EL PAPA BENDICE IMÁGENES DEL NIÑO JESÚS Y ALIENTA A LOS HOMBRES A ENCONTRARSE CON DIOS

VATICANO (ACI).- Antes de iniciar el Ángelus, el Papa Juan Pablo II bendijo desde la ventana de la residencia pontificia que asoma sobre la Plaza San Pedro las numerosas imágenes del Niño Jesús de los pesebres provenientes de colegios, parroquias y familias romanas. Durante el Ángelus, el Pontífice pidió la intercesión de la Virgen María para que siga vivo el deseo de cada uno de los hombres de encontrarse con Cristo. Refiriéndose a la tradición del pesebre, el Santo Padre dijo que “estos constituyen una familiar y expresiva representación de la Navidad. Es un elemento de nuestra cultura y del arte, pero sobre todo un signo de fe en Dios, que ha venido a Belén para habitar entre nosotros”. “San José y la Virgen –agregó-, silenciosos testigos de un sublime misterio, nos invitan a velar y rezar para acoger al divino Salvador, el cual viene a traer al mundo el gozo de la Navidad”.


EL CARDENAL RATZINGER BUSCA LOS FUNDAMENTOS DE UNA «MORAL COMÚN» CON LOS NO CREYENTES

En un debate público con el presidente del Senado italiano

ROMA (ZENIT.org).- El cardenal Joseph Ratzinger y el presidente del Senado italiano, Marcello Pera, están convencidos de se necesita la colaboración entre católicos y creyentes en otras religiones o no creyentes «para volver a encontrar una moral común». El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe lanzó este lunes, en el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Letrán), un llamamiento a redescubrir «el concepto común de una razón que nos acomune» durante un debate público centrado en las raíces cristianas de Europa.

El teólogo y el político-filósofo debatieron abiertamente estas cuestiones que afrontan en su libro conjunto «Sin raíces. Europa, relativismo, cristianismo, islam» («Senza radici. Europa, relativismo, cristianesimo, islam» Mondadori). El purpurado propuso el redescubrimiento de la ley natural como base para una ética común: «Tenemos que volver a estudiar la ley natural --quizá hace falta otro nombre, no lo sé--, pero es necesario encontrar el fundamento para individuar responsabilidades comunes entre católicos y laicos [no creyentes o que no inspiran la ética en la religión, ndr.], para fundamentar una acción que no sólo responda a la acción, sino también al deber y a la moral».

El cardenal alemán recordó que la ley natural es independiente de la fe: «La fe puede ayudar a encontrarla, pero no depende de ésta», esclareció. Joseph Ratzinger reconoció que «en las últimas décadas el poder del hombre ha crecido de manera inimaginable y su capacidad de destrucción es imponente. Sin embargo, no han aumentado nuestras capacidades morales, se da una desproporción entre el poder de hacer y el de destruir las facultades morales», lamentó. «El gran desafío consiste en descubrir cómo podemos ayudar a superar esta desproporción», indicó, reconociendo que en este sentido la Iglesia tiene una contribución que ofrecer, motivo con el que se abrió el Concilio Vaticano II. «La Iglesia nació como una comunidad de mártires y no como una religión de Estado», recordó. «No tiene otros instrumento para guiar a la gente que la fuerza de la convicción: el mismo Dios es razón y amor, dado que creer en Dios "logos" es creer en un Dios que ha creado la razón y al mismo tiempo crea por amor».

«El catolicismo, ¿es también una fuerza del presente?», se preguntó: «Mi respuesta y la del presidente del Senado», afirmó Ratinzger citando el libro que ha firmado con Marcello Pera, es que «el árbol tiene necesidad de raíces». «La tesis es que la cultura laica, cuando se separa de las raíces, se convierte en dogmática y pierde su fuerza moral», consideró. De este modo, insistió, «la razón se convierte en funcional y técnica, perdiendo sus facultades morales», y «sin capacidad moral la libertad se convierte en una caricatura de sí misma». «Hoy se piensa que, si "se puede" hacer algo, entonces "se debe hacer". En este caso, la libertad se hace absoluta y deja de tener criterios morales», expresó con preocupación. «Si el "poder hacer" se convierte en "hacer", la humanidad se destruye a sí misma y pierde su dignidad», denunció.

Para el cardenal Ratzinger, la crisis actual de Europa es muy diferente a la que provocó la revolución de 1968 o la caída del comunismo, pues en ese caso el marxismo se proponía como «un gran moralismo científico». «Por el contrario, tras su caída, ha llegado el vacío, y ahora todo está por hacer, por construir. Se ha apagado la razón moral», reconoció. Por este motivo explicó que «el Magisterio de la Iglesia insiste mucho en la razón del hombre, que tiene la capacidad moral de despertarse del sueño. En el pasado se daba la evidencia de una razón común». «El cristianismo debe convencer con sus fuerzas morales y debe respetar ciertamente a las personas que no tienen el don de la fe», concluyó.

Por su parte, el presidente del Senado, Marcello Pera, experto en Karl Popper y profesor de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Pisa, basó su análisis en una radiografía del malestar que experimenta Europa. «Se da un malestar político en una Europa dividida en sus relaciones con Estados Unidos, con Israel, con la actitud que debe asumir ante el terrorismo y el despertar del Islam», constató. «El malestar es también social --añadió--: inmigración, seguridad, multicultura entendida como agregación de mónadas, malestar intelectual, relativismo según el cual todas las culturas y las civilizaciones son equivalentes y no pueden jerarquizarse, lenguaje políticamente correcto en el que la palabra "mejor" está prohibida y sólo se aplica a corbatas, postres y no a culturas, etc.».«Se da también el malestar espiritual y una crisis de identidad que surgió ya antes de la guerra y del terrorismo», indicó el presidente del Senado. «Europa no sabe tutelar su propia identidad, no sabe defenderse. La tolerancia se convierte en indiferencia; Europa quiere el diálogo pero no sabe pronunciar el pronombre "yo", pretende ser sabia y anciana pero ya no reconoce los fundamentos de su presunta sabiduría...», lamentó Pera. «Propondría una religión civil cristiana en la que todos podamos reconocernos en valores comunes», concluyó el político y filósofo de Toscana. «Si Europa quiere un futuro, entonces es necesario que de un cambio», sostuvo al ofrecer su broche de oro el rector de la Universidad Pontificia de Letrán, el obispo Rino Fisichella.


CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA LANZA CAMPAÑA A FAVOR DEL MATRIMONIO

MADRID (ACI).- La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha anunciado que el próximo 26 de diciembre dedicará la tradicional Jornada “Familia y Vida” a la defensa del matrimonio entre hombre y mujer. Al presentar el tema de la jornada, el Secretario General de la CEE, P. Juan Antonio Martínez Camino, señaló que “quien pretenda obnubilar esa distinción entre el matrimonio y otras formas de convivencia, y desgraciadamente se pretende obnubilar una distinción que es evidente para todo el que tenga ojos para ver, causa un grave daño a la razón y a la convivencia de los seres humanos”. La defensa del matrimonio entre hombre y mujer como una realidad “natural, racional y humana” es defendida en un díptico publicado por la CEE con el lema “Hombre y mujer los creó”, la frase del Génesis que pone de relieve “la base antropológica fundamental” del matrimonio; porque “todo matrimonio adecuado a la razón y a la naturaleza del ser humano tiene esa característica fundamental” que garantiza “la supervivencia biológica, espiritual y moral de la Humanidad”.

El P. Martínez Camino aclaró además que “la Iglesia no ha inventado el matrimonio”, sino que es una realidad que “incluso cronológica y culturalmente existe con anterioridad al cristianismo”, en culturas paganas como la romana. El díptico que servirá de base para la celebración del 26 de diciembre señala que “a través del padre y de la madre, el niño adquiere su identidad personal y sexual como hombre o mujer”. El folleto también destaca que “el hombre es un ser para vivir en compañía y por eso los seres humanos son fundamentalmente diferentes como hombre y mujer”. Se trata de “una diferencia en la complementariedad”, que “si no se manipula, es una complementariedad fecunda”. “No todas las relaciones humanas –explicó el Vocero de la CEE- son matrimonio ni pueden serlo, pero no sólo cuando es un sacramento, porque el matrimonio es una realidad humana, no meramente católica, que hace que la sociedad pueda acoger dignamente a los hijos”.

El P. Martínez Camino señaló que los obispos españoles esperan que esta iniciativa no se interprete “como voluntad de tensionar ninguna relación”; y destacó que se trata de “una proposición en positivo del Evangelio”, pues la misión de la Iglesia es transmitir ese mensaje “de la manera más eficaz posible.


UNA EXPOSICIÓN SOBRE SAN AGUSTÍN REDESCUBRE LA HISTORIA CRISTIANA DE TÚNEZ

En el 1650 aniversario de su nacimiento

TÚNEZ (ZENIT.org).- Una muestra y un congreso sobre «Africanidad y universalidad» celebrarán en Túnez el 1650 aniversario del nacimiento de san Agustín en el África romana del siglo IV (Tagaste, 354), redescubriendo el pasado cristiano de este país. La exposición, abierta al público del 15 de diciembre de 2004 al 10 de enero de 2005, en el Acropolium de Cartago, está patrocinada por el Ministerio de la Cultura, de la Juventud y el Tiempo Libre, con la colaboración de la diócesis de Túnez y la embajada suiza. Al día siguiente de la inauguración oficial, el 16 de diciembre, a las 17.00 tendrá lugar la conferencia inaugural dictada por el profesor Serge Lancel sobre «San Agustín y Cartago», seguida por una mesa redonda en la que participarán expertos tunecinos y extranjeros.

Para comprender mejor la importancia del acontecimiento y la actualidad del mensaje de san Agustín, Zenit ha entrevistado a monseñor Dominique Rezeau, vicario general de la diócesis de Túnez.

--Túnez ya no es como en tiempos de san Agustín. ¿Que capacidad de influencia tiene hoy el cristianismo en la realidad tunecina?

--Monseñor Rezeau: Es vedad, el Túnez actual ya no es el de tiempos de san Agustín. Desde la independencia del país y la salida de numerosos europeos, la Iglesia se parece algo a lo que era en los orígenes, una pequeña comunidad de creyentes que trata de vivir su fe y de dar el testimonio de su caridad. Sus relaciones con la sociedad tunecina son buenas y son particularmente importantes en los campos de la salud y de la educación cuyos beneficiarios son en su gran mayoría tunecinos. Se da también una cooperación cercana con las asociaciones locales en lo que se refiere a la atención de los niños necesitados y de los discapacitados. La diócesis dirige diez escuelas primarias y secundarias en algunas de las grandes ciudades del país, así como la clínica San Agustín, única institución de estas características en África del Norte. El Instituto de Letras Árabes (Institut des Belles Lettres Arabes), creado por los Padre Blancos [Misioneros de África ndt.] y varias bibliotecas acogen a estudiantes de liceo y de universidad.

--¿Cómo es la atención por los escritos de san Agustín? ¿Cuáles son los objetivos de esta exposición y congreso?

--Monseñor Rezeau: La exposición sobre san Agustín, promovida conjuntamente por la diócesis de Túnez y el Ministerio de la Cultura, es reveladora de un redescubrimiento del pasado cristiano de Túnez, en el que san Agustín desempeñó un importante papel, a caballo entre la época romana y la invasión vándala, en la que se sucedieron los bizantinos y después los árabes. Cartago era entonces la metrópoli cristiana de África, la segunda sede después de Roma, con sus numerosas diócesis, sus santos y pastores, sus teólogos, sus cristianos que todavía sentían la tentación en algunos casos del paganismo y en otros de las herejías nacientes, en particular el donatismo y el pelagianismo. Los escritos de Tertuliano, de san Cipriano, obispo de Cartago martirizado en 258, y de san Agustín, guiaron y guían todavía la fe y la vida de la Iglesia, en nuestra diócesis y mucho más allá de sus fronteras. Esperamos al mismo tiempo que esta exposición haga descubrir a los visitantes tunecinos y extranjeros la gran figura del «doctor de la gracia», que pueda ser llamado, como lo será más tarde santo Tomás Moro, «un hombre para todas las estaciones». De hecho, este es el sentido del título de esta exposición «Africanidad y universalidad», cuya dimensión didáctica ha sido preparada por la Universidad de Friburgo [Suiza] y la parte arqueológica por el Instituto Nacional tunecino del Patrimonio.

--Usted es vicario general de una diócesis predominantemente de población islámica. ¿Cómo es el diálogo interreligioso?

--Monseñor Rezeau: Nuestra comunidad está sumergida en un mundo casi totalmente musulmán. Somos aceptados y respetados, tanto por las autoridades del Estado como por la población. El interés mutuo por nuestras religiones y tradiciones diferentes nos permite convivir pacíficamente y enriquecernos incluso de estas diferencias. Más que de «diálogo interreligioso», nos gusta hablar de diálogo entre personas de religiones diferentes, que pueden colaborar en muchos campos a favor del bien común. No tratamos de convencer al otro, sino de ofrecer un testimonio de vida y de amor. «Si la caridad desfallece, ¡de qué sirve lo demás!», escribía san Agustín.

--¿Cómo son percibidos el fundamentalismo y el terrorismo por la sociedad tunecina?

--Monseñor Rezeau: Las autoridades y la sociedad tunecinas apoyan y defienden un Estado fundado en la paz y la moderación. Las autoridades religiosas musulmanas van también en la misma dirección y en este país no se escucha ningún llamamiento al fundamentalismo o de apoyo al terrorismo. Es verdad que pueden darse determinadas corrientes islamistas, pero no parecen encontrar eco en la mayoría de las personas. Los intensos contactos con los países europeos, en particular con Francia e Italia, los frecuentes encuentros entre habitantes de esos países, las personas y las familias que van y vienen, favorecen un clima de comprensión y de tolerancia. Por lo que se refiere a los conflictos en Oriente Medio, que suscitan siempre reacciones sumamente vivas en los países árabes, hay que constatar el aprecio sumamente positivo de las posiciones tomadas por el Papa Juan Pablo II y por la Iglesia católica a favor de la paz.

--¿Qué pueden hacer los cristianos del resto del mundo, en particular los de occidente, para ayudar a la Iglesia católica de Túnez?

--Monseñor Rezeau: Organismos cristianos y varias diócesis de Italia en particular nos permiten vivir a nivel material, pues no contamos con otros recursos que las modestas contribuciones de nuestros fieles y siempre hace falta ayuda para mantener nuestras parroquias, sacerdotes y religiosos, nuestras escuelas y centros de salud. De las Iglesias occidentales y de nuestros hermanos cristianos esperamos sobre todo un interés y un conocimiento de nuestra realidad. Escuchamos decir con frecuencia: ¿hay cristianos en Túnez? Sí, gracias a Dios, estamos aquí: somos pocos pero estamos muy unidos, sacerdotes y laicos. Muchos de ellos tienen tesoros de generosidad y de entrega. «Cuando se ama no cuesta, o se ama hasta que cueste», decía san Agustín.


CÁRITAS DE ERITREA SE VE OBLIGADA A SUSPENDER SUS PROGRAMAS DEBIDO AL CORTE DEL SUMINISTRO DE COMBUSTIBLE

MADRID, CÁRITAS.- El corte repentino de suministro de combustible en todo el país ha obligado a los responsables de la Cáritas de Eritrea a suspender los programas de suministro de alimentos, ayuda médica y semillas, puestos en marcha en junio de este mismo año como respuesta a la situación de emergencia declarada en el país a consecuencia de la sequía y que ha contado con el apoyo económico de un número importante de Cáritas de todo el mundo. Según ha indicado Cáritas Eritrea, "justo en un momento en el que la ejecución de estos programas de ayuda debería estar a pleno rendimiento, nos hemos visto obligados a suspenderlos debido a circunstancias completamente imprevistas que escapan a nuestro control".

Cáritas Eritrea está intentando paliar en la medida de sus posibilidades los graves efectos que está teniendo este parón en su programa alimentario. Para ello, se están utilizando las pequeñas reservas de combustible que obran en poder de la propia Cáritas y se está dando total prioridad únicamente al reparto de alimentos y de medicinas a través de sus propias clínicas y centros de distribución. El corte de suministro de combustible, que se ha producido sin previo aviso, está afectando sin excepción a todos los sectores del país, sin que hasta el momento el Gobierno haya facilitado información alguna sobre la duración de esta suspensión. En el peor de los supuestos barajados por la Cáritas Eritrea, se especulaba con la posibilidad de un importante aumento de los precios del combustible, pero nunca un corte total y arbitrario del suministro como el que se ha producido. Cáritas Española ha apoyado desde su inicio este programa de ayuda humanitaria de Cáritas Eritrea con un importe de 100.000 dólares.