VIII Domingo del Tiempo Ordinario
26 de febrero de 2006

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL LIBRO DE OSEAS 2, 14b. 15b. 19-20

Esto dice el Señor:

--Yo me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión; me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL

SALMO 102

R.- EL SEÑOR ES COMPASIVO Y MISERICORDIOSO.

 

Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios. R.-

 

Él perdona todas tus culpas,

y cura todas tus enfermedades;

él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura. R.-

 

El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia.

No nos trata como merecen nuestros pecados

ni nos paga según nuestras culpas. R.-

 

Como dista el Oriente del Ocaso,

así aleja de nosotros nuestros delitos.

Como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles. R.-

 

SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 3, 1b-6

Hermanos:

¿Necesitamos presentaros o pediros cartas de recomendación? Vosotros sois nuestra carta, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Sois una carta de Cristo, redactada por nuestro ministerio, escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón. Esta confianza con Dios la tenemos por Cristo. No es que por nosotros mismos estemos capacitados para apuntarnos algo, como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, que nos ha capacitado para ser servidores de una alianza nueva: no basada en pura letra, sino de espíritu; porque la pura letra mata, y, en cambio, el Espíritu da vida.

Palabra de Dios.

 

ALELUYA Sant 1, 18

El Padre, por propia iniciativa, con la Palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas.

 

EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 2, 18- 22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús:

-- Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?

Jesús les contestó:

-- ¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán. Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto --lo nuevo de lo viejo-- y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revientan los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.

Palabra del Señor

 

plegarias


Estas oraciones están inspiradas en el Misal Romano, aunque se establecen algunas variaciones propias de la jornada. La Plegaria Eucarística procede de la extensa obra litúrgica del Padre Jesús Burgaleta. El acto penitencial está redactado por el Editor de Betania.


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró porque me amaba.

ACTO PENITENCIAL

Jesús, esposo y amigo de todos nosotros, perdona nuestras faltas contra el sacramento del matrimonio.

Jesús Ten Piedad

Jesús, esposo de tu Iglesia, borra los pecados de soberbia, suficiencia y frialdad de tus discípulos y, sobre todo, de los que más notoriedad tienen.

Cristo Ten Piedad.

Jesús, esposo de todos los esposos y esposas de la Tierra, olvida nuestros delitos contra la estabilidad y educación de los hijos.

Jesús Ten Piedad

ORACIÓN COLECTA

Concédenos tu ayuda, Señor, para que el mundo progrese. Según tus designios, gocen las naciones de una paz estable y tu Iglesia se alegre de poder servirte con una entrega confiada y pacífica.

Por Jesucristo Nuestro Señor

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, Dios, nuestro: tú mismo nos das lo que hemos de ofrecerte y miras esta ofrenda como un gesto de nuestro devoto servicio; confiadamente suplicamos que lo que nos otorgas, para que redunde en mérito nuestro, nos ayude también a alcanzar los premios eternos

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor nuestro Dios

Padre, solamente podemos bendecirte,

olvidando nuestra miseria y contemplando tu inmensa bondad.

Por ella, quisiéramos brindarte nuestra permanente alabanza.

Eres el Dios de la vida;

luchador infatigable en favor del mundo;

fuente de la luz y de la concordia.

 

Todas las culturas y razas se han intuido

como el Dios que toma opción, que elige,

que lucha del lado de la vida,

que se afana en vencer la tiniebla,

y regenerar esta tierra humana.

Las leyendas de los pueblos nos narran que eres el Fuerte,

que luchas, a brazo partido,

por conseguir la calma del amor

dominando las fuerzas egoístas e injustas

que enturbian la convivencia.

 

Solidarios de este mismo sentimiento,

sabiéndote raíz de la vida y del amor,

te confesamos Dios único y verdadero.

Estando contra el poder la muerte,

a pesar de estar nosotros inmersos en el pecado del mundo,

proclamamos nuestra Fe en Ti, diciendo

SANTO, SANTO, SANTO

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt 28, 20

Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, dice el Señor

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con los frutos de la salvación, te pedimos Padre de misericordia, que por este sacramento con que ahora nos fortaleces nos hagas un día ser partícipes de la vida eterna.

Por Jesucristo Nuestro Señor.