Solemnidad de la Anunciación del Señor
25 de marzo de 2006

MONICIÓN DE ENTRADA

En este sábado, día 25, jornada especialmente dedicada a la Virgen María vamos, todos juntos, a celebrar esta Solemnidad como una fiesta conjunta del Señor y de la Virgen. La escena de Nazaret, el diálogo entre la Virgen Maria y el Arcángel San Gabriel es uno de los episodios más bellos del texto evangélico y, sobre todo, es el principio de nuestra Redención. Celebremos jubilosamente, aún con espíritu cuaresmal, esta fiesta de Jesús y de Maria.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Hemos de apreciar la importancia de nuestra primera lectura, sacada de la profecía de Isaías, sobre el nacimiento de Emmanuel, hecha muchos años antes de la escena de Nazaret. Ya se sabe la concordancia que suelen tener en los textos litúrgicos, la primera lectura, procedente del Antiguo Testamento, y el Evangelio. Ello confirma que las Escrituras ya hablaban desde antiguo de la llegada de Jesús de Nazaret.

S.- En el Salmo 39 su autor parece que no busca los ritos ni el culto oficial. Aboga por una relación con Dios más directa, más espiritual. Y establece con sus palabras una excelente oración de gozo y de total acción de gracias a la generosidad del Señor. Y la realidad es que, muchas veces, incluso entre nosotros mismos, los cristianos, los excesos de prioridad por el culto, por el rito, quitan espontaneidad a la relación con Dios.

2.- El autor de la Carta de los Hebreos nos va contar, en el texto que es nuestra segunda lectura, como Cristo hizo la voluntad del Padre y que eso era superior a cualquier sacrificio anterior. La salvación nuestra viene de la entrega de Jesús por nuestros pecados. Es un texto el que vamos a escuchar de gran sencillez y profundidad que merece recordarlo de vez en cuando. No solo ahora.

3.- Sobresale, como no podía de ser otra forma, entre las lecturas de hoy el relato de Lucas sobre la Anunciación a María. Debemos de escucharlo con mucha atención y discernir como Maria fue libre para aceptar lo que le ofrecía Dios, por medio del ángel. No era una imposición divina. María uso de su libertad. Dios no se impone. Pide permiso. Y se lo pidió a María. Y nos lo pide a nosotros todos los días

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Breve himno –y muy bello—dedicado a Santa María que nos será muy útil en estos momentos de quietud.

HIMNO A MARÍA

 

Lucero del alba,

luz de mi alma,

santa María.

 

Virgen y Madre,

hija del Padre,

santa María.

 

Flor del Espíritu

Madre del Hijo,

santa María.

 

Amor maternal

Del Cristo,

Santa María

Amén.


Exhortación de despedida

Maria Aceptó con total libertad ser pieza fundamental en la Redención del género humano. Pudo negarse. Era libre. Pero aceptó traer al mundo al Salvador de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Conviene que reflexionemos sobre la idea de que Dios nos crea libres y lo somos. La libertad es un don de Dios.