LA IGLESIA Y EL DESARROLLO DE LA ENSEÑANZA

Por David Llena

Fue a partir de los monasterios que contaban con una estructura de docencia para formar a sus propios monjes de donde parten las primeras escuelas a finales del primer milenio.

Los monasterios abren sus puertas para formar a niños y jóvenes y empiezan a aparecer las primeras escuelas. Comienzan a tener importancia, de una forma más organizada cuando pasan a ser fundadas por parte de los Obispados y cabildos de las ciudades. Aparecen, ya en el siglo XI, las escuelas catedralicias de Reims, Colonia, Viena…

Comienzan a centrar la preparación del alumno a través de una preparación literaria, el trivium que comprendía la gramática, la retórica y la dialéctica y una parte científica, el quadrivium que enseñaba aritmética, geometría, astronomía y música.

Es a partir del siglo XIII, cuando este saber se empieza a concentrar en las grandes ciudades por el gran número de gente que ya ha sido instruida en la enseñanza del trivium y el quadrivium, y por iniciativa de los papas, y a menudo con el apoyo de los reyes, fueron fundando en algunas ciudades establecimientos dedicados exclusivamente al cultivo del saber, en sustitución de las escuelas catedralicias.

La denominación de tales instituciones, Studium generale (Estudio general), indicaba un lugar de estudios, abierto a alumnos de cualquier comarca y nacionalidad. Estos estudios generales fueron la semilla de las primeras universidades.

FUNDACIONES ECLESIÁSTICAS.

Los historiadores son unánimes en reconocer que las universidades deben infinitamente a la Iglesia y que la mayor parte de las universidades antiguas son fundaciones eclesiásticas. Las primeras universidades que aparecieron fueron las de Bolonia en 1158, París 1200 y Oxford. Sobre la universidad de París escribe Wilson: “el verdadero fundador de la Universidad de París fue Inocencio III; y los que aseguraron su desarrollo ulterior, dirigiéndolo y orientándolo, fueron los sucesores de Inocencio III, principalmente Gregorio IX”. Luego, y en ese mismo siglo, aparecieron las de Montpellier (1220), Padua (1222), Toulouse (1229) y hasta la de Colonia (1389) un total de 29 universidades de fundación pontificia aparecieron en los siglos XIII y XIV.

En cuanto a España, en 1214 aparece la primera universidad en Palencia al calor de la escuela catedralicia que en la ciudad se fundó en el siglo XI. Inmediatamente después aparece la Universidad de Salamanca en 1219. La universidad de Palencia habrá desaparecido a finales de ese mismo siglo. A salamanca le queda el honor de ser la más antigua que aún sigue abierta.

Pero no solo la fundación de las universidades es el papel de la Iglesia en ellas. Ya en 1217 los dominicos y los franciscanos en 1219 se establecen en la universidad parisina. Y también los franciscanos atienden la universidad de Oxford a partir de 1225. Y fueron ellos los que desarrollaron las ciencias empíricas, entre ellas la astronomía en esta universidad, con nombres como Grosseteste, Bacon, Peckham,…

Y en París, son de destacar los dominicos tales como Vicente de Beauvais, Tomás de Cantimpré o San Alberto Magno…

IGNACIO DE LOYOLA

Pero el mayor impulso al saber dado por la iglesia tuvo que esperar al siglo XVI en el que, San Ignacio de Loyola funda una nueva orden, junto a compañeros todos ellos formados en la Universidad de París. En 1540 se nace la compañía de Jesús.

Comienzan a crear colegios junto a las universidades con el fin de acoger a aquellos estudiantes que deseen seguirles en la vida religiosa: Paris (1540), Padua, Coimbra, Lovaina (1542) Colonia y Valencia (1544)…

Pero en pocos años, empiezan a fundar colegios destinados a alumnos no jesuitas, y comienza una serie en cadena de fundaciones de colegios regentados y atendidos por jesuitas. Durante los diez últimos años de su vida el propio Ignacio de Loyola aprueba la apertura de 39 colegios en Europa. Al finalizar el siglo XVI el número de colegios fundados por la compañía de Jesús era ya de 245.

En estos colegios despertaron científicos de la talla de Descartes o Mersenne (matemáticos), Cassini (astrónomo) o Spallanzani (biólogo).

En 1551 el mismo Ignacio de Loyola crea en Roma un colegio que es modelo de los demás: el Colegio Romano. Trae los mejores profesores de cada uno de los colegios ya abiertos. De sus aulas salieron científicos de la talla de Clavio, Ricci, Scheiner, Kircher, o Boscovich.

También fundaron colegios en las tierras recién descubiertas. En Brasil fundan en Pernambuco (1562) y Río de Janeiro (1565). En Lima (1568), en Cuzco (1571), en La Paz (1572); en México: Michoacán (1573), Oaxaca (1574) y Puebla (1578), en Quito (1587)… El historiador franciscano Morales Valerio comenta: “NO hubo ciudad medianamente importante en el México colonial que no tuviera uno o dos colegios regentados por la Compañía. Su contribución al campo de la ciencia y de las letras es única en estos siglos”. Esta expansión se acelera en el siglo XVII, llegando a varios centenares el número de colegios distribuidos por todo el mundo.

A partir de este interés en instruir a niños y jóvenes, aparecen multitud de nuevas fundaciones de escuelas entre las que caben destacar: la Congregación de las escuelas Pías fundada por el sacerdote español San José de Calasanz (1557-1648) y el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas debido al sacerdote francés San Juan Bautista de la Salle.

En seguida los obispos y gobernantes confiaron a los jesuitas el cuidado y dirección de numerosas cátedras e incluso universidades: Viena (1548), Maguncia (1551), Évora (1559), Graz (1585)… La Compañía de Jesús completaba y aumentaba el nivel de los estudios de sus colegios con el fin de equipararlos a los de las universidades y así fue reconocido este grado universitario en estos centros.

UNIVERSIDADES CATÓLICAS

A partir del siglo XIX aparecen las Universidades Católicas, en las que se cultiva cualquier tipo de disciplina pero deben tener al menos una Cátedra de teología, cuando no una Facultad. Profesan una inspiración cristiana y manifiestan una fidelidad al mensaje cristiano. La primera de estas universidades aparece en la recién creada Bélgica, en Lovaina (1834-35). La Universidad católica de Friburgo (Suiza) nace en 1889. En Francia, durante ese siglo aparecen cinco universidades católicas: Angers, Lille, Lyon, París, y Toulouse. En 1921 aparece la Universidad Católica del Sagrado Corazón en Milán obra del franciscano Agustín Gemelli. También se funda la Universidad Carolina en Holanda (1923) o la Universidad Católica de Lublin en Polonia (1918).

En España los jesuitas fundaron la Universidad de Deusto en Bilbao (1886) como un centro de estudios superiores; los agustinos en el Monasterio del Escorial, también como centro de estudios superiores, crean la popularmente conocida como “Universidad de María Cristina”. La universidad de Comillas en Santander comienza su andadura en 1890-92 como seminario eclesiástico de la mano de los jesuitas, que en 1960 se traslada a Madrid fundando los institutos ICAI (Instituto Católico de Artes e Industrias) y el ICADE (Instituto Católico de Administración y Dirección de empresas).

En 1940 surge la universidad Pontificia de Salamanca, El Opus Dei funda en 1952 la Universidad de Navarra aunque hasta 1960 fue Estudio General y en los últimos años se han fundado varias universidades católicas en España.

Documentación obtenida del libro La Iglesia en la Historia de la ciencia, de José María Riaza Morales Editado por la Biblioteca de Autores Cristianos.