Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
8 de abril de 2007

Misa Familiar

Prepara: Javier Leoz


Junto a la Misa Familiar de Pascua ofrecemos una celebración de la Pascua especialmente concebida para niños.


*Objetivo: anunciar que, en este día, se cimienta nuestra fe cristiana

*Idea: Jesús nos hace partícipes de su vida: también resucitaremos

1. MONICION DE ENTRADA

¡Feliz Pascua de Resurrección! ¡Feliz Paso del Señor! ¡Feliz día que nos trae una gran noticia! ¡Ha resucitado el Señor!

A este momento nos estábamos preparando durante la cuaresma. Hoy no hay lugar para la tristeza, ni para el llanto ni para el pesimismo: ¡JESUS HA RESUCITADO!

¿Por qué no intentamos comenzar una vida cristiana desde ahora? Que la Eucaristía que vamos a celebrar, la más alegre y esplendorosa del año, nos ayude a llenarnos de Dios y, sobre todo, a no olvidar lo más importante de nuestra fe en Cristo: ¡JESUS RESUCITO! ¡Lo pregonemos y lo celebremos!

Recibamos al sacerdote con nuestro canto: Alegre la mañana/ El Señor Resucitó/ Qué mañana de luz/ Este es el día/ etc.

(Entra la procesión; pueden ir delante del sacerdote, además de los cirios, un grupo de niños, jóvenes o padres, con varias cartulinas donde ponga la palabra: ¡ALELUYA! En otras ¡RESUCITÓ! Por supuesto no debe de faltar la Palabra de Dios portada en un paño blanco)

2. PENITENCIAL

El Señor ha resucitado. Hoy, en vez de pedir perdón, vamos a lavar nuestra vida y a rejuvenecer nuestra fe, con el AGUA BENDECIDA AYER NOCHE en la Vigilia Pascual.

Canto: Ilumíname Señor con tu Espíritu

3. MONICIONES A LAS LECTURAS

Tres lecturas vamos a escuchar en este día de la Resurrección del Señor. Tres lecturas que nos vienen a traer una gran noticia: Jesús ha triunfado sobre la muerte y, por lo tanto, ha de ser una novedad que hemos de anunciar y de llevar como cristianos allá donde nos encontremos. Que no olvidemos nunca que, el seguir a Jesús, nos exige pensar y actuar como El pensó y actuó. Escuchemos con alegría y con atención la Palabra.

4. RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO

- ¿Renunciáis a Satanás y a todas sus obras y seducciones?

Sí, renuncio.

- ¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?

Sí creo.

- ¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos, y está sentado a la derecha del Padre?

Sí, creo.

- ¿Creéis en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que hoy os será comunicado de un modo singular por el sacramento de la Confirmación, como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?

Sí, creo.

- ¿Creéis en la santa Iglesia católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?

Sí, creo.

Esta es nuestra fe.

Esta es la fe de la Iglesia,

que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús,

Señor nuestro.

Amén.

(Si, en el penitencial no se ha realizado el asperges, es ahora un momento adecuado para –simbólicamente- bajar por toda la asamblea y rememorar el Bautismo que nos sumerge en la misma suerte de Jesucristo: morir para resucitar)

5. ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Todos somos Iglesia. Pero, la Iglesia nace a la luz de la Resurrección del Señor. ¿Lo estamos anunciamos? ¿No somos demasiado tímidos? Que el Señor nos dé su fuerza. Roguemos al Señor

(Respondemos: Cristo Resucitado, escucha nuestra oración)

2. Cada día que pasa, en el mundo, hay gente que sufre. Personas que no ven solución a su vida. Pidamos al Señor que, su Resurrección, sea un motivo para la esperanza en la tierra. Roguemos al Señor

(Cristo Resucitado, escucha nuestra oración)

3. Nosotros conocemos el final de la muerte de Jesús: ¡RESUCITÓ! Pero hay amigos nuestros y países lejanos que, todavía, no conocen nada de Jesús. Oremos para que no falten sacerdotes ni hombres ni mujeres que lleven el mensaje del Evangelio. Roguemos al Señor

(Cristo Resucitado, escucha nuestra oración)

4. Hoy, en este día, nuestra muerte ha sido vencida. ¡Nos volveremos a ver! Si el Señor resucitó, el temor a la muerte ya no existe. Para que trabajemos por el Reino que Jesús predicó. Roguemos al Señor. (Cristo, Resucitado, escucha nuestra oración)

5. Finalmente, y tiene que ser así, hoy es el día de “felicitar” a nuestros difuntos. ¡No os olvidamos! ¡Resucitaréis! ¡Cristo ha Resucitado! Ellos creyeron todo esto. Para que Dios les conceda el descanso mientras llega ese día en el que todos nos volveremos a juntar. Roguemos al Señor. (Cristo, Resucitado, escucha nuestra oración)

6. OFRENDAS

1) La alegría de nuestra fe cristiana la queremos manifestar con esta pancarta: ¡HA RESUCITADO! Que como cristianos manifestemos públicamente que, nuestra fe, es alegría, gozo y futuro en el cielo.

2) El sepulcro vacío, la alegría de la Virgen María y de las Santas Mujeres que fueron y no encontraron el cuerpo de Jesús, lo queremos simbolizar con este sudario. El blanco de la Pascua se impone sobre el negro de la muerte.

3) Finalmente, la presencia del Señor, la seguimos sintiendo y recordando en el mandamiento del amor, en el sacerdocio y en la eucaristía que Jesús nos dejó en Jueves Santo. Por eso, hoy, presentamos este gran pan y esta jarra de vino donde pone ¡ALELUYA!

7. ORACIÓN FINAL

Señor, tenías razón, has resucitado

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, era verdad, la muerte no era tan fuerte como Tú

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú tienes Palabras de vida eterna

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, nos hemos asomado al sepulcro y no estabas

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, lo que hemos visto lo creemos: has resucitado

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, si Tú has vencido a la muerte,

nosotros resucitaremos

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, si Tú has vencido al odio con amor,

nosotros te seguiremos

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, si Tú has traído el Reino de Dios a este mundo,

nosotros lo anunciaremos

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú eres la gran alegría del mundo

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú eres lo más importante del Domingo de Pascua

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú vives para siempre

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, Tú con tu muerte y Resurrección,

nos harás vivir para siempre

¡ALELUYA, ALELUYA!

Señor, ¡Gracias por tu muerte y por tu Resurrección!


Celebración de la Pascua para niños

Nos ha parecido más interesante transformar la Misa Familiar en una celebración para Niños en un día tan singular

ANTES DE LA CELEBRACIÓN:

a) Conversar con los chicos acerca de lo que significa, para ellos, la Pascua y se escribe en un papel.

b) Pedimos que para el día de la celebración lleven un alimento no perecedero para compartir nuestra alegría con otros.

c) Preparamos una barca, en cartón o cartulina, como para colocar delante del altar (La barca está hecha con cartón arrugado y tapa el altar. En la base, con papel o cartón pintado celeste, se hacen las olas).

d) Barcos de papel, pequeños, para cada participante, con caramelos.

DURANTE LA CELEBRACIÓN

1.- Canto de Entrada (Alegre estoy; Vienen con alegría; Tenemos un amigo que nos ama)

2.- El catequista habla con los chicos: ¿Qué festejamos?

3.- Contamos a los padres que en la cartelera está lo que los chicos dijeron acerca de la Pascua y que, después de la Celebración, pueden acercarse a leerla.

Agradecemos por los alimentos que han traído.

Cantamos: ¡Gracias Señor!

4.- ¿Qué ven, hoy, en la capilla de especial? Hay una barca delante del altar. ¿Saben por qué? Porque vamos a contarles algo que le pasó a Jesús.

Antes de comenzar el relato:

¿Qué imágenes de Jesús vemos en la capilla, en la iglesia?

Miramos la cruz: Jesús murió en la cruz, pero no se quedó ahí para siempre. Resucitó y varios días después, sucedió lo que les vamos a contar.

Representación con personas.

Los amigos de Jesús eran pescadores. Muy buenos pescadores. Ellos subían a la barca y navegaban mar adentro para echar las redes y sacar muchos pescados para venderlos.

Una noche, después de que Jesús había muerto, Pedro, uno de sus amigos, dijo:

-¿Qué os parece si vamos a pescar? Vamos muchachos, cambien la cara, no vale de nada estar tristes. Vamos a buscar las redes y el barco.

Los amigos de Jesús siguieron a Pedro. Buscaron las redes y se prepararon para ir hasta el centro de lago. La luna se reflejaba en el agua y alumbraba como una gran lámpara las aguas. Los hombres trabajaron toda la noche. Tiraban la red esperaban y la sacaban.

¿Y sabéis qué pasaba? Nada. No pasaba nada. Las redes salían vacías.

Una y otra vez, tiraban las redes, esperaban y las sacaban vacías.

Un fracaso total. Ya estaban por volverse cuando vieron que un hombre paseaba por la orilla. ¿Quién sería? Los amigos de Jesús se esforzaban por ver quién los estaba esperando, pero no lograban reconocerlo.

Entonces, desde la orilla se escuchó al hombre que gritaba:

-Muchachos, ¿tenéis algo para comer?

-No, contestó Pedro a los gritos, no tenemos ni un solo pescado.

Entonces Jesús volvió a decir:

-Echad de nuevo la red.

-¿Qué?, dijo Pedro

-Vamos, echad nuevamente la red.

Los amigos de Jesús decidieron hacerle caso y tiraron nuevamente las redes.

¿Sabéis qué pasó? Las redes se llenaron tanto con los peces, que casi, casi no las podían levantar.

Entonces, uno de los amigos de Jesús llamado Juan dijo:

-Ese es Jesús.

-No puede ser dijo Pedro.

-Sí, es él. ¡Está vivo! ¡Resucitó!

Pedro no pudo esperar que el barco, que estaba muy cargado llegara hasta la orilla y se tiró al agua y fue nadando hasta donde estaba Jesús.

Mientras tanto, Jesús había encendido un hermoso fuego, y había colocado sobre él un pan. Cuando Pedro y los amigos llegaron hasta donde estaba Jesús, le dieron los pescados para que los cocinara.

Jesús los puso sobre el fuego y comenzó a conversar con ellos.

-Pedro, ¿cómo está tu familia? ¿Os molestaron los soldados?, preguntó Jesús.

-Estamos muy bien ahora que Tú estás de nuevo con nosotros, contestó Pedro.

-Pedro, dijo Jesús: ¿Te puedo hacer una pregunta?

-Sí, haz las preguntas que quieras, dijo Pedro.

- Pedro, ¿me amas?

- Sí, Jesús, te amo.

Y Jesús preguntó nuevamente: -Pedro, ¿estás seguro que me amas?

-Sí, te amo.

Y Jesús preguntó por tercera vez: -Pedro, ¿estás segurísimo que me amas?

-Sí, Jesús, tu sabes que te amo.

-Entonces, dijo Jesús cuida de mis amigos. Y ahora, que estamos todos reunidos y el pescado y el pan están listos, compartamos la comida como lo hacíamos siempre.

Y Jesús y sus amigos se sentaron a comer.

Jesús se quedó un tiempo con sus amigos, pero después, como ya había terminado su trabajo, fue a descansar a la casa de su papá Dios. Por eso nosotros no lo podemos ver.

5.- ¿Nosotros amamos a Jesús? (Lo preguntamos tres veces)

¿Qué os parece si nosotros hacemos el trabajo de Jesús?

¿Sabéis cuál era?

Anunciar a los hombres que había que amarse.

¿Los chicos les pueden decir a otros que hay que quererse? ¿Y los papás? ¿Y los abuelos?

Cantamos: Nadie hay tan grande como Tú….

6.- Como recuerdo de esta celebración nos vamos a llevar a las salas un barquito. Dentro de cada uno hay caramelos para compartir.

7.- Rezamos el Padrenuestro con los padres.

Cantamos. Nos despedimos.