos a celebrar la Eucaristía que es la gran plegaria comunitaria de la Iglesia. Hoy, Jesús de Nazaret nos va a advertir sobre la contaminación del dinero, sobre lo malo del amor a las riquezas. Pero lo hará de una manera sorprendente. Rompiendo todo el orden humano, establecido para deudas y deudores. Así es Jesús. Vino a dar un nuevo cauce a las cosas basándose en el amor y en la inteligencia. Hoy, más que nunca, debemos aprender de los mensajes que las lecturas de este domingo 25 del Tiempo Ordinario, porque la adoración al dinero, el respeto reverencial por él, lo llevamos muy dentro y nos esclaviza. Aprovechemos las enseñanzas de Jesús de Nazaret para dejar de ser esclavos.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nuestra primera lectura de hoy pertenece al capítulo octavo del Libro del profeta Amós. Y presenta un duro alegato contra los estafadores de su tiempo que arruinaban y engañaban a los pobres. Hoy –en esta época—también hay muchas gentes que estafan y compran a la gente por sólo unas monedas.

S.- El Salmo 112, en tiempos de Jesús, formaba parte del ritual de la Pascua, junto con los cinco salmos siguientes. En este salmo 112 comunica además el sentido de la justicia de Dios que ensalza y ayuda al pobre, frente a la opresión de los ricos y los poderosos. También, asimismo, su contenido es muy válido para esta época de abusos y engaños.

2.- Es de la primera Carta Timoteo la segunda lectura de hoy. En ella Pablo de Tarso pide oraciones por todos. Y ha sido la base en la que se inspiran las preces –la oración de los fieles—de todas las misas. Se trata de rezar por todos para que podamos vivir unos tiempos tranquilos. Eso lo deseaba San Pablo en sus días y también lo deseamos nosotros, aquí y ahora.

3.- El Evangelio de San Lucas que se va a proclamar hoy es verdaderamente sorprendente. Jesús parece aplaudir el ingenio de un administrador infiel que sabe evitar el castigo de su amo mediante un amplio ejercicio de ingenio. Pero el trasfondo será idéntico al de otros fragmentos de los Evangelios, en los que Jesús de Nazaret siempre nos dice los mismo: “no podemos servir a Dios y al dinero”. El dinero se erige en Dios y nos esclaviza.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Hoy ofrecemos esta oración –muy bella—compuesta por San Buenaventura y dirigida a Dios Padre. Puede ayudarnos en estos momentos de paz interior.

SEÑOR SANTO, PADRE OMNIPOTENTE

Señor santo, Padre omnipotente,

Dios eterno, por tu generosidad

y la de tu Hijo quien por mí padeció pasión y muerte,

y por la excelentísima santidad de su Madre,

y por los méritos de todos los santos,

concédeme a mí, pecador

e indigno de cualquier beneficio tuyo,

que sólo a ti ame,

que siempre tenga sed de tu amor,

que continuamente tenga en el corazón

el beneficio de la pasión,

que reconozca mi miseria,

que desee ser pisado y despreciado de todos;

que sólo la culpa me entristezca. Amén.


Exhortación de despedida

Deberíamos releer, al llegar a casa, el fragmento del Evangelio de Lucas que hemos escuchado hoy. Y así sabremos lo que Jesús de Nazaret quiere de nosotros. Y, desde luego, lo que no quiere es que vivamos solo pensando en el dinero.