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ASOCIACIÓN, OTRO CORREO DE ANXO PAZOS

Estimado Ángel:

Una vez más escribo sobre la asociación de fieles. Me ha salido una carta un poco larga, porque necesitaba poner unas bases teóricas antes de proponer cosas concretas. Espero sepas disculparme. Por los comentarios que leo en Betania, parece que se opta por la primera opción que yo proponía anteriormente: una asociación independiente. A mí me parece bien, y voy a lanzar algunas ideas al respecto. Da la impresión a primera vista (por lo que he visto en los distintos comentarios hechos al respecto) que nos encontramos con dos opciones contrapuestas: juntar un grupo de amigos para ver qué se puede hacer o crear una asociación formal para después ver qué se puede hacer (por supuesto esta división es muy simplista, pero lo escribo para aclarar caminos). En el primer caso, vamos sobre seguro, porque sabemos con quién contamos, aunque todo el proceso se ralentiza. En el segundo caso, el proceso va rápido, la estructura es clara, pero no sabemos si se va a poder realizar lo escrito sobre el papel, porque aún no tenemos a las personas que lo llevan a cabo.

Realmente no hay tal contraposición. Ya que, por un lado, Betania ya es una asociación, entendida como “conjunto de los asociados para un mismo fin”, porque hay creyentes que son reunidos por esta página web y tienen, si no la misma, parecidas metas (ese fin será lo que hay que aclarar). Y por otro lado, los procesos “grupo de amigos” y “asociación formal” se pueden dar simultáneamente (lo que habrá que aclarar es cómo). Me explico: Yo en Betania veo vida, veo creyentes, veo Espíritu. Veo una forma legítima de vivir la fe, una forma maravillosa de evangelizar a través de internet, una forma ministerial de expresar la Iglesia. Cada uno según sus capacidades y según los dones recibidos colabora a la construcción del Reino, pone al servicio de los demás sus carismas: ejerce un ministerio eclesial (cf. 1Cor 12,4ss). Esto sucede en Betania: los distintos colaboradores habituales son un buen ejemplo. Pero el que está en una parroquia remota utilizando el material que se propone aquí también colabora (“hacia fuera”, digamos) y estoy seguro de que se siente parte de esta gran familia. Cada cual pone su granito de arena. Con el paso del tiempo llega la institucionalización: es inevitable, para que la obra, la construcción perdure. Pero eso también forma parte de la lógica de los ministerios: deben ser estables, para bien de todos.

Lo que da solidez a la construcción es su razón de ser, su identidad, su finalidad. En mi opinión Betania cumple el siguiente propósito, dicho teológicamente: Convocados por el Padre, anunciar el Evangelio de Cristo, con el impulso del Espíritu santo, utilizando todos los medios disponibles por internet como vehículo principal. Ni más ni menos. Si este fin básico está claro, somos una Iglesia (“convocados por el Padre”) que anuncia la Buena Noticia (“anunciar el Evangelio de Cristo”) y cuyo artífice principal es el Espíritu (“con el impulso del Espíritu santo”), no nosotros mismos. Quien se sienta interpelado por ese propósito, necesariamente se sentirá llamado a colaborar de una u otra forma. Esto no significa estar de acuerdo en todo, pero sí tener clara la orientación.

La cuestión es cómo. Si el propósito colectivo es estable, es necesario pensar en las posibles (y/o actuales) actividades a realizar y cómo coordinarlas. Evidentemente tú, Ángel, conocerás mejor que yo cómo distribuir las responsabilidades actuales según las distintas secciones. Pero es claro que un colectivo así necesita un Presidente, un Tesorero, coordinadores de las distintas secciones (que reúnan y hagan los materiales correspondientes), webmaster o editor, responsables de propaganda, coordinadores de grupos Betania, entre otros. A mi juicio, lo que hay que hacer es clarificar esta organización, tanto en un proceso “grupo de amigos” como “asociación formal”. Porque en el primer caso hay que buscar gente para estas responsabilidades concretas y en el segundo caso hay que detallar esas responsabilidades en los estatutos formalmente. Por eso entiendo que ambos procesos pueden ser simultáneos. Y ambos procesos van modulándose según la disponibilidad de las personas. Por eso creo que estaría bien publicar aquí un proyecto de estatutos para debatir, al mismo tiempo que se buscan personas capaces para desempeñar distintas responsabilidades (realmente ministerios eclesiales). Y esas responsabilidades habría que detallarlas y debatirlas.

Se ha señalado la posibilidad de crear un grupo inicial de voluntarios en Madrid. No entiendo por qué: si los materiales no se producen en primera instancia manuscritos, sino en soporte informático, nada impide haber colaboradores en el otro extremo del planeta capaces de colgar una sección en la web. Y tampoco tiene por qué haber un solo webmaster. Y tampoco son necesarias las reuniones físicas para coordinar el trabajo: se pueden hacer reuniones virtuales por chat o por IRC (Messenger o Skype, por ejemplo). Es más, Betania no es un escaparate, es un lugar (virtual o físico) de encuentro. Además de relacionarnos con correo electrónico o chat o IRC, las homilías se pueden grabar en sonido (no hace falta un estudio de grabación, con un micrófono y el software correspondiente cualquiera lo puede hacer). Incluso se podría grabar o retransmitir en directo celebraciones de misas, o liturgia de las horas (una cámara web, un micrófono y Messenger). Puede haber reuniones informales virtuales para charlar de preocupaciones, para debatir ideas, etc, o un sencillo Blog. Se pueden hacer presentaciones de PowerPoint como en http://perso.wanadoo.es/orarhoy/index.htm... Los medios informáticos en combinación con internet son muchos y variados.

La idea de asociarnos para perdurar sólo tiene beneficios, en mi modesta opinión. He visto que José Luis mostraba sus reservas, por temor a perder independencia: mencionaba el poder del obispo y la posibilidad de nombrar consiliarios para las asociaciones. En primer lugar, un obispo no es un hombre con afán de dominio; y si lo fuese, el problema es suyo. No todas las asociaciones tienen consiliarios y estos sólo suelen estar en asociaciones públicas. Las asociaciones privadas tienen libertad para hacer estatutos. A este respecto el canon 215 del Código de Derecho Canónico dice que “los fieles tienen la facultad de fundar y dirigir libremente asociaciones para fines de caridad o piedad o para fomentar la vocación cristiana en el mundo; y también a reunirse para conseguir en común esos mismos fines”. Obviamente toda asociación católica está bajo la autoridad y vigilancia de la autoridad eclesiástica (canon 305.1), pero eso no quiere decir que el obispo ponga espías. Betania será lo que quieran sus asociados, creo yo.

Bueno, voy a acabar aquí, que ya toca. Espero que alguna sugerencia sea para provecho de todos y espero no haberte aburrido. Muchas gracias por todo.

Un saludo en el Señor.

Anxo Pazos

NOTA DEL EDITOR.- Largo alegato de Anxo Pazos que publicamos íntegro. Deseamos que otros lectores lo maticen. En otro correo, Anxo plantea abrir un blog para mantener el debate más vivo. Habrá que pensarlo. En cuanto a los voluntarios en Madrid, hacían referencia a que apoyaran la labor de edición o de “colgado”. No todo viene terminado. Cada autor, más o menos, lo envía en un tipo de soporte. Javier Leoz envía sus textos en página completa, que no tiene –de momento—aplicación a nuestro diseño. Las homilías de Maruri se reciban en papel y hay que mecanografiarlas, etc. Y tal vez después de 11 años de lejanía cibernética se necesita compañía humana. Seguimos, agradecemos a Anxo sus aportaciones y le animamos a que siga escribiendo. Y recordar a Anxo que ya tenemos un proyecto de estatutos y que se prevé algún contacto previo con la diócesis de Madrid.


LA OPINIÓN DE CÉSAR DE BUENOS AIRES.

Queridos amigos:

Los lectores habituales de Betania quieren que ella siga por mucho tiempo, quizá para siempre. Harán lo que esté a su alcance para que eso sea así. Pero recordemos que Betania es principalmente, aunque no en su totalidad, lo que escribe y piensa su Editor. Su pensamiento, tildado a veces de conservador, otras de progresista, y de esto y de aquello, es siempre el mismo y es el que sus lectores quieren encontrar semana a semana. Coincidirán o no con él pero es a quien esperan leer, y esta continuidad, creó una comunidad que vive en muchos países. Si el Editor deja su actuación actual, tendremos, nos guste o no, otra Betania. Quizá pueda llegar a ser mejor, pero evidentemente será distinta. Sus lectores actuales, los que no buscan sus servicios, se encontrarán ante algo nuevo que deberán probar para saber cómo es. El resto de Betania, muy importante y querido por cierto, podrá continuar igual, y así es de esperar, pero el cambio es inevitable. El retiro del Editor es comprensible aunque no sea querido. Los lectores querrán prestar ayuda, en esta nueva etapa, ya sea en el trabajo de preparación, presentación y también en el aspecto económico. Pero aquí evidentemente se presentan varios problemas, el tiempo requerido, el conocimiento de la tarea a realizar, la capacidad para su materialización, la posibilidad de hacerla y la distancia, que aun en Internet existe (por lo menos en las horas). Betania, a pesar de ser leída en muchos países, evidentemente es una publicación española, y para precisar más, es madrileña, esto hace que su preparación y presentación debe estar radicada principalmente en esa zona o coordinada desde allí. Los lectores, en general, no tienen los conocimientos necesarios para este tipo de trabajo, y no todos tendrán tampoco la capacidad necesaria para realizarlo. El aspecto económico también tiene que ser considerado con cuidado. Varias son las presentaciones de Internet, de interés para los católicos, que solicitan contribuciones monetarias. Están después las necesidades locales y parroquiales y finalmente para los sudamericanos está el poco valor de su dinero en el mercado europeo, a cuyo costo deben agregarse los gastos de envío que son muy altos. Por eso hay que establecer bien qué necesita Betania en el futuro, para que en cada caso se pueda buscar la mejor solución, que además de buena sea permanente. La asociación es una buena idea en la medida que encuentren asociados apropiados para tal fin. La oración, naturalmente, podría hacerse buscando una hora en que podamos todos juntos, de Europa, América y Oceanía rezar juntos. No hay que descartar tampoco la publicidad y quizá la venta de libros (teniendo en cuenta los costos para los sudamericanos). En fin seguimos pensando, preguntando y leyendo nuevas ideas.

Saludos.

César

Buenos Aires, Argentina

NOTA DEL EDITOR.- César, de Buenos Aires, está con nosotros desde el principio de la salida de Betania y nunca nos ha faltado su opinión y su consejo. Se lo agradecemos mucho y pedimos que se le tenga en cuenta. Es, ciertamente, un hombre sabio.


LA IMPORTANCIA DE BETANIA

Soy sacerdote de la diócesis de Granada. Llevo unos tres años viendo Betania. Me sirve, sobre todo, para redactar mis homilías y para dinamizar a los laicos que colaboran conmigo en Liturgia. Observo en el contador adjunto la gran cantidad de entradas que tiene. Editorialmente es una gran potencia, sin duda. Supongo que si el Editor quisiera dejarla a cualquiera le interesaría. Y supongo también que si tuviera necesidad pues podría venderla. He leído al propio Editor que tiene la propiedad de la marca y los correspondientes registros. Pero creo que el Editor –que es laico y periodista—le da una neutralidad que nunca, me parece, un consagrado o sacerdote le podría dar. Por mí está bien así. Pero mi reflexión es que si él está cansando de seguir haciendo Betania es mejor que la done o que la venda.

Saludos en el Señor Jesús

Padre Luis

Granada, España

NOTA DEL EDITOR.- Sincera comunicación del padre Luis. En fin, este editor nunca ha pensado vender Betania y pretende seguir haciéndola. Claro que en el futuro nunca se sabe.


SE DA DEMASIADA IMPORTANCIA A BETANIA

Buenas tardes:

Soy estudiante de leyes en México DF. Y pertenezco al equipo de liturgia de mi parroquia. Consulto Betania desde hace seis años. He leído la cuestión que ahora ustedes plantean con la avanzada edad del Editor y sus deseos de retirarse. Creo que toda la sinceridad que para los lectores eso tiene poca importancia. El usuario de Internet acude a la Red de Redes consulta y obtiene lo que necesita “y se olvida”, hasta otra vez que busque algo. Si Betania no existe pues lo buscará en algún otro “site”, aunque no hay muchos que publiquen moniciones. Pretendo que mi consejo sea sincero. Y gracias por todo.

Fernando Ruiz

México DF, México

NOTA DEL EDITOR.- Creemos que Fernando ya no ha escrito otras veces. Bueno, lo de avanzada edad del Editor con 66 años es un poco exagerado. Pero pensamos que su correo nos trae como una cura de humildad. Tampoco Betania tiene tanta importancia. Es cierto.


DÉCIMO MANDAMIENTO: NO CODICIARIAS LOS BIENES AJENOS

En uno de los frecuentes viajes, que realizo con Ana mi mujer a mi tierra natal, me acerqué a visitar a mi buen amigo y compañero de estudios Fernando, del que ya he hablado en estos artículos, que un buen día encontró su vocación espiritual, después de trabajar durante varios años en un Banco de la Capital. Actualmente, ejerce su ministerio sacerdotal en la Parroquia de San José. Y su constante anhelo, se basa, en continuar buscando ardientemente vivir en la verdad. Respetar y dar testimonio de la verdad, intentando descubrir lo verdadero de lo falso, y todo ello en el resplandor que Dios quiere enseñarnos y en las palabras y actos de sus más humildes servidores. Mientras tomamos una taza de café, le entrego en mano el último trabajo que he escrito y que trata sobre el noveno Mandamiento.

Le confieso, mi dificultad de escribir sobre las prohibiciones del décimo y último, porque dentro de mi humilde experiencia, resulta fácil no codiciar los bienes ajenos, cuando uno, nacido en el entorno de una familia sencilla, no recuerda haber soportado en su infancia, ni el azote del hambre ni apenas la dificultad para resolver sus carencias vitales. Y cuando dentro de un hogar cristiano, se ha recibido la mano de Dios, ayudando a solucionar problema, que en principio parecían imposibles de resolver, yo me pregunto recordando a San Juan de la Cruz: “¿Qué sabe el que no sufrió?.

Sin embargo, mi amigo, me hace entender que debo profundizar un poco más, en este Mandamiento, no olvidando que además de igual forma, prohíbe, el deseo desordenado nacido de la pasión incontrolada, de las riquezas, del poder y de la envidia. Y consultando la Biblia, Mateo (5,3) nos comenta; “Felices los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el reino de los cielos”. Y es Juan, en su Evangelio, quien nos dice, que Jesús, proclama felices a los que se sienten pobres, por que si tienen algo no se han hecho esclavos de los dones recibidos y más bien su felicidad, la encuentran en la búsqueda de ese Dios, que se manifestará cuando falten los recursos humanos.

Pero nosotros, seguimos escandalizándonos, cuando Lucas (6,24) en su Evangelio nos advierte: “pobres de vosotros los ricos”. Y tratamos con temor, de desvirtuar esta frase, por que posiblemente pertenezcamos de una manera u otra, a esta categoría, sin comprender que Jesús, se refiere a los ricos, que no han entendido a Mateo (6,19.21): “no acumular tesoros en la tierra, sino para el Cielo y entender que donde están tus riquezas, ahí también estará tu corazón”.

Ten presente, continua mi buen amigo y compañero de estudios, nuevo Sacerdote de la Iglesia, que sigue buscando la verdad, que el creyente maneja dinero, hace proyectos y adquiere bienes. Esto es totalmente natural y humano y no es extraño al Reino de Dios. Pero hay que tener en cuenta, que a veces, nos podemos dejarnos engañar, buscando lo que no es más importante, según el Evangelio, sino otras cosas: Ambición personal, deseo de bienestar y en general, todo lo que el mundo nos va ofreciendo y con los medios que nos va presentando. Y de este modo, vamos lentamente, justificando todas estas cosas que nuestra conciencia adormecida ya no rechaza.

Ama y disculpa a la gente, cuando con cierta justificación pregona; “mi conciencia, no me reprocha nada”. Más yo, les diría: esa conciencia tan liberal y persuasiva, ¿es capaz de ver la verdad y distinguir, lo que según, Jesús de Nazaret, nos conviene para ser buenos cristianos? Habrá que pensarlo, despacio, muy despacio.

José Guillermo García Olivas

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Otro artículo muy interesante de José Guillermo. Le agradecemos su envío.


UNA IDEA DE MAITE

Este domingo salí muy contenta de misa. Me encantó la homilía que dijo el sacerdote. Pero el lunes intentando recordar sus palabras me pasó una cosa curiosa, no me acordaba de nada de lo que el día anterior había escuchado, y eso que presté toda mi atención. Tan sólo recuerdo una comparación que hizo con la montaña. Dijo que para poder escalar y llegar arriba había que dejarse guiar siempre por lo que uno tenía delante no detrás.

Me dio mucha rabia no acordarme de nada más pues la verdad es que habló fenomenal. Así que pensé en dos alternativas: Ir a misa con una grabadora… o comprar un cuaderno (ya lo he comprado) y cada domingo pegar en él las lecturas, el evangelio y el salmo del día. A continuación, cuando llegue a casa, escribo lo que recuerde de lo dicho por el sacerdote y de inmediato o cuando dichas palabras lleguen a mi corazón y reflexione cómo afectan y se involucran en mi vida, escribir lo que yo haya pensado de cara a hacer efectivo en el día a día lo previamente meditado y así además que me sirva de ayuda para hacer examen de conciencia que es algo a lo que me quiero acostumbrar diariamente.

Quiero empezar el día ante todo pidiendo sabiduría como mencionaron el otro día, rezando y después, proponiéndome pequeñas metas y al anochecer, ver si las he cumplido. Pedir perdón si no lo he hecho, hacer propósito de enmendar en lo que haya fallado y dar gracias a Dios por lo acontecido durante el día. Y todo ello después comentarlo con un sacerdote hablándolo o confesándome, según las circunstancias y así me voy acostumbrando a hablar y de paso aprendo a pedir consejo, a opinar, a... ¿Es una buena idea?

Maite Osma

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Claro que es una buena idea. La participación “posterior”, lo que queda tras la asistencia a la Eucaristía es muy importante. Brindamos esa idea a otros lectores.


RESPUESTA A CHIARA

Apreciado Ángel:

Otra vez yo asomándome por Betania y esta vez para enviarte la dirección del colegio que pidió Chiara... te copio la contestación que recibí:

La dirección electrónica del Colegio de Ntra. Sra. del Pilar es la siguiente:

pilardir@netvision.net.il

Queda Vd .servido y, en nombre de las religiosas de dicho Colegio le agradezco su interés por las misma.

P. Bárcena”

Espero le sirva a Chiara. Hasta la próxima.Muchas bendiciones.

Walter

Buenos Aires, Argentina

NOTA DEL EDITOR.- Walter es un buen amigo de Betania y ha colaborado mucho con el Editor en la recuperación de ediciones de Betania que se habían perdido aquí en Madrid. Le agradecemos una vez más su generosidad


SOBRE LOS CORREOS DE LOS LECTORES Y EL ROSARIO

Por un lado, existe un fuerte dispositivo anti-spam que puede haber eliminado algún correo de los lectores. Si fuera así, por favor, encarecemos que quien no vea su correo repetido que lo publique. Por otro lado, esta semana se han incluido muchos nombres nuevos al Rosario de los enfermos. ¡Recemos por la gente que sufre enfermedad y otros males!