Domingo XXX del Tiempo Ordinario
24 de octubre de 2004

Orar con la Liturgia

**Textos para los Grupos Betania de Oración


Domingo 30 del Tiempo Ordinario

Los "formularios" que publicamos todas las semanas tienen como misión facilitar el acto de hacer oración y van, especialmente destinados a todos aquellos que participan en los trabajos litúrgicos o de preparación de la misa dominical. Muchas veces el trabajo de lectores o de monitores resta atención a lo que se lee o a lo que se dice en función del peso de la responsabilidad de tener que comunicarlo a los demás. Y por ello nos preguntamos continuamente, ¿reciben lectores y monitores el mensaje que están facilitando a los demás? Pues tal vez no y por eso es bueno pararse a meditar previamente lecturas y demás piezas que constituyen lo esencial de este domingo.

LA FORMA

El grupo debe reunirse en un momento de tranquilidad olvidando la presión de los futuros trabajos --fotocopias, turnos de lectura, etc.-- y ser conscientes todos de que se abre un momento de plegaria a Dios.

Si asiste un sacerdote deberá dirigir la oración. Si no es así lo hará cualquiera de los integrantes del grupo de liturgia. Es bueno pedir ayuda a Dios, antes de nada, para realizar con frutos esos momentos de oración. Y la formula puede ser:

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor Dios Padre nuestro, te pedimos gracia para comprender mejor la Palabra que se transmite en la Eucaristía Dominical. Concédenos la presencia cercana y gratificante del Espíritu Santo. Te lo pedimos por tu Hijo --y Maestro Nuestro--el Señor Jesús.

Tras un breve silencio se leerán las lecturas del XXX Domingo del Tiempo Ordinario. Es interesante, también, leer también las moniciones pues nos acercarán mejor al contenido total de lo que queremos hacer. Y asimismo las homilías darán material de reflexión. La idea es preparar unos folios especiales en los que se peguen moniciones y lecturas. Y luego las preguntas para la meditación.

LA MEDITACIÓN

A continuación, en ambiente de gran recogimiento, un buen lector leerá lenta y con buena entonación las siguientes ideas fuerza que servirán para la meditación.

1.- La parábola del fariseo y del publicano tiene que rompernos el corazón. Realmente, parece que Jesús se refiere a nosotros mismos. ¿Cuántas veces, como auténticos fariseos, nos hemos dirigido a leer, al ambón, con el cuerpo y el alma llenos de soberbia, felices de que vamos hacia allá porque somos muy buenos, no como otros, que son malos? ¿Pero es así? ¿No es más cierto que ni siquiera nos deberiamos atrever a mirar la imagen de Cristo Crucificado que está en el altar? Él sabe de nuestros pecados y de nuestras infidelidades. Ojalá el espíritu del publicano reine en nosotros y volvamos a ser humildes como al principio.

2.- Hemos hablado mucho aquí del fariseismo. Un pecado muy frecuente entre los que, de una forma u otra, trabajan para los hermanos en la Iglesia, en las parroquias, en los movimientos. Y es que muchas veces nos gustan más las normas que el amor, más las formas que ayudar a los hermanos. Y lo peor es que muchas veces --muchas-- despreciamos al hermano aparentemente "malo", sin reconocer que nosotros somas más malos que ese al que despreciamos. Hoy es un día para meditar mucho y con mucha sinceridad. No podemos ser fariseos. Es un pecado gravisímo.

3.- El Salmo 33 debería ocupar hoy un lugar muy importante en los trabajos de los Grupos. Es un cántico de esperanza total y un reconocimiento de que Dios nos va ayudar en los tiempos díficiles. Y estos de ahora no son tiempos fáciles. Dios está dispuesto a calmar nuestras angustoas. Solo Él es capaz de devolvernos la alegría

Hasta la semana que viene.