Cuarto Domingo de Adviento
19 de diciembre de 2004

LA CORONA DE ADVIENTO

La cuarta vela de la Corona se enciende hoy: cuarto y último domingo del tiempo de Adviento. Las otras tres velas de la Corona deberán aparecer encendidas cuando sube al altar el Sacerdote. En esta misma página, al final aparece una preciosa liturgia para el rito de la Corona de Adviento. Puede hacerse en el inicio de la Eucaristía o celebrar un acto aparte. Los textos de dicha liturgia son obra del sacerdote, Javier Leoz.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la Eucaristía. Celebraremos todos juntos el cuarto domingo de Adviento. Hemos de encender la cuarta –y última—vela de nuestra Corona de Adviento. El tiempo de espera se va terminando, aunque todavía nuestra espera va a durar casi una semana. El Niño Dios está ya muy cerca de nuestras vidas. Ojalá hayamos sabido aprovechar el tiempo y, tal vez, usemos el tiempo que queda para su llegada en mejorar nuestras vidas. Gritemos hoy más fuerte que nunca: ¡Ven Señor Jesús!


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- El profeta Isaías en la primera lectura nos ofrece el vaticinio impresionante de la llegada del Niño que esperamos. Y narra como el Señor Dios dará una señal a los contemporáneos de Acaz: “La Virgen está encinta y da a luz un hijo...”Todo esta a punto para la llegada.

S.- Salmo interesante este número 24. Se considera que fue compuesto para cantarlo durante el traslado del Arca de la Alianza desde Silo al Templo de Salomón en las estrofas de las que se ha sacado el versículo responsorial. Por otro lado parece que en sus primeros versos está compuesto antes del exilio. Y es de los pocos compuestos en esa etapa. Para nosotros es un himno al poder de Dios y a nuestra conversión.

2.- En el comienzo de la Carta a los romanos, que es nuestra segunda lectura anuncia la filiación divina del Señor Jesús y la promesa de los antiguos profetas de que salvaría al mundo. Son unas breves palabras pero de extraordinario contenido e importancia.

3.- El evangelio de Mateo, que es el que corresponde en este Ciclo A que acabamos de empezar, narra el nacimiento de Jesús y el apoyo de Dios a san José en momentos difíciles. El ángel comunicó a José la naturaleza del Hijo que esperaba María y refleja también Mateo la profecía de Isaías que hemos escuchado anteriormente.

 

ACTO ESPECIAL SOBRE LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA DE LA CORONA DE ADVIENTO

1.- SALUDO DE ENTRADA

¡ESPERAMOS CON, MARIA, LA MADRE DEL SEÑOR!

El cuarto domingo de Adviento está dedicado a la Madre del Señor y al misterio de la encarnación que se realizó en ella para la salvación del mundo. Alégrate, Iglesia, porque hoy recibes, como María, la felicitación de Isabel: “Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor, se cumplirá”. Bendita tu entre todos los pueblos de la tierra, porque caminas con Cristo en tu seno al encuentro de todas las gentes necesitadas de luz. Que el Señor nos conceda avanzar en este tercer milenio junto con él, luz de luz, que vive y reina por los siglos de los siglos

R.- Amén.

2. BENDICIÓN DE LA CORONA (LA cuarta LUZ)

Al encender estas cuatro velas, en el último domingo,pensamos en Ella, la Virgen, tu madre y nuestra madre. Nadie te esperó con más ansia, con más ternura, con más amor. Nadie te recibió con más alegría. Te sembraste en Ella como el grano de trigo se siembra en el surco. En sus brazos encontraste la cuna más hermosa. También nosotros queremos prepararnos así:en la fe, en el amor y en el trabajo de cada día.

¡Ven pronto, Señor. Ven a salvarnos!

¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

3.- SE ENCIENDE LA cUARTA VELA

Canto: La Virgen sueña caminos (u otro apropiado)

4. ORACION

(Si solamente hay rito de la corona de adviento (sin eucaristía) de puede finalizar con la siguiente oración)

María, Virgen del Adviento:
enséñanos a preparar el camino a Jesús
como tú lo preparaste.

Enséñanos a liberar nuestro corazón
de todas las ataduras que lo esclavizan,
para poder escuchar nuestra propia anunciación

Enséñanos a vaciar el corazón de nuestros gustos,
nuestras cosas y proyectos,
para dejarlo libre para los deseos de tu Hijo
y poder responderle como tú:
«Aquí está la esclava de mi Señor».

Enséñanos a estar siempre disponibles
a la voluntad de Cristo sobre nuestras vidas,
para poder decir a Dios como tú dijiste:
«Hágase en mí según tú quieres».

Enséñanos a olvidarnos de nosotros mismos
como tú te olvidaste de todo,
para salir en ayuda de tu prima Isabel;
que nos olvidemos del ansia de ser felices
y busquemos sólo en nuestra vida
la felicidad de hacer felices a los demás.

Enséñanos a preparar el camino a Jesús
haciendo sitio en la posada de nuestro corazón
a quienes no encuentran corazones donde habitar,
a quienes no encuentran personas en quien confiar,
a quienes necesitan un hermano con quien hablar,
a quienes son despreciados por no ser como los demás,
a quienes buscan un poco de escucha y comprensión.

Enséñanos a emprender el camino hacia los demás
sin esperar siquiera que nos lo pidan,
que el nombre de nuestro amor sea el servicio
y la cara de nuestro cariño sea la ayuda,
que aprendamos que amar es entregarnos,
sin reservas y sin contraprestaciones, a los demás.

María, Virgen del Adviento,
enséñanos a preparar el camino a Jesús,
guíanos hacia el Belén de nuestra vida
donde engendremos a Jesús en nuestro corazón
y lo trasplantemos con nuestro ejemplo
al corazón de cuantos necesitan al Salvador.

Amen

5. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA

Evangelio: Lucas 1, 39-45

"¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme?"

MOMENTO DE COMPARTIR

¿Qué excusas sacamos para no vivir de verdad nuestra fe?

¿Somos conscientes de la presencia de Dios en el rincón de nuestra vida?

¿Por qué nos cuesta tanto dar un “sí” a las propuestas de Dios?

Se termina rezando todos juntos –al ser posible enlazados de las manos-- el Padrenuestro


Lectura de Postcomunión


HIMNO DE ADVIENTO

¡Marana tha!
¡Ven, Señor Jesús!
Yo soy la Raíz y el Hijo de David,
la estrella radiante de mañana
El Espíritu y la Esposa dicen:
"¡Ven Señor!"

Quien tenga sed, que venga; quien lo desee,
que tome el don del agua de la vida.
Sí, yo vengo pronto.
¡Amén! ¡Ven Señor Jesús!

(Himno de Vísperas, Liturgia de las Horas)


EXHORTACIÓN DE DESPEDIDA

Vayamos todos con la alegría evidente de que el Señor está cerca. Está terminando el tiempo de preparación. El Adviento se termina. En la noche de mañana el Niño va a nacer. Nos espera el calor de nuestros hogares y el amor de nuestras familias. Tengamos un recuerdo y una ayuda para todos aquellos que no tienen de nada, ni siquiera familia. Nuestra ayuda les puede llegar ahora mismo, un poco antes de que el Niño Jesús llegue.