TIEMPO DE PAZ, TIEMPO DE ENSEÑAR

Vamos a completar, hoy, este Cuarto Domingo de Adviento, a un paso de la Nochebuena y de la Navidad, con la inquietud creada por una actitud injusta y agresiva del Gobierno español regentado por José Luis Rodríguez Zapatero. Los últimos denuestos llegaron de la vicepresidenta del Gobierno, Maria Teresa Fernández de la Vega sobre ciertas imputaciones lanzadas contra católicos y jueces. Lo heterogéneo del bloque atacado –no todos los católicos son jueces, ni todos los jueces son católicos—hizo que al día siguiente la señora de la Vega, matizó diciendo que se refería a grupos minoritarios de jueces y católicos. Pero, ¿cuáles?... Tanto da. Lo que es reseñable es que sigue la campaña de hostigamiento, la cual, por otra parte, está produciendo un efecto no muy deseado por los gobernantes socialistas: se está produciendo un movimiento de unidad entre los católicos totalmente impensable hace sólo unos cuantos meses.

DERECHO A DEFENDERSE

La cuestión es que el católico tiene todo el derecho a defender sus convicciones en el marco de una democracia plena como lo es la española. Y, por tanto, el uso de la libertad de expresión, o de reunión, es perfectamente legítimo y democrático. La cuestión del matrimonio de homosexuales va a traer alguna manifestación pública. El Gobierno no admite que haya opiniones contrarias a sus decisiones y su justificación es que tiene la legitimación surgida de su mayoría parlamentaria, por otro lado muy precaria. La opinión es sagrada y el uso de las mayorías es una cuestión parlamentaria, muy digna, pero no la única. De hecho, el universo homosexual es mínimo comparado con el resto de la población. Si a dicho colectivo se les conceden unos derechos, lo que no tiene sentido es que se niegue el derecho a opinar al respecto.

Ni que decir tiene que apoyamos todos los planeamientos que conduzcan al conocimiento y expresión de nuestros principios, de acuerdo con las leyes y en el contexto de la libertad democrática y constitucional. Ahí sería absurdo demostrar la más mínima debilidad o ambigüedad. Sin embargo, también los católicos hemos de mirar hacia adentro de nosotros mismos y reconocer que, en estos momentos, la sociedad española cada vez tiene menos conocimiento de la realidad de la Iglesia católica ni de sus capacidades para ser un grupo de concordia y atención a todos. Las opiniones respecto a la Iglesia católica – y sobre todo en el grupo de los más jóvenes—se insertan en un total desconocimiento histórico y doctrinal de la misma, mediante ideas muy tópicas y superficiales. Casi nade sabe nada de la acción social de la Iglesia, de sus desvelos por los más necesitados. Cáritas, que es una de las obras predilectas de la Iglesia –y en su actual “formato” nadie puede decir que sea una entidad conservadora—es una gran desconocida por el gran público, lo cual es una pena. Pero todos estamos obligados a que se nos conozca mejor y, sobre todo, que el resto de los hermanos conozcan cual es el camino trazado por Jesús de Nazaret que, en definitiva, es la dirección que sigue la Iglesia católica.

LABOR INFORMATIVA PLENA

Ese desconocimiento –o conocimiento erróneo-- de lo que es la Iglesia tiene que paliarse mediante la información. Y ello es fundamental y básico. Cuando hablamos de Nueva Evangelización no podemos limitarlo a un hecho proselitista en busca de adeptos a ultranza. Y aunque deseamos tal cosa con toda el alma, tendremos antes que darnos a conocer. Se impone una labor informativa plena, que sea tan importante o más que la reivindicativa. Una lucha eficaz contra los tópicos negativos que se utilizan para definir la vida y el trabajo de la Iglesia y de los católicos. En pocas palabras: es necesaria la creación de políticas de información y de divulgación, en las cuales, antes de nada, se eviten muchas contradicciones que todavía están presentes en la forma de ser y de actuar de muchos católicos. Por eso decíamos que hay una labor previa interior, ya que antes de informar a nuestros prójimos deberemos de estar convencidos de lo que vamos a anunciar. Vamos a vivir los tiempos de paz y de amor que nos trae la Navidad. También es tiempo de enseñar, de mostrar, de recuperar amigos e ideas. En fin, rogamos a los lectores españoles –y a los no españoles-- de Betania que entren en este asunto y que aquí mismo creemos una corriente de opinión que sea útil para el resto de los hermanos. Esperamos, pues, correos al respeto.

 

2.- LAS EDICIONES DEL TIEMPO DE NAVIDAD

Normalmente –en años anteriores—Betania solía hacer una edición única que incluía desde el Cuarto Domingo de Adviento hasta pasada la fiesta de la Epifanía. Una serie de cuestiones técnicas relativas a la nueva presentación de nuestra página web impiden –en parte—esa acumulación de textos y espacios. Por tanto, en lugar de una sola edición serán tres, que anunciamos a continuación. También nos ha llevado a decidir tal planificación el propio calendario. La “concentración” de las Fiestas principales en fin de semana, aconseja esa fórmula como mejor.

EDICIÓN CONJUNTA DE NAVIDAD

Incluirá las misas de 24 Diciembre: Misa del Gallo. De 25 Diciembre: Natividad del Señor (Misa del Día) y del 26 Diciembre: La Sagrada Familia. Estará en la red el martes 21. Y se intentará que sea por la mañana (siempre nos referimos a hora española)

EDICIÓN CONJUNTA DE AÑO NUEVO

Asimismo, incluirá las misa de 1 de Enero: María Madre de Dios y la de 2 de Enero, el II Domingo de Navidad. Estará en la red el martes 28 de diciembre.

EDICIÓN CONJUNTA: DE EPIFANÍA

Incluirá las misas de 6 Enero: la Epifanía del Señor y de 9 Enero: El Bautismo del Señor. Y estará en la red el lunes 3 de enero de 2005.

Como es lógico las secciones de la primera parte, Editoriales, Carta, Opinión, etc. Cambiaran también. Antes estas secciones quedaban sin cambio a lo largo de más de quince días.

Hemos considerado oportuno reproducir este editorial en la página de Inicio para mayor conocimiento. Gracias a todos.