GETSEMANÍ

(En oración con Jesucristo)

Por Javier Echevarría, Prelado del Opus Dei

Planeta- Testimonio, Madrid, España.

Ni que decir tiene que la oportunidad de la salida del libro que reseñamos hoy es más que evidente. Y nos ha parecido, por ello, muy oportuno su inclusión como “Libro de la Semana” de esta edición especial de Semana Santa y Pascua, de Betania. En fin, nos referimos a “Getsemaní”, de Monseñor Javier Echevarria, prelado del Opus Dei.

¿Y que es exactamente esta obra? Pues una glosa exegética y oracional del fragmento del Evangelio de San Mateo (26, 36 46) que narra el dramático momento de Jesús de Nazaret en Getsemaní. Es lo que la Iglesia ha llamado durante siglos y siglos, “La oración del huerto”. Jesús va a orar al Padre ante lo que se le viene encima, pidiendo, incluso, que el cáliz no pase por él, aunque siempre habrá de hacerse la voluntad de Dios. Como iba a ser.

Y Javier Echevarría lo que hace es tomar como materia de análisis unas tres o cuatro líneas del fragmento citado y esas pocas líneas –solo eso—estructuran la realidad de cada capítulo. Es pues una búsqueda versículo a versículo del mensaje en profundidad de la narración evangélica de Mateo. Por eso hay una idea inmediata de minuciosidad, de insistencia, de no dejar cabo sin atar. Va a estar muy presente en todo el libro –no sólo en el primer capítulo—el sueño de los apóstoles que acompañan a Jesús en Getsemaní y su incapacidad de seguir a Jesús en su oración.

Son pues nueve capítulos densos –el libro tiene 272 páginas—basados, como decía, en dicho texto. Y señalaba que hay deseo de “decirlo todo” y transportarlo al mundo corriente de los fieles corrientes de hoy. Ni que decir tiene que la insistencia sobre el comportamiento –el incoercible deseo de dormir—de los apóstoles también es aplicable a todos nosotros, que no vivimos con la intensidad precisa el momento histórico y eterno de Getsemaní. Y dice muchas cosas, Javier Echevarría, muchas. Su discurso es circular y envolvente. Sugiere algo, insiste sobre ello, lo vuelve a expresar, lo completa. El lector se ve absorbido por lo que yo mismo llamaría ese juego dialéctico circular.

Y, asimismo, desde un punto de vista de crítica literaria, de estructura de la obra, pues tendría que decir que hay pocas notas a pie de página, mucho más frecuentes en obras anteriores de Monseñor Echevarría. Bien pudiera ser que este condensado ya su propia doctrina, su propio pensamiento, relacionado como es lógico, pero autónomo y de nueva creación, respecto al de sus antecesores. Es más que lógico, asimismo, que el libro será especialmente bien recibido por la “militancia” del Opus Dei, por los miembros de la Prelatura y sus simpatizantes, pero habrá que decir que este libro puede ser un excelente elemento de oración personal para todos, en estos días en los que recorremos el gran misterio de nuestra fe. Getsemaní en el arranque de algo muy grande, muchas veces de no fácil comprensión en nuestro interior. En fin que el libro de Javier Echevarria, pues ayuda mucho a entender tan transcendentales y difíciles momentos.

Ángel Gómez Escorial