Santa María, Madre de Dios
1 de enero de 2006

La homilía de Betania


1.- EL DON PRECIOSO DE LA PAZ

Por José María Martín OSA

2.- UN AÑO MÁS, UN AÑO MENOS

Por José María Maruri, SJ

3.- MARÍA, ESCUCHA CONFIADA DE LA PALABRA

Por Antonio Díaz Tortajada

4.- LA PRIMERA PUERTA, MARIA

Por Javier Leoz

5.- EL NOMBRE DE JESÚS

Por Antonio García Moreno

6.- LA PAZ JUNTO MARÍA, MADRE DE TODOS

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILIÁ MAS JOVEN

SANTA MARIA MADRE DE DIOS

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- EL DON PRECIOSO DE LA PAZ

Por José María Martín OSA

1. - Hoy es un día de fiesta por muchos motivos: celebramos la maternidad divina de María, el comienzo del año civil y la Jornada Mundial de la Paz. El tema principal es el primero, pues estamos en ambiente navideño -octava de Navidad- y desde hace siglos honramos a María con su mejor título: Madre de Dios. Por eso ella tiene un papel fundamental en el misterio del nacimiento del Mesías. Ella y José, pues ambos estaban junto al Niño cuando llegaron corriendo los pastores. Todos -según los evangelios no había muchas personas en aquel establo de Belén- se admiraban de lo que se decía de aquel Niño. Al decir todos se referían, supongo, a José y María, quien conservaba todas estas cosas "meditándolas en su corazón". Una vez más se nos muestra la fe y la humildad de María, tal como se manifestó en el momento de la Anunciación y cuando entonó el Magnificat en la visita a su prima Isabel. Por eso le pedimos, con Juan Pablo II: "Tú maría, Virgen de la espera y del cumplimiento, que conservas el secreto de la Navidad, haznos capaces de reconocer en el Niño que estrechas en tus brazos al Salvador anunciado, que trae a todos la esperanza y la paz".

2. - El texto del evangelio de Lucas termina con el relato de la circuncisión. Es un rito que expresa las raíces judías de Jesús, el entronque con las promesas de los profetas del Antiguo Testamento. Jesús nació bajo la Ley, pero vino a rescatar a los que estaban bajo la Ley, para convertirles en hijos de adopción. Todos hemos sido rescatados por Jesús, pues El es nuestro hermano. Ahora ya podemos llamar a Dios "¡Abbá!", Padre. Confieso que es la mejor noticia que podía recibir: Dios es mi padre, que me quiere, me mima, me perdona, está pendiente de mí, me guía por el buen camino. ¿Por qué temer, si Dios me acompaña siempre? En una ocasión escuché de labios de un joven musulmán recién convertido que lo que más le había impresionado de la fe cristiana es el concepto de Padre, el poder dirigirse a Dios con la confianza de un hijo querido. Creo que no nos damos cuenta de la grandeza y el gozo que produce esta gran noticia, saber que Dios es mi Padre. Eliminemos de nuestras creencias el temor o el miedo, pues no tiene sentido en aquél que cree en el Dios revelado por Jesús. El nombre que recibe el Niño-Dios indica cuál es su misión; en aquel tiempo no se le ponía el nombre por casualidad o porque le gustase mucho al padre. Jesús significa "Dios salva", es decir Dios está a favor nuestro. La religión del miedo no es cristiana, sólo es verdadera la religión del amor.

3.- El mensaje de la Jornada Mundial de la Paz de este año es "En la verdad, la paz". Desde Pablo VI viene celebrándose esta Jornada el primer día del año. La cuestión de la verdad es muy importante para el Papa Benedicto XVI, que la recuerda constantemente en su magisterio. La verdad de la paz sigue estando en peligro y negada de manera dramática por el terrorismo que, con sus amenazas y acciones criminales es capaz de tener al mundo en estado de ansiedad e inseguridad. Las causas del terrorismo señala el Papa son "el nihilismo, por una parte, y el fundamentalismo fanático, por otra". Los nihilistas niegan la existencia de cualquier verdad, los fundamentalistas se creen los únicos poseedores de la verdad. El Papa propone la ayuda a los países pobres, en lugar de la entrega de armas. Sólo la justicia es el camino de la paz. Benedicto XVI está convencido que el diálogo y la moral son los medios adecuados para conseguir el precioso don de la paz. Sólo se puede conseguir si el centro del desarrollo económico, social y cultural de cada comunidad está en el respeto por la vida y por la dignidad de cada persona humana.

4- Este es un día para dar gracias a Dios. Gracias por todo lo que hemos vivido en este año que terminamos, gracias por lo que viviremos en el año que comienza, gracias por todo lo nuevo que aparece en nuestra vida. Le pedimos a Dios que todos los buenos deseos que tenemos y que nos decimos en el Nuevo Año sepamos hacerlos realidad. Hacemos nuestro propósito de favorecer todo lo que ayude a que haya más felicidad para todos, amigos y desconocidos. Hacemos nuestros los deseos de la bendición de la primera lectura: "Que el Señor te bendiga y te proteja, ilumine tu rostro y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz". Este es nuestro deseo: "Paz y bien para todos".


2.- UN AÑO MÁS, UN AÑO MENOS

Por José María Maruri, SJ

1.- Hoy por el retrovisor del coche de la vida vemos alejarse el paisaje del año 2005 y se abre ante nosotros el 2006. En el año 2005 hemos corrido tanto sobre el césped de los campos de fútbol entre tarjetas amarillas y rojas… y broncas. Nos hemos traído un trajín tan grande yendo y viniendo de un tribunal a otro, citando y descitando a unos y a otros a declarar, que yo creo que la mayoría de nosotros sin habernos movido estamos a punto de desfallecer.

Y nos queda a todos la duda de si tenemos un año más o un año menos. Si hemos vivido el año 2005 o nos lo han hecho vivir con respiración asistida, entubados, atados a la cama.

Si hemos vivido energéticamente aun subiendo a contracorriente como los salmones o nos ha arrastrado corriente abajo como cantos rodados sin vida. ¿No habremos despachado el año 2005 como un asunto administrativo que con el último sello se archiva?

2.- Los políticos y los economistas miran al año 2006 con un optimismo que no comparten las amas de casa porque el recibo de la luz no les va a costar mucho más, solo un poquito más, que ya es algo en la llamada sociedad del bienestar. Pero lo importante no es lo que en la bruma del año 2006 nos espera, sino nuestra actitud ante lo que venga. Si vamos a continuar con el pasotismo del 2005 haciendo del 2006 una desvaída fotografía de otros años.

3.- ¿Y dónde vamos a encontrar luz y fuerzas para el año 2006 sea algo nuevo, algo original en nuestras vidas? Bueno estamos, aquí y ahora, en una clase de economía, ni de política, interior o exterior, no hemos venido a discutir los presupuestos de la Unión Europea. Estamos reunidos como hermanos ante Dios, ante una sencilla virgen nazaretana con el Niño Dios en los brazos.

¿Y que lecciones nos dan Él y Ella?... Que empecemos a levantarnos un poco de nuestra rastrera vida humana que vivimos. Y tratando de vivir en plenitud los valores espirituales tendremos que confesar lo que los obispos de España vienen diciendo desde hace tiempo y que pura verdad: que nos hemos paganizado.

Y la otra lección, que es la misma aunque parezca distinta, es que una sola cosa es necesaria: que con mucho menos de lo que cada uno tenemos se puede ser feliz, porque la felicidad no está en tener mucho, ni aspirar a mucho, sino en saber gozar con agradecimiento de lo poco que tengamos, de vivir con alegría el momento presente.

Y esto nos abre las puertas del corazón al único camino cristiano que es pasar por el año 2006 haciendo el bien a los demás. Siendo la sonrisa de Dios en el mundo, siendo las manos visibles de Dios en el mundo, siendo el corazón de Dios en el mundo.

4.- ¿Queréis saber por qué creo yo que estamos llevando un cristianismo tan debilucho y amodorrado? Porque no comemos. El Señor nos dejó dicho que su Cuerpo y su Palabra son pan. Era judío, si quería dar importancia a lo que decía nunca debió decir pan, sino cordero, el alimento más típico de su cultura. Pero lo llama pan porque el cordero era alimento de las grandes fiestas y el pan, de cada día.

¿Os imagináis cómo estaríamos vosotros y yo sin comer nada desde el domingo pasado? A gatas. Pues a gatas estamos llevando nuestro cristianismo por habernos empeñado en comer sólo los domingos. Necesitamos todos, un refuerzo espiritual grande, comulgando entre semana, leyendo meditativamente los evangelios. Eso es lo que necesitamos, más que uno de esos complejos vitamínicos que tan de moda están ahora.


3.- MARÍA, ESCUCHA CONFIADA DE LA PALABRA

Por Antonio Díaz Tortajada

1. - Este primero de enero, primer día del año, celebramos la festividad de Santa María, Madre de Dios. En medio de este misterio de la Navidad, María es como el “paradigma” de la humanidad que se abre al amor de Dios, ella encarna el ideal de los pobres de Yahvé, el modelo del discípulo que “escucha” la Palabra y la pone en práctica. Y será felicitada por su Hijo, por esta actitud de escucha confiada de la Palabra.

¡No olvidemos en esta fiesta la regla de los benedictinos! Esta regla es uno de los documentos fundamentales de occidente y comienza con las palabras: “Escucha hijo”. El apóstol san Pablo afirma: “Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios”.

Según unas palabras de Cristo no recogidas en la Biblia se nos da el siguiente buen consejo: “Quien quiera estar con Dios, necesita diez cosas: Nueve partes de silencio y una parte de soledad”. El silencio es imprescindible para no confundir la palabra de Dios con las palabras de uno mismo.

2. - María es la que escucha la Palabra. A Satanás también se le llama el “diabolos”, el “que revuelve todo” y el “que hace mucho ruido” y se propone robarnos el oído. Su tarea consiste en proveer constantemente datos e informaciones a los hombres, de modo que casi ensordezcan y ya no sean capaces de percibir cuál es el camino verdadero, y, en especial, la voz de la vida misma.

La figura opuesta a Satanás, que tras la ascensión de Cristo hizo que los apóstoles por miedo se dispersaran en todas direcciones, es María, que recoge a los apóstoles de su dispersión, que los vuelve a reunir: Bajo un mismo techo, en la misma casa, en la misma mesa, esto es, en la sala de la última cena en Jerusalén, donde se convierte en la rezadora y a cuyo término se halla el suceso del milagro de Pentecostés.

María nos recoge de la dispersión. Por ello es la “symbola”, que significa la “recolectora”, que hace frente al “diabolos” que siembra la confusión. También hoy, María nos ofrece al niño, Cristo, el centro de nuestras vidas.

Los Padres de la Iglesia tenían aún el valor de decir: “Dios es la palabra eterna, se hace hombre para que el hombre sea Dios”. La creación es grandeza, belleza y verdad. Y el amor es cariño que ha cobrado vida. ¿Cuánto cariño necesita un niño para hacerse adulto? Y ahora nos damos cuenta de que el amor de Dios va más allá de todos los conceptos. No puede expresarse en medidas, como el universo no puede expresarse en cifras. El secreto de todo es el amor tal y como Dios lo define.

3.- Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Esta descripción de la actividad interior de María aparece todavía en otra ocasión: Con motivo del encuentro de Jesús en el templo. Lucas utiliza verbos distintos: conservar, rumiar, meditar, dar vueltas. El primero sugiere la acción de guardar celosamente un tesoro muy valioso en lugar seguro. Corazón significa en la antropología hebrea la intimidad de la persona: Entendimiento, voluntad, sede de los sentimientos más nobles del hombre. Guardar celosamente en lo más íntimo de su persona es lo que hace María con todo lo que escucha y observa. Pero además "medita" (rumia y da vueltas) todos los acontecimiento y gestos que se producen alrededor de Jesús. Más tarde los mismos gestos y actitudes de Jesús serán el objeto de su labor de meditación. La misma expresión la encontramos en libro del Génesis al hablar de los sueños de José: Jacob meditaba todo esto. El significado correcto parece ser el de "dar vueltas" en el interior a fin de ordenar todos los elementos y encontrarles su sentido. Es la acción de quien quiere entrar y asimilar el misterio. María daba muchas vueltas para entrar en la comprensión de Jesús, dada la riqueza de la personalidad del Hijo. Y es una labor que mantuvo toda su vida. Como Jacob, quiere encontrar el sentido de cuanto Jesús hace y dice. María es, madre y maestra, de los discípulos de Jesús inmersos en un mundo poco habituado a escuchar y, todavía menos, la palabra de Dios. Los creyentes han de responder a esta urgencia insustituible de escucha y de búsqueda de sentido en la personalidad de Jesús. Es la respuesta que el mundo necesita.

4. - María es llamada a cumplir la singular e irrepetible misión de ser la Madre de Dios. De este don arrancan todas las demás prerrogativas. Pero también es necesario dirigir la mirada hacia su respuesta permanente y fiel. Lucas nos recuerda esta escena del ministerio de Jesús: Una mujer de entre la multitud dijo en voz alta: Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron. Pero Jesús dijo: Más bien dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica La virgen María, con toda perfección cumplió, la voluntad del Padre, y, por esto, es más importante su condición de discípula de Cristo que la de madre de Cristo, es más dichosa por ser discípula de Cristo que por ser madre de Cristo. Por eso, María fue bienaventurada, porque, antes de dar a luz a su maestro, lo llevó en su seno... De ahí que María es dichosa también porque escuchó la Palabra de Dios y la cumplió; llevó en su seno el cuerpo de Cristo, pero más aún guardó en su mente la verdad de Cristo... Y es más importante lo que está en la mente que lo que se lleva en el seno.

5. La verdadera relación con María se podría resumir en cuatro expresiones: conocerla cada vez mejor; imitarla cada vez con más fidelidad; amarla y dejarnos amar por ella con mayor intensidad y venerarla desde el corazón y los gestos visibles. Sólo en la conjunción de las cuatro actitudes estaremos en el camino correcto de nuestra relación con ella. La escucha de la palabra cuenta con una congratulación-bienaventuranza de Jesús. La alegría que proporciona la tarea de llevar la buena noticia no es fácilmente comparable con otras formas de alegría.

Si queremos que durante este nuevo año nuestra vida sea de verdad cristiana, hemos de ser como María, intérprete de los hechos históricos y contemplativa delante de las acciones de Dios.

Los pastores una vez encontrado a Jesús, se convierten en pregoneros de lo que han visto y oído. Son mensajeros y apóstoles de la “buena noticia”. Esa será la tarea fundamental de los Apóstoles y de la Iglesia. Por eso Lucas retrotrae a la infancia la experiencia pascual de la proclamación de Jesús. Los creyentes somos convocados a proclamar y pregonar por el mundo lo que hemos visto y oído en la experiencia sacramental, en la escucha de la palabra y en la experiencia personal. Sabemos que todo encuentro importante deja una huella imborrable en el espíritu y una urgencia irresistible de comunicarlo. La auténtica experiencia empuja a una sincera y convincente comunicación.


4.- LA PRIMERA PUERTA, MARIA

Por Javier Leoz

1.- Comenzamos este año 2006 y, en su antesala, nos espera María. Parece como si, después del gran acontecimiento de la Navidad que hemos vivido, María, se convirtiese en la mejor puerta para entrar en los aledaños de este Año Nuevo y conocer más y mejor a Jesús.

Hoy parece que un aire nuevo recorre el mundo dándole frescura y felicidad. El Nuevo Año provoca diversas manifestaciones espontáneas que, desgraciadamente, pueden quedar en simples deseos si no se vive esta jornada con intensidad y con profundidad.

¡Quién sino María para indicarnos ese camino!

¡Quién sino María para descubrirnos esos aires que nos oxigenan y alientan!

¡Quién sino María, en Año Nuevo, para procurar de verdad hacerlo en nuestra vida todo nuevo!

¿No lo es para los que hemos vivido con emoción estas jornadas de la Navidad, contemplar a María como Madre de Dios? Y, precisamente por ello, en el inicio de este Nuevo Año, ponemos ante ella los más vivos deseos de la paz.

2.- La paz, además de ser un clamor mundial, debe nacer desde dos claves: perdón y justicia. No podemos llenarnos la boca de simples palabras y, dejar, que las cosas continúen igual. La paz es posible cuando la mentalidad del hombre se abre a otras coordenadas que no sean las del egoísmo personal o el materialismo que todo lo invade y todo lo somete.

La paz, por ser fruto del perdón y de la justicia, nos exige mirar a los demás con temple misericordioso y con afán de trabajar en pro de un mundo donde sea posible el vivir, o por lo menos estar, como hermanos.

3.- La primera puerta que podemos coger para alcanzar esa paz firme y duradera es María. Ella, desde esa experiencia profunda de Dios, hizo de sí misma y de los lugares por donde pasaba. Un remanso de fraternidad, de dulzura, de amor y de comprensión.

Celebrar la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, es pedirle a María:

-Que se cierren tantas heridas por las que el mundo se desangra

-Que cicatricen aquellas otras que, el pasado o el presente, las mantienen sensibles

-Que la paz sea, además de una palabra desgastada, una pronta realidad por la forma de regir y de servir los gobernantes

-Que la justicia sea garantía de una sociedad sana y no enferma

-Que Jesús, además de ser de Nazaret, se convierta en el motor y en el modo de vivir de los cristianos

-Que los nubarrones que asolan a la familia y a la convivencia mundial se disipen con la sensatez y el gobierno equitativo y recto

-Que los pobres, especialmente los países subdesarrollados, encuentren en sí mismos y con la ayuda de los demás motivos suficientes para superarse

Ojala, Ella, en este primer día del Año Nuevo, nos ayude para lograr ese nuevo orden internacional al que el Papa Benedicto nos alentaba en su mensaje de Navidad.


5.- EL NOMBRE DE JESÚS

Por Antonio García Moreno

1.- "El Señor te bendiga y te proteja..." Nm 6,24 El verbo bendecir es uno de los más usados en las Sagradas Escrituras. Etimológicamente equivale a decir bien. Es cierto que muchas veces se refiere a la bendición que un hombre profiere o alabando al Señor, o deseando algún bien a otra persona. De ordinario el que es mayor por algún concepto bendice al que es menor. Por eso Melquisedec es considerado de más dignidad que Abrahán, pues éste es bendecido por aquel. También ocurre que muchas veces son los padres los que bendicen a los hijos. Lo cual es muy bueno.

Pero en sentido propio es bendición aquella que pronuncia el Señor en favor de una persona o de un pueblo. Por eso es propia del sacerdote que, en nombre de Dios, pronuncia la bendición. En el rito de la ordenación sacerdotal hay un momento en que se confiere al neosacerdote el poder de bendecir... Además hemos de tener en cuenta que la única bendición que lo es realmente y siempre es la de Dios, ya que sólo El tiene poder de realizar aquello que quiere, de decir y hacer al mismo tiempo.

2.- "Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer..." (Ga 4,4) El cumplimiento del plazo fijado por Dios es señal de su soberanía absoluta. Nadie le ha fijado límites a su actuación, ni en el espacio ni en el tiempo. Los profetas hablaron de que un día nacería el Príncipe de la Paz, incluso dieron unas claves para conocer aproximadamente el momento en que se realizarían los planes salvíficos del Señor. Muchos hicieron cálculos para saber cuando se cumplían las setenta semanas que anunció Daniel. Pero en definitiva el Señor vino cuando El había dispuesto. Y vino de una forma sorprendente. Nació de una muchacha virgen, en el silencio de la medianoche, en la oscuridad de una cueva... Y, sin embargo, cuanto anunciaron los libros antiguos sobre su grandeza y su poder se cumplió con creces. La liberación ansiada fue plena y radical, alcanzando no sólo lo material sino sobre todo lo trascendente y espiritual. Y todo gracias al sí de María que, desde ese instante, es Madre de Dios, el título más excelso que existe, fuente y raíz de todos los privilegios de Nuestra Señora.

3.- "...y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción" (Lc 2,21) Cuántas veces en la Biblia los nombres se imponen con el deseo de expresar lo que la cosa o la persona nominada ha de ser, es o se quiere que sea. En el caso del Niño nacido de la Virgen el nombre es elegido por el ángel... En muchos casos el nombre designa la misión que ese hombre ha de cumplir, el destino que Dios ha elegido para él. Ese es el caso de nuestro Señor al ser llamado Jesús, que significa Salvador.

Y así es realmente pues, como dice san Pedro en uno de sus discursos, no se nos ha dado ningún otro nombre sobre la tierra por el que seamos salvados sino el de Jesús...En muchas naciones es tal la veneración por el nombre de Jesús que nadie es llamado con él. Por otra parte la devoción al nombre de Jesús es muy antigua y se extiende por doquier. Al san Josemaría le gustaba repetir: "Jesu, Jesu, esto mihi semper Jesu", Jesús, Jesús, que para mí seas siempre Jesús.


6.- LA PAZ JUNTO MARÍA, MADRE DE TODOS

Por Ángel Gómez Escorial

1. - La misa del primer día del Año Nuevo está dedicada a Santa María, Madre de Dios. También la fecha es Jornada de la Oración por la Paz. San Pablo alude a la venida del Hijo de Dios, nacido de mujer. María en el relato de San Lucas recibe el testimonio de alegría de los pastores según el mensaje de los ángeles y lo medita en su corazón, A lo largo de toda su vida la Madre de Jesús repetirá esa observancia silenciosa de la realidad del Hijo de Dios. Es difícil --por no decir imposible-- separar de la Redención, del paso del Cristo por la tierra, la figura y los sentimientos de María. Tiene un especial significado dedicar la primera celebración litúrgica del año a María. Tal vez ella nos mirará con indulgencia a esa gran mayoría de personas que llegaremos al templo sin haber dormido mucho y tras celebrar alegre y ruidosamente la llegada del nuevo año. No será María quien esté en contra de cualquier manifestación de sana y gran alegría. Aunque cada uno es libre para organizar su vida como quiera --diríamos como cristianos que lo único que no permisible es el pecado-- parece más que pertinente dedicar tiempo a las celebraciones de estas fiestas.

El nacimiento de Jesús nos llenaba de una alegría profunda, porque Jesús se había hecho presente en nuestras vidas. Y ahora queremos reiterarla al referirnos a las celebraciones del Año Nuevo. El viejo dicho teresiano de que "un santo triste es un triste santo", podría aplicarse a nosotros --rebajando, claro, la condición de santos, que no lo somos-- y decir así que un cristiano triste es triste cristiano. No es el cristianismo una religión de tristes y atormentados. Es bueno aprovechar las ocasiones adecuadas para desbordar nuestra alegría en compañía de familiares y amigos.

2 - La otra parte de la celebración está dedicada a la paz. Es la Jornada de la Oración por la Paz. Y hace falta. Terrorismo en muchos países, como en España; que en algunos parecen guerras abiertas, como en Iraq. Y fuera de las guerras hay mucha violencia institucionalizada, bien en el plano físico, como en el social y económico. No podemos conformarnos con la existencia de tantas situaciones injustas y no pacíficas. Y es que el cristiano solo puede ser pacífico. Debe construir la paz. El mensaje está en las bienaventuranzas. Y es importante que este primer día del año 2006, dedicado a la Santísima Virgen, le pedimos a ella por la paz. Por una paz completa y total que recuerde a las profecías de Isaías. Eso no debe ser una utopía. Y sí una realidad posible. Recemos, hoy día 1, por la paz de todos. En el mundo, en las naciones, en las ciudades, en los barrios, en las familias. Los ángeles de la Nochebuena nos lo dijeron claramente: " y paz a los hombres que ama el Señor".

3. - Las lecturas de hoy son especialmente breves. Las tres. Es cierto que no se trata de glosar su extensión en palabras o líneas. Pero llama la atención su brevedad y su profundidad. En la primera, del Libro de los Números, se da el testimonio de Dios a Moisés sobre la forma de bendecir y es de una belleza extraordinaria. Merece la pena repetirla: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré”. Que el Señor se fije en ti y te conceda la paz... nos lo podíamos desear todos los que estamos reunidos. No hay mejor don que la paz. Y que se aprecia muy bien cuando no hay. Es como la salud, que solo se aprecia adecuadamente cuando la enfermedad hace mella en nosotros.

El fragmento de la Carta a los Gálatas de San Pablo hace una referencia singular al nacimiento de Cristo y a su Madre. Es, tal vez, la única alusión de Pablo de Tarso al respecto. Y de ahí, al anunciar que el Hijo está junto a nosotros, nos va a decir que también nosotros somos hijos de Dios y utiliza el término que Jesús empleaba para llamar al Padre, Abba, que, como se sabe puede traducirse, por papá o papaíto. Pablo entendió mejor que nadie la singularidad del Hijo y eso que no convivió con Él.

El Evangelio de San Lucas viene a ofrecernos nuevamente el Nacimiento de Jesús. Y toma especial importancia cuando alude a que María “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. En esta fiesta dedicada a la Virgen deberíamos también nosotros meditar en nuestro corazón lo que ella ha significado en el camino del cristianismo, en el mandato que el mismo Jesús dio a sus discípulos sobre que la Palabra fuese propagada hasta los confines del mundo. María oraba junto a la naciente Iglesia, desde los primeros momentos del Cenáculo.

4. - Nos hemos reunido en este día primero de 2006. Y es bueno que en este día primero del año, de muchas cosas nuevas, de muchas oportunidades busquemos la conversión y ayudemos a los hermanos a vivir mejor, a ser más felices o a que, asimismo, puedan disponer de los mínimos necesarios. El primer mínimo será, sin duda, su propia libertad. Pero también habrá que tener en cuenta sus necesidades materiales y su capacidad pare crecer espiritualmente. En este Día de la Oración por la paz, debemos pedir a Dios Padre que nos ayude a conseguirla y seremos bienaventurados.


LA HOMILIÁ MAS JOVEN


SANTA MARIA MADRE DE DIOS

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Vosotros hace unos meses iniciasteis el curso escolar, hoy se inicia el nuevo año civil. Es costumbre en estas ocasiones felicitar a quienes uno quiere, es decir, decirles que deseamos sean felices. Y al hacerlo, seguramente nos sonríen y están algo más satisfechos de sí mismos. En la primera lectura de la misa se nos habla de cómo felicita Dios. A sus buenos augurios le llamamos bendición. Cuando el Señor bendice no es que puramente nos desee cosas buenas, es que está posibilitando su realización. Bendecir es una palabra que se deriva del latín bene dicere. Cuando Dios dice bien de una persona, habla bien a una persona, algo cambia, en algo mejora ella. Pero también desea que nosotros bendigamos. Si lo hacemos, mejoraremos al otro y mejorará nuestro interior, tan inclinado como está a despreciar a los demás, o a tenerles envidia. Cuando la gente bendice, cuando ayuda con sus palabras y sus obras, se transforma de tal manera que, al Dios Padre de Jesús, se atreve a hablarle familiarmente y decir que es su papá. De esto nos habla la segunda lectura.

2.- El evangelio es semejante al que escuchamos en Navidad. Hay que darse cuenta de que se nos cuenta que los pastores no se reservaron la noticia que les habían dado los ángeles, ni se callaron lo que vieron en Belén. Hablaron de todo ello y resultó que la gente al oírlos se maravillaba. Parece una tontería decir esto, pero hay que observar que las cosas que ocurren, o que nos cuentan hoy en día, no nos asombran. ¡Estamos tan acostumbrados a que nos ofrezcan novedades! Sí, estamos tan acostumbrados a que nos cuenten tonterías, que puede pasar que no nos demos cuenta de que ocurren cosas importantes que merecen que pongamos atención y que si las pensamos, puede cambiar nuestra vida. Las cosas importantes muchas veces no las hacen, o las cuentan gente importante. Los hombres sencillos son capaces de vivir y luego contar cosas que tienen mucho valor, pero que la gente no les da importancia, porque no las dice uno que gane trofeos, o salga por la Tele. Es una lástima.

3.- La fiesta de hoy se llama: Santa Maria, Madre de Dios. No decimos que aquella chica de Nazaret sea una diosa madre. Maria es humana como lo somos nosotros. Hoy en día diríamos que su genoma y el nuestro, son semejantes. Lo que afirmamos es que ella fue la madre auténtica de Jesús, la que lo llevó en su seno y lo dio a luz. Si el Hijo de Dios pudo ser hombre, es gracias a que Maria le proporcionó un cuerpo.

En el evangelio de hoy se dice una cosa asombrosa: dice el evangelista que lo que le pasaba con aquella criatura, ella su madre, lo meditaba y guardaba en su corazón. Hoy los hombres saben nadar, cantar, hablar inglés, pero no se les ocurre que hay que practicar un deporte subterráneo y difícil: pensar. Siempre quieren escuchar música o ver la Tele. Les da miedo el silencio y la soledad, por eso su interior está vacío y nunca viven satisfechos. Si queremos hacer algo en la vida, ser algo importante a los ojos de Dios, tenemos que aprender a estar solos, a pasar ratos en silencio y soledad y dejar que el Espíritu Santo vaya llenando, mojándonos, empapándonos, con su Gracia.