III Domingo de Cuaresma
11 de marzo de 2007

Plegarias


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 24,15-16

Tengo los ojos puestos en el Señor, porque Él saca mis pies de la red. Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.

ACTO PENITENCIAL

El Señor Jesús, a quien esperamos, nos invita a la paz y a la reconciliación. Usando su misma generosidad nosotros nos reconocemos pecadores, respondiendo a tus llamadas en esta Santa Cuaresma.

(Silencio)

Señor, Tú que vienes a salvarnos, Señor ten piedad

R.- Señor ten piedad

Señor, Tú que nos envías a tu Espíritu para que actuemos en paz y con amor, Cristo ten piedad.

R.- Cristo ten piedad.

Señor, Tú que vienes al mundo a hacerlo más justo y solidario, Señor ten piedad.

R.- Señor ten piedad.

ORACIÓN COLECTA

Dios Padre de todos, abre los corazones de tus hijos, para que en este tiempo de Cuaresma, abundemos en amor al prójimo y en buenas obras que nos sirvan de penitencia apreciada por ti. Y así sepamos salir al encuentro de Cristo, presente en todos los que sufren

Por Nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, este pan y vino, que Tú antes nos ha dado. Y junto al pan y el vino te ofrecemos también nuestros deseos de paz y justicia para todos. Concédenos Señor que esta Eucaristía nos haga más felices, como tu Hijo Jesús nos prometió en las Bienaventuranzas y esa felicidad presente nos lleve a la vida que nunca acaba.

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor nuestro Dios

Apoyados en nuestra vida, poniendo más énfasis

en las obras que en las palabras,

te dedicamos esta alabanza,

que quiere ser muy especial en estos días de Cuaresma.

 

Bendito seas Padre, porque nos has dado la vida

y no nos has pedido otra cosa que el esfuerzo de vivirla.

Por medio de Jesucristo,

has borrado, en nosotros, la semilla del odio y del desamor

y con la esperanza de la paz permanente y justa

nos presentamos ante Ti.

 

Siguiendo el espíritu de Jesús, te bendecimos diciendo

que renunciamos a todo poder y fuerza

que no sea la de tu amor

que renunciamos a toda riqueza

que no sea la de tu generosidad infinita.

 

Porque tú nos quieres y nos sentimos hermanos.

Celebramos hoy con gozo el amor compartido

al cantar todos juntos en esta mesa del Pan y de la Palabra.

Y así desde lo más profundo de nuestro corazón

pronunciamos en tu honor este himno de alabanza.

SANTO, SANTO, SANTO

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Te vamos a recibir, Señor, con emoción y esperanza. Qué el fruto del altar haga más fructífera nuestra vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que tu presencia indeleble en este sacramento nos haga mejorar en el cuerpo y en el espíritu, sepamos ser ofrenda permanente para la salvación de nuestros hermanos y testigos de tu generosidad sin límites.

Por Jesucristo Nuestro Señor