AMOR Y CARIDAD

La solemnidad de Corpus Christi es considerada como jornada de caridad y en ella se realizan colectas y cuestaciones específicas para atender a los más necesitados. Pero no vendría mal, aquí y ahora, hacer una disquisición positiva, sobre la diferenciación de significados entre amor y caridad que, en realidad, son la misma palabra. Y así en el uso corriente del idioma español amor es una cosa y caridad es otra. Amor esta relacionado más con el afecto profundo o con la unión afectiva entre personas. Por caridad se entiende el acto de ayudar a los necesitados, de dar limosnas. Es posible que en tiempos antiguos –aconsejados por el puritanismo imperante—se diferenciara entre amor y caridad y se prefiriese utilizar el término caridad, ante lo “pasional” que incluía la palabra amor. Es verdad que hay disquisiciones sobre el termino griego ágape, utilizado por la Biblia griega de los Setenta, que se diferencia de la palabra eros y de otras acepciones griegas de la palabra amor. Sea como fuese, hay pues –hoy por hoy—diferencias idiomáticas importantes entre amor y caridad, significando ambas palabras lo mismo.

Pero es el amor es el que nos mueve a ser caritativos. Y que sea precisamente la fiesta del Cuerpo de Cristo la que enmarca esa acción de ayuda a los hermanos es más que un estandarte de amor, ya que el inmenso amor de Jesús a nosotros se plasmó por su presencia completa y continua en la Eucaristía. Debemos pues ayudar a nuestros hermanos con amor y caridad –y que se nos permita el doble uso de la misma palabra—para que les llegue lo mejor de nosotros. Son tiempos duros en los que cada vez hay más hermanos necesitados. Necesitan nuestro apoyo económico, pero también el moral y el de proximidad. Solitarios, enfermos, pobres, desposeídos, calumniados, presos, angustiados, todos nos necesitan. Ojalá sepamos a nivel personal y comunitario dar algo de nosotros para que los hermanos sean más felices. Eso es que lo Cristo espera de nosotros.