NO PENSEMOS CON EL CORAZÓN

Por David Llena

El subtítulo sería el correspondiente, “ni amemos con la cabeza”. Y es que hay situaciones en las que sin atender a razones, sin pensarlo dos veces, nos dejamos llevar por los sentimientos, o por “lo que nos pide el cuerpo”. Actitud esta última muy de moda. No podemos actuar guiados solo por el corazón, por los instintos, por lo instantáneo, debemos saber calibrar el alcance de nuestros actos mirando un poco a sus consecuencias e incluso ser capaces de llegar hasta sus últimas consecuencias. Estamos en los últimos domingos del ciclo y hemos estado escuchando como Jesús iba denunciando a los fariseos, a los seguidores de Herodes… y hasta a los sacerdotes. Lo que de forma clara le llevará a la enemistad, a la persecución y a la condena a muerte; pero la luz de la razón de Cristo veía más allá y Él prefería abrir los ojos a los hombres ante actitudes que se habían tornado como inamovibles y que se debían de aceptar en aquellos tiempos denunciándolas y proponiendo su Ley. Así pues, no le importó enemistarse si con ello ganaba algún alma rescatándola del Maligno. Con su actitud salvó a aquel ladrón que murió junto a Él.

Pero cuando se trataba de amar, parecía como si Jesús “perdiese la cabeza”. Y realmente era así, para amar no está hecha la cabeza. Cristo acogía a todo aquel que se le acercara y en sus parábolas sobreabundaba el amor: Del Padre a su hijo pródigo. Del samaritano hacia aquel hombre que dejaron malherido unos bandidos. Él mismo se presentó como el Buen Pastor que busca a la oveja descarriada y la carga a sus hombros… Todo ello por amor. Aunque también por amor dejó morir a su amigo Lázaro y no quería atender a aquella mujer extranjera.

Y ese es nuestro modelo, y a Él debemos imitar y pedirle que nos oriente al caminar pues no siempre debemos actuar movidos por la cabeza y no siempre debemos dejarnos llevar por el corazón.

Nota.- El viaje del Padre Pedrojosé Ynaraja nos priva de su artículo semanal. Esperemos que dicho viaje sea fuente de otros artículos suyos, tan interesantes como siempre.