LA PRESENCIA DE CRISTO EN LA TIERRA

Por Ángel Gómez Escorial

En España, en la mayoría de los lugares, la fiesta del Corpus Christi se ha traslado del jueves al domingo siguiente, tras la festividad de la Santísima Trinidad, al quitarse como día de fiesta laboral en jueves. Por ejemplo, en Toledo, España, continúa con el esplendor de su procesión del Corpus. Hoy, tal vez, la fiesta del Corpus Christi es menos brillante hacia afuera pero hay un mayor ejercicio de reflexión –y de autenticidad-- respecto a lo que es la Sagrada Eucaristía.

Y, obviamente, a nosotros, aquí en Betania, lo que más nos interesa es ese pensamiento fuerte sobre la presencia de Jesucristo es el Sacramento del Altar. No puede eludirse el hecho de que Dios se ha quedado en la Tierra en forma aparente de pan y vino y que está dispuesto para ser alimento espiritual de las almas. Esto --cuando se escribe-- puede dar un cierto rubor "modernista" el afirmarlo de manera tajante, pero, sin embargo, dejarlo fuera, o atenuarlo en una especie de valoración legendaria, es una dejación absurda. Incluso, de una manera un tanto simple bien podría decir que si tenemos una cosa buenísima por qué vamos a prescindir de ella.

La recepción del Cuerpo del Cristo, el dialogo íntimo con el Recién Recibido, las charlas --internas y distendidas-- en la proximidad del Sagrario y la profunda convicción de la presencia de Dios en ese pan y vino es, en si mismo, un grandísimo bien que preside nuestra vida de cristianos. Y si alguno le faltase fe, al respecto, la solución es muy fácil: pedir a quien se quiso quedar en la Eucaristía que nos aumente la fe.