Domingo XXVII del Tiempo Ordinario
8 de octubre de 2006

Plegarias


ANTIFONA DE ENTRADA Salmo 33, 1

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió me libró de todas mis ansias.

ACTO PENITENCIAL

Jesús de Nazaret, Dios y Señor Nuestro, tú que nos pides que seamos amorosos y fieles, perdona nuestras infidelidades a Ti y a los hermanos.

Señor Ten Piedad

Jesús de Nazaret, amigo y Maestro, tú que nos pides que aceptemos a los niños y su bondad, disculpa nuestra falta de sencillez y de pureza.

Cristo ten Piedad

Jesús de Nazaret, Señor de la Verdad, del Camino y de la Vida, danos fuerzas para que solo aceptemos la paga de tu Amor y de tu Paz. Y disculpa nuestra prepotencia e insolidaridad.

Señor Ten Piedad

ORACIÓN COLECTA

Dios Todopoderoso y Eterno, que con generoso amor desbordas los deseos y los méritos de quienes te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir.

Por Jesucristo Nuestro Señor

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Oh Dios, que obras con poder en tus sacramentos; concédenos que nuestro servicio sea digno de estos dones sagrados.

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor, nuestro Dios

 

Jesús amigo, que el poder de tu Amor,

toque todo lo que está muerto en nosotros,

por falta de amor y por exceso de odio,

y lo devuelva otra vez a la vida.

No cesas de querernos, nos llamas noche y día,

te empeñas en que nos amemos como Tú lo hiciste,

que seamos una sola carne con nuestros esposos y esposas,

como dijo Nuestro Padre el Bendito Día de la Creación .

 

De ti nos vienen los deseos de cambiar el mundo,

De transformar la vida triste y aburrida,

De dar la vuelta al corazón y rehacer todo.

Queremos seguirte, con decisión;

Seguir tu manera de vivir, tú forma de tratar a la gente,

la manera como mirabas a los niños,

como cuidabas a los enfermos,

como acompañabas a los solitarios.

 

No cederemos al cansancio, a las dificultades o al aburrimiento.

Uniendo nuestras voces y esfuerzos,

queremos proclamar con nuestra vida los valores del Evangelio,

diciendo sin cesar:

SANTO, SANTO, SANTO...

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 102, 1

Bendice, alma mía, al Señor y todo mi ser a su santo nombre

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que la recepción frecuente del Sacramento del Altar nos traiga la felicidad en la vida presente y la gracia de ver tu rostro, Dios Nuestro, en la vida futura.

Por Jesucristo Nuestro Señor