1.- ETA VOLVIÓ A MATAR

Ya nos referíamos en un anterior editorial al final de la tregua de la organización terrorista ETA con un atentado al aparcamiento de la Terminal T-4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas. Lo que no se sabia cuando escribíamos ese texto es que dos ciudadanos ecuatorianos, residentes en España, habían muerto como consecuencia de la explosión. Después de cinco días apareció bajo los escombros, el cuerpo sin vida de Carlos Alonso Palate, de 35 años. Los bomberos recuperaron, poco después, el cuerpo de Diego Armando Estacio, de 19 años. Palate era la primera víctima mortal de ETA en tres años y siete meses. Y esto ha modificado considerablemente la visión del panorama de la cuestión terrorista en España.

Antes de nada decir que, en la sección de noticias, publicamos el comunicado de los obispos españoles condenando el atentado y que asimismo damos párrafos de la homilía pronunciada por el Cardenal de Madrid, monseñor Rouco Varela, en el funeral, celebrado en Barajas, en sufragio de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Interesantes, sin duda, ambas apreciaciones para mejor entender, desde una vertiente cristiana el terrible drama que vive España.

ETA anunció una tregua el 22 de marzo de 2006 y ese anuncio había llenado de esperanza a la mayoría de los españoles. Se trataba de que el Gobierno y la organización terrorista negociaran la paz definitiva. Y hasta septiembre la violencia desapareció totalmente. Donde más se notaba esa sensación de paz, alegría y esperanza era, naturalmente, en el País Vasco, donde se vivieron unos meses maravillosos. Pero en septiembre la organización terrorista comenzó con su violencia callejera, la llamada “kale borroka”. Un autobús municipal del servicio local de la ciudad de San Sebastián fue incendiado. Era el primero de otros muchos actos violentos y ya se dudó de que la cosa pudiera seguir bien. El 29 de diciembre, el presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero hacía una declaración esperanzada de que la paz era posible. Al día, el 30, siguiente una de las zonas más nuevas del Aeropuerto de Barajas saltaba por los aires y dos personas morían bajo los escombros.

Betania reza por la paz. Betania no cree en la violencia, ni en los violentos. España es un pais democrático donde cualquier demanda puede ser tratada por procedimientos democráticos. ETA ha roto la esperanza, la misma que provocó cuando anunció la tregua. Otras veces ha anunciado soluciones de este tipo, pero siempre han terminado mal. Parece que las convoca cuando tiene dificultades operativas y logísticas. Recemos todos por la paz y tengamos presentes en nuestras oraciones a los ciudadanos ecuatorianos, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Qué sean muy felices en la casa del Padre de Todos.

 

2.- LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

La Iglesia Universal celebra del 18 al 25 de enero el Octavario de Oración por la Unidad de los cristianos. Y aunque esas fechas son de la semana próxima queremos adelantar estas consideraciones para que tengamos más tiempo para reflexionar en un tema tan importante. El Octavario es una indicación de ámbito mundial y de inspiración pontificia y busca que todos los católicos oremos unidos para que, un día, pueda cumplirse ese gran ideal que es ser un solo rebaño con un solo pastor que es Jesucristo. Tiene siempre lugar como precedente de una fiesta entrañable y muy significativa como lo es la Conversión del apóstol San Pablo que está fijada en el calendario litúrgico el 25 de enero.

Es escandaloso que los cristianos estemos desunidos. Y que puedan vernos los no cristianos como un pueblo dividido y fraccionado, mientras que todos hablamos de que tenemos un solo Pastor, Jesucristo, y esperamos pertenecer a un solo rebaño. Es posible que problemas jurisdiccionales o de diferencias de Interpretación en cuanto a verdades y dogmas nos tengan históricamente desunidos. Los dos grandes cismas históricos son: el que separó al principio del segundo milenio a las iglesias de oriente y occidente y el que, en el siglo XVI, produjo la llamada reforma protestante y la aparición de la iglesia anglicana en Inglaterra. A su vez, las iglesias reformadas fueron fragmentándose en multitud de nuevas iglesias, aunque a principios del pasado siglo XX se inició un movimiento ecuménico –iniciado, precisamente, por las citadas iglesias reformadas-- al que la católica no se unió. La Iglesia de Roma defendió durante mucho la tiempo la idea de que no había salvación fuera del catolicismo y, por tanto, no alentaba ningún camino de unidad. El Concilio Vaticano II cambió tal posición y se abrió, entonces, un camino ecuménico de indudable fuerza.

La necesaria cordialidad debería ser un presupuesto mínimo para la relación entre los cristianos. E, incluso, habría que decir que antes de pedir buenas relaciones entre cristianos de distintas confesiones es necesario mejorarlas entre los propios católicos. Y aunque permanezcan, por ejemplo, las posiciones de progresistas y conservadores, la cordialidad y la fraternidad deben imperar entre todos los que se sientan en sintonía –mayor o menor—con el Obispo de Roma, con la cátedra de Pedro. Y, a partir de ahí, deberíamos llevarnos bien con todos aquellos que tienen en el nombre de Cristo –en el Evangelio—el camino, la verdad y la vida. Está claro que, entonces, la semana de oración para la unidad de los cristianos es un bello objetivo y que todos debemos ofrecer, individual y comunitariamente, plegarias por esa unidad. Ha sido el pecado lo que nos ha desunido y debe ser la virtud lo que nos junte otra vez.

Y como decíamos al principio, el deseo de dar noticia adelantada de esta importante acción oracional tiene como fin que incrementemos nuestra acción de orar para conseguir la tan deseada unidad.

(Ver reportaje en la página correspondiente)

 

3.- LA RENUNCIA DEL ARZOBISPO DE VARSOVIA

La Santa Sede y, en general, la Iglesia Católica manejan bien los plazos de tiempo en sus decisiones, y por eso ha sorprendido la aceptada renuncia del recien nombrado Arzobispo de Varsovia (Polonia), monseñor Stanislaw Wielgus en, precisamente el mismo día que iba a tomar posesión de su cátedra. Desde de determinados medios se ha acusado a monseñor Wielgus de colaborar en su juventud, ya siendo sacerdote, con las autoridades comunistas polacas, en el poder entonces.

Todo parece indicar que han sido fuerzas hostiles a la Iglesia católica polaca quienes con una celeridad asombrosa han transmitido a los medios de comunicación tales hechos, de tal manera que, lo más grueso de la polémica, se ha producido en estos días cercanos, a pocas horas de que monseñor Wielgus tomara posesión. Parece, de todos modos, que tales hechos eran conocidos por el Vaticano cuando se procedió al nombramiento. Pero ha sido la enorme difusión de tales hechos y la inquietud producida por los mismos lo que ha llevado al prelado polaco a presentar su renuncia.

La cuestión definitiva es que ha prevalecido lo mejor, porque, aunque los episodios de colaboración de monseñor Wielgus son muy antiguos y producidos en una época en la que negarse a algunas imposiciones del régimen comunista suponía la encarcelación o, incluso, circunstancias más graves, es mejor que haya sido para evitar la desconfianza que el comportamiento –desde luego ya muy pasado—de monseñor Wielgus podría haber traído en la Iglesia de hoy.

(Ver Noticia en la correspondiente sección)