PROPÓSITOS PARA UN PRIMERO DE AÑO

Por Ángel Gómez Escorial

Es inevitable –y muy necesario—dedicar estas últimas horas del 2005 a hacer propósitos para el 2006. La cuestión es que los propósitos aceptados sean luego realidad con el paso de los meses del año que empieza. Lo ideal es no hacerse muchos. Pero si los necesarios. Aquellos que “ponen fuera de combate” a los errores cometidos a lo largo de los doce meses últimos. Cada uno, puesto en la presencia de Dios debe buscar ese camino de perfección. Y buscarlo con la humildad sincera que determina, de un lado, nuestra fragilidad y, de otro, la gran fortaleza amorosa de Dios, que quiere nuestra felicidad inmediata.

En mi caso quiero pedirle al Señor que me dé alegría. A veces padezco de la enfermedad de la tristeza. Pero lucho contra ella. También pierdo el tiempo. La Red a veces, también, me distrae y ocupa demasiado tiempo en mi quehacer, sin que aquello que contemplo sea útil o, incluso, alegremente ocioso. Quiero atender más a mis hermanos. Es verdad que le dedico mucho tiempo a Betania y que son muchos los hermanos que se benefician de ella. Pero creo que debo comenzar a ayudar “en directo”. A acometer alguna labor personal de ayuda o de apostolado. Seguro que mi parroquia de Madrid hay mucho que hacer y no lo hago.

Quiero, asimismo, mejorar mi relación con Dios, mi tiempo de oración. Y es que el tiempo pasa y se añade rutina. Es verdad que yo ahora dedico mucho más tiempo a ello que hace años, pero he de meditar sobre calidad y cantidad. Aunque, como la vagancia siempre es tentación, no debo reducir ni un minuto diario y si darme más, estar más en presencia de Dios y menos “a mi aire”. También me gustaría mejorar más en la función social que conlleva el periodismo –mi profesión—creo que en este tiempo los periodistas católicos debemos tomar conciencia y consciencia de los problemas que tiene, por ejemplo, la sociedad española respecto al pensamiento de Cristo, Nuestro Amigo y Maestro. Y ayudar a extender la Palabra a todos los confines. Obviamente no hay descuidar lo que ya hacemos, lo que ya existe, pero hay que crear otros focos de atención y diálogo.

Puede que tenga en la cabeza algún propósito más, pero con estos bastan por hoy. Invito a los que me lean a que hagan en estas horas ese mismo ejercicio para que 2006 sea mejor que 2005. Y que el Señor Jesús, y su Madre, la Virgen, nos acompañen por nuestros caminos.