Domingo Primero de Adviento
28 de noviembre de 2004

LA CORONA DE ADVIENTO

Cada domingo de Adviento se irá prendiendo una vela que permanecerá encendida junto a las que esperan ser fuego. Y así en el altar habrá cuatro velas diferentes --el color puede diferenciarlas-- para realizar este signo. El Primer Domingo --hoy-- se encenderá la primera de las cuatro, quedando las otras sin prender. En el caso del Tercer Domingo de Adviento la celebración se inicia con las dos primeras velas ya encendidas, junto a los cirios normales del altar y, en el momento de leerse la monición de entrada, se prenderá la tercera. La cuarta será encendida el próximo domingo de este tiempo de Adviento, que es ya el último. En esta misma página, al final aparece una preciosa liturgia para el rito de la Corona de Adviento. Puede hacerse en el inicio de la Eucaristía o celebrar un acto a parte. Los textos de dicha luturgia son obra del sacerdote, Javier Leoz.

MONICIÓN DE ENTRADA

Bienvenidos a la Eucaristía de este tercer domingo de Adviento y estemos alegres. Encendemos la tercera vela de la Corona de Adviento. Ya solo nos queda una apagada. Y solo queda un domingo de espera. La invitación a la alegría la oiremos, enseguida, en la antífona de entrada: “Estad alegres”, nos dice. Y es que el Señor está cerca. Nuestro camino avanza hacia el encuentro con Él. Estemos alegres


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Seguimos escuchando la profecía de Isaías, como en los domingos anteriores, en la primera lectura. Nos pide el profeta que nos hagamos fuertes y la está próxima la llegada del Señor que viene en persona a nosotros y que nos resarcirá y salvará.

2.- El Apóstol Santiago dice, en la segunda lectura, que tengamos paciencia hasta la llegada del Señor, como el labrador que espera paciente la cosecha y pide firmeza “porque la venida del Señor está cerca.

S.- De este salmo145 proclamamos hoy sus últimos versos. En ellos se canta la opción de Dios por los pobres, marginados, oprimidos, con los “desprivilegiados”, en definitiva. Es un salmo de gran contenido cristiano. Realzándose esa opción por los menos favorecidos que ya contemplaba el judaísmo, pero había sido olvidado por la clase dirigente de los tiempos de Jesús.

3.- La pregunta que manda hacer Juan Bautista desde la cárcel es inquietante. “Eres tú el que tiene que venir o tenemos que esperar a otro” Así lo refleja el Evangelio de san Mateo que vamos a escuchar. Jesús responde a la duda de Juan con las obras que está realizando entre los pobres, enfermos y marginados. Y nosotros, cuando dudemos, también debemos preguntarle al Señor y pedirnos que nos hable de su gran misericordia para con todos los que le necesitan.

 

ACTO ESPECIAL SOBRE LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA DE LA CORONA DE ADVIENTO

1.- SALUDO DE ENTRADA

1.- ¡ESTEMOS ALEGRE, EL SEÑOR VIENE!

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor. Nuestro Redentor está cerca y hacia él dirigimos nuestra súplica antes de encender la tercera vela de la corona del Adviento. Avanzando hacia tu encuentro, Cristo Jesús, nos preparamos animados por la palabra profética del santo Precursor, Juan el Bautista. Cuando estamos muy cerca de la fiesta de tu Nacimiento, Señor Jesús, crece nuestra alegría porque sigues con nosotros y no has dejado de hacerte presente a tu Iglesia para cumplir la obra inmensa de la salvación del mundo. Te recibimos, sacerdote eterno, en nuestra asamblea, santo y dador de la alegría, Jesucristo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

R.- Amén.

2. BENDICIÓN DE LA CORONA (LA TERCERA LUZ)

En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar. Preparad sus caminos, porque ya se acerca. Adornad vuestra alma como una novia se engalana el día de su boda. Ya llega el mensajero; Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz. Cuando encendemos estas tres velas cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes.¡Ven a salvarnos! ¡Marana thá! ¡Ven, Señor Jesús!

3.- SE ENCIENDE LA TERCERA VELA

Canto: Tan cerca de mí (u otro apropiado)

4. ORACION

(Si solamente hay rito de la corona de adviento (sin eucaristía) de puede finalizar con la siguiente oración)

Desde el pesebre de Navidad nace una esperanza nueva.

En la sonrisa de un Dios que es niño se asoma, frágil, la luz del Reino.

Un niño Dios que necesita cuidados, caricias, atención.

Una esperanza nueva que crecerá con el esfuerzo de todos.

Una madre atenta, dispuesta para lo que Dios pide,

que no vacila en decir sí y entregar la vida entera.

La Madre, del Señor y Madre nuestra.

María de Nazareth, camino que conduce al Padre.

Dios que nace en un pesebre, olvidado, a la intemperie.

Recordándonos su presencia entre los pobres que sufren.

Navidad, el signo de un Dios que se hace pobre

para llamar al Reino desde los olvidados del mundo.

¡Alégrense: pastores,

campesinos, obreros de todo tiempo!

Llegó la Buena Noticia, que empiece la Fiesta, en medio del pueblo.

La liberación esperada ha dejado de ser sueño.

Empezó a ser realidad la semilla del mundo nuevo.

Cantemos con alegría, unamos voces y manos.

Vamos a ver al Dios vivo, festejemos su nacimiento.

Desde el pesebre de navidad, un grito surge, de aliento,

Dios está con nosotros, marchemos hacia su encuentro.

El Dios que nace es un niño necesitado y pequeño,

que requiere nuestra entrega para hacer crecer el Reino.

Navidad, como María, contemplar desde el silencio,

el misterio de Dios hombre, que nos convoca a cambiar,

a vivir para los otros, a construir en el mundo

el inmenso sacramento de la presencia de Dios

que nos contagia su aliento.

Un Dios que llega a los hombres

que se hace hermano nuestro.

Amén

5. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA

Evangelio: Lucas 3, 10-18

"¿Qué debemos hacer?"

MOMENTO DE COMPARTIR

¿De verdad estamos interesados en cambiar en algo?

¿Estamos dispuestos a dar muestras de conversión?

¿Preferimos que otros hagan a nosotros hacer?

Se termina rezando todos juntos –al ser posible enlazados de las manos-- el Padrenuestro


Lectura de Postcomunión


YA SE ACERCA EL SALVADOR

Preparemos los caminos
--ya se acerca el Salvador--
y salgamos, peregrinos,
al encuentro del Señor.

Ven, Señor, a libertarnos,
ven, tu pueblo a redimir;
purifica nuestras vidas
y no tardes en venir

El rocío de los cielos
sobre el mundo va a caer,
el Mesías prometido,
hecho niño, va a nacer.

De los montes la dulzura,
de los ríos leche y miel
de la noche será aurora
la venida de Emmanuel

Te esperamos anhelantes
y sabemos que vendrás;
deseamos ver tu rostro
y que vengas a reinar

Consolaos y alegraos,
desterrados de Sión,
que ya viene, ya está cerca,
Él es nuestra salvación.


EXHORTACIÓN DE DESPEDIDA

Volved a vuestras casas alegres. Hoy es el domingo de la alegría. Que la cercanía del Señor llene nuestros corazones. Comuniquemos a los demás y sobre todo aquellos que nunca quieren venir al templo. Y no para obligarlos o coaccionarlos. Pero que sepan reconocer en nuestra alegría y en nuestro amor a todos ellos es fruto de nuestra fe y legado de nuestro Maestro, al que esperamos.