ABRID DE PAR EN PAR LAS PUERTAS DE CRISTO

Por Slawomir Biela

Ediciones San Pablo, Madrid, España

Todos los libros de Slawomir Biela son un claro aldabonazo para activar las conciencias cristianas. Betania, al menos, en los últimos tiempos ha reseñado tres de ellos. Y se ha tenido esa sensación de textos fuertes, muy expresivos, muy apasionados, con excelente forma y fondo, Y no iba a ser –claro está—este “Abrid de par en par las puertas de Cristo” que presentamos hoy, diferente. Forma parte de una forma fuerte de expresión. Decir antes de nada que su autor, Slawomir Biela, es colaborador del Padre Tadeusz Dajczer, fundador del Movimiento de las Familias de Nazaret, que es una organización extendida por todo el mundo y de gran fuerza profética. El Movimiento es coeditor con Ediciones San Pablo del libro, el cual a su vez es continuación de “Estoy a tu puerta y llamo”, también reseñado aquí en Betania.

Puntualicemos, asimismo, que el presente volumen tiene un prólogo del Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, que hace una excelente introducción a modo de resumen que, desde luego, ayuda y guía para la posterior lectura. Pero hay más, la edición española publica el prólogo a la edición norteamericana por el Cardenal McCarrick, arzobispo de Washington. En él, el purpurado norteamericano da, también, claves para esa lectura y que se establecen precisamente en la idoneidad del título elegido. Es cierto que hay que abrirse del todo a Cristo y no hacer caso de las muchas invitaciones que el mundo actual nos hace para caminar por otros derroteros que no son los de Jesús de Nazaret.

Parte Slawomir Biela de la idea –compartida por muchos santos—que Jesús se acerca como un pobre para mendigar de nosotros un poco de amor. Y esa sorprendente idea marca toda la evolución del libro que no es otra cosa que ir dando al lector argumentos para que no se oponga en esa presencia de Jesús en nuestras vidas. No es fácil la reseña de este libro porque todo su desarrollo está hecho de unas fortísimas ideas destinadas a abrir nuestra conciencia a la presencia de Dios. Cada página –es como decíamos al principio—un fuerte aldabonazo a nuestras conciencias, ni que decir tiene que recomendamos este libro con especial sentido. Merece la pena leerle y lo que es más: hacerle caso.

 

Ángel Gómez Escorial