Descansar en la casa de Betania junto a Jesús, es saborear ese momento Único y privilegiado que te inunda de paz el corazón. Cuántas veces nos hemos planteado lo que nosotros hubiéramos hecho si nos hubiera tocado vivir en tiempo de Jesús; tenemos la seguridad que hubiésemos acudido a todos los lugares donde El descansaba. Pero no hemos caído en la cuenta que esto no es cosa del pasado sino del presente. Esto se repite hoy. Por eso quiero invitarte con esta página a que me acompañes para marchar hacia Betania. Jesús descansa allí, en Betania, con sus amigos se trata de irnos a encontrar con Él; todos estamos invitados.

 

 

Formulario Especial de Semana Santa y Pascua
1-8 de abril de 2007

GRUPOS BETANIA DE ORACIÓN Y ACCIÓN
**Textos para los trabajos de liturgia


EXHORTACIÓN PARA ESTA SEMANA

Nos hemos centrado, como siempre, en los domingos –Ramos y de Pascua—pero toda la Semana Santa ha de ser objeto de nuestro trabajo corporal y espiritual. Por eso las preguntas del Editor inciden en varios de los días. Hay otros muchos textos en la edición especial que se pueden utilizar, tal como horas santas, vía crucis. Incluso hay un texto del Padre Leoz –en “Opinión”—sobre el Viernes de Dolores. Se trata pues de que elijamos lo que creemos que interesa más. De todos modos, y en sentido prácticos, tendremos que buscar a los mejores lectores para que “actúen” en estos días. Por ejemplo, la Misa de Ramos se lee la Pasión completa según San Marcos y en el Viernes Santo la de San Juan, donde dos lectores acompañan al sacerdote en la lectura del Evangelio. En fin que sería bueno convocar una reunión cuanto antes para planificar el trabajo.


EXPLICACIÓN PERMANENTE SOBRE ESTOS CUESTIONARIOS

Hemos querido dar un nuevo aspecto –y renovada función—al apartado de los Grupos Betania. Hasta ahora se publicaban una explicación para construir los formularios y luego se adjuntaban unas preguntas –de tres a cinco—con las ideas fuerza para meditar esa semana.

Ahora “vamos a dar hechos” los formularios. Y gracias a los links para imprimir pues ya podrán ser utilizados directamente. Se componen, pues, de las moniciones, las lecturas y un breve comentario litúrgico. Al final, como siempre, las preguntas.

Pero hay un añadido. Vamos a sugerir algunos trabajos de campo para ayudar a los hermanos, en principio referidos al ámbito de Internet. Sería útil que nos fueran comunicando los progresos al respecto.

Los grupos Betania no son otra cosa que unas agrupaciones voluntarias, formadas, en principio, por las personas que forman los equipos de liturgia y que se suelen reunir con alguna antelación para preparar las misas en las que intervienen y también meditar la palabra de Dios. La idea nuestra es ir haciéndolos crecer y, si es posible relacionar.

Para cualquier sugerencia o duda se puede utilizar especialmente el siguiente correo:

betaniamad@yahoo.es


LA REUNIÓN LITURGICA

ORACIÓN DE ENTRADA.

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor Dios Padre nuestro, te pedimos gracia para comprender mejor la Palabra que se transmite en la Eucaristía Dominical. Concédenos la presencia cercana y gratificante del Espíritu Santo. Te lo pedimos por tu Hijo --y Maestro Nuestro--el Señor Jesús.


Domingo de Ramos


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura del Libro de Isaías nos muestra al Señor, siempre cerca del que sufre. Para él tiene una palabra de aliento, una mano tendida, una ayuda crucial. Es la definición del Siervo de Yahvé, de profundo significado mesiánico.

S.- Al Salmo 21 se le considera, como en el caso de la profecía del Siervo de Yahvé, una anticipación profética de lo que iba a ser el sufrimiento de Jesús de Nazaret para salvarnos a todos. Jesús, en la cruz, reza estos versos al Padre en un momento tan significado e importante para la redención del género humano.

2.- La segunda lectura, sacada de la Carta de San Pablo a los filipenses, nos reclama para reconocer el sacrificio de Cristo la más profunda humildad. Él lo hizo todo sin hacer alarde de su categoría de Dios. Estas palabras de Pablo son también un himno litúrgico de enorme significado para la Iglesia

3.- Como evangelio se lee completa la Pasión de Nuestro Señor que en el presente ciclo --el C-- corresponde a San Lucas. El relato de Lucas es preciso y rico en matices. Y no por eso menos impresionante. Es ya difícil saber por qué Jesús tiene que morir. Y, sobre todo, admitir que ha de morir y en la Cruz. Cualquier palabra sobraría para llegar a comprender que fue el mayor acto de amor que pueda conocer la historia.


LECTURAS

PROCESIÓN DE LAS PALMAS

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 19, 28-40

En aquel tiempo Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos diciéndoles:

—Id a la aldea de enfrente: al entrar encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: ¿por qué lo desatáis?, contestadle: el Señor lo necesita.

Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban al borrico los dueños les preguntaron:

— ¿Por qué desatáis al borrico?

Ellos contestaron:

—El Señor lo necesita.

Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos, y le ayudaron a montar. Según iba avanzando la gente alfombraba el camino con los mantos. Y cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los milagros que habían visto, diciendo:

— ¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:

—Maestro, reprende a tus discípulos.

Él replicó:

—Os digo, que si éstos callan, gritarán las piedras.

Palabra del Señor


PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 50, 4-7

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Palabra de Dios


SALMO RESPONSORIAL

SALMO 21

R.- DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?

Al verme, se burlan de mí,

hacen visajes, menean la cabeza:

Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;

que lo libre, si tanto lo quiere. R.-

 

Me acorrala una jauría de mastines,

me cerca una banda de malhechores;

me taladran las manos y los pies,

puedo contar mis huesos. R.-

 

Se reparten mi ropa,

echan a suertes mi túnica.

Pero tú, Señor, no te quedes lejos;

fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.-

Contaré tu fama a mis hermanos,

en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alabadlo;

linaje de Jacob, glorificadlo;

temedlo, linaje de Israel. R.-


SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble —en el cielo, en la tierra, en el abismo--, y toda lengua proclame: ¡Jesucristo es Señor!, para gloria de Dios Padre.

Palabra de Dios


ACLAMACIÓN Fil 2, 8,9

Cristo por nosotros se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el “Nombre-sobre-todo nombre”


EVANGELIO DE LA PASIÓN 22, 14-23, 56

PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN SAN LUCAS

(Nota importante.- El presente texto del Evangelio está editado para que sea leído por varios lectores, siguiendo la tradición litúrgica de la escenificación solemne. Así los párrafos iniciados con la cruz (+) corresponden a las palabras pronunciadas por Jesucristo y las lee el sacerdote. Con la ese (S) son otros personajes y con la ce (C) el cronista. Asimismo se ha marcado con doble espacio lugares de pausa o hay instrucciones de culto).

C. Llegada la hora se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo:

+ He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios.

C. Y tomando una copa, pronunció la acción gracias y dijo:

+ Tomad esto, repartidlo entre vosotros, porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios.

C. Y tomando pan, dio gracias, lo partió y lo dio diciendo:

+ Este es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.

C. Después de cenar hizo lo mismo con la copa diciendo:

+ Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi sangre que se derrama por vosotros.

Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del Hombre se va, según lo establecido; pero ¡ay de ése que lo entrega!

C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía de ser tenido como el primero. Jesús les dijo:

+ Los reyes de las naciones las dominan y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve. Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el Reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi Reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.

C. Y añadió:

+ Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.

C. Él le contestó:

S. Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.

C. Jesús le replicó:

+ Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.

C. Y dijo a todos:

+ Cuando os envié sin bolsa y sin alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?

C. Contestaron:

S. Nada.

C. Él añadió:

+ Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y se compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: “fue contado con los malhechores. Lo que se refiere a mí toca a su fin.

C. Ellos dijeron:

S. Señor, aquí hay dos espadas.

C. Él les contestó:

+ Basta.

C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron sus discípulos. Al llegar al sitio, les dijo:

+ Orad, para no caer en la tentación.

C. Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y arrodillado, oraba diciendo:

+ Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

C. Y se le apareció un ángel del cielo que lo animaba. En medio de su angustia oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como gotas de sangre, Y, levantándose de la oración, fue hasta sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo:

+ ¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.

C. Todavía estaba hablando, cuando aparece la gente: y los guiaba el llamado Judas, uno de los doce. Y se acercó a besar a Jesús, Jesús le dijo:

+ Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?

C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron:

S. Señor, ¿herimos con la espada?

C. Y uno de ellos hirió al criado del Sumo Sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino diciendo:

+ Dejadlo, basta.

C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él:

+ ¿Habéis salido con espadas y palos como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.

C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sentó entre ellos. Al verlo una criada junto a la lumbre se le quedó mirando y les dijo:

S. También éste estaba con él.

C. Pero él lo negó diciendo:

S. No lo conozco, mujer.

C. Poco después lo vio otro y les dijo:

S. Tú también eres uno de ellos.

C. Pedro replicó:

S. Hombre, no lo soy.

C. Pasada cosa de una hora, otro insistía:

S. Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.

C. Pedro contestó:

S. Hombre, no sé de qué hablas.

C. Y estaba todavía hablando cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: “Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces”. Y, saliendo afuera, lloró amargamente.

Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él dándole golpes. Y, tapándole la cara, le preguntaban:

S. Haz de profeta: ¿quién te ha pegado?

C. Y proferían contra él otros muchos insultos.

Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron:

S. Si tú eres el Mesías, dínoslo.

C. Él les contestó:

+ Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto no me vais a responder. Desde ahora el Hijo del Hombre estará sentado a la derecha de Dios Todopoderoso.

C. Dijeron todos:

S. Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?

C. Él les contestó:

+ Vosotros lo decís, yo lo soy.

C. Ellos dijeron:

S. ¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.

C. Se levantó toda la asamblea y llevaron a Jesús a presencia de

Pilato.

Y se pusieron a acusarlo diciendo:

S. Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al Cesar, y diciendo que él es el Mesías Rey.

C. Pilato preguntó a Jesús:

S. ¿Eres tú el rey de los judíos?

C. Él le contestó:

+ Tú lo dices.

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

S. No encuentro ninguna culpa en este hombre.

C. Ellos insistían con más fuerza diciendo:

S. Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.

C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días.

Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verlo hacer un milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra. Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal.

Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo:

S. Me habéis traído a este hombre, alegando que alborotaba al pueblo; y resulta que yo le he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.

C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaban en masa diciendo:

S. ¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.

C. (A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio). Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando:

S. ¡Crucifícale, crucifícale!

C. Él les dijo por tercera vez:

S. Pues ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.

C. Ellos se le echaban encima pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío. Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio.

Mientras lo conducía, echaron manos de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguía un gran gentío del pueblo y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: “Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado”. Entonces empezarán a decirles a los montes: “desplomaos sobre nosotros” y a las colinas: “sepultadnos”; porque si así tratan al leño verde, ¿qué pasará con el seco?

C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.

Y cuando llegaron al lugar llamado “La Calavera”, lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía:

+ Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

C. Y se repartieron sus ropas echándolas a suerte.

El pueblo estaba mirando, las autoridades le hacían muecas diciendo:

S. A otros ha salvado, que se salve a sí mismo; si él es el Mesías de Dios, el Elegido.

C. Se burlaban también de él los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:

S. Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.

C. Era ya eso de mediodía y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ Padre, a tus manos encomiendo tu espíritu.

C. Y dicho esto, expiró.

El centurión al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios diciendo:

S. Realmente, este hombre era justo.

C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvían dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando.

Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea y que aguardaba el Reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.

Palabra del Señor


COMENTARIO LITÚRGICO

ACOMPAÑAR A JESÚS

Por David Llena

Las lecturas de hoy muestran todo lo que vamos a celebrar durante la próxima semana. Es un anticipo, es una preparación. Toda la semana debemos recordar el evangelio de hoy. Es la pasión de Nuestro Señor Jesucristo. La primera lectura y el salmo enfocan la escena, luego se desarrollan las varias escenas: el cenáculo, el huerto de los olivos, el prendimiento, las interrogaciones, el Vía crucis, el Gólgota… pero también las negaciones de Pedro, la traición de Judas… En todas estas escenas debemos hacernos presentes, meditarlas, acompañar a Jesús, sentirnos discípulos, desconcertarnos, sentir miedo, sentir nuestras propias negaciones, nuestras traiciones, hacer propios los consejos de Cristo... Ya Isaías y el Salmo anunciaron estas escenas, así pues, estas dos lecturas nos centran y resumen algunos aspectos de la pasión. La nota alentadora la pone la inspiración de Pablo con su himno a los filipenses, resumen exquisito de la misión de Cristo en la tierra. Merece la pena leer, meditarlo y hasta memorizarlo.


Domingo de Pascua


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra –ya— a Pedro lleno del Espíritu Santo y narrando ante el pueblo la vida de Jesús. Es útil este texto para este día de la Resurrección del Señor, donde se hace mas presente, entre nosotros, la presencia del Espíritu, como le ocurrió a San Pedro.

S.- El Salmo 117 era utilizado por los judíos contemporáneos de Jesús como himno procesional y hacia referencia al triunfo de los Macabeos y la restauración del culto a Dios en el Templo. Para nosotros es un cántico solemne de acción de Gracias al Padre por la Resurrección de su Hijo.

2.- La resurrección de Jesús termina con la muerte y si creemos esto nosotros algún día resucitaremos. Y, sin embargo, va a ser así. Toda la doctrina de Pablo se basa en la resurrección y el cambio futuro de nuestra condición humana. Y así se explica en la segunda lectura procedente de la Carta de San Pablo a los Colosenses.

Secuencia.- Vamos a escucha la secuencia de la Misa de Pascua es un bellísimo himno muy antiguo en el que se narra con pocas palabras todo el misterio de la Resurrección y de la salvación del género humano.

3.- Después de la resurrección Jesús cambiará de aspecto y ni siquiera María Magdalena le reconoce, tal como narra el Evangelio de San Juan. Y se va a cumplir en él lo que el mismo Jesús, una vez, cuando ciertos saduceos quieren tenderle una trampa hablan de esa mujer cuyos maridos van muriendo sucesivamente. Él alude a la naturaleza de ese cuerpo glorificado al equiparar a los que viven en la gloria con la naturaleza de los ángeles. El fue el primero en recibir el cuerpo glorificado. Después le seguiremos todos nosotros


LECTURAS

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES 10, 34a.37-43

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

—Vosotros conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con él. Nosotros somos testigo de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección. Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.

Palabra de Dios


SALMO RESPONSORIAL

SALMO 117

R.- ESTE ES EL DÍA EN QUE ACTUÓ EL SEÑOR: SEA NUESTRA ALEGRÍA Y NUESTRO GOZO (O, ALELUYA)

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia. R.-

 

La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa.

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor. R.-

La piedra que desecharon los arquitectos,

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente. R.-


SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES 3, 1-4

Hermanos:

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Palabra de Dios


SECUENCIA

Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza

a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado que a las ovejas salva,

a Dios y a los culpables unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte en singular batalla

y, muerto el que es la Vida,

triunfante se levanta.

 

¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?

A mi Señor glorioso, la tumba abandonada,

los ángeles testigos, sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea, allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos la gloria de la Pascua.

 

Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia

que estás resucitado; la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate de la miseria humana

y da a tus fieles parte en tu victoria santa.

Amén. Aleluya.


ALELUYA 1 Cor 5, 7-8

Ha sido inmolada nuestra Víctima Pascual: Cristo. Así, pues, celebremos la Pascua.


EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 20, 1-9

El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue a donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:

—Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que Él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor


COMENTARIO LITÚRGICO

EL DOMINGO DE LOS DOMINGOS

Por David Llena

Este domingo se repite durante toda la semana. Aquellos que siguen el diurnal lo comprobarán de manera machacona. Y es que la alegría es desbordante. La noche del sábado, de forma tranquila disfrutamos de la historia de la salvación desde el comienzo hasta la culminación en el día de hoy con la resurrección de Cristo. Esta mañana de forma más breve, en cuanto a lecturas, pero de igual profundidad en cuanto a alegría celebramos el Domingo de los domingos, el día del Señor, el día en que actuó el Señor, hemos repetido en el Salmo. En la primera lectura es Pedro en primera persona el que nos da testimonio de la resurrección de Jesús, en el libro de los Hechos de los apóstoles: Jesús ha resucitado y el que cree en Él recibe el perdón de sus pecados. El evangelio nos cuenta el momento en que Pedro recibe el don de comprender la resurrección, al igual que Juan. Fue la misma mañana de la resurrección de Jesús, la misma que celebramos hoy. Desde ese momento trasforman su vida buscando, como señala Pablo los bienes de arriba. Resucitar con Cristo, es buscar los bienes de arriba, durante los próximos domingos celebraremos este gran Domingo pero su eco en nuestra vida debe durar para siempre.


Las preguntas del Editor

En ambiente de gran recogimiento, un buen lector leerá lenta y con buena entonación las siguientes ideas fuerza que servirán para la meditación. Las cuestiones son las siguientes:

1.- La mejor meditación es la que haga cada uno. Debemos de enfrentarnos, insisto que cada uno, sin más ayudas que nuestro propio interior, al drama de la Cruz y a la gloria de la Resurrección. Si, previamente, no desnudamos todo nuestro ser y nos situamos frente a Jesús crucificado no habremos hecho nada. Es posible que hoy sea un día de pocas “transferencias” y de menos ayudas. Hemos de quedarnos solos ante lo que contemplamos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

2.- Si Jesús murió por nuestros pecados, ¿por qué seguimos pecando? ¿Es que no nos lo creemos o no nos importa que Jesús siga sufriendo?

3.- El Jueves Santo es el día del Amor. Jesús, tras lavar los pies a los discípulos, se queda permanente con nosotros en el Sagrario. No podemos dejar de profundizar en ello en este Jueves del Amor.

4.- La muerte en Cruz era un tormento terrible. Todos los expertos lo dicen. Tal vez, acostumbrados a ver el Crucifijo todos los días no damos tanta importancia en ese martirio. El Viernes Santo hemos de recuperar la verdadera dimensión de la Cruz. No es un elemento decorativo, ni tan siquiera el distintivo físico de los cristianos. No es una bandera. Se trata del dolor y de la soledad que Cristo pasó por nosotros aupado en un terrible –hay que repetirlo—instrumento de tortura.

5.- Al filo de la madrugada, algo muy grande ocurrió en el interior del Sepulcro. Nadie lo ha visto. La piedra se movió y los soldados quedaron como muertos. La muerte había sido vencida y nosotros no sabemos como fue, pero sabemos que ocurrió. La alegría de la victoria sobre la muerte debe estar siempre en nuestro ánimo.

6.- Jesús glorioso se apareció a sus amigos. Nosotros hemos de esperar, todos los días, que la gloria de Jesús llegue a nuestras almas y nos transforme. Un día nosotros seremos como él, porque el mismo Jesús nos lo ha prometido

LA MISIÓN

Vivir intensamente estos días. Vivirlos en cuerpo y alma. Y sobre todo amar mucho a Jesús que muere y resucita por nosotros. Y a los hermanos, a todos, incluso los que menos nos gustan.


Nos podéis escribir sobre todo esto. E, incluso, pedirnos ayuda sobre algún tema concreto. . Os repetimos el correo:

betaniamad@yahoo.es