Oraciones a Juan Bautista

Por Pedrojosé Ynaraja

Presento aquí, con el deseo de que sean de utilidad a los lectores de Betania una Invocación a Juan Bautista, prisionero en Maqueronte y también una oración a Dios al ver la cabeza de Juan en una bandeja durante la fiesta de Herodes y Herodías. Son reflexiones salidas, sin duda, de muy dentro.

1.- INVOCACION

** Juan, no entiendo por qué hoy vengo a visitarte. No me resultas simpático y creo poder asegurarte que a nadie le caes bien. Estoy seguro de que ni tú mismo has pretendido nunca ser gracioso.

** Eres duro contigo mismo y con los demás. Eres valiente, hasta me atrevería a tildarte de temerario, al proclamar tu mensaje. No respetas ni a la autoridad del rey Herodes, ni la libertad de Herodías para vivir con el hombre que le apetezca.

** Ignoras la admiración que por ti sienten tus discípulos y tienes la desfachatez de decirles que se vayan con el advenedizo que ha llegado del Norte, aunque esto pueda defraudarles.

** No eres simpático, pero sí admirable. Asombrado contemplo que estas sólo y que sin arrimarte a nadie, caminas empujando un mundo viejo hacia un mundo nuevo, un nuevo reino, un Mesías, una salvación definitiva.

** Y dices que hay que convertirse o si no Dios apartará a los que se creen hijos suyos y sacará hijos de Abraham de las mismas piedras. Nunca un viajante, un proselitista, tuvo un lenguaje tan impertinente, inoportuno y despectivo.

** Tú vives con austeridad y pobreza. Yo debo consumir, comprar, vender, rendir en el trabajo. Recuerda que no vivo en un país del Tercer Mundo, estamos en la Unión Europea, es necesario que crezca el producto interior bruto (PIB, le llaman) y con tu vida no podría haber competencia, fundamento del liberalismo, ni comercio internacional, ni globalización, ni impuestos. Si los hombres viviesen como tú se hundirían las multinacionales, el libre comercio sería inútil, no habría turismo y el mundo de las finanzas caería a ras de suelo.

** Ya lo ves, Juan, estorbas en este mundo.

** Tú eres exigente y hay que ser tolerante. Denuncias los compromisos rotos y hay que saber ser comprensivo. No estás de acuerdo con los abusos de poder y pareces olvidar que siempre ha habido corrupción. No te gusta la hipocresía de los que viven a costa de los demás y no entiendes que hay que respetar la libertad de cada uno. Hay que ser espontáneo y consumidor a raudales. Nada, que entre nosotros no tienes sitio.

**Tú eres modesto y honesto, yo vivo en un mundo donde es preciso avanzar pisando, si conviene, a los demás, hay que aspirar a triunfar siempre, cueste lo que cueste, y tú eres un perdedor nato. No olvides que este mundo es para los ambiciosos.

** Tú dices que hay que disminuir y eso es ser un reprimido, cosa que sabes está muy mal vista. Te dicen que eres grande y replicas que detrás tuyo viene otro que es muy superior a ti, y esto no lo olvides, es masoquismo. No, Juan, si te quedas con nosotros, serás siempre un hueso dislocado, un inadaptado, nadie encontrará un manicomio a tu medida.

** Mira, Juan, te lo he dicho muchas veces, no me caes simpático, pero no por ello me decepcionas. En ti no encuentro un "manager" del Altísimo, un encargado de relaciones públicas celestiales. En ti he encontrado un santo y esto es de lo que yo, y los demás, tenemos mayor necesidad.

II.- ORACIÓN A DIOS

** Señor ¿todo se acabó? O ¿todo empieza a comenzar? No lo sé. No sé si Juan es el último santo de Israel o el primero de la nueva Iglesia que tu Hijo estableció al venir al mundo.

** Tú hiciste de él un ariete, una avanzadilla, un aventurero que abriese camino a Jesús. Los caminos pasan por el desierto y de cuando en cuando se borran. ** Me doy cuenta ahora de que Tú quieres que yo haga lo mismo que le encomendaste a Juan. Pero yo, Señor, no valgo para cosas grandes, no tengo madera de santo, como se dice vulgarmente. Te has equivocado. A mí me han hecho para que viva tranquilamente.

** Quiero llevar una vida sosegada, reservada, familiar, que cada día tenga alguna pequeña novedad y que yo sea un poco generoso. Dar alguna limosna cada semana, ya me parece bien, pero sin abusar. Estoy conforme con que debo corresponder a sentimientos humanitarios de cuando en cuando como me enseñaron en el colegio.

** La cabeza de Juan Bautista en una bandeja no me hace ninguna gracia, no es de buen gusto enseñarla, hiere nuestra sensibilidad. Es mejor que la alejes de mí, dormiré esta noche más tranquilo.

** A Juan le elegiste, lo sabes muy bien, para que iniciara una nueva era, mejor dicho, para que preparara la entrada de un definitivo Salvador. Su labor resultó dura, difícil, otros hubieran abandonado, tal vez yo mismo entre ellos, pero él no. Tú quieres que yo haga cosas grandes, pero yo valgo muy poco.

** A Juan le iluminaste aquel día en que al bautizar a tu Hijo y hacerse diáfana su realidad suprema, observó asombrado el misterio que en Él se encerraba.

** Muéstrame, Señor, de alguna manera tu rostro, dame coraje, decisión, valentía.

** Oh Dios, hazme bueno como Juan, que si tú no intervienes, yo logro muy poco con mis solas fuerzas y en este mundo hay mucha gente que está esperando que alguien le abra caminos de esperanza, que les alerte, que les exija, que les ayude a ir hacia Ti.

** Juan, Señor, tuvo discípulos, que eran buenos como él, pero que se convirtieron en mejores, al hacerse discípulos de tu Hijo. ¡Ojalá alguien, algún día, aprenda de mí alguna cosa buena y si me sigue y siente admiración por mí, sepa yo acompañarlo hacia ti!

** Tal vez yo disminuya a su vista, quizá yo desaparezca, quizá me sienta herido, no importa, yo espero, Señor, encontrar en ti reposo, paz, alegría, vida eterna y el Adviento de esta vida me conducirá a una Navidad eterna y definitiva.