1.- NO JUGUEMOS CON EL DIABLO

Por David Llena

La canción de lanzamiento del nuevo disco de uno de los mejores grupos de España en estos momentos, tiene como estribillo la frase: “Me abrazaría al diablo sin dudar”. Básicamente cuenta una historia de amor, al parecer no correspondida, en la que la protagonista es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir respuesta a su amor. La idea no es nueva, lo último que haría uno es vender su alma al diablo y aquí se expresa lo que el amante está dispuesto a dar por el otro.

Varias reflexiones al hilo de este tema. Nos recuerda Jesús en las palabras que dirige a los apóstoles durante la última cena que “nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” y obviamente este el ejemplo, lo otro es un engaño que debemos resaltar. Pactar con el diablo es dejarse vencer. Cristo murió y en su dolor fue tentado por el diablo y obviamente lo rechazó, así que debemos aceptar que más amor tiene el que es capaz de rechazar las propuestas del diablo y conquistar el amor desde aquel que es Amor. Así pues, entrega tu alma a Dios antes que venderla al diablo.

Nadie tiene garantía de que vendiendo su alma al diablo este cumpla la otra parte del pacto. En una de las tentaciones a Cristo en el desierto, le ofrece todos los reinos del mundo si lo adora, ¿pero como puede ofrecer algo que no es suyo? Así que mucho cuidado pues, al pactar algo con el príncipe de la mentira.

Por último, si miramos desde otro punto de vista, ¿Qué hacemos nosotros cuando por no molestarnos pasamos la mano o hacemos la vista gorda ante las injusticias?, ¿Cuándo nos abrazamos sin dudar al estado del bienestar y aceptamos el mal sin ponerle solución? ¿Cuándo optamos por la vía rápida y en principio menos costosa para superar los problemas incluso recurriendo al engaño? Así pues, mucho cuidado con las medias verdades y las mentiras piadosas, el cristiano tiene que ir con la verdad por delante y sin importarle perder la vida por la Verdad, porque como nos dice Jesús ¿de que nos vale salvar la vida si perdemos nuestra alma? Por tanto dejemos este tipo de frases para la literatura pero no las traslademos a la vida diaria.

 

2.- CEBADA

Por Pedrojosé Ynaraja

Quedé sorprendido el otro día cuando me enteré de que este cereal, en la actualidad, es más caro que el trigo. Cuando era pequeño no era así y en los tiempos bíblicos tampoco. Por una medida de trigo daban dos o tres de cebada, según los tiempos y el lugar bíblico donde se lea. Y el precio de la medida de trigo era, también según la época, un denario, que, según la parábola evangélica, podía ser el jornal de un obrero.

El pan que Jesús bendijo y partió, el día de la multiplicación, era de cebada, lo dice S. Juan. Si la Santa Cena no coincidió con la ritual de la Pascua judía, el pan eucarístico sería de este cereal. Como los autores no se ponen de acuerdo sobre el día de la institución, uno piensa lo innecesario que es preocuparse de si era fermentado o no, cuando ni siquiera podemos estar seguros de que grano procedía. El pan de trigo era propio de las fiestas, los demás días se comía de cebada, más modesto.

El inicio de la siega de la cebada determinaba el principio de la época del trabajo intenso, de aquí que para fechar ciertos acontecimientos se diga: era el tiempo de la siega de la cebada. Este cereal, su siega y bieldado, está en el núcleo de la historia de Rut. También Judit se lleva, entre otras cosas, para su subsistencia casta junto a Holofernes, harina de esta gramínea. ¿A qué joven viuda, astuta y heroicamente aventurera, se le ocurriría cargar con ella en su mochila?

Conozco los campos de cebada desde pequeño. Generalmente son mas bellos que los de trigo, por la longitud de su cabellera, más larga y extendida, que las espigas del segundo. Me atrevería a decir que no es esplendor románico ni gótico el que tienen, sus líneas son gaudinianas. Me faltaba probar el pan hecho con este cereal. Como no existía a la venta pan de cebada, he sometido el grano al molinillo de café y luego lo he pasado por un cedazo doméstico. Aquella harina, triturada más que molida, debía ser semejante a la que obtenía Santa María en su casa de Nazaret. Una de las labores de toda madre de familia era precisamente esta y los molinos de que pudiera disponer, semejantes a los que vemos en cualquier museo prehistórico, pues, en esto, los hebreos no se diferenciaban de nuestros antepasados. Una vez amasada y sometida al horno la masa, ha comido conmigo, la gente joven y la mayor, el pan resultante. Su apariencia a la vista era la de un tablero de madera conglomerada y en la boca resultaba duro como una piedra. Seguramente que los demás, que han aceptado con curiosidad el gesto, no disfrutaron tanto como yo, que, al saborearlo, entraba, de alguna manera, en comunión con el mundo bíblico.

No se menciona en la Biblia la cerveza, pero sin duda sería conocida por su mundo. Sabemos que en el antiguo Egipto era común y la expresión referida al nazir de Dios: no beberá ni vino ni bebida fermentada, con seguridad se refería a esta humilde bebida, aunque en su caso se elaboraría, a diferencia de la nuestra, exclusivamente de granos fermentados de cebada. Parece que el hombre sea incapaz de vivir sin ciertas pequeñas dosis de alcohol. Unas culturas se lo proporcionan a partir del cereal que nos ocupa, otras del arroz, otras del plátano o el maíz, la mediterránea, del jugo de la vid. Escribo el día de Corpus Christi y pienso lo acertado, lo humano del Señor, al escoger este vehículo, para quedarse entre nosotros.

Ahora que se aproximan los campamentos y colonias de verano, sugiero que, como actividad lúdica y educativa, se elabore pan de cebada en esos días y mientras se mastica el producto, aprovechar para leer los textos de II Reyes, Judit, Jeremías, Isaías, Juan y Apocalipsis, donde se menciona la cebada.