1.- ¿NO OS EMOCIONÁIS…?

(Detalles de una Misa del Gallo)

Por David Llena

 

¿No os emocionáis

cuando en aquel niño

que en el pesebre contempláis

veis al mismo Dios?

 

¿No os emocionáis

cuando en la noche callada

junto a los pastores vais

a ver al Salvador?

 

¿No os emocionáis

cuando un coro de ángeles

que por doquier escucháis

os anuncia el Redentor?

 

¿No os emocionáis

cuando en la cara risueña

de un niño adivináis

que mira de corazón?

 

¿No os emocionáis

cuando en el canto

de un joven escucháis

amor hecho canción?

 

¿No os emocionáis

cuando de hincado

de rodillas contempláis

el pan hecho Amor?

 

¿No os emocionáis

cuando unidos a todos

los hermanos rezáis

juntos al mismo Dios?

 

¿No os emocionáis

cuando la Paz

que en Cristo os dais

os inunda el interior?

 

¿No os emocionáis

cuando junto a los hermanos

en fila os acercáis

a recibir la comunión?

 

¿No os emocionáis

cuando al finalizar todo

vuestra cabeza inclináis

para la recibir la bendición?

 

¿No os emocionáis

cuando llegando alegres

a casa adivináis

una lágrima en el corazón?

 

2.- TIERRA SANTA, FINAL POR AHORA

Por Pedrojosé Ynaraja

Habrá observado el lector de estos últimos artículos, que mis preferencias, como siempre, las ponía en las personas, mucho más que en piedras o edificios. Voy a Tierra Santa buscando enriquecimiento personal y provecho para las otras personas. Durante este viaje de 29 días he visitado menos lugares que en otros de menos duración y he de reconocer que he vuelto muy satisfecho. No soy el único que ha ido con semejante pretensión. Pongo un ejemplo. En la parte superior del huerto de Getsemaní, hay un pequeño territorio con sus eremitorios individuales y su iglesita. Puede uno estar allí practicando ayuno y oración, teniendo ante su vista el asombroso paisaje de Jerusalén. Puede, en sus meditaciones, ver aquellos lugares donde ocurrieron los misterios más excelsos de nuestra Fe y la vista facilitará su oración.

No me cansaré de elogiar la labor de la Custodia Franciscana. Protegen, restauran y estudian, sitios relacionados con la Biblia. Protegen, facilitan y fomentan la vida cristiana de los habitantes del lugar y de los peregrinos. Protegen y fomentan la cultura del pueblo palestino. Los miembros de esta institución provienen de diversos lugares. Hasta hace unos años la aportación de los territorios españoles fue muy rica. El mismo Gobierno tenía establecidas unas normas y privilegios respecto a los santos lugares y la Custodia, a los que no hace mucho renunció. En la actualidad el Vicario Custodial (el “segundo de abordo”) es el P. Artemio y no hace mucho lo fue también el P. Justo (ambos españoles). No puedo olvidar a Fray Ovidio que a través de su “oficina”, aparentemente un almacén de objetos piadosos, ayuda y contagia a quien con él trata su espíritu generoso franciscano. De Fray R. Dorado, que con nosotros celebró en el Sinaí 80 años, he escrito en otras ocasiones. Puede preguntar el lector: ¿y ahora quien les sucede? Lamentablemente, que yo sepa, sólo uno: Aquilino, un joven madrileño.

En mis conversaciones, tanto en casa como en Tierra Santa, con los amigos mencionados y con el P. Bércena, el que reside más próximo al lugar, he observado que su “perla de la corona”, son los pisos que para familias cristianas, están edificando en Bet Fagé. Les ha ilusionado que los viera, sueñan que será una pequeña barriada. Lamentablemente el “muro de la vergüenza”, dificulta el proyecto, pues aísla a las viviendas de Jerusalén. Hay que recordar que los cristianos, generalmente, son palestinos, por tanto de segunda categoría para los israelíes, y también los consideran de segunda, los palestinos musulmanes. Su tendencia, en cuanto pueden, es a emigrar. La única solución para que no lo hagan, es facilitarles hogares dignos y trabajos que también lo sean. La Custodia se siente orgullosa del proyecto, pero desilusionada ahora por las imprevistas dificultades que se presentan.

¿Qué decir de otras instituciones religiosas? Según me dicen, desde los inicios del cristianismo, fueron aquellos desiertos lugar de vida monacal, eremítica o cenobita. Venían monjes de lejanas tierras, pero no eran monjes salidos de su entorno natural. Las órdenes, congregaciones y nuevas comunidades, proliferan y, según mi parecer, su labor es muy útil para el país y para la Iglesia. Es notable la labor educativa de los de La Salle, con colegio en Jerusalén y universidad de 4 facultades en Belén. O los salesianos, con su escuela profesional en la misma ciudad y en Nazaret. No puedo escribir más, problemas de espacio, sobre otras instituciones. Y hay que notar que todas, a diferencia de lo que ocurre aquí, no han olvidado su responsabilidad de ser educadores explícitamente cristianos, aceptando, eso sí, alumnos de cualquier procedencia.

Lo que más aprecio de allí es la ilusión de su Fe. Los de aquí, recordamos el entusiasmo con que se recibió el Concilio Vaticano. En la actualidad se continúa, generalmente, por pura inercia, vivida en decepción. Sugiero que, para ayudarse a salir de esta vergonzosa situación de desencanto personal, se vaya a los Santos Lugares, en cura de urgencia, como se busca alivio y regeneración del organismo, en un balneario.

 

3.- HOY ME PONGO A REZAR

Por Astor Brime

 

Hoy me pongo a rezar,

sin pedir nada, donde

la sonrisa del canto

ofrece su alba al día.

 

Hoy me pongo a cantar,

y están mis ruiseñores

tecleando en las hojas

de la alameda verde.

 

Hoy me pongo a llorar

de gozo por la vida,

y por esta violeta,

que me crece en el alma.

 

Hoy tengo la certeza

de que late Dios dentro,

llenándomele vacío

de unos sueños sin nombre.

 

Hoy siento eternidad

apresada en mis manos,

y me cantan los ángeles

“Gloria in excelsis Deo”.