EL ESCRITO DE MONSEÑOR SEBASTIÁN

Don Fernando Sebastián Aguilar, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, en España, ha pronunciado una conferencia cuaresmal muy importante, que publicamos íntegra en la sección de Noticias y que consideramos de lectura obligatoria para todo ciudadano cabal que se sienta arraigado por la doctrina de Cristo.

Digamos, antes de nada, que Monseñor Sebastián está siendo una de las voces más preclaras del obispado español y que su gran firmeza y enorme ponderación –ambas cualidades pueden y deben convivir—ayudan pero que mucho a fomentar criterios en un momento en que una permanente disputa política –y en todos los campos—está radicalizando muy gravemente la vida pública española. Ya el título, “Vivir cristianamente en Democracia”, define muy bien lo que el arzobispo de Pamplona (Navarra) ha querido expresar. Y es que la democracia, como sistema justo de relación entre los ciudadanos –el inolvidable “premier” británico, Winston Churchill, decía que era el menos malo de los sistemas políticos--, tiene relación perfecta con el cristianismo que siempre ha buscado la paz y el entendimiento mediante el amor a todos.

No se trata en este Editorial glosar ampliamente las palabras de don Fernando Sebastián, lo que queremos es que los lectores lean la conferencia del Prelado y saquen sus propias consecuencias. Y quisiéramos también que, como en otras ocasiones, este tema fuera motivo para que recibiéramos correos y pudiéramos iniciar un foro, un análisis de, por supuesto, las palabras de Monseñor Sebastián, pero también de la situación política española en función de nuestras creencias cristianas.

Y en cuanto a los lectores de América pues les animamos, asimismo, a que lean las palabras de don Fernando Sebastián Aguilar, pues podrán formarse una idea de la situación que vive España, que, antes de nada, tendremos que decir que es la lógica de un estado democrático, aunque obviamente con las dificultades y las tensiones que existen. Tiene razón Monseñor Sebastián cuando dice, para empezar, que “los laicistas querrían recluir la vida cristiana, la vida de los cristianos, al ámbito privado, como si la vida personal y la vida en familia pudiera estar inmunizada de las influencias del ambiente y del conjunto de la sociedad”. Y desde ahí defiende el derecho a participar en la vida pública sin más limitaciones que las que marque la conciencia de los cristianos.

En fin, que deseamos que nuestros lectores lean con calma e interés la conferencia del arzobispo de Pamplona y saquen sus propias consecuencias. Y si pueden que nos lo cuenten. Ya de pasada, dentro de lo que ya hemos dicho muchas veces, reiteramos nuestro deseo de reproducir íntegramente textos que nos lleguen a la redacción de Betania, pues creemos que los resúmenes que aparecen en otros medios no son suficientes para formar, con precisión, una idea válida. Lo llevamos haciendo mucho tiempo con las homilías y otros escritos del Papa Benedicto, y lo haremos con todos aquellos textos que nos vayan llegando y tengan un muy especial interés para todos.