Santa María, Madre de Dios
1 de enero de 2007

MONICIÓN DE ENTRADA

Sobrecoge hoy la Palabra de Dios al presentarnos un tríptico que impresiona: Dios bendiciendo al hombre, María con un semblante materno que endulza la vida y, por si fuera poco, un clima de paz que inunde nuestro mundo. Vamos a dejar que Dios nos bendiga, que nos proteja, que nos conceda la paz. Y todo ello, junto a María, mediadora, madre y reina de la paz. En esta jornada en la que se presenta ante nosotros un año más, que cada uno tendremos que recorrer nos encontramos de nuevo con la figura de una mujer. María. Nuestra Madre. Los acontecimientos vividos nos hacen ver que la acción de Dios en la historia es absolutamente personal. Por eso, hoy quiere hablar sobre todo, a cada mujer, a cada madre, individualmente, concretamente. Se necesitan muchas mujeres con la valentía, el dominio, la aceptación, la humildad, la donación y la generosidad de María, para poder seguir construyendo la historia de la salvación. Pidamos al Señor en esta Eucaristía que nos ayude a encontrar nuestro sitio y a actuar con valentía y perseverancia.


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Breves lecturas hoy, por su extensión pero profundísimas por su contenido. Festejamos a María y así en la primera lectura se ofrece, del Libro de los Números, nada menos que la bendición que Dios dictó a Moisés para que los israelitas invocaran al Señor. María es nuestro camino hacia Dios.

2.- Pablo en la Carta a los Gálatas, menciona que Jesús “nació de mujer” y así ser todos los hombres y mujeres Hijos de Dios. Ese es el gran milagro que Dios Padre ha hecho a través de Maria.

S.- Este salmo 66 se utilizaba como fórmula litúrgica para dar gracias a Dios por la bondad de las cosechas. Y es un poema de gran fuerza que expresa el agradecimiento a un Dios que ayuda siempre y que se ocupa de sus criaturas. Es una buena forma para alabar a Dios en este primer día del año.

3.- San Lucas habla de la circuncisión del Niño Jesús y es lo que también festejamos hoy. La circuncisión era –y es—para los judíos como nuestro Bautismo. Por medio de la circuncisión se entraba en el Templo, en la familia religiosa de Dios. Y se imponía el nombre al pequeño. Maria y José sabían que el pequeño se llamaría Jesús. Pero, además, en este evangelio de hoy aparece la Virgen en una actitud contemplativa “María guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón”, con ello nos invita a nosotros a concentrarnos en lo esencial, olvidando lo que poco importa.


LECTURA DE POSTCOMUNIÓN

HIMNO A MARÍA

 

Lucero del alba,

luz de mi alma,

santa María.

 

Virgen y Madre,

hija del Padre,

santa María.

 

Flor del Espíritu

Madre del Hijo,

santa María.

 

Amor maternal

Del Cristo,

Santa María

Amén.


EXHORTACIÓN DE DESPEDIDA

Salid a la calle a proclamar la paz. Los cristianos somos pacíficos. Y ese amor a la paz nos lo inspira Cristo y nos ayuda María a conseguirlo. Ella es Reina de la Paz. Salgamos, pues, con el talante de que tenemos que poner paz donde hay violencia y amor donde hay odio y verdad donde sólo reina la mentira. Y esto hacedlo sin complejos, con alegría. María de Nazaret nos ayuda.