II Domingo de Pascua
23 de abril de 2006

Plegarias


ANTÍFONA DE ENTRADA 4 Esd 2, 36-37

Alegraos en vuestra gloria, dando gracias a Dios, que os ha llamado al Reino celestial. Aleluya

ACTO PENITENCIAL

Jesús Resucitado, restaura nuestra alegría y perdona todos nuestros pecados.

Señor Ten Piedad

Jesús Resucitado, danos parte en tu Reino y disculpa nuestras faltas de amor a los hermanos

Cristo Ten Piedad

Jesús Resucitado, permítenos creer como Tomás y no tengas en cuenta la dureza de nuestros corazones.

Señor Ten Piedad

ORACIÓN COLECTA

Dios de misericordia infinita que reanimas la fe de tu pueblo con la celebración anual de la Santa Pascua, acrecienta en nosotros la fe para que creamos constantemente en el efecto sanador del Espíritu Santo, obtenido por nuestro Bautismo.

Por Jesucristo Nuestro Señor

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, junto con nuestras ofrendas de Pan y Vino, las ofrendas personales de todos los que se bautizan en este Tiempo Pascual y que estos dones –todos-- te sean agradables y contribuyan a la salvación eterna de la Humanidad entera.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor nuestro Dios

 

Padre Nuestro, eres digno de toda alabanza.

Cuando miramos el mundo y su historia

Descubrimos tu presencia y tu Espíritu,

sobre todo en este Tiempo de Pascua,

cuando tu Hijo ha resucitado.

Tú eres, Dios Padre, el gran Pastor del universo

has trazado el sendero de los astros;

luces inmensas que caminan por los espacios

formando el incontable rebaño de las estrellas.

Tú eres quien abre la puerta del aprisco de los vientos,

que, unas veces, se desatan huracanados

y, otras, acarician los trigos suavemente.

Tuyas son las estaciones que obedecen tu llamada,

Como ovejas que aman a su Pastor.

 

Eres digno de bendición

por la esperanza que nos comunicas cada primavera,

--¡la Pascua florida que nos anuncia que Jesús ha resucitado!--,

los prados, los ríos, los insectos, los pájaros,

las flores, los cereales, las hortalizas

nos sugieren que el duro invierno de la vida

puede llegar a ser vencido.

Lo viejo, lo caduco, lo estéril, el olmo seco,

Puede regenerarse con la gracia que resucitó a tu Hijo.

Y es que donde no había esperanza de cosecha

descubrimos que de nuevo podemos esperar frutos.

 

La misma fuerza de liberación

que alimentas en cada uno de nosotros,

y en todos los pueblos,

es un poema de amor que te ofrecemos,

Padre de todos los hombres y mujeres,

con este canto de alabanza

SANTO, SANTO, SANTO

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 20, 27

Trae tu mano y toca la señal de los clavos; y no seas incrédulo, sino creyente.

ORACIÓN DEPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Dios Todopoderoso, que la fuerza del sacramento pascual que hemos recibido, persevere siempre en nosotros.

Por Jesucristo Nuestro Señor.