III Domingo de Cuaresma
11 de marzo de 2007

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la Eucaristía. Este tercer domingo de Cuaresma nos sitúa a la mitad del camino que va a recorrer Cristo hacia la cruz en obediencia al Padre. Ya llevamos algo más de tres semanas en espera. Preparándonos para ser mejores y así merecer el esfuerzo que Cristo va a realizar por nosotros. La cuaresma es tiempo de cambio profundo y de amor por todos. Además las lecturas de hoy nos van a presentar una triple conversión. Pero queremos insistir un poco más: y es que este tercer domingo de cuaresma nos sitúa ante las razones fundamentales de la existencia. A los hombres y mujeres de hoy --a todos nosotros-- les falta seriedad ante la vida. No les importa engañarse a sí mismos haciéndose cumplidores de leyes para ser vistos; y, en lugar de reflejar sus actitudes profundas, se falsifica, con acciones destacadas, cualquier situación humana importante que se le presente. Pero la liturgia de hoy es clara al recordarnos el culto que hay que dar a Dios. Sólo viviendo en verdad, sólo atentos a la acción del Espíritu podremos tomar en serio nuestra opción, desarrollando al máximo esas posibilidades personales que el Señor nos ha regalado a cada uno.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Escucharemos hoy el famoso episodio del Libro del Éxodo sobre la zarza que no se consume. Es la manifestación de Dios. Él mismo viene a dar su nombre a Moisés: “Yo soy”. Es como si se presentase, como si nos dijese: “estoy aquí, con vosotros, actuando a vuestro lado. Soy el presente, el que está, el que libera, el que salva”. Pero esta seguridad no quiere dar pie a que nos durmamos, a que nos dejemos llevar.

S.- El Salmo 102 es atribuido a David y tenía un uso penitencial como el “Miserere” (Salmo 50) Pero además un bellísimo canto a la misericordia de Dios hacia sus criaturas. Es, sin duda, uno de los más bellos del Salterio.

2.- En la segunda lectura Pablo de Tarso en su Carta primera a los fieles de Corinto viene a decirnos: “el que se crea seguro ¡cuidado! no caiga”; ya que nuestra seguridad tiene que venir de apoyarnos en Él. Es un mensaje de apoyo y conversión. Son palabras muy actuales.

3.- El evangelio de Lucas de hoy es un grito a la conversión. No busques culpables a los que convertir --nos dice--, busca tu interior, mira tus obras, observa si tu religiosidad da frutos dignos; quizá con estas actitudes alguien se convierta sin que tú lo hayas advertido. Jesús de Nazaret no busca culpables, busca amigos a quienes ayudar.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Lo hemos dicho muchas veces, pero conviene ayudar e inspirar los momentos posteriores a la Comunión con la lectura de un texto apropiado. Ya en la semana pasada habíamos reproducido otro de estos himnos de la Liturgia de las Horas. Seguimos hoy. Son unos textos de gran contenido y significado que nos pueden servir, también, para nuestra oración habitual y cotidiana.

HIMNO DE CUARESMA

Éste es el día del Señor

Este es el tiempo de la misericordia

Delante de tus ojos

ya no enrojeceremos

a causa del antiguo

pecado de tu pueblo.

 

Arrancarás de cuajo

el corazón soberbio

y harás un pueblo humilde

de corazón sincero

En medio gentes

nos guardas como un resto

para cantar tus obras

y adelantar tu reino

 

Seremos raza nueva

para los cielos nuevos

sacerdotal estirpe,

según tu Primogénito.

Caerán los opresores

y exultaran los siervos;

los hijos del oprobio

serán tus herederos.

Señalarás entonces

el día del regreso

para los que comían

su pan en el destierro.

¡Exulten mis entrañas!

¡Alégrese mi pueblo!

Porque el señor que es justo

revoca sus decretos:

 

La salvación se anuncia

donde acechó el infierno,

porque el señor habita

en medio de su pueblo.


Exhortación de despedida

Nuestro camino es la Pascua que es el gran triunfo de Jesús y nuestro. Hemos de estar preparados para entender ese milagro de amor y esperanza que es la redención del género humano. La Cuaresma es conversión. Es tiempo de oración y de limosna. Es tiempo de amor y de esperanza.