III Domingo de Cuaresma
11 de marzo de 2007


Incluímos en esta página la nueva seccion del Padre Leoz sobre la

enseñanza a los niños de la Sagrada Escritura. Damos esta vez dos

semanas, la Segunda y Tercera de Cuaresma. Para así tener material

para todos los días, que Betania sale los martes de la semana

anterior ald omingo que refleja nuestra fecha de salidad.


Misa Familiar

Prepara: Javier Leoz


* Objetivo: transmitir que hemos de convertirnos de algo. Cambiar en algo o, incluso, de “alguien” que nos está induciendo a no dar fruto. A vivir según los dictados del mundo.

* Idea: Jesús nos enseña a vivir de una forma diferente

1. MONICION DE ENTRADA

Estamos ya en el tercer domingo de la Santa Cuaresma. Nos hacer hoy la siguiente pregunta: ¿estamos haciendo algo extraordinario, como cristianos, para que se note que vamos camino de la Semana Santa? El miércoles de ceniza nos comprometimos a cambiar: ¿lo hemos intentado? Todos, en la vida de cada día, estamos tan encerrados en nuestros problemas que, escasamente, tenemos tiempo para reflexionar sobre cómo va nuestra vida de cristianos.

Que el Señor, que en este domingo nos invita a la conversión, nos ayude a encontrar los puntos oscuros de nuestro vivir. Iniciemos con fe y con deseos de cambio, esta Eucaristía dominical.

2. PENITENCIAL

a) Es fácil, Señor, cambiar las cosas de lado e incluso embellecerlas. Te pedimos perdón porque no cuidamos suficientemente la belleza del corazón y del alma. Señor ten piedad (en una bandeja se presentan diferentes productos de belleza: jabón, perfume, cremas. Conviene que sean visibles)

b) Tú Señor quieres que nuestro vivir sea digno, sin estridencias y con ideas claras. Pero a veces nos complicamos nosotros mismos la vida. Cristo ten piedad (se presenta una gran cuerda con muchos nudos)

c) Vivir en tu presencia, Jesús, no siempre lo conseguimos. A menudo nos encerramos en lo que la sociedad nos vende o nos presenta. Señor ten piedad (se muestra una caja totalmente cerrada y donde –en cada cara- ponga: YO, YO, YO, YO)

3. LECTURAS

El objetivo de la Cuaresma, como el de un entrenamiento deportivo, es desprendernos de aquello que estorba y poder presentarnos en la “gran final” en buenas condiciones físicas.

La Palabra de este día nos invita a la conversión. A darnos cuenta de que Dios siempre nos espera, de que su paciencia está ahí con una condición: que estemos dispuestos a abrir nuestro corazón a l cambio verdadero en nuestras vidas. Escuchemos atentamente.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

1. Si hay alguien que, durante muchos siglos, mantiene esta llamada a dirigir nuestros pasos hacia Dios, es la Iglesia. Pidamos para que el Señor la proteja, la conduzca y no nos falten nunca testigos de su amor. Roguemos al Señor.

2. Por los que gobiernan los destinos del mundo. Para que no se queden pegados al poder. Para que sirvan con prudencia y con transparencia. Roguemos al Señor.

3. Por los jóvenes que se preparan a la confirmación. Para que piensen en el paso que van a dar. Para que sean conscientes que, vivir con Jesús, implica un cuestionamiento sobre la vida, sobre el mundo, sobre el amor, sobre la justicia. Roguemos al Señor.

4. Por los que piensan que el mundo está bien. Por aquellos que sólo piensan en sí mismos. Para que Dios les descubra que en la perfección se encuentran los ideales más altos del ser humano. Roguemos al Señor.

5. Para que esta CUARESMA nos ayude a desatar tantos nudos que vamos atando: el egoísmo, la maldad, las prisas, la violencia, la apatía o la falta de oración. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

a) Con esta LUPA queremos expresar algo muy importante en este tercer domingo de la Cuaresma: DIOS NUNCA SE CANSA DE BUSCAR AL HOMBRE. Que como Moisés nos pongamos en camino hacia la Pascua y dejemos que el Señor mire en lo más profundo de nuestras conciencias y corazones.

b) Con este estuche de pinturas queremos significar y presentar ante el Señor nuestro deseo de PINTAR lo que hacemos y lo que somos con los colores de la FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR. Que la próxima Semana Santa nos encuentre preparados y distintos en algo.

c) Finalmente, ante el altar, traemos la ofrenda más agradable y santa a los ojos de Dios: el pan y el vino. Que Jesús los transforme en su Cuerpo y en su Sangre para que nunca nos falten fuerzas para mejorar y transformar lo que sea necesario.

ORACION FINAL

De nuestros des-encuentros contigo:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

En nuestras des-esperanzas y preocupaciones:

CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

De nuestras dudas y frialdad:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

De nuestro orgullo y soberbia:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

De nuestra comodidad y avaricia:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

Para que te encontremos y no te perdamos:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

Para que estemos dispuestos a buscarte:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

Para que seamos conscientes de nuestras limitaciones:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

De nuestro cerrazón hacia Ti:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

De nuestra sordera y ceguera espiritual:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!

De nuestra manera de ver y de sentir la vida:

¡CONVIÉRTENOS, SEÑOR!


Estudiando, ayudamos a llevar la cruz de Jesús

(2ª semana cuaresma)

Breves oraciones para los niños/as en edad escolar

Por Javier Leoz


“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo” (Lc 6,36).

¿Cómo vamos a mirar a los demás en este día? ¿Con respeto o con desprecio? Ser compasivo como Dios es, entre otras cosas, mirar los demás como Dios mira: con amor.

¿Lo intentamos? ¿Por qué no parecernos un poco a El?


“El primero entre vosotros será vuestro servidor” (Mt 23,11).

Un día más en clase. ¿En qué quieres ser el primero? ¿En qué puedes ser el primero? ¿En qué eres el último? ¿Sabes que, para Jesús, valen mucho aquellos/as que son serviciales y que tienen detalles con los demás?

¿A quién le puedes hacer un favor hoy?


“El Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20,28).

¿Para qué vienes aquí? ¿Sabes que lo que, de lo que estás ahora haciendo, estudiando etc., dependerá, en parte, tu futuro? ¿Qué te gustaría prometer a Jesús en este día para el día de mañana?

Recuerda: no vale quien tiene…sino quien hace algo por los demás.


“Había un hombre rico... y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal” (Lc 16,19-20).

Tenemos mucha suerte de “ser ricos”. No todo el mundo, no todos jóvenes o niños, tienen la suerte de tener una educación, una escuela, unas posibilidades como las nuestras. No olvidemos, en este día, a los más pobres. Jesús, por si lo hemos olvidado, tenía especial debilidad por ellos.

¿No somos pobres en algo nosotros?


“Por último les mandó a su hijo” (Mt 21,37).

¡Cuánto nos quieren nuestros padres! ¿no os parece? Pues, fijaros, mucho más nos quiere Dios cuando consintió que Jesús muriese en la cruz por salvarnos.

Qué bueno sería que, todo lo que hacemos hoy, especialmente las tareas que más nos cuestan, las ofreciésemos para completar la pasión de Jesús.

¿Estamos dispuestos?


“Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr se le echó al cuello, y se puso a besarlo” (Lc 15,20).

Qué bueno sería pensar, en este día, el amor de nuestros padres: nos vamos de casa y, ellos, esperan ansiosos nuestro regreso. ¿Por qué no pensamos un poco en qué debiéramos de cambiar para que, ellos, fuesen más felices? ¿Y a Dios? ¿Qué cosas de nuestra vida no serán del agrado de Dios? Lo pensamos.


Estudiando, ayudamos a llevar la cruz de Jesús

(3ª semana cuaresma)

Breves oraciones para los niños/as en edad escolar

Por Javier Leoz


“Ningún profeta es bien mirado en su tierra” (Lucas 4,24-30)

A todos nos gusta el tener buena imagen; el que la gente nos valore o nos quiera. Pero, para Jesús, es más importante el llevar la verdad por delante que el quedar bien pero no ser coherente consigo mismo.

Ojala que, esta semana que iniciamos, sea en esta cuaresma una oportunidad para defender nuestra vida cristiana.

¡Cuántos cristianos, por cobardía, no se atreven a decir lo que son en sus trabajos o responsabilidades! ¿Os parece que seamos diferentes a ellos?


“Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano” (Mt 18,35).

Si Dios es grande, nosotros hemos de intentar –en perfección- ser un poco como El. Si Dios olvida nuestras faltas ¿por qué nosotros no hemos de ser más comprensivos con las de los demás? Recuerda una cosa: cuando apuntas con un dedo a un compañero/a ¿te has fijado que tres dedos de tu mano te apuntan a ti? Vamos a intentar, por el Señor y con el Señor, perdonarnos y llevarnos mejor ¿Vale?


“No he venido a abolir la ley o los profetas, sino a dar plenitud” (Mt 5,17).

A Dios no se le ama a la fuerza. Jesús, que tantas veces nos habla del amor de Dios, es quien mejor cumple todo. Es el gran esperado. Pero, pensemos un poco en cómo está el mundo: ¿vosotros creéis que para mucha gente Jesús significa algo? Demos gracias a Dios, en esta Cuaresma, porque el día lo comenzamos diciendo lo siguiente: Jesús tú eres lo mejor que nos ha pasado. Amén.


“Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino ha llegado a vosotros” (Lc 11,20).

Tenemos un problema en la sociedad que nos rodea: no es capaz de reconocer “el demonio” que lleva dentro. La droga, la violencia, los malos tratos….en el fondo es que, el hombre, es incapaz de contener el mal que lleva dentro.

¿Por qué no pedimos al Señor que ponga su dedo sobre nosotros para que, donde estemos, seamos más felices y salga lo bueno que llevamos dentro? ¿Queréis?


“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Mc 12,30).

El Papa Benedicto, recién nombrado Papa nos decía que tenemos un gran problema: “el olvido de Dios”. Hacemos muchas campañas por el tercer mundo, hablamos mucho de solidaridad, de valores humanos…pero ¿amamos a Dios? ¿Nos damos cuenta que la fuente de todo el bien que hacemos está en El? ¿Sabéis cual es la diferencia entre el bien de una persona que no ama a Dios y otra que lo ama? En que aquel que ama a Dios… nunca, pero nunca, se cansa de trabajar por los demás. Incluso por los enemigos.


“Ten piedad de mí que soy un pecador” (Lucas 18,0-14)

Muchas veces solemos escuchar: yo no hago mal a nadie…por lo tanto no ofendo a nadie. Eso, aunque os parezca, puede ser una verdad a medias. ¿No os parece que eso es insuficiente? Es decir; no solamente no hay que hacer mal, es que, además, hay que intentar hacer el bien máximo a los demás. Pidamos al Señor, en esta mañana, perdón por las veces en que somos muy cómodos y sacamos excusas para “pasar” de los demás.