V Domingo de Pascua
14 de mayo de 2006

Plegarias


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 97, 1-2

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; revela a las naciones su justicia

ACTO PENITENCIAL

Señor, tú que eres la vid y nosotros los sarmientos, perdona nuestras faltas de unidad en el seno de nuestra parroquia, de nuestra diócesis y en la Iglesia Universal.

Señor Ten Piedad

Señor, tú que eres la vid y nosotros los sarmientos, no tengas en cuenta nuestros muy frecuentes pecados de ausencia de amor, para con los otros sarmientos de la Vid Divina que tu eres.

Cristo Ten Piedad.

Señor, tú que eres la vid y nosotros los sarmientos, disculpa nuestro egoísmo suicida que nos dirige a estar solos, impidiendo que la savia de la Vid Principal nos comunique vida

Señor Ten Piedad.

ORACIÓN COLECTA

Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos; míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos, creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Oh Dios, que por el admirable intercambio de este sacrificio nos haces partícipes de tu divinidad; concédenos que nuestra vida sea manifestación y testimonio de esta verdad que conocemos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor nuestro Dios

 

A ti te alabamos, Dios Padre Nuestro,

Padre de la Creación.

Creador de Cielo y Tierra,

que ordenaste que crecieran las plantas,

los vegetales y todas las semilla,

que creaste la Vid, que crece con los sarmientos,

y cuyo ejemplo nos comunica hoy tu Hijo Querido

 

Tú eres el Viñador, tu Hijo, la vida;

Y nosotros los sarmientos,

Permite que todos unidos, hombres y mujeres,

con la enseñanza que tu Hijo nos muestra

podamos unirnos a ti, para siempre

y que este canto de alabanza

que hacemos junto a los ángeles del cielo te sea agradable:

SANTO, SANTO, SANTO

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 15, 1.5

Yo soy la verdadera vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Ven, Señor, en ayuda de tu pueblo y, ya que nos has iniciado en los misterios de tu Reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos, ya desde ahora, la novedad de la vida eterna.

Por Jesucristo Nuestro Señor.