IV Domingo de Cuaresma
26 de marzo de 2006

Plegarias


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 33, 5

Consulté al Señor y Él me respondió, me libró de todos mis temores.

ACTO PENITENCIAL

Señor Jesús, tú que nos pides que seamos luz disculpa nuestras permanentes faltas de fe.

Señor Ten Piedad

Señor Jesús, tú que nos pides fidelidad para esperar tu resurrección, perdona nuestras faltas de amor con el prójimo y con nosotros mismos.

Cristo Ten Piedad

Señor Jesús, tú que enseñaste a Nicodemo, tu verdad, la única verdad posible, olvida nuestros pecados de soberbia y de falta de solidaridad con los más pobres y débiles.

Señor Ten Piedad

ORACIÓN COLECTA

Dios Padre nuestro que cuidas a tu pueblo peregrino en esta tierra, ayúdanos en esta subida de Cuaresma para que podamos llegar limpios de corazón a las sublimes celebraciones de la Cruz y de la Pascua.

Por Jesucristo Nuestro Señor

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Padre Omnipotente y Misericordioso, estas ofrendas que hemos separado para ti y por tu generosidad –y por la fuerza de tu Espíritu—se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre de tu amado Hijo, para que sean prendas de salvación para todos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARISTÍCA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias a Dios, nuestro Señor.

 

En el desierto Jesús nos recuerda que tenemos

que estar en estado de cambio,

de búsqueda incansable;

estar desprendidos de las cosas que tenemos.

 

Poner nuestras cualidades al servicio de los otros,

ser sencillos y no creernos superiores a los demás,

dar gracias a Dios por lo que de él cada día recibimos,

tener coraje para superar las dificultades de cada día.

 

Admirar lo sencillo de cada día

valorar más lo bien hecho, que el hacer muchas cosas

vivir cada día con la ilusión renovada

amar y defender la vida y vivirla con entusiasmo

tener esperanza de que todo irá mejor

 

Vivir esta cuaresma con actitud de no detenerse;

en el encuentro con el hermano.

Y con todos aquellos que dieron su vida al servicio de los más necesitados,

Proclamamos llenos de alegría el himno de tu gloria:

SANTO, SANTO, SANTO

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 14, 13-14

El que beba del agua que yo le daré –dice el Señor--, no tendrá más sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor que salta hasta la vida eterna.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de recibir el alimento espiritual que da vida eterna, te rogamos, Señor, que podamos, un día, compartir en tu Reino la felicidad que no cesa.