IMÁGENES DE BETANIA, HOY

Textos y Fotos: Pedrojosé Ynaraja

No hace mucho le envié al “Dire” un montón de fotografías sacadas en Betania. Correspondían a las hechas en mis dos últimos viajes, con tecnología digital. Tengo muchas otras más, de cuando iba acompañado de no menos de cuatro máquinas mecánicas, cargadas con diferentes clases de película. Explico esto porque puede parecer que si he estado tantas veces y tengo tantas imágenes, seré un experto en la materia. Creerlo sería un error.

Tengo la impresión de que nadie es capaz de serlo. El peregrino, y lo he sido muchas veces desde 1972, se para fugazmente en la iglesia franciscana y con frecuencia celebra misa en ella. De alguna manera, y en pequeño, recuerda este edificio de 1952-53, del arquitecto italiano A. Barluzzia, la romana del Panteón. De la que hablo, según mi opinión, no tiene ninguna pretensión arquitectónica, aunque sí es correcta y equilibrada en sus volúmenes y, como la de Roma, padece una deficiente acústica, es decir, sufre reverberación en exceso.

El decorado externo e interno hace alusión al domicilio de la familia amiga de Jesús, los tres hermanos solteros: Lázaro, ignoramos cualquier característica personal que no sea la amistad, socialmente sabemos que era persona conocida y apreciada por el vecindario. Marta, una afanosa hospedera del Señor, es el título que le da la liturgia y María, la contemplativa. Está edificada la iglesia en recuerdo de ellos, aunque no se pretenda afirmar que allí estaba el domicilio.

Si uno se desplaza desde Jerusalén a pie, pasando por Bet-Fagé, topa con el recinto franciscano del que he hablado antes. Ve a su alrededor y sin ningún orden urbanístico montones de edificaciones, se trata de la población árabe que hoy recibe el nombre de El Azariye. Cuando cada semana empiezo a leer betania.es , me hace gracia la afirmación con que Ángel siempre la encabeza: era una aldea.

Hoy es una desordenada población sin límites concretos, según me explican, que alberga a 4.000 habitantes , de acuerdo con Florentino Díez, autor de confianza, pero que otros me han dicho que puede tener 30.000 y tal vez tampoco se equivoquen, pues, sus limites no son seguros. Allí lo único cierto y rotundo es el enojoso muro que corta la comunicación de 3 o 4 kilómetros que la separan de Jerusalén. He hablado de llegar a pie y esta manera supongo que en el momento en que escribo no es posible hacerla. Hace unos dos años lo conseguí, atravesando de una manera grotesca alambradas que prolongaban el muro, entonces inacabado, ahora ignoro en que fase está.

EL BUSTO DE PABLO VI

Dando una gran vuelta se puede llegar de Jerusalén a Betania en vehículo, así lo hacen las peregrinaciones, empalmando con el antiguo camino, hoy autovía, que sube de Jericó. Apresuradamente se baja del autocar, penetrando por un jardín muy bien cuidado y, dando la vuelta al edificio, se llega a la entrada de la que he hablado antes. Si tiene uno suerte y tiempo, quiero decir si el profesional guía se lo explica y le permite entrar en contacto con el buen fraile franciscano, bueno de veras, verá en el lugar que se extiende entre la entrada y el busto de bronce del Papa Pablo VI, que lo visitó, restos de pavimentos de mosaico, que testifican que desde antiguo, en esta población, en este lugar mismo, edificaron para feliz recuerdo, diferentes iglesias, derruidas unas por un terremotos o por las hordas invasoras.

Si tiene uno la suerte de que la iglesia de la que he hablado esté ocupada o ha logrado entrevistarse con el franciscano responsable, vuelvo a repetir, un buen hombre, en el buen sentido de la palabra, como diría Machado, podrá visitar una iglesia de tiempo de los Cruzados, bien reconstruida, bien ambientada y limpia y, esta sí, de buena acústica. Si goza de la benevolencia de la que gozo yo y le acompaña además el buen Fra Rafael, del que no me canso nunca de hablar bien, se llegará a un rinconcito más íntimo aun, también edificado por los cruzados y donde con mucha devoción y más ilusión todavía, el pasado uno de diciembre, celebré misa por betania.es por su director y sus desvelos, por sus lectores y por la pobre gente que vive oprimida en estos contornos, musulmanes todos ellos.

LA MISA DEL DÉCIMO ANIVERSARIO

Ángel me ha dicho que quiere poner fotos a estos reportajes, no sé cuales escogerá hoy, tal vez le correspondan las de la misa del décimo aniversario de betania.es o las del edificio al que me he referido, me gustaría que siempre pusiera alguna del muro que impediría al Señor efectuar el trayecto que tantas veces recorrió en su tiempo.

Hace unos años, pasando por la población, volviendo del Mar Muerto, conduciendo un coche alquilado, con matrícula amarilla, como es de rigor, es decir, israelí, fui apedreado por unos chiquillos. A mi vehículo no le paso nada, al de los compañeros que nos seguían le rompieron un cristal. Un tal percance supone una serie de horas empleadas en trámites policiales. Los seguros no cubren los males ocasionados por actos terroristas y debe uno reclamarlos al gobierno para que se los abonen, cosa que supone media jornada como mínimo. Anteriormente, en un viaje de hace unos veinte años, me había visto amenazado por un chiquillo ante la misma puerta de bajada a la tumba de Lázaro.

Explico estas aventuras no para meter miedo. Lo cuento, para que la gente joven de espíritu, que no siempre es joven biológicamente hablando, intrépida y con un tic de aventurera, sepa que puede arriesgarse viajando allí. Sin duda más apasionante que moviéndose por tierras amazónicas o selvas africanas. Puede ayudar a la comunidad franciscana. Puede meditar in situ la valentía del Señor, que se arriesgó por amistad a sufrir las iras de las autoridades judías, que consideraron una desfachatez que tan cerca de sus reales ámbitos de poder, resucitara a Lázaro, que era un notable conocido de la gente de aquellos contornos y que les dejaba a ellos un poco, o un mucho, en ridículo. Por mi parte no guardo mal recuerdo de lo explicado. Ignoran peligros, porque no existen para ellos, los que se desplazan en autocares. Comprendo el enojo de sus habitantes y, aunque haya sufrido un poco las consecuencias, no dejo de desear volver, rogando a Dios que pueda ser pronto.