La presente página de Opinión aumenta como lo hace toda Betania en este número especial de Semana Santa y Pascua. Habitualmente son los artículos de David Llena y del padre Pedrojosé Naranja los que llenan este espacio. Pero hoy, ellos, con sentido de la hospitalidad dan sitio al padre Javier Leoz y al sacerdote colombiano, Gustavo Vélez, mxy. Leoz publica tres amplias meditaciones sobre el Viernes de Dolores –el viernes anterior al Domingo de Ramos--, el Viernes Santo y el Domingo de Pascua. El padre Gustavo da unas impresiones muy periodísticas sobre la Semana Santa en Colombia que sin duda serán del interés de nuestros lectores. David Llena habla de Betania, de Marta y Maria, y medita sobre ellas en clave de Semana Santa. El padre Ynaraja, con su amor a los animales y sus conocimientos de Tierra Santa nos habla del cordero pascual. Pero, además, nos sorprende con un salmo para el momento de la Resurrección entonado por los pájaros del campo, esos que Dios Padre alimenta. Esperamos que todo ello sea del agrado de nuestros lectores.


MEDITACIONES PARA UN TIEMPO MUY GRANDE

Por Javier Leoz


1.- VIERNES DE DOLORES

Texto: María y la Profecía de Simeón (Lc 2,25-33)

Viernes de Dolores. Parece como, si la Madre, quisiera también compartir –en este preámbulo de la Semana Santa- el sufrimiento de Jesús. No quiere quedar fuera. Se compromete, se adentra con nosotros sus hijos, en esta semana de pasión, de muerte y de resurrección. No lo olvidemos: ¡es su hijo!

Estamos a muy pocos días de vivir y celebrar los acontecimientos más trágicos de la historia de Jesús.

Si la Pascua nos da vida, no es menos cierto que, María, da brillo y vida a nuestros ojos. Contemplar a Aquella que tanto dio a Dios y que otro tanto hizo por nosotros, es llenarnos de vida del Creador.

Este Viernes de Dolores nos tiene que infundir una emoción especial: María en la antesala de la Semana Santa. A partir de ahora, en las próximas horas, en los inmediatos días, donde esté el Hijo…estará Ella; donde sufra Cristo, sufrirá Ella; donde cene Cristo –aunque los evangelios no lo digan- muy cerca cenará Ella; por donde suba la cruz, camino del Calvario, asomará su maternal figura; donde se eleve la cruz –en el Monte Gólgota- antes y después, con las manos y con su mirada, con su fe inquebrantable y sus brazos abiertos….muy cerca, cosida a la cruz, estará Ella.

LA IMAGEN DOLOROSA

¿Qué tiene esta imagen Dolorosa que, sin despegar los labios, nos dice tanto? ¿Qué posee esta Virgen que, sin necesidad de abrir sus manos, sentimos que nos acoge y nos eleva a inmensidades tan altas?

¿Qué esconde esta Madre, cuando desde –aquel día en el que fuimos niños- sigue acompañando con su propio dolor y con muchas espadas atravesando su corazón, a todos los que la amamos y la veneramos con sentida devoción?

No sé lo que tiene. Pero en el silencio, Ella, hoy y aquí nos da la respuesta: tengo amor a Dios y amor al hombre.

AMOR A DIOS

*Amor a Dios; aquí está la esclava; que se haga en mí lo que tu quieras Señor. Aquí estoy para cumplir tu voluntad. No entiendo, no comprendo…. pero Tú sabrás porque me has elegido. Aquí estoy, para que la entrada en tu semana de pasión y muerte, te sea menos ingrata cuando veas que, como Madre, te acompaño, te miro, te amo y, cuando te caes, te levanto.

María proclamando con fidelidad y con el color de la alegría su pertenencia a Dios: Desde ahora me felicitaran todas las generaciones. Desde entonces conquistó el corazón de Dios y, desde entonces, vemos el rostro de Dios con los ojos de la Madre.

María crecía como un ánfora en las manos de un alfarero, y todos se preguntaban acerca del misterio, de aquella transparencia sin escorias, de aquella frescura sin sombras.

¡Amor a Dios! Eso es lo que esconde la silueta, cual si fuera pequeño sacramento, la hondura de esta imagen. Parece como si en esta noche estuviera diciendo aquel Salmo: "Oh Dios, tú eres mi Dios, te busco desde la aurora; mi alma tiene sed de ti, como tierra desierta y sin agua".

Santa María, en este día, en el que la religiosidad popular la venera y contempla como Dolorosa, nos acoge en sus manos y nos acerca a ese misterio de AMOR: amor con mayúsculas, amor sin tregua, amor sin farsa, amor limpio, amor que es vida para el que la ha perdido, para el que no la sabe vivir, para el que vegeta de espaldas al que nos la regaló: ¡Dios! ¡Siempre dios! fue la locura de Santa María, y, Dios, nos la dejo dolorosa para que entendamos que el camino de la Fe y el de la vida están cosidos con dos puntos: el de la alegría y el del dolor. Dos caras de una misma moneda: fidelidad y prueba.

CON LA VIRGEN DOLOROSA

Con la Dolorosa entendemos que la moneda de la fe, en su anverso y reverso, (sufrimiento y gozo, pena y alegría, sonrisa y llanto, éxito o fracaso) es donde estamos llamados a enriquecer nuestra calidad de vida, dando pruebas de la veracidad de nuestra fe, en el crisol de la noche oscura, en el yunque de las horas amargas, en el corazón partido por esos momentos donde aparentemente todo se abre bajo nuestros pies.

Dolorosa nos la quiso dejar el Señor. Y desde entonces en la piedad popular, y en el corazón cristiano, la tenemos como la mejor confidente. Va susurrándonos cosas que el mundo no entiende ni quiere comprender, pero que son como ráfagas de amor divino que nos vienen muy bien para mantenernos firmes en el amor a Dios. Para no perder los ríos de gracia que, la próxima Semana Santa, dejará al paso del Señor entre nosotros.

*Amor al hombre: ¡Haced lo que el os diga! Dios no es un aguafiestas. Dios no llama a nuestras puertas, y tampoco lo hizo en el hogar de la Virgen, para notificarnos un desahucio, sino para inundar de luz nuestra soledad., No entra Dios para ponernos un par de grilletes o esposas, sino para devolvernos o llevarnos a una vida radiante y libre.

LA SENSIBILIDAD DE MARIA

Esa fue la sensibilidad de Santa María: supo comprender que Dios no venía a estropear la fiesta de su vida al lado de José su esposo.

Vivimos en unos tiempos difíciles, en los que somos desconfiados respecto a los demás y ello nos hace vivir en puertas blindadas. Lo peor es que corremos el riesgo de poner blindaje a nuestro mismo corazón desde la pura razón. Poco a poco este mundo, presumiendo de ser tan libre, está siendo esclavo de sí mismo. Cada día que pasa, el hombre se deshumaniza, pierde la tesitura de sus valores. El cristiano se diluye, al creyente le cuesta hacerse sitio frente a un ejército de propuestas que la sociedad nos ofrece. Estamos confundidos. Necesitamos ver a la Madre, contarle los que nos ocurre, sentamos frente a frente y dejar que Ella mire, valore y cure aquello que más nos duele.

¿Qué hacer? Es el interrogante y la espada que, ya el anciano Simeón, dejó caer en Santa María. Es la espada del ayer, y también la de hoy, la que va hiriendo de muerte al corazón del creyente en este entrado Tercer Milenio.

¿Cómo permanecer fieles a ese amor de Dios? ¿Cómo responder con la misma confianza que María tuvo con El?

LA ESPADA DE HOY

La espada de nuestros tiempos, no es de acero, pero es un filo que corta, hiere e incluso mata

-Es la frialdad en la vida de piedad de muchos cristianos que en otro tiempo se honraban de serlo

-La tibieza a la hora de mostrar nuestra amistad con Jesús y su Iglesia

-Parece como si, de nuevo, sonase con especial vigencia y actualidad, en estas naves del templo aquella profecía: ¡mira, María, este ha sido puesto para contradicción de muchos!

Esta es la espada que sigue desde lo más alto de la sociedad secularizada, abriendo heridas (engañosa y muy fácilmente) en el ser y obrar, en el creer y esperar de hombres y mujeres que han intentado vivir según Dios, pero que el fuego de artificio ha logrado distraer su atención.

MIRA A MARIA

Decía San Bernardo aquella preciosa oración: ¡mira a la estrella e invoca a María!

Hoy necesitamos decir: mira al mundo pero no olvides a Dios. Mira a Dios pero no olvides al mundo.

-Quien mejor, que la Dolorosa, para encaminarnos con espíritu nuevo hacia la Pascua.

-Cuántos kilómetros no habrá recorrido nuestra querida Virgen, y los que le queda por recorrer por las calles de nuestra ciudad (pueblo)

-Cuántas confidencias guardará nuestra Dolorosa, de hombres y mujeres que ante ella han hecho y hacen profesión de Fe.

-Cuántos sinsabores y secretos archivará en esas manos, de cristianos que le han confiado lo que el mundo no les podía dar.

Y, ¡como no! cuantas lágrimas no estarán cayendo al suelo, sin nosotros percatarnos; lágrimas por el cerrazón del mundo, de nosotros a ese Jesús tan amado en muchos rincones de nuestra tierra y tan odiado o desconocido en muchos rincones de nuestra tierra.

-Esa es la espada que, el Anciano Simeón, avisó a esta Virgen que enamora y embelesa nuestros sentidos. Y por la cual hacemos parada y fonda para cicatrizar aquellas heridas que el encuentro con la vida nos traen.

-Y esa es la espada, que nosotros en este día de Dolores, queremos dulcificar y hacer menos hiriente a las entrañas de nuestra Madre.

UNA ANÉCDOTA

Quiero terminar con una bonita anécdota que ocurrió no hace mucho tiempo en un hospital:

Una niña iba ser intervenida quirúrgicamente a vida o muerte y, cuandotodo estaba preparado y los doctores dispuestos, la niña dijo: Sr. Doctor; ¿me permite hacer una cosa? El médico sonriente le contestó: ¡por supuesto! La niña se incorporó y arrodillándose sobre la misma mesa del quirófano comenzó a balbucear: Dios te Salve María, llena eres de Gracia… El médico dejó el bisturí a un lado y saliendo fuera, en el pasillo, lloró amargamente recordando que, hacía mucho tiempo, que Dios era para El un gran desconocido y que, una niña, le había traído a la memoria que Dios perfecciona la ciencia y está en los momentos donde se juega el hombre la vida o interviene en ella.

Tal vez hoy nosotros, los olvidadizos de siempre, los poco agradecidos para con Dios. Tal vez estemos siendo sacudidos fuerte interiormente ante la presencia de esta Virgen Dolorosa que nos atrae simplemente con único deseo: llevarnos a Cristo, para que permanezcamos con Cristo. Para que vivamos con Cristo.


2- VIERNES SANTO

¿Qué nos dices de ti cruz? ¡Habla! Tú, que fuiste cruz

¿Qué se siente al ser sostenida por las manos más justas que jamás un madero acariciaron?

¿Qué se siente al ser cargada por el mejor de los hombres con paso firme y dejando tras de sí huellas en infinito reguero de sangre?

¿Qué se vive cuando se es traspasada y se es soporte del dolor sin límite y de la muerte sin defensa alguna?

¿A dónde se mira cuando fuiste elevada con el amor ajusticiado, sin derecho a réplica y con la burla al pie de tu estilizada silueta?

¿No te estremeciste cuando pensaron en ti como altar donde se desangró aquel cordero que, con su sacrificio, sigue otorgando el premio de la eternidad a los hombres?

¿No te revelaste desde la azotea de tu ser madero cuando aquellos sellaron lo que nunca sintieron ni pensaron?: ¡INRI!..es Aquel que, siéndolo, guarda silencio por aquellos que asintieron y se lanzaron a un corredor de muerte después de un lavatorio cómodo, palaciego, cobarde y mezquino.

¿Qué se piensa cuando se es frontis de la justicia injustamente tratada; del amor con odio condenado; de la pasión con apasionamiento crucificado; del perdón con saña traspasado?

¿Qué se revuelve por dentro cuando se asiste impotente a la soledad de Aquel al que se quiere; de la bondad de Aquel al que se ama; de la quietud de Aquel que tanto dio sin esperar nada a cambio?

¿QUÉ NOS DICES DE TI CRUZ?...TU QUE SABES MUCHO POR SER CRUZ

Después de haber contemplado dudas y batallas, encuentros y des-encuentros por aquella calle dolorosa

Después de haber caído como un quintal de peso y de dolor insoportables sobre Aquel que pudiéndolo todo renunció a valerse de su privilegio de Hijo

Después de haber sido “tocada” por las manos más santas y puras, abiertas y dulces de Santa María. De haber tenido la guardia más privilegiada, atenta, valiente y solidaria de aquel que fue discípulo amado y, a su lado, la Madre de la Iglesia.

Después de haber sido testigo, púlpito, micrófono y altavoz de las siete palabras con más pasión y verdad, misericordia, vértigo y paz desde ti proclamadas

¿No sientes escalofríos de haber sido, sin quererlo, protagonista de aquel primer viernes santo donde te convertiste en signo y símbolo del AMOR que en un arrebato de locura, Dios, a la humanidad entera nos regalaba?

¿QUÉ NOS DICES A NOSOTROS?... ¡TU QUE FUISTE CRUZ!

¿Cómo se hace para tener la fortaleza de tus entrañas cuando estamos acostumbrados a la dulzura y cuidado de nuestros cuerpos?

¿Hacia dónde hemos de mirar para no ser cómplices de tanta muerte innecesaria que produce vértigos en la felicidad nunca suficientemente conquistada?

¿Cómo ser clavado sin sufrir, maltratado sin odiar, elevado sin ser engreído, astillado sin peligro de ser destrozado?

¿Cómo ser símbolo de amor sin distinción, de perdón sin exigencias, de palabras sin ruido, de gestos que no suenen a vacío?

Dinos, tú que fuiste cruz, a nosotros que nos cuesta tanto llevarte, comprenderte, defenderte y levantarte como estandarte de clara victoria sobre la muerte. ¡Dinos algo! ¡Tu, que fuiste cruz!


3.- PASCUA

1. ¿Qué es para mí la Pascua?

Es un tiempo propicio para ver

-si el misterio de la vida y muerte de Jesucristo, me lo he tomado en serio

-si el misterio de la resurrección del Señor, creído por mí, proyecta mi mirada hacia el más allá de esta existencia terrena, o sigo aferrado a mi historia contingente, frágil

-si mi esperanza cristiana se asienta en tierra firme de confianza en Dios, y resiste cualquier tipo de tormenta y tentaciones, o más bien tambalea sobre arena, sin echar raíces profundas,

-si mi lectura o visión espiritual de los acontecimientos que afectan a mi vida, la hago desde el triunfo final del Señor resucitado, o sólo desde el triste camino del calvario,

-si para mí, la unión con Cristo, muerto y resucitado, es auténtica fuente de alegría que me conforta y compromete vitalmente, o sólo un ritual y frío del celebrar cristiano,

-si he aprendido a hacer de mi vida una ofrenda, como la de Cristo, o me dejo abrasar por demasiadas ataduras que me llevan a un cerrado egoísmo.

2. Es un tiempo propicio para juzgar

-por qué mi conocimiento y adhesión a Cristo, es superficial, y no acepto su camino

-por qué, a pesar de creer en el más allá con Cristo resucitado, sigo más aficionado a los bienes e intereses terrenos que a los celestiales,

-por qué soy y me muestro en la vida real (pasional, afectiva, económica, social) tan titubeante en la fe, tan poco arraigado en la esperanza teologal, tan materialista,

-por qué no sobrellevo con más serenidad, paz, aceptación, conformidad, mis problemas de todo tipo, y vivo excesivamente nervioso, amargado y recalcitrante,

-por qué tengo tantos momentos de tristeza, de abatimiento, de crisis, si en mi horizonte final está el misterio de Cristo resucitado,

3. Es un tiempo propicio para actuar y comprometerse

-en el seguimiento fiel de Jesucristo, asumiendo el espíritu de las bienaventuranzas en acciones concretas que se me presentan cada día,

-en la distancia de intereses concretos más o menos materiales que me esclavizan,

-en la vivencia de la fe, esperanza y amor divinos que me lleven a hacerme más humano y sensible para con Dios y con los hermanos en el quehacer diario,

-en una forma de vida intensa, pero, al mismo tiempo, más relajada, menos vulnerable ante las dificultades, ingratitudes, desavenencias, poniéndome en manos del Señor,

-en la elevación del tono alegre, jovial, positivo, que debería ser propio de una hija/o de Dios, haciéndome creador de paz, armonía, solidaridad,

-en la cercanía a los demás, desde un espíritu abierto, acogedor y comprensivo

¡Feliz Pascua del Resucitado!


SEMANA SANTA EN COLOMBIA

Por Gustavo Vélez, mxy

Dentro de una fe latinoamericana, que algunos han dado en llamar mestiza, la Semana Santa en Colombia es la celebración religiosa que atrae a mayor número de fieles, de todas las clases sociales. A mucha gente las ceremonias del Viernes Santo le colman su presupuesto cristiano, aunque ya en los últimos años, se ha logrado darle a la Vigilia Pascual el puesto que se merece.

Nuestra fe reconoce sus ancestros en España, pero a la vez distingue en ella valiosos componentes de la cultura negra, mediante los esclavos venidos a nuestro territorio. También identifica allí variados elementos de las tradiciones indígenas. Así se explican ciertas devociones muy arraigadas en el continente y no pocas supersticiones, adheridas indisolublemente a nuestra cultura religiosa.

“LA PALMA DE CERA”

La Semana Santa comienza con la procesión de Ramos, que últimamente se ha procurado alejar, por un sentido ecológico, de las acostumbradas palmas. La especie que más empleaba era la llamada “Palma de Cera”, considerada el árbol nacional, la cual ahora es urgente conservar. Se procura más bien que los fieles lleven flores o agiten pañuelos blancos al paso de la imagen del Salvador. Esta irá sobre una burrita, a veces de verdad, admirada y aplaudida por los numerosos niños que integran el desfile, acompañados de sus padres. Durante los tres días subsiguientes se convoca a los fieles para diversas catequesis, sobre los temas de la Semana mayor y como preparación al Sacramento de la Reconciliación.

En algunos lugares se acostumbra además, el miércoles en la noche la Procesión del Prendimiento, únicamente para hombres. Todo ello tiene un sabor español inconfundible: El silencio de los presentes, acompañados de fúnebres tambores, los cirios encendidos, la imagen de Jesús, atado y escoltado por los sayones.

JUEVES Y VIERNES

El Jueves no faltará en ningún templo el Lavatorio de los pies, que se hace a niños y ancianos con la correspondiente catequesis. Luego de la celebración se lleva solemnemente el Santísimo Sacramento al Monumento. Es este un altar muy adornado con flores, cirios y alguna alegoría eucarística, que se levanta para el caso, dentro del recinto del templo. Allí será visitado por los fieles hasta el Viernes Santo, al medio día. Se acostumbra que las familias en pleno visten varios monumentos y depositen un cirio, como ofenda y petición para los suyos.

El Viernes la gente se acumula para la procesión, que en muchos lugares se llama “De Once”, por la hora matinal en que se inicia. Para terminarla hacia la 1 de la tarde. Durante esta procesión varias personas, escogidas entre la comunidad llevan una gran cruz emblemática entre estación y estación. Nunca puede faltar el canto: “Por mí, Señor, inclinas, el cuello a la sentencia, que a tanto la clemencia pudo llegar de Dios”… sabido hoy por la mayoría d e los fieles. La estructura de la letra da la impresión que nos llegó de España. Pero la melodía que más se usa, es obra de una artista colombiano de muchos méritos, Don Gonzalo Vidal (1863 – 1946).

Cuando Juan Pablo II reformó el orden de las catorce estaciones, alguien acomodó las estrofas a esta nueva situación. Por lo cual se continúa cantando, ya sea con la secuencia anterior de estaciones, o bien con la actualizada.

Hacia los 3 de la tarde tiene lugar la ceremonia de las Siete Palabras, en el templo, donde se predica sobre los mensajes que el Señor nos dio desde la cruz. Interrumpida esta predicación por solemnes cantos de penitencia. También se usa que en las principales emisoras del país, predicadores de muchas campanillas proclamen estos mensajes. Acaba de morir monseñor Augusto Trujillo Arango, arzobispo emérito de Tunja, quien durante más de cuarenta años predicó sus Siete Palabras por Caracol, una cadena radial de mucho prestigio en Colombia.

Terminada la liturgia de la tarde, se desclava de la cruz el Santo Cristo que preside la celebración, se le deposita en un lujoso féretro y se conduce en procesión al Santo Sepulcro. Lugar también adornado y devoto, que los fieles visitan con mucha devoción, a veces durante toda la noche.

LA PASCUA

Los programas de la Nueva Evangelización han logrado mentalizar a gran parte de nuestro pueblo, hacia la celebración de la Pascua, como la fiesta principal de los cristianos. Por esta razón es notable la afluencia de fieles a la Vigilia litúrgica. Llama la atención cómo numerosos fieles llevan sus recipientes esta noche al templo, para proveerse de agua bendecida. Que luego emplean en casa para diversos usos: Ahuyentar las fuerzas del mal, darle de beber a los enfermos, etc. La renovación de las promesas bautismales durante el liturgia pascual, es gustada y apreciada por quienes participan en ella. Lo mismo que la bendición del Cirio y el compartir la luz bendita.

Durante la Semana Mayor muchísimos fieles se acercan a la Eucaristía, con intención de cumplir el precepto pascual: El Padre Astete enumeraba entre los cinco Mandamientos de la Santa Madre Iglesia: “Comulgar por Pascua Florida”.

EL CELAM

Este año se ha procurado mentalizar a los fieles, de modo especial en la Semana Mayor, sobre el lema y contenidos de la V asamblea general del CELAM, que ha de celebrarse el próximo mayo en Aparecida, Brasil: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”. Dios conceda muchos frutos pastorales a este esfuerzo de la Iglesia que peregrina en nuestro continente americano.


CUARESMA DE MARTA

Por David Llena

Esta vez Marta es Marta la de Betania hermana de Lázaro y María. Ella es el prototipo de las personas que se desviven en este mundo y que dedican gran parte de su día o el día completo al trabajo dejando un poco de lado la presencia de Jesús. En contraposición a María, que es capaz de distinguir el tiempo para estar con Jesús del tiempo de trabajo.

Yo siempre he admirado a esa gente que tiene la capacidad de María la de Betania. No es que siempre estuviese sentada pensando en Jesús, imagino que cuando Jesús no estuviese con ellos (que supone la mayoría del tiempo) ella estaría afanada en sus tareas, pero cuando llega Cristo, lo deja todo y se sienta a sus pies. Para mí, esta cuaresma ha sido como la vida de Marta, muy liado con el trabajo, atendiendo las obligaciones como corresponde, y todo esto influye en la oración, pues el cansancio no deja centrar los sentidos y la cabeza en Jesús.

Para todos aquellos que viven la vida como Marta, debemos releer el pasaje de la resurrección de su hermano Lázaro (Jn 11). Ante la desgracia de la muerte de su hermano, cuando Marta sabe que ha llegado Jesús, corre a su encuentro y le hace la misma recriminación que a veces le hacemos nosotros al Señor: “Si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto”. Muchos de nosotros nos quedamos aquí, pero ella añade: “aún así se que todo lo que pidamos a Dios, Él nos lo concederá”. Luego, mantienen un diálogo sobre la resurrección, muy apropiado para los acontecimientos que se acercan: “Yo soy la resurrección- dice Jesús- el que crea en mí, aunque muera vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”.

¡Que este final de Cuaresma y la semana de Pasión la vivamos con la fe puesta en la resurrección de Jesús!, releamos la pasión, aumentemos nuestros ratos ante el Señor, y acerquémonos a todas las celebraciones de nuestra parroquia, colaborando si es posible en ellas, y estando cerca del Señor como lo estuvieron aquellos hermanos de Betania y que de alguna forma nosotros imitamos.


EL CORDERO PASCUAL

Por Pedrojosé Ynaraja

Los pueblos nómadas, pastores de oficio, acostumbraban a inmolar a sus divinidades mansos corderitos, con cuya sangre untaban las estacas y lugares estratégicos de sus tiendas, para que los espíritus, por los que sentían más miedo que reverencia, pasaran de largo. Esto ocurría preferentemente en primavera, cuando la naturaleza, los animales y las plantas, se despertaban del letargo invernal. La luna presidía todos los cambios de las estaciones anuales. Abraham, nuestro padre en la Fe, era un beduino, sus costumbres, sin duda, serían las de cualquier otro pastor. Su descendencia conservaría sus peculiares tradiciones y, pese a habitar en Egipto practicando la agricultura, no se olvidarían de estos ritos. Ellos, desde tiempos de su ancestro, tenían fe en un Dios personal al que adoraban con los mismos símbolos rituales heredados de sus antepasados.

No voy a repetir lo que ocurrió aquella noche de primavera en Egipto y la huida de las tribus hacia el desierto. La experiencia de la libertad del Sinaí, marcaría toda su historia. Historia y leyenda, que de todo hay en la conciencia colectiva, y todo es verdad en este terreno.

La Biblia explica con detalle como deben los israelitas celebrar la fiesta de Pesaj, aunque hay que reconocer que solo la comunidad samaritana es fiel a estos preceptos. Suben ellos a su montaña santa, el Garizin, y cumplen al pie de la letra, lo mandado en el Éxodo. Tienen ellos la satisfacción de la asistencia de periodistas y televisiones de todo el mundo.

Entre nosotros, cuando se me concedió la gracia de poder estar acompañado durante la Semana Santa, de fieles y entusiasmados jóvenes, después de los serios días de meditación profunda y serena de la Pasión y Muerte del Señor, al llegar a la tarde del Sábado santo, la cosa cambiaba. Ya sé que es un día de silencio y abandono, pero no se podía forzar la situación y era preciso acudir a medios que caldearan el ambiente. Poco sabía yo entonces de ritos de Seder y de textos de Hagadá. Conocía la historia y nuestras posibilidades. Explicaré nuestro proceder.

Poco después del mediodía, se encendía un gran fuego en una explanada. El carnicero del lugar nos había preparado previamente, un cordero entero. La labor de asarlo colgado y sujeto a unos hierros, irlo moviendo de cuando en cuando, para que todo él se tostara, suponía varias horas de servicio a la comunidad. Los que no trabajaban, decoraban su vela o fabricaban un punzón, para marcar el gran cirio pascual. Todo creaba un ambiente de expectativa muy Pascual. Al anochecer nos reuníamos. Explicaba yo la antigua tradición israelita tal como el ambiente me lo permitía. El tono del encuentro era de tal calidad espiritual, que la alegría y la esperanza, se respiraban más que el olor de carne asada. Un ejemplo. Nosotros el Jueves Santo teníamos una celebración penitencial, pues bien, sin tenerlo previsto, esta noche, me ocurrió bastantes veces, que solicitaban confesarse. Recuerdo a una chica que me lo pidió allí mismo, sentada en el suelo, alrededor de la hoguera, con un trozo de cordero en la mano. Otro un día entró por la puerta falsa en la sacristía, cuando ya estaba a punto de empezar la Gran Vela y me dijo: por favor dame la absolución, que esta noche no quiero dejar de comulgar.

Han pasado muchísimos años, yo he aprendido mucho al respecto, pero todavía me encuentro con gente de los que me había olvidado y me saludan recordándome aquella fiesta. Me satisface comprobar que aquellos corderos no eran puro festín folclórico, creaban un reflejo condicionado y ahora, con muchos fracasos a cuestas, añoran aquella felicidad que les proporcionaba la vivencia comunitaria de la Fe.

Para sorpresa mía y los demás, nos enteramos a los pocos años, que los judíos desde la destrucción de su Templo, en la segunda mitad del primer siglo, en la mesa ritual Pascual no ponen un cordero. Se limitan a un hueso de este animal, mondo y lirondo. Afirman que lo significante hace presente a lo significado. Se me ocurren muchas reflexiones que en este momento no caben aquí.


SALMO DE UN PAJARITO AL AMANECER DE PASCUA

(Recordando a T. de Chardin)

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Llamada al gozo de los que fueron buenos

Sonreíd vosotros que dormís sin sueño

levantaos y aplaudid contentos.

Alabad a Dios los que estáis decepcionados,

alabadlo los que os fuisteis a dormir con pena.

Alabad a Dios los que habéis pasado la noche angustiados,

alabadlo los que acabasteis el día insatisfechos.

Alabad a Dios y festejadlo alegres para siempre.

 

2. Toque de trompeta

Levantaos enseguida y aplaudid contentos.

Pío pío piopiopiopío

(Aleluya)

 

3.- Alcance del Emmanuel

La alegría de mi Dios

estará siempre con vosotros,

porque su Hijo

-vuestro hermano mayor

y el hijo de mi Creador-

se ha liberado del sepulcro

y ha liberado a los hombres de la muerte definitiva;

me ha liberado a mi pajarito,

-jilguero, petirrojo o lo que sea-

que los soy todos

porque alguna cosa mía tenéis vosotros los hombres

y alguna cosa humana hay en nuestro Dios.

Me ha liberado hoy a mí, digo bien, a mí,

de la desaparición definitiva.

 

4.- Advertencia a los malvados

No importa que durmáis eternamente,

da lo mismo que os quedéis mudos para siempre,

vosotros que a vuestro odio disteis ayer satisfacción,

vosotros que habéis ahogado el grito del oprimido,

vosotros que habéis desoído el clamor del sediento,

vosotros que habéis ignorado su soledad,

vosotros que habéis crucificado a vuestro Dios

creyendo que os hacíais dioses,

tiranos absolutos de vuestro mezquino mundo.

Y ya os veíais libres de universales vínculos de amor.

Permaneced, pues, eternamente mudos

pero escuchad, a pesar de vuestro fracaso,

como todo el Universo aplaude

 

5.- La creación viva da gloria a Dios

Mi canto, no sé hacer otra cosa que cantar,

(piar le llaman los hombres)

va dirigido a Él y rezo por nosotros,

por todos aquellos en quienes la vida no tiene conciencia,

pero es belleza, es misterio y es equilibrio en movimiento armónico,

ya que todo lo que es nuestro

-materia, forma, color, vitalidad-

de alguna manera también está en Él.

Yo he bebido en la misma fuente que Él bebía.

Las migajas de su pan,

del Pan del Jueves Santo,

han caído de sus manos para mí.

Y los hilos de su vestido

arrebatado injustamente al pie del Calvario

formaban parte un día del nido en el que me cobijaba.

Los huevos de mis hermanas mayores

fueron a menudo su alimento.

¡Tantas cosas nuestras habían estado en Él,

y con Él fueron hundidas en el sepulcro,

para quedar sin orden esperando la descomposición!

Pero Él librándose de la degradación,

ha resucitado

y yo me alegro;

y ya que no puedo aplaudir

mi homenaje se hará silenciosamente:

extiendo mis alas,

alargo el cuello,

despliego la cola y

una sencilla cruz paseo por el cielo.

Es mi ofrenda.

has de recibirla tú, hombre inteligente,

señor del símbolo,

y hacer que llegue

hecha oración pronunciada por labios

a quien va dirigida;

y entre tanto aplaude en nombre mío,

agradecido.

 

6.- Divinización de la materia

Mi canto también es oración

por la tierra, por las rocas y por el agua.

Todo esto es útil para la vida,

y es bonito y se está bien disfrutando de ello

y nadie debería ensuciarlo

porque el que hoy ha resucitado

vivió sumergido en la naturaleza

y en ella se fijaba y con ardor la amaba.

Y rezo también por el clima

-lunático en su devenir-

que sin embargo permite a los hombres

iniciarse en la amistad

y comenzar casuales encuentros

diciendo: "parece que va a llover"

o "qué calor hace"; da igual,

todo es empezar el dialogo.

Y ver el cielo rojo y la tormenta

como Él los veía

y saber que vendrá la lluvia

y soplará una suave brisa después del temporal,

como Él lo constataba

¿Por qué un ingenio nuclear

puede alterar este ritmo enigmático

de las estaciones, de los días y las noches?

Me gusta volar a ras de tierra

cuando se acerca la lluvia

y bajo el alero ver caer el agua.

Todo lo tengo previsto y preparado,

el frío en un paisaje,

el nacimiento de mis crías en otro

y el calor en el lugar adecuado.

Haz, Señor resucitado,

que permanezca esto siempre

para que todo: tierra, tiempo, cielo y temperatura,

nos dé a los seres vivientes

la novedad de cada día.

 

7.- Introducción a la apoteosis

Alabad a Dios minerales, flores y mariposas,

golondrinas, gorriones y palomas.

Alabad a Dios peces de colores y cangrejos,

linces y gatos domésticos.

No obstante nada de esto:

ni las piedras,

ni las plantas,

ni nosotros los animales

podemos alabarle.

Sed, pues, vosotros, hombres sencillos,

los que llevéis la melodía

y nosotros, inconscientes e ingenuos,

la acompañaremos;

será la gran sinfonía universal del cosmos

porque Cristo ha resucitado

y todo sonríe.

Levantaos enseguida

y aplaudid contentos.

pío, pío piopiopiopiopío

(que significa en vuestro lenguaje:

¡Aleluya, viva, bravo, sed felices!)