1.- CIENCIA Y RELIGIÓN; RELIGIÓN Y CIENCIA

En nuestra sección de noticias, se publica una que recoge la intervención del subsecretario del Consejo Pontificio para la cultura, monseñor Melchor Sánchez de Toca en Jerez. Habló sobre ciencia, evolución y Sagrada Escritura. Y ha puesto el dedo en la llaga al decir que no hay oposición entre evolucionismo y creacionismo. Los católicos creemos que Dios lo ha creado todo, pero que, en el uso de su libertad, aplicó desde el principio las reglas de la naturaleza que, sin duda, Él mismo había creado.

UN VIEJO DEBATE

Pero parece que en los últimos años se ha reavivado un debate que parecía ya olvidado. Y que no es otro que oponerse a la evolución de astros y especies basándose en el relato concreto de la creación en la Biblia. Ciertamente, el libro sagrado, pleno de inspiración divina, fue escrito por sucesivas generaciones de personas que aplicaban los conocimientos de su época como parte del referido relato. Pero siempre se tuvo idea, incluso desde la antigüedad, que muchos de los textos tenían un gran componente simbólico. También es verdad que con los primeros conocimientos científicos llegó un intento de descalificar la Biblia, no aceptando, tampoco, esa contenido simbólico que fundamentalmente expresaba que la creación de había hecho sobre todo como un acto de enorme amor. Al final, las posturas más extremas se tocan y el antagonismo entre Biblia y Ciencia se hicieron absolutos.

LA INTERVENCIÓN DE DIOS

El sentido común hizo comenzar a pensar que los descubrimientos científicos y la Biblia no se oponían entre sí. Y se fueron admitiendo algunas cuestiones. Hay, por ejemplo, un “momento cero” en el bing bang, la difícil transición entre la nada y el algo, o el inicio de la explosión, en la que perfectamente se puede ver la presencia de una fuerza primera que no es otra que la de Dios. Por otro lado, es más que obvio que existe una diferencia notable entre el hombre inteligente y el animal hábil. El nacimiento de la inteligencia en ese ser evolucionado bien pudo ser el soplo divino que a la forma modelada mediante el barro de la evolución de las especies pasara esa barrera, que al igual que la del primero momento de bing bang parece infranqueable.

De todos modos, cuando se diviniza con la autonomía total el asunto del bing bang, sin otra intervención que la casualidad se está también consolidando algo que no es más que una hipótesis, que una teoría sin confirmar. No tenemos certeza de si el origen del universo es el bing bang, pero parece filosóficamente imposible pasar de la nada al algo.

Donde ha proliferado bastante el creacionismo es en Estados Unidos. Hay nuevos creyentes, que, en general, alejados de cualquier iglesia: católica o reformada, preconizan la literalidad del relato del Génesis, planteado que es pecado grave aceptar cualquier otra versión. Tambien en España se han dado algunos casos parecidos y ello podria haber aflorado en la enseñanza catequética de niños pequeños, incluso en la Iglesia católica.

LA VÍA FUNDAMENTALISTA

Se achaca desde occidente a la religión islámica no aceptar la exégesis de su libro sagrado, ni siquiera los estudios históricos o arqueológicos que fueran encontrando una comprobación histórica de lo relatado en el mismo. Se dice, por tanto, que la evolución inteligente del cristianismo se basa precisamente en ese trabajo de teólogos y expertos. Pero ahora renace la otra idea: no se pueden, en ninguno de los casos, interpretar esos textos. Y si esa tendencia creciera estaríamos en un momento peligroso de indiscutible fundamentalismo, que ojalá no ocurra.

 

2.- HISTÓRICO: DAR LA VUELTA A LOS TRES CICLOS

Desde el pasado domingo, el 24 del Tiempo Ordinario, hemos comenzado a tener reflejo en el histórico (consultar ediciones anteriores, menú azul) el mismo domingo, del mismo ciclo, que publicamos en el número principal. Pero hemos tenido en cuenta no presentar los mismos textos en aquellos trabajos que damos en Betania. Por eso, en el presente domingo, Vigésimo Quinto del referido Tiempo Ordinario, homilías, moniciones, oración de los fieles y otras son diferentes, contiene otras versiones. Nos podríamos haber conformado con volver a repetir dichos textos que, sin duda, eran –y son—perfectamente válidos para las celebraciones, pero hemos preferido dar mayor variedad. Y así, en cierto modo, no repetirnos.

Total que ya hemos dado la vuelta completa a los tres ciclos –A, B y C--, lo que supone, sin duda, muchas horas de trabajo y, sobre todo, que hay una gran cantidad de información a disposición de los lectores. Pero, en fin, a esos seguidores de Betania que les parece que el martes es tarde para “bajarse” los textos correspondiente a cada domingo, pues ya lo pueden consultar antes, en el mencionado histórico. Decir para terminar que fue precisamente, el Domingo XXIV del Tiempo Ordinario de 2004, en septiembre tambien, cuando iniciamos el acopio de Ediciones anteriores.