POTENTES GRUPOS DE PRESIÓN IMPIDEN QUE LA VOZ DE LA IGLESIA SEA ESCUCHADA

Denuncia el cardenal Renato Martino

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Si la voz de Juan Pablo II y de la Iglesia es «poco escuchada» hoy esto se debe en parte a «potentes grupos de presión culturales, económicos y políticos», constató este lunes el cardenal Renato R. Martino. El presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz hizo su denuncia al presentar en la Sala de Prensa de la Santa Sede el libro «Juan Pablo II y los desafíos de la diplomacia pontificia», en el que se recoge una antología de textos del pontífice. Según el purpurado italiano hoy existen «nuevas santas inquisiciones llenas de dinero y de arrogancia» que se mueven «por el prejuicio contra todo lo que es cristiano».

El cardenal Martino constató las «ambigüedades presentes hoy en las reivindicaciones de los derechos del hombre» para explicar que «las voces del Santo Padre y de la Iglesia católica son poco escuchadas, especialmente en los países ricos». «Incluso se les hace desaparecer deliberadamente, sumergiéndolas en el ruido orquestado por poderosos grupos de presión [lobbies] culturales, económicos y políticos, movidos sobre todo por el prejuicio hacia todo lo que es cristiano», constató. En la labor contra la Iglesia católica de estas «nuevas santas inquisiciones, llenas de dinero y arrogancia», «si sirve para acallar la voz todo método es lícito: desde la intimidación hasta el desprecio público, desde la discriminación cultural hasta la marginación».

En particular, Martino citó la tenacidad «con la que estos grupos de presión promueven la confusión de papeles en la identidad de género, abofeteando al matrimonio entre el hombre y la mujer, disparando contra la vida que se convierte así en objeto de las más locas experimentaciones». Ante los periodistas que le pidieron dar ejemplos concretos de la acción de estos grupos de presión, el cardenal no citó el caso de candidato a comisario de la Unión Europea, Rocco Buttiglione, sino que se limitó a mencionar la «democracia adulterada» que se basa en el axioma «si no estás de acuerdo con nosotros, ¡fuera!». «No tenemos que sorprendernos de casos como el acaecido en Europa», comentó por último, mostrándose de acuerdo con las declaraciones del cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano, al expresar la «preocupación» de la Santa Sede por estos episodios.


PALABRAS DEL PAPA AL PRESIDENTE DE PARAGUAY

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que Juan Pablo II dirigió el pasado lunes al presidente de la República del Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, al recibirle en audiencia en el Vaticano.

Señor Presidente:

Me complace darle la bienvenida en esta audiencia con ocasión de su visita a Roma. Aprovecho esta oportunidad para renovarle las expresiones de mi afecto al pueblo paraguayo y le pido que tenga la amabilidad de transmitirle el saludo del Papa y la seguridad de su recuerdo en la oración.

Espero que el mensaje cristiano, que ha penetrado en el alma de ese noble pueblo y ha dado frutos de santidad en San Roque Ruiz y compañeros mártires, siga proporcionando inspiración y aliento a cuantos están comprometidos en el desarrollo del Paraguay por el camino de la justicia y la solidaridad. Invocando la protección de la Virgen Pura y Limpia de Caacupé, bendigo de corazón a todos los paraguayos.

[Texto original en castellano]


EL AÑO DE LA EUCARISTÍA, TIEMPO DE ENCUENTRO CON CRISTO; PROPONE EL PAPA

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Juan Pablo II quiere que el Año de la Eucaristía, que comenzó el domingo pasado, se convierta en un período de encuentro con Cristo para creyentes y no creyentes. Así lo expresó en las palabras que dirigió a mediodía al rezar la oración mariana del Ángelus junto a los miles de peregrinos que se habían reunido en la plaza de San Pedro del Vaticano, en un soleado día de otoño, para felicitarle por sus 26 años de pontificado, cumplidos este sábado.

En su saludo, pronunciado con voz bastante clara, el pontífice recordó que en ese día se concluía en Guadalajara el Congreso Eucarístico Internacional, acontecimiento que ha marcado el inicio solemne del año eucarístico. Pocas horas después, el Papa debía unirse por televisión desde la Basílica de San Pedro del Vaticano con ese acontecimiento, después de haber presidido la solemne misa inaugural y haber adorado con los peregrinos presentes en Roma la Eucaristía.

En la ciudad mexicana, explicó el Santo Padre, «durante ocho días se ha celebrado y adorado a la Eucaristía como "luz y vida del nuevo milenio". "Luz", porque en el misterio eucarístico se irradia la presencia de Cristo, Luz del mundo; "vida", porque, en la Eucaristía, Jesús se nos ha entregado como Pan de la vida». «En el surco del Concilio Vaticano II y del Grande Jubileo del año 2000 --subrayó--, el Año de la Eucaristía quiere ser un tiempo fuerte de encuentro con Cristo, presente en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre».

«En este misterio --aclaró--, Él actualiza sacramentalmente su Sacrificio pascual, que ha redimido a la humanidad de la esclavitud del pecado y ha instaurado el Reino divino de amor, de justicia y de paz. «De la Pascua de Cristo nace la Iglesia, que por este motivo "vive de la Eucaristía"», añadió recordando las primeras palabras de su última encíclica, «Ecclesia de Eucharistia», escrita el Jueves Santo de 2003. El deseo del Papa, manifestado por él mismo al final de su intervención, es que este año, que concluirá con el Sínodo de obispos del mundo sobre la Eucaristía previsto para octubre de 2005, se convierta en «un momento de profunda conversión a Cristo y de intenso compromiso para difundir su mensaje de salvación».


VATICANO A LA ONU: EL VERDADERO DESARROLLO ABARCA TODOS LOS ASPECTOS DE LA PERSONA

Intervención del arzobispo Celestino Migliore en las Naciones Unidas

NUEVA YORK (ZENIT.org).- El verdadero desarrollo debe abarcar todas las dimensiones de la persona humana y no limitarse a niveles de riqueza, bienes y servicios, advirtió el observador permanente de la Santa Sede ante la ONU. La plenaria de la 59ª Asamblea General de la organización internacional que afrontaba el décimo aniversario de la Conferencia Internacional de El Cairo sobre Población y Desarrollo (ICPD) fue el contexto en el que el arzobispo Celestino Migliore constató la amenaza que representa para la paz «que la humanidad anhela» el hecho de que la «brecha entre ricos y pobres» se esté «ensanchando». Ya el propio tema de la ICPD hacía «hincapié en la realidad de que toda verdadera preocupación sobre la población humana está inseparablemente conectada con el desarrollo y el crecimiento de todo ser humano», reconoció el prelado.

Pero «todo desarrollo digno de este nombre debe ser integral --advirtió-- y no puede consistir en la simple acumulación de riqueza y en una mayor disponibilidad de bienes y servicios, sino que debe perseguirse con la debida consideración a las dimensiones sociales, culturales y espirituales de todo ser humano». «Es un hecho --expresó-- que el crecimiento de población ha descendido apreciablemente en muchas de las naciones desarrolladas, y que este declive plantea una seria amenaza a su futuro». De ahí que la Santa Sede «siga estas cuestiones cuidadosamente, alentando valoraciones precisas y objetivas en temas de población y solidaridad global respecto a estrategias de desarrollo, sobre todo en cuanto afectan a las naciones del mundo en vías de desarrollo», apuntó.

Sin embargo, el prelado se hizo también portavoz de la preocupación de la Santa Sede por el hecho de que «no siempre se preste atención adecuada al conjunto de principios --también éticos-- esenciales para la respuesta correcta a los análisis» «de los datos sobre tendencias de población». «Es esencial que todo debate de políticas de población considere simultáneamente el desarrollo actual y proyectado de la raza humana», alertó. Subrayando que el desarrollo debe abarcar todos los aspectos del ser humano, monseñor Migliore explicó que «los programas de desarrollo deben respetar la herencia cultural de los pueblos y naciones, impulsar estructuras de participación y responsabilidad compartida, y fortalecer nuestra capacidad humana, de forma que cada uno de nosotros pueda llegar a ser la persona» según aquello para lo que ha sido creada.

En este sentido consideró que sería «más prudente si se pusiera el foco de atención en la formulación de políticas de población que promovieran una tipo de libertad personal responsable, en lugar de uno que ha sido definido de forma demasiado restringida». De aquí se deriva, «entre otros aspectos, que el deber de salvaguardar la familia demanda que se preste especial atención a asegurar al marido y a la mujer la libertad de decidir responsablemente, libres de toda coerción social o legal, el número de hijos que desean tener y el espaciamiento de sus nacimientos», observó. «Debería ser el propósito de los gobiernos y otras agencias --dijo el arzobispo Migliore-- ayudar a crear las condiciones sociales que permitieran a las propias parejas tomar decisiones adecuadas a la luz de sus responsabilidades». «Sabemos que la paternidad responsable no es una cuestión de procreación ilimitada o pérdida de conciencia de lo que implica criar hijos, pero también implica el derecho de los padres a usar su libertad prudentemente --afirmó--. Más aún, las parejas que elijan tener familias numerosas merecen respaldo».

El arzobispo Migliore calificó además como un «importante hito» de la ICPD el haber encontrado el nexo entre migración y desarrollo, que en estos años ha dado lugar a una «mayor sensibilidad, investigación, cooperación y políticas efectivas en este campo». De hecho, actualmente la migración se reconoce como el «mayor desafío para todos, relacionado con el desarrollo y la pobreza, y la estabilidad financiera y sanitaria», y los «migrantes son percibidos como agentes proactivos de desarrollo». A la vez que reconoció estos logros, el prelado alertó finalmente de la necesidad de que los Estados se centren «mucho más en crear trabajos donde la gente vive» y de una «voluntad política y firme determinación» por parte de los Gobiernos y la sociedad civil para «supera el persistente fenómeno de la discriminación, la violencia, el tráfico de personas y la xenofobia».


LAS SIETE CONCLUSIONES DEL CONGRESO EUCARÍSTICO INTERNACIONAL

GUADALAJARA. (ZENIT.org-El Observador).- El cardenal Jozef Tomko, legado de Juan Pablo II al Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Guadalajara, ha presentado siete conclusiones. Las propuestas, que son también recomendaciones para vivir el Año de la Eucaristía, resumen sintéticamente ideas surgidas del simposio teológico pastoral previo, de las catequesis, y de las reflexiones de los diferentes grupos lingüísticos. El documento que condensa las conclusiones de los distintos grupos lingüísticos fue presentado y votado en asamblea general el sábado 16 de octubre al medio día. Se cuestionó a la asamblea en cada uno de los aportes principales, con un «¿es importante?», que fue respondido con un tumultuoso «¡sí!».

Las conclusiones son las siguientes: 1. Urge resaltar la importancia de la Eucaristía dominical, parte central del Congreso. 2. Resaltar nuevamente la fiesta y la procesión del Corpus Christi (el Cuerpo y la Sangre de Cristo). 3. Revalorar la adoración eucarística en todas sus formas, incluida la Adoración Nocturna. 4. Buscar la Comunión frecuente y digna, acompañada del sacramento de la Reconciliación. 5. Fortalecer el espíritu de misión que nace de la Eucaristía. 6. Compartir con los pobres la mesa y la Misa, en servicio de caridad; unir el compromiso espiritual con la necesidad del pobre. 7. Renovar en la Eucaristía, la fe, el sacrificio, la comunión y el servicio, como un signo para la Iglesia Católica y el mundo.


MONSEÑOR SEBASTIÁN: SE PRESENTA A LOS OBISPOS COMO «PELIGROSOS» PARA LA DEMOCRACIA

«Es una discriminación y un agravio» pretender que los católicos no influyan en la política

MADRID (ZENIT.org Veritas).- El arzobispo de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, explicó este domingo al periodista Baltasar Magro --que lo entrevistó en el programa "De Cerca", de Televisión Española-- que cuando los obispos realicen su próxima visita «ad limina» al Papa tendrán que presentarle la radiografía de «una Iglesia que se encuentra en trance de purificación». En esta visita, los obispos de las diferentes diócesis de todo el mundo, acuden a Roma cada cinco años para presentar un informe o relación de sus respectivas diócesis cada cinco años. El turno de los obispos españoles será del 17 al 31 de enero de 2005 (fecha en la que acudirá el arzobispo de Pamplona) y del 21 de febrero al 5 de marzo de 2005.

El prelado respondió a la pregunta del periodista sobre los contenidos de esta visita considerando que los obispos españoles tendrán que hablar de una Iglesia «sometida a la euforia laicista» que sufre un proceso de desconfianza: «en muchos sitios se nos trata como si fuéramos peligrosos para la democracia». Sin embargo, pese a lo negativo de este diagnóstico, monseñor Sebastián reconoció también que la iglesia está «también viviendo con gallardía» y defendiendo «el bien general, también de los no nacidos y de aquellos que no aportan ninguna riqueza a la sociedad, porque la Iglesia disiente de algunas posturas denominadas abusivamente progresistas defendiendo la dignidad de la persona en cualquier circunstancia como realidad venerable».

Por otra parte, el prelado sostuvo durante la entrevista que la reacción de los católicos al laicismo debe ser en primer lugar «deshacer el equívoco de ley progresista igual a ley laica». Para el arzobispo «más que progresista es retrógrada toda ley que no sirve al bien común integral del hombre», por tanto «no es progresista lo que no mejora las condiciones de vida en lo social, económico, material y también religioso». En este sentido se refirió a la ley que intenta «equiparar la unión homosexual al matrimonio» porque amplía «el concepto de matrimonio hasta desnaturalizarlo». Monseñor Sebastián consideró que esta ley es «una actuación muy precipitada, muy poco lúcida y profundamente perjudicial», especialmente «para la mentalidad y la conciencia de las nuevas generaciones», y afirmó que «no se han tenido en cuenta conceptos antropológicos, sociológicos, psicológicos y también espirituales y morales».

El derecho al matrimonio ya es reconocido a los homosexuales pero, no en cuanto tales sino «como derecho a contraer unión entre hombre y mujer» y «es obligación decirlo», añadió. Cuando Magro se refirió «a las últimas encuestas donde la mayoría de los ciudadanos respaldan estas reformas», el arzobispo respondió que «los católicos estamos inmersos en una sociedad de medios, también de propaganda por lo que a la hora de legislar hay mil formas de preparar la opinión pública». «Los principales valores de una legislación es presentar leyes verdaderas, justas y que favorezcan el ejercicio de una libertad moralmente legítima y auténtica y favorecer el bien integral de las personas y el bien común» no se puede proceder por razones que no sean estas, como «por reacción a un período y por distanciamiento como estrategia política respecto a otro partido», sostuvo el arzobispo. «Los parlamentarios, en el ejercicio de las facultades que las sociedad les ha reconocido también tiene que proceder moralmente», en «entera verdad, entera lealtad y entera responsabilidad», añadió.

Monseñor Sebastián explicó que «una sociedad sana tiene que reconocer la existencia de un patrimonio moral vinculante para todos» porque de lo contrario, no pueden garantizarse «los comportamientos políticos». Sobre la financiación con fondos públicos de la Iglesia católica, el prelado no vio inconvenientes en que se siga realizando porque el Estado de derecho tiene «que defender como un bien positivo el ejercicio de la libertad religiosa». «La religión no es una enfermedad --dijo--, sino una dimensión profunda que cualifica y enriquece la vida personal (si no se deforma), hay que proclamar que es bueno ser una persona religiosa». El arzobispo de Pamplona mantuvo que «en una sociedad democrática todos los ciudadanos tienen que participar según la conciencia, y los católicos según una conciencia católica». «Cuando se nos quiere imponer que los católicos no influyan en la vida política es una discriminación y un agravio», porque «los demás desde su conciencia sí pueden hacerlo», afirmó.


MONSEÑOR PETIT VERGEL: CATÓLICOS PERSEGUIDOS EN CUBA SE ESTÁN GANANDO EL CIELO

LA HABANA (ACI).- Desde Guadalajara, donde participó en el Congreso Eucarístico Internacional, el Obispo Auxiliar de La Habana, Mons. Alfredo Petit Vergel, declaró que los católicos cubanos que sufren persecución por sus ideas se están ganando el cielo. “Ellos y todos los católicos del mundo se ganan el cielo porque hay distintas clases de martirio: unos por poco y otros por mucho, como en Cuba”, declaró Mons. Petit a la prensa internacional. El Obispo lamentó la escasa presencia de católicos cubanos en el Congreso y explicó que la situación se debió más a cuestiones políticas que a religiosas.

”La salida de un laico en Cuba no es posible fácilmente ni para un congreso ni para nada. No es por cuestiones religiosas, es por cuestión política. Un laico en Cuba no puede viajar libremente y nosotros, para llegar aquí, hemos tenido un permiso de 15 días. No es fácil salir del país”, explicó Mons. Petit. Asimismo, reconoció que “la situación del catolicismo en Cuba está igual que siempre. No creo que la situación del catolicismo haya variado. El 80 por ciento de los 11 millones de habitantes se dicen católicos, pero eso no significa que actúen como tal”.También explicó que en Cuba sólo hay 320 sacerdotes, 12 obispos, tres arzobispos y un cardenal, por lo que sigue siendo muy difícil atender las necesidades espirituales de toda la población.