La Natividad de San Juan Bautista
24 de junio de 2006

La homilía de Betania


Con motivo de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús que la Iglesia Universal celebra el viernes 23 de junio, publicamos cuatro textos --uno de ellos es una Homilía-- de nuestro colaborador el padre Javier Leoz. Aparecen al final de la presente página, tras las homilías dedicadas a la Solemnidad de San Juan Bautista.


1.- QUE DIOS NO PERMITA QUE NOS FALTEN…PERSONAS ASI

Por Javier Leoz

2.- ENVIADOS POR DIOS

Por Antonio Díaz Tortajada

3. - LA MISIÓN DE JUAN

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


JUAN BAUTISTA

Por Pedrojosé Ynaraja


TEXTOS SOBRE EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


1.- TODO EL AMOR DE DIOS, EN UN CORAZÓN

Por Javier Leoz

2.- CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Por Javier Leoz

3.- ¡ABRAMOS LAS PUERTAS A CRISTO!

Por Javier Leoz

4.- PLEGARIA AL CORAZÓN DE JESÚS

Por Javier Leoz


1.- QUE DIOS NO PERMITA QUE NOS FALTEN…PERSONAS ASI

Por Javier Leoz

1.- Lo último que se puede perder en el mundo, es la esperanza. Desgraciadamente, esta vitamina, es un bien escaso en el entorno donde nos desenvolvemos.

¡Son tantas las promesas incumplidas!

¡Es tanto lo que se nos dice, y tan poco lo que se hace!

¡Tan pocas las voces que inviten a la alegría auténtica y no adulterada!

El pueblo, en aquel momento del nacimiento del Bautista, estaba expectante. Ansiaba una palabra de aliento. Oteaba el cielo con el único afán de que, abriéndose sus puertas, bajase una voz que alentase, animase y levantase a todo oprimido.

La grandeza de Juan Bautista fue que supo desaparecer para que brillase, más tarde, la auténtica luz. Fue como ese cirio de cera que, para iluminar la belleza, se desgasta aún a riesgo de desaparecer.

Su voz, en el árido desierto, impresionará ante la llegada del Salvador. Austero y huyendo de toda riqueza, predicador y elocuente, incisivo y certero, sabía que su misión era precisamente preparar los caminos para que, el Mesías, entrase sin muchas complicaciones ni contratiempos en la vida de los que esperaban un salvador.

2.- ¡Juan Bautista, el vocero de Dios!

Necesitamos señales que nos recuerden aquello de allanar los senderos y rebajar las diferencias. ¡Son tantas las colinas que tenemos en el corazón!

Necesitamos alertas que nos conmuevan. Que nos muevan a la piedad. Que nos arrastren y nos seduzcan hacia los valores divinos.

Necesitamos personas que, como Juan, intuyan –aun sin conocerle- que Aquel que viene es Jesús. Un hombre capaz de calmar y colmar las aspiraciones de toda persona.

3.- ¿Qué tiene San Juan Bautista?

Tiene el destello que ilumina la noche oscura del hombre, pero con la luz que Dios pone en el centro de su corazón.

Tiene el encanto de la coherencia. Dice lo que piensa y actúa según cree.

Tiene la austeridad que incita a la conversión. Su riqueza es Dios.

Tiene la palabra, que no se queda en la simple elocuencia, y que denuncia situaciones infrahumanas, injusticias y enredos del corazón.

Tiene el reconocimiento más grande y señorial que Jesús le pudo dar en el Jordán: se arrodilla ante él y, con ese gesto, felicita su fidelidad, su constancia, su tenacidad para cumplir –hasta el final- la misión encomendada.

Tiene, Juan Bautista, la utopía de todo creyente: sabe que Dios está por encima de él. Que hay que cumplir, no para contentar al mundo, cuanto para ser fiel a Dios.

Tiene, Juan Bautista, el encanto de haber sido el nexo de unión entre el ayer del Antiguo Testamento y el hoy del Nuevo.

Tiene, Juan Bautista, la madera y la fortaleza de un mártir. Comprendió que, señalar a un Mesías humilde, rompedor de esquemas, anunciador de una liberación total del hombre, le traería consecuencias trágicas para su misma vida.

¡No, no y no! Exclamaba ante aquellos que confundían su servidumbre con la realeza de Cristo.

¡No, no y no! Exclamaba ante aquellos que confundían el mensaje con su propietario.

¡No, no y no! Yo no soy ese al cual vosotros esperáis.

4.- Fiesta de la Natividad del Bautista. La tierra, el mundo, la familia, la iglesia, nuestros pueblos, nuestra política (tan llena de mensajes y vacía de contenido), necesitan de hombres y mujeres como Juan Bautista: coherentes, valientes, auténticos, veraces y sin temblar a la hora de decir que actúan, trabajan y viven con su dignidad de hijos de Dios. ¡Casi nada!

Y es que, nuestro mundo (aunque muchos no se percaten de ello) está sediento de personas como Juan. Que Dios no permita que falten hombres y mujeres que sean ráfaga refrescante y placentera y que nos hagan sentir la nostalgia, el apetito, el gusto y la esperanza en Dios.


2.- ENVIADOS POR DIOS

Por Antonio Díaz Tortajada

1.- San Juan Bautista es el precursor del Señor y el mayor de los nacidos de mujer. Juan es el hombre del desierto, el buscador de los planes de Dios, el que grita la conversión y la urgencia de un cambio de vida porque se acerca el Salvador de los hombres.

En las lecturas de esta fiesta se pone de manifiesto que, tanto el profeta Isaías como Juan el Bautista, tienen clara conciencia de haber sido enviados por Dios para cumplir una misión en favor de su pueblo. Esta misión no es el resultado de los propios deseos o inquietudes personales, sino la respuesta a una elección amorosa por parte de Dios.

Isaías reconoce que Dios le llamó por su nombre para cumplir esta misión desde las entrañas maternas. Juan el Bautista se presenta como el elegido por Dios para mostrar a los hombres al que quita el pecado del mundo. Ambos ponen a Dios en el centro de su actividad profética y, para no sembrar confusión o crear falsas esperanzas en sus seguidores, afirman con rotundidad desde el primer momento de su predicación que ellos no son los importantes, sino simples instrumentos en las manos de Dios. Por eso Juan el Bautista dirá que él no se considera digno ni de soltar la correa de las sandalias de Aquel que viene después de él, pero que ya existía antes que él.

2.- Como el profeta Isaías y como Juan el Bautista es preciso que todos los cristianos tomemos conciencia de la grandeza de nuestra vocación y misión en la Iglesia y en el mundo. Cada uno de nosotros también ha sido amado, llamado y elegido desde el seno materno para vivir como hijo Dios y para proclamar sus maravillas en favor de la humanidad hasta los confines de la tierra.

El mismo Jesús, que vive su misión como enviado del Padre, es el que llama y envía a quienes han de ser continuadores de su obra. Por eso dirá: “no me elegisteis vosotros a mi, sino que yo os he elegido a vosotros para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca.

Como seguidores de Jesús, es absolutamente necesario que vivamos cada día la experiencia de ser llamados y enviados para no caer en la tentación de ocupar el lugar que debe estar siempre reservado a Aquel que nos envía. Si actuamos de este modo, no cesaremos nunca de dar gracias a Dios por el don de la vocación recibido de forma inmerecida, ni caeremos en el orgullo de pensar que el fruto de nuestra actividad pastoral depende de nuestras obras, ni dejaremos que el desánimo se apodere de nosotros cuando la actividad realizada no produzca el fruto esperado o el resultado previsto. Lo importante es vivir en Dios, permanecer en su amor y permitir que el Espíritu Santo transforme nuestro corazón y nuestra mente según los sentimientos de Cristo.

3. - Ahora bien para vivir de forma consciente y responsable la propia vocación y la misión confiada, es preciso avanzar en nuestra peregrinación por este mundo siguiendo los caminos trazados por el Señor que, en ocasiones, como todos sabemos por la experiencia, no coinciden con nuestros caminos. Peregrinar con los hermanos al encuentro del Padre exige poner siempre a Cristo en el centro de la propia peregrinación, pues como él mismo nos enseña: En las manos del Padre está el destino de la creación y el de la humanidad. Por eso, ante la llamada del Señor y ante la misión confiada, todo lo demás es relativo y todo debe quedar en un segundo plano, incluso la propia familia. Santa Teresa de Jesús lo expresa muy bien, cuando, desde la experiencia de su consagración religiosa, dice que “sólo Dios basta”.

El hombre de hoy vive falto de sentido, adormecido por la cultura del consumo y del bienestar material. Muchos hermanos se sienten insatisfechos porque necesitan a Dios y no lo encuentran donde lo buscan. Otros aún no han descubierto la grandeza de la vocación cristiana y de su misión como hijos de Dios. Ante esta realidad, los que hemos experimentado la dicha de conocer al Señor, aunque sea de forma imperfecta, tenemos el compromiso de ofrecer a todo hombre el amor de Dios y la luz que hemos recibido de lo alto para que la salvación llegue hasta los confines de la tierra.

Pero esto sólo podremos hacerlo si somos auténticos testigos, si lo que anunciamos con la palabra, lo hacemos vida nuestra. No podemos pedir a los demás que se amen, si nosotros no nos amamos; no podemos invitar a otros al servicio, si nosotros no servimos; no podemos pedir a los miembros de nuestras comunidades que escuchen la voz del Señor, si nosotros vivimos tan ocupados en tantas cosas que no encontramos tiempo para meditar la Palabra de Dios.


3. - LA MISIÓN DE JUAN

Por Ángel Gómez Escorial

1. -. Juan el Bautista es uno de los personajes más enigmáticos y atractivos de la Sagrada Escritura. Desde el seno de su madre, ya tenía prevista su misión. El Evangelio de San Lucas recoge el momento de ponerle nombre. Con anterioridad Lucas ha contado como el sacerdote Zacarías, al tocarle turno para entrar en el santuario a ofrecer incienso supo que el Señor había escuchado sus oraciones para librar a su mujer de la esterilidad. Un ángel le esbozo el destino y misión de su futuro hijo. Dudo y fue castigado con la mudez. Pero cuando el niño recibió el nombre, volvió a hablar. Nació, pues, Juan con su nombre y su misión ya establecidas por Dios.

2. - Hay otro episodio y hermosísimo en el evangelio de Lucas que es la Visitación. Cuando María, que acaba de recibir al Arcángel Gabriel y sabe que va a ser la Madre de Cristo, recorre un largo y abrupto camino para visitar a su prima encinta. El niño, Juan, al oír que la Madre de Dios acude cerca de Isabel, salta en su seno. Es también un encuentro prodigioso en el que se ve la importancia de lo que esos dos niños acometerán 30 años después: nada menos que reconciliación entre Dios y los hombres, tras el pecado original de Adán y Eva. Nada sabemos de los años posteriores de Juan. Apenas, asimismo, habla el Evangelio de la infancia y la primera juventud de Jesús. Juan, debió retirarse muy joven al desierto a prepararse. Su forma de vivir y de vestir hace pensar que allí encontró refugio durante muchos años. Se encontrarían, después, en el Jordán. Juan sabe que es Jesús el que espera el pueblo de Israel y el mismo. Es el Espíritu quien se lo ha comunicado. La Escritura parece querer decirnos que no se conocían, que el vínculo familiar –eran primos—se había olvidado.

3. - Pero la liturgia de hoy quiere resaltar, sobre todo, la elección de Dios para esa misión que tendrá Juan que acometer, incluso aunque no quisiera. Así marca Dios a sus elegidos. El fragmento del capitulo 49 de Isaías diseña perfectamente esa misión. El Salmo 138, con su respuesta de elección portentosa, es lo mismo. A todos, Dios nos ha hecho igual, pero el elegido sabe de ello, sabe como ha sido. Reconoce la cercanía de Dios y su presencia indeleble para llevar a cabo la misión encomendada. Pablo, protagonista del relato del capítulo 13 de los Hechos de los Apóstoles, asocia perfectamente la elección de Dios en Juan, para predicar la llegada de su Hijo.

4. - Tuvo que ser muy relevante la misión de Juan el Bautista. Llegó a ser conocido y popular. El propio Herodes le temía. Aunque muriera, después, por la debilidad del tirano. Sus discípulos fueron muy numerosos y de ellos iban a salir algunos de los que acompañarían a Jesús en su ministerio. Fue el caso de Juan y Andrés, que dio lugar a ese bello pasaje del Evangelio de Juan, cuando ellos dos siguen al Maestro. Y al volverse Él a mirarlos, le preguntan: “donde vives Señor” En fin, Juan supo además comprender –aunque con dudas—que era inferior al que precedía. Había recibido una misión, pero también una revelación directa, todo ello procedente del Señor. Supo descubrir al “Cordero de Dios que quita el pecado del Mundo”. Fue Juan el último profeta del Antiguo Testamento. Y el mismo fue frontera entre lo Antiguo y lo Nuevo.

5. - Jesús de Nazaret, Dios hecho hombre, también recibió del Padre una misión. Y la llevó a cabo con la misma entrega y determinación de todos los que han sido ungidos por el Señor. La misión de Jesús fue única e incomparable. Iba a ser altar, víctima y sacerdote ante Dios Padre, como inconmensurable sacrificio de reparación en nombre de todo el género humano. Pero en su condición de Hombre Verdadero fue arrebatado por dios a cumplir su misión. Por ello, hoy, todos deberíamos meditar sobre cual es la misión que Dios nos encomienda. Hemos de descubrir la elección portentosa que, sin duda, ha hecho en todos y cada uno de nosotros. Y es que Dios necesita de nosotros para seguir construyendo la Redención que inició su Hijo. Descubramos pues cual es nuestra misión.


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


JUAN BAUTISTA

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Ya sabéis, mis queridos jóvenes lectores, que muchos de los presbíteros orientales son hombres casados y los pastores protestantes también, lo que seguramente ignoráis es cómo acostumbra a transcurrir la infancia de sus hijos. Porque, o los dichos clérigos son unos frescos, o las pobres criaturas se lo pasan mal. Los padres quieren que sus hijos sean el sermón viviente que ellos pronunciaron el domingo. Y a los hijos de la clerecía, como a cualquier hijo de vecino, les gusta pelearse, ensuciar sus zapatos de charol en el primer charco que encuentran, o escribir en las paredes: "tonto el que lo lea..." Los padres creen que esta conducta les desacredita y en consecuencia los hijos no lo pasan demasiado bien durante su infancia.

2.- He explicado todo esto para que os imaginéis qué niño más repelente debería haber salido de un matrimonio como el que os voy a describir. El padre era un sacerdote judío del Antiguo Testamento, seriote él y preocupado por el estricto cumplimiento de todas las normas de la Ley. Un día, en momentos de solemne oración litúrgica, en el interior del Santuario, Dios le habló un poco más alto y con mayor claridad de la acostumbrada, hay que advertir que era un hombre que siempre había deseado tener descendencia y no lo había conseguido y ahora, pasado el tiempo de engendrar, pachucho él y no menos su esposa, el Señor le decía que sí, que tendría un crío, que con el tiempo el niño aquel que le iba a nacer se haría hombre importante. Esto de que Dios le hablase a él, que no era ni profeta, ni el rey David, ni el juez Gedeón, no le entraba en la cabeza.

El pobre hombre se puso histérico hasta tal punto que no pudo hablar con nadie y se debía expresar con muecas y aspavientos, es decir como si hubiera sido mudo toda la vida. Su esposa, que ya se ha dicho era entrada en años y estéril, puede uno imaginarse cómo se excitó cuando oyó la explicación. Lo curioso del caso es que cuando su marido le dijo como pudo que pronto se quedaría encinta, en vez de alegrarse, como era de esperar, le dio un berrinche y cuentan las malas lenguas del lugar, que después del ataque de nervios se empeñó en que no quería salir de casa "con la tripa inflada", como ella se refería a su estado de buena esperanza, no le daba la gana ser el centro de las miradas de los lugareños, no, que no era capaz de aguantar aquello, por bueno que fuera. El marido encontró una solución, se la llevó una noche a una casita que tenía junto a un huerto, a las afueras del pueblo, pensando que así al menos le daría un poco el aire. Sería muy largo contar todo lo que ocurrió durante aquellos nueve meses y por ello iremos directamente al final de la historia.

Teniendo unos padres así, ¿quién no iba a pensar que el hijo que naciera sería un neurótico perdido? Pues no, no fue así y ello ocurrió por tres razones que explicaré a continuación. Primero al padre le gustaba cantar y, tan pronto pudo, inventó un himno y se dedicaba a cantarlo a todo bicho viviente que se le acercase. Segundo, en este matrimonio, en la madre especialmente, reinaba la humildad, en esta casa se sabía ver y reconocer el valor de los demás y tenía un corazón agradecido. Tercera, era un matrimonio de Fe. De estas tres cosas los psiquiatras solo han sabido descubrir la primera; al método le llaman "musicoterapia" y obtienen con él buenos resultados (si un día supieran aplicar los otros dos, la mayoría de estos profesionales se quedaría en el paro)

3.- Así pues, y por los motivos aducidos, el niño salió normal y creció valiente y decidido, consecuencia de ello es que no quiso ejercer en el gremio de su padre. Se fue al desierto, vivió austeramente una aventura interior y cuando se sintió con fuerzas suficientes empezó a gritar con tono exigente duro y hasta malsonante. Tan fuerte gritó y de tal manera que, desde el rey y los soldados hasta el pueblo llano, todos le escuchaban y le entendían. Su hablar no era ni simpático, ni meloso, ni diplomático. A los ricos les decía que eran una raza de víboras, cosa que en aquel tiempo sonaba como si ahora a uno le llamaran hijo de...ya se entiende, la palabra no quedaría bien ponerla aquí. Y lo curioso del caso es que nadie se atrevía a hacerle daño y cada día aumentaba el público que le iba a oír. Claro que la vida que llevaba convencía a todo el mundo: no comía ni pipas, ni bombones, ni bebía colas. Se alimentaba con lo que encontraba entre las rocas: saltamontes grandes que llenaban la tripa (yo por aquellas tierras he visto alguno de un palmo de largo, y me han explicado que se los comen tostados con un poco de sal). Y también miel silvestre, que como sabéis, es rica en hidratos de carbono y hasta proteínas dicen que tiene (aunque hay que reconocer que de todo esto el bautizador no entendía ni papa, ni falta que le hacía).

4.- Sí, gritaba mucho, pero también sabía mirar profundamente y de aquí que un día entre la multitud divisó al Mesías. Le saludó cordialmente, le presentó a sus amigos y les dijo que se trataba de aquel del que tantas veces les había hablado, que ya podía cerrar la barraca, que ya había acabado su misión, que se había cumplido su ensueño, que ya había llegado el Mesías, que estaba mezclado entre la multitud, que rebosaba él de felicidad, que debían abandonarle e irse detrás del que llegaba. No os he dicho por qué le llamaban bautizador, pero si os interesa encontraréis información en cualquier sitio, se entiende cualquier sitio religioso.

De una manera absurda (¿hay algún asesinato que no sea absurdo?) por el capricho de una mujer envidiosa y adúltera, de su hija coqueta y perversamente desinhibida, y de un rey que era un calzonazos, murió decapitado.


TEXTOS SOBRE EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


1.- TODO EL AMOR DE DIOS, EN UN CORAZÓN

Por Javier Leoz

2.- CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Por Javier Leoz

3.- ¡ABRAMOS LAS PUERTAS A CRISTO!

Por Javier Leoz

4.- PLEGARIA AL CORAZÓN DE JESÚS

Por Javier Leoz


1.- TODO EL AMOR DE DIOS, EN UN CORAZON

Por Javier Leoz

1.- Celebramos, en el viernes siguiente a la festividad del Corpus Christi, una de las fiestas más populares de nuestro calendario cristiano: El Corazón de Jesús.

En El, y por eso lo honramos y lo queremos, vemos –de alguna forma- visible e invisible el amor inmenso que Dios nos tiene.

Mirar al corazón de Cristo es contemplar todo el plan que Dios tenía trazado desde antiguo.

Acercarnos al Corazón de Jesús, es beber a manos llenas, del torrente de la vida y de la alegría, del amor y de la paz que, a través de su corazón, desciende en riadas desde el cielo hasta la tierra.

Hay un conocido refrán que dice lo siguiente: “allá donde está tu corazón, está tu tesoro”. Observemos detenidamente el Corazón de Jesús; ¿dónde lo tiene puesto? ¿Hacia dónde lo tiene inclinado? ¿Qué nos señala?

El Corazón de Jesús, y es su esencia, está puesto en Dios. Sólo se mueve por El, desde El y para El. Forman una unidad.

2.- El Corazón de Jesús, está inclinado hacia los hombres. Es un amor que no se queda cómodamente instalado en las alturas. Adentrarse en el Corazón de Cristo es coger una escalera rápida y segura para alcanzar el mismo corazón de Dios.

-Como la Samaritana, también nosotros, tenemos que asomarnos a ese profundo pozo de agua viva que es Jesús.

-Como el enfermo, también nosotros, podemos acercarnos a ese gran mar de salud que es el corazón de Jesús.

-Como el paralítico, también nosotros, podemos zambullirnos de lleno y nadar en las corrientes de un corazón que revitaliza la vida de los que creen y confían en Jesús.

3.- Hoy, en los tiempos que corren, encontramos muchos corazones a la deriva. Corazones que palpitan pero que no sienten una felicidad íntegra, pletórica y duradera. Corazones ansiosos, no por amar, sino por tener. Corazones, por los que discurre la sangre, pero hace tiempo que se detuvo la energía del vivir, la sensación de paz y de serenidad.

Hoy, y no pasa nada por reconocerlo, el corazón del ser humano está enfermo. Nunca tantas posibilidades para llenarlo de satisfacciones y, nunca, tanta medicina para calmarlo, para que siga funcionando, para que no se detenga, para que no esté triste.

4.- ¡Volvamos, nuestros ojos, al Corazón de Jesús! El es la fuente de la eterna salud. No es palabrería barata. No es frase que viene a los labios porque si. Jesús, cuando copa el centro de nuestras miradas, cuando dejamos que mueva los dos impulsos de nuestro corazón, cuando dejamos que se siente a nuestra derecha, cuando lo hacemos nuestro confidente…..se convierte en un surtidor de vida, de alegría, de esperanza, de ilusión y de fe.

El es la fuente, y hay que recordarlo, de consuelo. El hombre anda mendigando amor. Nunca como hoy tan próximos (en la calle, en el metro, en los hospitales, en las fiestas) y nunca, como hoy, tan solitarios.

El Corazón de Jesús es el confidente. El compañero que más kilómetros nos acompaña. El inspirador de muchas de nuestras acciones. El que abre su puerta, cuando estamos bien, y el que la vuelve abrir cuando nos encontramos mal.

Este, ni mas ni menos, es el Corazón de Cristo. Un Corazón que, por estar orientado y conectado al cielo, es un maná de salvación, de perdón, de acogida, de misericordia y de amor.

5.- ¿Qué y quién es el Corazón de Jesús? Ni más ni menos que, el mismo Corazón de Dios (con los mismos sentimientos e impulsos de Jesús) latiendo en la tierra.

Y, por cierto, también nuestros corazones necesitan, de vez en cuando, una gran transfusión de luz divina; de fuerza divina; de ilusión divina; de fortaleza divina.

Es el mejor donante…Jesús de Nazaret. Tiene corazón para dar y regalar.

Y, también, el mejor cardiólogo (que sabe lo que ocurre en el corazón de cada uno, por qué sufre, por qué se acelera, por qué se detiene, por qué odia, por qué ama, por qué se revela, etc.) es Jesús.


2.- CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Por Javier Leoz

Un año más, Corazón de Jesús,

entrañas del Misterio de Dios

fuerza del Espíritu en el caminar de cada día,

venimos a tu presencia con el impulso de la Fe.

Día tras día, como a los discípulos de entonces,

nos llamas a seguirte detrás de tus huellas.

 

Muchas cosas son, Corazón de Jesús,

las que nos impiden hacerlo con la gratuidad y la valentía

que nosotros quisiéramos y que Tú reclamas:

aquellos dejaron las redes al borde de la orilla del mar

nosotros, por el contrario,

cuántas veces somos aprisionados por las redes

de la comodidad y de la pereza

de la incredulidad y del materialismo que todo lo invade.

 

Corazón de Jesús que supiste palpitar en doble movimiento:

haciendo la voluntad de Dios

y no olvidando nunca a los hombres.

 

¡Míranos en este momento en el que tu corazón se convierte

en fuente de vida para los que ya no sabemos como vivir!

¡Bendícenos con esas manos que resucitaron muertos

sanaron enfermos y multiplicaron panes!

¡Traspásanos, Corazón de Jesús, con esa mirada

que surca la profundidad de nuestras conciencias

y observa, de arriba abajo, el ayer y el hoy de nuestra existencia!

¡Háblanos, Corazón de Jesús!

Con la misma calma con la que lo hiciste con tus adversarios

Con la misma entereza que te enfrentaste a las dificultades

Con la misma verdad que antepusiste a toda falsedad y mentira

 

¡Reina, Corazón de Jesús!

Reina en el trono que tienes en el corazón

de los que seguimos creyendo en Ti.

Reina en los montes, donde tu imagen, se alza como estandarte

de la verdad y de la justicia, de la paz y del amor.

Reina en nuestras familias donde, a veces,

no dejamos ni pared para la cruz, ni silencio para una oración

Reina en el sentido común de aquellos que nos gobiernan:

el mal y la guerra, los odios y las injusticias, los desencuentros y la violencia,

son en el fondo –Corazón de Jesús-

ausencia de Dios en las conciencias,

en las decisiones y en los pensamientos de los hombres.

Reina, Corazón de Jesús, en aquellos

que nos resistimos a que nuestros corazones se enfríen

Reina, Corazón de Jesús, en esta ciudad (……) donde, tu nombre venera,

tu gloria desea, tu mensaje pregona y tu vida admira.

Reina, Corazón de Jesús, y después de cerrar los ojos a este mundo,

haz que contemplemos el secreto que tu corazón esconde y regala:

AMOR A DIOS


3.- ¡ABRAMOS LAS PUERTAS A CRISTO!

Por Javier Leoz

Abre de par en par, las puertas de tu corazón al Señor

Y entre en ti la frescura de su evangelio

Que haga nueva, feliz y grande tu vida

Y transforme en fecunda, la tierra de tus manos.

Y, desde nuestros labios, como nuestros mayores hicieron

 

Salga el mejor pregón del amor de Dios;

Sea nuestra voz torre, testigo de nuestra fe

Llamada a vivir la alegría del presente y la confianza en el futuro.

¡Abrid las puertas de vuestras almas!

Y Dios volverá a nacer de nuevo

Con la misma fuerza y el mismo encanto

 

En una noche santa que haga posible

La paz en el mundo entero.

Que sea, la silueta de nuestras personas,

Templos iluminados por la luz del Espíritu

La que nos recuerde que, aún viviendo en la tierra,

De vez en cuando hemos de aprender a mirar hacia el cielo.

Y sean, nuestras palabras,

Siempre inquietas y mensajeras

Una llamada a ser cristianos comprometidos

 

Hombres de trabajo y de estudio

Personas de deporte para el cuerpo

Y, con deporte también, para el alma.

Que, ante Jesús, amado y querido por todos nosotros

Reavivemos la llama de nuestra fe

Que sea grande nuestro amor a Dios

Que caminemos, mano con mano, por las sendas de Jesús

Y que la presencia del Espíritu,

Haga fructífero, santo y siempre bueno

Lo que hagamos, pensemos y seamos en nuestro ser y vivir.

Amén


4.- PLEGARIA AL CORAZÓN DE JESÚS

Por Javier Leoz

Vuelve tus ojos, de amigo y de hermano,

E infunde en nosotros sentimientos de paz,

De fraternidad y de justicia, que son semillas divinas.

Camina por la senda donde los peregrinos caemos

Donde los pies vacilantes, dicen ¡basta! y ya no caminan

Donde el rostro se arruga, decepcionado y cansado de la vida.

 

Piensa, por aquellos que no pensamos más que en lo propio

Por aquellos que sólo miramos el lado humano de las cosas

Por aquellos que nos perdemos lejos de Ti

Y olvidamos tu semblante afable, feliz y regio.

Bendice, Corazón de Jesús, reflejo del amor de Dios

A los que te buscan y no te encuentran

A los que dudan y vacilan en la fe

A los que lloran sin consuelo ni mano amiga

A los que sólo saben de dolores y caminan bebiendo la copa de la hiel.

 

Haz, nuestro corazón, semejante al tuyo:

Con los mismos sentimientos y donde circule la misma sangre

Con el mismo ritmo e igual movimiento

Con idéntica salud e inquebrantable fortaleza

Con amor sincero y entrega verdadera

Con audacia, valentía y mansedumbre

Con alegría y paz que, sabemos, son estelas divinas.

Y, cuando las luchas de los días, golpee nuestra carne:

 

¡Danos la vitamina y el tesón de la fe!

El brillo de la esperanza y el abrigo de la caridad

Que no olvidemos tus santas y buenas promesas:

Pon paz en nuestras familias y consuelo en todas contradicciones

Ayuda en el día a día y serenidad en el atardecer de nuestra existencia

Bendición en cuantos proyectos emprendamos y perdón por nuestros pecados

Encuentro, cara a cara, con los que están fríos para creer en Ti

 

Y alegría y optimismo para todos tus sacerdotes.

Que tu imagen, tu cruz, sea en nuestras casas, en nuestro pecho y en nuestro corazón

Signo de que eres importante para nuestras decisiones

Persona querida en nuestro hogar

Y referencia en nuestro ser, vivir y obrar.

¡Gracias, amigo y Señor!