VIII Domingo del Tiempo Ordinario
26 de febrero de 2006

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a esta eucaristía, la última de este periodo del Tiempo Ordinario. El próximo miércoles es la conmemoración del Miércoles de Ceniza y comienza la Cuaresma. Hoy hemos de tener en cuenta que existan tantos cristianos afirmando que no van a misa porque se aburren. La misa es para ellos una “fiesta aburrida”. Y yo me pregunto si las personas que nos decimos cristianos llevamos en el rostro el mensaje de Cristo o una caricatura de Él. Tenemos que darnos, asimismo, cuenta que lo que especifica al cristiano es una vida que muestre a los demás el amor de Cristo. Porque el cristiano no es, solamente, el que cree, sino el que ama, el que practica las obras de Jesús. Ya que las obras son siempre la verificación de la fe. Vamos a ponernos en la presencia del Señor, para hacer de la eucaristía una celebración alegre y liberadora, que nos haga personas nuevas, capaces de llevar al mundo la salvación y el amor.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura del Libro del Profeta, Oseas, vemos como se necesita silencio para escuchar al Señor. Dios siempre habla al corazón, pero a nosotros nos corresponde escoger ese clima sosegado para escucharle. Y si lo hacemos así nos sorprenderá su amor y su ternura.

S.- El Salmo 102 es una oración bendicional para agradecer a Dios todos los beneficios recibidos de Dios Y que el Señor es nuestro creador y de todo el universo y eso nos lleva a dar gracias en todo momento. Y otra cosa, en los títulos que cada salmo lleva en la Biblia cristiana, este recibe el de “Dios es amor”, muy adecuado por estos días en que acaba de aparecer la primera encíclica del Papa Benedicto que lleva el mismo título.

2.- Observemos, como dice la segunda lectura --sacada de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios--, que no son las leyes, ni la letra, ni la burocracia lo que prima, sino la relación personal con Dios y con los hermanos, que siempre ha de estar presidida por el Espíritu.

3.- El Evangelio de San Marcos nos cuenta hoy un episodio más del habitual y persistente encontronazo de los fariseos con Jesús. Le van a preguntar por una norma más: por la del ayuno. Y Él les va a dar una respuesta alegre y festiva. La realidad de los amigos del novio en el momento de las fiestas de una boda. ¿Se puede ayunar en una boda? No, claro que no. Pero la enseñanza de Jesús va mucho más lejos. Y es que el Señor no quiere normas que esclavicen y deshumanicen al hombre. Quiere corazones que, en cercanía con Dios, sepan superarse y renovarse constantemente.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Santo Tomás de Aquino, además de un gran científico en la ciencia de Dios, fue un gran místico. Y una prueba de ello es la oración que leeremos a continuación, para añadir más paz a estos momentos posteriores a recibir el Cuerpo y Sangre de Jesús, nuestro Maestro.

ACCIÓN DE GRACIAS DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

 

Gracias te doy,

Señor Santo, Padre Todopoderoso,

Dios eterno, porque a mí, pecador,

indigno siervo tuyo,

sin mérito alguno de mi parte,

sino por pura concesión de tu misericordia,

te has dignado alimentarme

con el precioso Cuerpo y Sangre

de tu Unigénito Hijo

mi Señor Jesucristo.

 

Suplícote, que esta Sagrada Comunión

no me sea ocasión de castigo,

sino intercesión saludable para el perdón;

sea armadura de mi fe,

escudo de mi voluntad,

muerte de todos mis vicios,

exterminio de todos mis carnales apetitos

y aumento de caridad, paciencia y verdadera humildad,

y de todas las virtudes:

sea perfecto sosiego de mi cuerpo y de mi espíritu,

firme defensa contra todos mis enemigos

visibles e invisibles,

perpetua unión contigo,

único y verdadero Dios,

y sello de mi muerte dichosa.

 

Ruégote, que tengas por bien

llevar a este pecador a aquel convite inefable,

donde Tú, con tu Hijo y el Espíritu Santo,

eres para tus santos, luz verdadera,

satisfacción cumplida,

gozo perdurable,

dicha consumada Y felicidad perfecta.

Por el mismo Cristo Nuestro Señor.

Amén


Exhortación de despedida

Salgamos alegres del templo. Jesús nos ha invitado a una boda y Él es el novio. Pero nos recuerda que ya ayunaremos cuando ya no esté con nosotros. El Miércoles de Ceniza está muy próximo. Una nueva Cuaresma, una nueva posibilidad de conversión profunda se abre ante nosotros.