Viernes Santo: Celebración de la Pasión del Señor
25 de marzo de 2005

La homilía de Betania


1.- LOS LABIOS INERTES DEL SEÑOR

Por José Maria Maruri, SJ

2.- LA CRUZ: UN ARBOL CON ABUNDANTE FRUTO Y ZUMO

Por Javier Leoz

3.- LA CRUZ, LUZ DE AMOR

Por Antonio Díaz Tortajada

4. - DIOS SE HA HECHO TAN DÉBIL, QUE HASTA HA MUERTO

Por Jesús Martí Ballester

5.- SITIO PARA LA ESPERANZA EN ESTA TARDE TAN TRISTE

Por Ángel Gómez Escorial


1.- LOS LABIOS INERTES DEL SEÑOR

Por José Maria Maruri, SJ

“Inclinada la cabeza expiró”. El autor de la vida ha muerto. La Palabra Eterna de Dios ha quedado en silencio. Entro en el mundo en silencio, nació a la vida humana en silencio y se marchó de la vida en silencio.

Silencio de Dios que ha enseñado al hombrea hablar y cantar, que ha hecho melodía de los pájaros y de las torrenteras, que es el autor del canto sin fin de las mansiones del cielo y de los ángeles.

Tal vez sea el silencio la característica de Dios y sus obras. Silencio de Dios del que todos nos quejamos cuando no entendemos a Dios. Dios ha hecho silencio en nuestras Iglesias, en los dos o tres que se reúnen en su nombre, en los Cristos que presiden nuestros hogares, en las cruces colgadas en cadenas de oro en nuestros cuellos, en la mano que tiende a nosotros pidiendo ayuda.

2.- Los labios entreabiertos de Jesús muerto quieren decir algo que su boca no pronuncia, aunque Jesús siempre creyó más en sus obras que en sus palabras. “Si no me creéis a mí, creed en mis obras”.

Y lo que esos labios entreabiertos no pronuncian, pero proclaman sus obras es aquello que Jesús dijo dicho: “como yo os he amado, hasta el silencio de la muerte, amaos los unos a los otros”. Este es mi mandamiento, esta la única cláusula de mi testamento.

3.- Como Dios nos amó, precediéndonos siempre, adelantándose siempre su amor, cuando aun estaban discutiendo el primer hombre y la primera mujer de quién era la culpa, sin muestras de arrepentimiento alguno, ya Dios se adelanta a prometer que alguien vendrá a perdonar y cancelar su pecado.

Y cuando todos nosotros éramos pecadores Dios Padre envía a su Hijo a enderezar y hacer el camino con nosotros.

Y cuando cada uno de nosotros errábamos por malos caminos. Jesús, el Buen Pastor da su vida por sus ovejas.

Dios se nos ha adelantado en el amor, pero además se ha hecho nuestro compañero por el camino de la vida, como el dolor es compañero inseparable de la vida del hombre, el Señor Jesús hecho experiencia de pasión y muerte se hace también nuestro compañero inseparable.

Hombro con hombro con Él, nuestra mano en la suya atravesada por los clavos no hacemos solos nuestro vía crucis personal

Así nos ama el Señor, adelantándose en el amor y acompañando nuestro dolor.

4.- Y la Palabra de Dios guarda silencio en los labios entreabiertos de Jesús muerto, y es que ha llegado la hora de que seamos nosotros su Palabra. Que seamos nosotros los que nos adelantamos en el amor a nuestros hermanos. Que hombro con hombro y mano con mano nos hagamos compañeros del vía crucis de los que sufren, haciendo así inteligible el silencio de Dios que calla.

Que como el Señor Jesús, abandonado en la cruz contra la tiniebla del cielo, da testimonio de la verdad, así nosotros seamos testigos de la Verdad, de que Dios es amor y es Padre y todos nosotros somos hermanos

Una verdad que no depende del voto de la mayoría, por tanto que no es democrática, que depende tan solo del refrendo de Dios que lo dará, resucitando a su Hijo, testigo de esa verdad.

Esto es lo que los labios inertes de Señor Jesús nos dicen y en un mudo gesto nos envían a ser su palabra, que no se oirá en el mundo si no la pronunciamos nosotros.


2.- LA CRUZ: UN ARBOL CON ABUNDANTE FRUTO Y ZUMO

Por Javier Leoz

Fue necesario un Viernes Santo y lo sigue siendo en nuestro tiempo: para que alguien viva….otro tiene que aprender a morir en algo. Frente a muchos árboles dañados y con fruto envenado, es bueno plantar otros que garanticen la VIDA con mayúsculas, en un futuro.

La cruz, en este Viernes Santo, nos habla de la locura infinita del amor de Dios al hombre. Un amor que es misterio, desgarro y perdón. Si misterio, es la muerte de cualquier ser querido que ha compartido nuestra existencia, mucho más lo es la de Aquel que siendo justo y bueno, asumió todo en El para descubrirnos el valor de una palabra dada, de lo anunciado desde siglos. Para, que comprobemos en primera línea, la diferencia cualitativa y cuantitativa, de nuestros “amores interesados y dosificados”, al gran amor (inmenso y gratuito) de un Dios que no conformándose, con la manera con la que siempre había hablado a su pueblo, actúa desconcertantemente para que conozcamos a las claras su salvación. ¿Misterio? ¡Misterio y rompecabezas!

¡Este es el árbol de la cruz! Aquí se desangra un Dios que molesta a algunos por, el simple hecho, de que ha querido ser, también, hombre. Que descoloca a otros, porque simplemente, prefiere permanecer en la cruz sin ceder a chantajes de los que le gritan.

¡Este es el árbol de la cruz! Sin imposiciones, sin especiales efectos, sin fuegos en las zarzas, ni grandes escenografías: ¡DIOS DESNUDO! Así vino en Belén y…así se nos va en el calvario: desnudo. Nunca, la grandeza divina, alcanzó tan alta cota de humanidad.

¡Este es el árbol de la cruz! Recojamos el zumo de su fruto: la redención. Seamos capaces de reconocer su savia, como surtidor de vida para todo aquel que es capaz de beberla con fe y de recogerla con contemplación.

Vino Dios, por una puerta pequeña en Belén, y se marcha por otra mucho más pequeña y más castigada: la humildad, el silencio, la soledad, el abandono, la traición, la negación….

Pero, entonces en Belén y hoy en el calvario, Jesús sigue despertando los mismos sentimientos:

Ante el acomodado: rechazo

Para el orgulloso: incomodidad

Ante el poder: desestabilización

Para el egoísmo: desprendimiento

Ante el que cree; amor.

Para el que espera: salvación.

Ante el que le sigue: fe

Hoy, Viernes Santo, (como entonces en Belén) habrá muchos que vivan indiferentes al amor y a la ternura de Dios. Nació el amor en el pesebre y, de nuevo vuelve a renacer, en un pesebre alzado en forma de cruz. ¿Se puede hacer algo más por el hombre?

Hoy, Viernes Santo, (como entonces en Belén) habrá otros tantos que intenten aniquilar a los que asciendan a los árboles de la verdad y de la paz, de la justicia y de la dignidad humana. A los que son pregón de un mundo en dirección opuesta a la que va.

Hoy, Viernes Santo, (como entonces en el Calvario) se levantará algún que otro dedo acusador señalando a los demás para disimular sus propias vergüenzas.

Hoy, Viernes Santo, (como entonces en el Gólgota) Dios muere y muere por lo mismo: por un hombre que se resiste a entender que, a veces el amor de Dios, viene de forma imprevisible. Incluso sorprendiéndole (sorprendiéndonos), y produciendo escalofríos en la cruz. ¡En verdad, éste, era Hijo de Dios!

ORACION A LA CRUZ: ¡DÍNOS, TU, CRUZ!

¿Qué se siente al ser sostenida por las manos más justas que jamás un madero acariciaron?

¿Qué se siente al ser cargada por el mejor de los hombres con paso firme y dejando tras de sí huellas en infinito reguero de sangre?

¿Qué se vive cuando se es traspasada y siendo soporte del dolor sin límite y de la muerte sin defensa alguna?

¿A dónde se mira cuando fuiste elevada con el amor ajusticiado, sin derecho a réplica y con la burla al pie de tu estilizada silueta?

¿No te estremeciste cuando pensaron en ti como altar donde se desangró aquel cordero que, con su sacrificio, sigue otorgando el premio de la eternidad a los hombres?

¿No te revelaste desde la azotea de tu ser madero cuando aquellos sellaron lo que nunca sintieron ni pensaron?: ¡INRI! Aquel que, siendo rey, guarda silencio por aquellos que asintieron y se lanzaron a un corredor de muerte después de un lavatorio cómodo, palaciego, cobarde y mezquino.

¿Qué se piensa cuando se es frontis de la justicia injustamente tratada; del amor con odio condenado; de la pasión con apasionamiento crucificado; del perdón con saña traspasado?

¿Qué se revuelve por dentro cuando se asiste impotente a la soledad de Aquel al que se quiere; de la bondad de Aquel al que se ama; de la quietud de Aquel que tanto dio sin esperar nada a cambio?


3.- LA CRUZ, LUZ DE AMOR

Por Antonio Díaz Tortajada

1. Arranquemos de la cruz en la que murió nuestro Señor Jesucristo la verdad de la vida del hombre y de toda la humanidad que se alcanza solamente en Jesucristo. Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Esta obra de la Redención humana y de la perfecta glorificación de Dios, preparada antes por las maravillas que Dios obró en el pueblo de la Antigua Alianza, Cristo, el Señor, la realizó principalmente por el misterio pascual de su pasión muerte y resurrección de entre los muertos y gloriosa Ascensión. Por este misterio destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida.

Jesucristo nos enseña que las grandes decisiones de la vida, las grandes causas humanas, lo más esencial de la vida humana, hay que hacerlo en diálogo con Dios.

“Pasó con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos”. Había ido a orar, como tantas veces lo había hecho el Señor. La oración no es un distanciamiento de la realidad de la vida, sino todo lo contrario, es entrar en la vida desde la profundidad que ella tiene y que solamente se adquiere desde Dios mismo y desde el horizonte que Dios mismo le da. Aquí es donde quiere que entremos Nuestro Señor Jesucristo.

2. Jesucristo nos enseña, que para afirmar la vida, que para darle identidad a la vida, hay que afirmarla desde quien la ha dado origen, Dios mismo: “Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: ¿A quién buscáis?…A Jesús el Nazareno…Díceles: Yo soy”. Afirmar la identidad desde Dios, crea siempre situaciones desconcertantes, porque se refleja una luz a la que no estamos acostumbrados. Luz de amor, de comprensión, de entrega, de perdón, de no permanencia en la duda porque se sabe de donde venimos y a donde vamos y qué es lo que tenemos que hacer en el intermedio, genera ilusión. Pero estas situaciones desconcertantes en aquellos que no saben de verdad quiénes son, crean rupturas y enfrentamientos.

A Pedro no se le ocurrió otra cosa que sacar la espada, es decir, defenderse no desde quién es y desde quién depende y sabe que tiene toda la fuerza, sino desde sus fuerzas. ¿No veis que esta es la realidad de nuestra humanidad? Cuando no sabemos que somos de Dios y que todos somos hermanos, los enfrentamientos, las luchas entre los hombres son evidentes. Cuando no generamos la vida desde el amor de Dios, no sabemos del perdón, ni de la comprensión, ni de la acogida al hermano. ¡Qué invitación más hermosa nos hace el Señor desde la Cruz hoy, para afirmar la vida desde Dios mismo!

Las negaciones de Pedro, son una expresión de lo que es vivir al margen de Dios y de lo que es vivir la vida afirmándola desde uno mismo: “¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?…No lo soy”. Es expresión de lo que hacemos y somos nosotros al margen de Dios. “No lo soy” es lo mismo que decir, no sé quien soy, ni a que vengo, ni que tengo que hacer. “No lo soy”, es ir por la vida deambulando, sin rumbo, sin itinerario, al sol que más calienta o al aire que más sopla. Una vida así, engendra salidas que a la larga son de decepción, de tristeza y por qué no decirlo deprimen al ser humano, ya que solamente en la verdad de la vida de uno, en el horizonte preciso para vivir, se encuentra aliciente para trabajar y vivir.

3. Jesucristo nos enseña, que su vida y su presencia en esta historia, engendra una dirección nueva a esta historia: La presencia de Jesús en esta historia, verdadero Dios y verdadero hombre, nos lo enseña. Los hombres, los poderes de este mundo no sabían qué hacer con Él. Jesús ante Caifás, es claro con respecto a la dirección que Él ha venido a dar a la vida del hombre y a esta historia que nada tiene que ver con las que dan los poderes de este mundo. Caifás le interroga sobre su doctrina y sus discípulos y la respuesta de Jesús es clara: “He hablado abiertamente ante todo el mundo…Pregunta a los que me han oído lo que les he hablado; ellos saben lo que he dicho”. Lo mismo con Pilatos, cuando pregunta, “¿Eres tú el rey de los judíos?…Mi Reino no es de este mundo…Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”.

Jesucristo ha venido a instaurar otro Reino, con otras armas, con otro sentido. Él mismo es el Reino. Los hombres que hemos salido de las manos de quien es Verdad, escuchan su voz cuando desean vivir y encontrar la Verdad. Vivimos un momento apasionante de la historia para anunciar este Reino y proclamar la Verdad que es el mismo Jesucristo.

4. Jesucristo nos dice con su vida, que esta historia y nuestra propia vida, será nueva, si entramos en su propio itinerario que es dar la vida entera por todos los hombres y que pasa necesariamente por la Cruz: Aquí es donde nos entra el miedo y tenemos la tentación de retirarnos del mismo. Observemos que cuando llega esta propuesta de Jesús a los hombres, estos le quieren llevar a la Cruz: “¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!…No tenemos más rey que el César”.

Quedarnos en nosotros mismos y con nuestras cosas, sin dar absolutamente nada, sino aprovechándonos de todo y de todos es la tentación permanente del ser humano. Pero habéis visto a nuestro Salvador, a Jesucristo. Miradlo. Solamente sabe dar la vida por amor. Se defiende con un arma, como no podía ser de otra manera siendo Dios y por eso dice: “Todo está cumplido. E inclinado la cabeza entregó el Espíritu”. Nos sigue mirando a nosotros los hombres desde esa inclinación de la cabeza al mundo. ¿Cómo respondemos? Miremos la Cruz hoy de un modo especial.


4. - DIOS SE HA HECHO TAN DÉBIL, QUE HASTA HA MUERTO

Por Jesús Martí Ballester

1.- La muerte de una persona siempre es un misterio incomprensible. A medida que se va sumergiendo en las aguas del mar de la muerte, su experiencia se va haciendo más impenetrable: se nos hace impenetrable lo que siente, lo que sufre lo que piensa, lo que está pasando El misterio es mayor en la muerte de Cristo. Imposible penetrar en su hondura.

2-. El Dios del Antiguo Testamento es un Dios grande, poderoso, vencedor de sus enemigos. En una teofanía grandiosa en el imponente macizo rocoso del Sinaí, precedido por la solemne manifestación cósmica del retumbar de los truenos, del fulgurar de los relámpagos y de la oscuridad de la nube espesa en el monte humeante, se manifestó Dios tres veces santo, al pueblo aterrorizado en el campamento. Hoy se conocen las leyes físicas de estos fenómenos naturales causados por descargas eléctricas, pero en aquellos tiempos impresionaban a los pueblos extraordinariamente. El Dios del Éxodo es el Dios que se manifiesta en la zarza ardiente, y que hace vacilar los fundamentos de los montes, que tronó desde los cielos, que hizo sonar su voz, que lanzó sus saetas y los desbarató, fulminó sus rayos y los consternó (Sal 18,7). Es el Dios que arranca los cedros de raíz, que se sienta sobre el aguacero. El Dios de las plagas de Egipto, el que mata a los primogénitos del país, el Dios que separa las aguas del mar Rojo. El Dios que hace caer serpientes en el desierto, el Dios que hace brotar agua de la roca.

3.- Pero he ahí que el Dios que los judíos nunca pudieron comprender que tuviera un Hijo, Jesús, se convierte en un Dios débil y humillado, anonadado. Vendido por Judas, negado por Pedro, juzgado por el Sanedrín, por Herodes y Pilato. Condenado a muerte, escarnecido en la Cruz, insultado por los ladrones y por los Sumos Sacerdotes: "Si eres hijo de Dios, sálvate y baja de la Cruz". Movían la cabeza. Ha salvado a otros y a sí mismo no se puede salvar. El Dios Jesús callaba. Ofrecía su mejilla a los que le golpeaban y soportaba que s mofasen de él. Y Dios muere, no con una muerte heroica y grande, sino humillante y dolorosa, escandalosa. Muere crucificado, tormento horrible, condena de esclavos.

4.- La inspiración del gran poeta ha intuido la inmensa e infinita angustia del hombre Jesús: "Él subía bajo el follaje gris, - todo gris y confundido con el olivar, - y metió su frente llena de polvo - muy dentro de lo polvoriento de sus manos calientes.

5.- El velo del Templo se rasgó. Ante la debilidad espantosa de Dios, debe rasgarse también nuestro concepto del Dios del Antiguo Testamento, aunque no de todo. Debemos aceptar a un Dios humillado, que se encarna en la debilidad humana y que quiere ser el servidor de todos y el que está en los pequeños, en los sin cultura, en los marginados y en los torturados de todas las sociedades: "lo que hacéis a uno de mis pequeños, a mí me lo hacéis".

Los personajes que intervienen en la Pasión y Muerte de Jesús, no son extraordinariamente malos, sino personas normales y corrientes. Y esta reflexión nos ayuda a aceptar que nos puedan negar, vender, juzgar, traicionar, abandonar, y crucificar las personas normales que están junto a nosotros. Podemos ponerles nombres y apellidos y hasta fechas, pero también podemos poner nuestros nombres como sujetos activos de esas deslealtades.

6. - ¿Por que tanta sangre, Señor? ¡Qué gran amor el tuyo y el de tu Padre, que te entrega para que participemos de vuestra vida trinitaria y feliz por siempre! Te adoramos, Cristo y te bendecimos porque por tu santa Cruz has redimido al mundo.


5.- SITIO PARA LA ESPERANZA EN ESTA TARDE TAN TRISTE

Por Ángel Gómez Escorial

1.- Desde los primeros tiempos de la Iglesia no se celebra Eucaristía hoy, Viernes Santo, ni mañana, Sábado Santo. Y las normas y costumbres litúrgicas son iguales que desde hace siglos. Ayer, Jueves Santo, el Altar quedó desnudo, sin mantel, sin candelabros, sin cruz y el Cuerpo de Cristo se reservó en el “monumento”, sagrario especialmente adornado para el culto de los fieles. Esa desnudez del altar nos ha conmovido, sin duda. Es ya una imagen de soledad que no podemos obviar. Sabemos que estamos solos y una tristeza enorme llena nuestra alma. No puede ser de otra forma. A las tres de la tarde murió Jesús y desde esa hora –salvo por cambios por razones pastorales—los fieles de todo el mundo no unimos para dar los pasos junto a la cruz.

2.- Hemos comenzado con la liturgia de la Palabra. El cuarto canto del Siervo de Yahvé que es la profecía que manera prodigiosa narra la Pasión de Jesús, su sufrimiento y sus efectos salvadores. Dicen que los antiguos judíos jamás repararon en estos cantos del Siervo de Yahvé y mucho menos le dieron aplicación mesiánica. Esperaban un triunfador. El Salmo 30 reproduce las palabras de Jesús al expirar. “Padre a tus manos encomiendo mi espíritu. Sin duda él rezaba este salmo en esos momentos, lo cual también puede enternecernos. La Carta a los Hebreos nos comunica la sublime obediencia de Cristo a la misión encargada por el Padre y de ahí nace nuestra salvación. Nadie como el autor de la Carta a los Hebreos ha penetrado tan profundamente en el papel de Cristo como víctima, altar y sacerdote.

3.- Hemos escuchado la Pasión según San Juan. Como se sabe la otra jornada de la Semana Santa en la que se proclama completo el relato de la Pasión ha sido este pasado Domingo de Ramos. En su liturgia se lee, según el ciclo A, que nos corresponde este año, el texto evangélico de Mateo. Y si hoy leemos a Juan es porque expone la exaltación hacia la gloria total del Señor Jesús. Escrito el Evangelio de Juan muchos años después que los sinópticos ya ha habido tiempo para conocer los dones maravillosos de la Pasión salvadora de Cristo. Y por eso la Iglesia nos la ofrece, para que en esta tarde tan triste haya sitio para la esperaza.