V Domingo de Pascua
14 de mayo de 2006

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la Eucaristía. Seguimos recorriendo la pascua de camino hacia Pentecostés. La Palabra de Dios que vamos a escuchar hoy viene a cuestionarnos si de verdad nuestra vida está entroncada en Dios, o solamente usamos discursos importantes para justificar la ausencia del Señor en ella. La cuestión no puede estar más clara: se trata de dar frutos y permanecer en Él. Para dar vida hay que permanecer. Permaneced en Dios. Hoy nos oprime una cierta hiperactividad. Y así ocurre que cuando se busca una persona que nos atienda, todas están fuera. Permanecen en una conferencia, en un viaje, en una entrevista, en un debate... Rara vez alguien permanece en oración, en silencio, en disponibilidad. Esto nos concierne a todos. Hay que reflexionar cómo son nuestros frutos y el permanecer personal cerca de Dios.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Seguimos utilizando el Libro de los Hechos de los Apóstoles como contenido para nuestra primera lectura. Pero hoy impacta por su realidad. Nos dice cómo en una Iglesia que goza de paz, que progresa, que se construye animada por el Espíritu, existen también en ella sospechas, recelos desconfianzas. Ha llegado un discípulo –Pablo de Tarso-- que no era de los suyos y les da miedo acogerlo. Necesitan la confirmación de Bernabé para aceptarlo en el grupo. Pasa ahora con los “nuevos”, ¿verdad?

S.- Proclamamos hoy los últimos versos del salmo 21 que son muy apropiados para este tiempo de Pascua que estamos viviendo, hablan del gozo y alegría por la intervención del Señor en nuestras vidas, pero también el salmo 21 refleja proféticamente los momentos duros de la Pasión del Señor, que todavía está muy cercana en nuestros recuerdos. Son muchos los salmos que expresan primero la angustia para acabar con la alegría de sentir la mano amable del Señor Dios.

2.- San Juan en la segunda lectura, procedente de la primera carta del Apóstol, nos recuerda que el amor no quiere palabras, sino obras. Que la caridad, el amor, no se realiza con la boca sino con las manos. Que una oración por muy hermosa que sea, pierde su validez, si en el corazón existen rencores, envidias, recelos, maldad.

3.- La solución a todos nuestros problemas la encontramos en el Evangelio de Juan. Hemos de estar injertados a la vid, a Cristo. Sólo así podremos dar frutos. Sólo así nuestros frutos serán: el amor, el servicio y la verdad. Nuestra misión consiste en hacerlos fecundar y ponerlos al servicio de los hermanos.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Fray Luis de Granada, ilustre dominico español, nacido en 1504 y fallecido en1588 escribió este famoso poema dedicado a la Virgen María, conocido por su título original en latín, “Memorare”. Nos parece muy apropiado en este mes de mayo presentarle como lectura para después de la comunión.

 

MEMORARE

No me desampare tu amparo,

no me falte tu piedad,

no me olvide tu memoria.

 

Si tú, Señora, me dejas, ¿quién me sostendrá?

Si tú me olvidas, ¿quién se acordará de mí?

Si tú, que eres Estrella de la mar

y guía de los errados, no me alumbras, ¿dónde iré a parar?

 

No me dejes tentar del enemigo,

y si me tentare, no me dejes caer,

y si cayere, ayúdame a levantar.

 

¿Quién te llamó, Señora, que no le oyeses?

¿Quién te pidió, que no le otorgases?


Exhortación de despedida

El Señor nos lo ha dicho: formamos parte de su vid y en estrecha relación con él, como ramas de un mismo árbol podremos conseguir todo lo que buscamos y todo lo que Él desea para nosotros. ¡Qué la alegría que nos proporciona la cercanía a Jesús Resucitado podamos mostrársela a nuestros familiares, a nuestros amigos, al mundo entero!