TALLER DE ORACIÓN

SOY MISIONERO

Por Julia Merodio

(Al ver el tema de hoy, muchos pensaréis que es demasiado largo. Pero esto no es un tema para desarrollarlo de principio a fin, ni en un solo momento. Estamos ante unos puntos de partida para nuestra oración personal y eso nos dice que podemos elegir lo que más nos acerque al Señor cada día. Estos puntos son para toda la semana, pero a pesar de ello si una persona con el primer punto tiene suficiente no tiene que pasar adelante. Lo importante en la oración no es saber sino sentir. Veréis, asimismo, que me adelanto una semana en el tema del DOMUND, pero merece la pena adelantarlo para que tengamos más tiempo de reflexión, de aceptación, de donación.)

Después de orar sobre el mundo del trabajo, llega la manera de hacerlo realidad y nos encontramos, sin pretenderlo en, “El día del DOMUND”, una jornada, que la Iglesia fija, para recordarnos el compromiso misionero que tenemos todos, como pueblo de Dios, de mostrar a Cristo en cualquier rincón del mundo, como Redentor de cada persona humana.

Pero hoy, Dios también nos envía, como misioneros, a evangelizar el mundo de la empresa, el mundo obrero, el mundo de servicios, el mundo de nuestro entorno… la totalidad de la tierra que Él creó.

VER

Llegamos a nuestra cita semanal. Os invito, de nuevo a buscar un sitio tranquilo para que podamos comunicarnos con el Señor, desde lo profundo de nuestro corazón.

Hoy vamos a traer a nuestra mente el mundo en toda su amplitud.

• Cerramos los ojos y nos detenemos en la diversidad de tribus, costumbres, modos de vida...

Vemos la diversidad de lenguas, razas, religiones...

Observamos la indumentaria tan diversa entre unos y otros: Véamos como visten, donde habitan, miramos por dentro los sitios donde viven.

Nos damos cuenta de que en muchos sitios no hay iglesias, muchos no han oído, nunca, hablar de Dios...

Miramos los problemas con que se encuentran para poder comer, para tener agua, para comunicarse, para desplazarse...

• Ante tantas carencias:

Caer en la cuenta de la necesidad de diálogo entre culturas y religiones.

Descubrir maneras para dar respuesta a tantas inquietudes

Ver la necesidad que existe de evangelización y la urgencia de una relación que propicie el intercambio de culturas para desembocar en la aceptación del único Dios, al que convergen todas las religiones.

• Vamos a detenernos para observar la necesidad que tiene de misioneros.

Contemplemos a esos hombres y mujeres que, desde su gran generosidad, dejan todos sus bienes y comodidades para marchasen a tierras lejanas, saltando por encima de la incertidumbre, para gritar a todos que Dios los ama, que es su Padre, que confíen en Él.

• Veámoslos en la misión: enseñando, curando, visitando a cada uno allá donde se encuentren. Compartiendo con ellos alimento, vestido... y recorriendo kilómetros para compartir una Eucaristía y poder recibir al Señor.

• Observar que todos somos misioneros.

Detengámonos en las diversas misiones y veamos que llevamos demasiados años desempeñándolas sin caer en la cuenta de que éramos misioneros.

Traer a la mente personas concretas, rostros conocidos, misiones que hemos visto de una u otra manera.

Contemplémoslas sin prisa, sin juzgarlas... tan sólo intentando hacer nuestra esa realidad.

JUZGAR

“Jesús, llamando a sus discípulos, les dio poder para arrojar a los espíritus impuros y para curar toda enfermedad y toda dolencia” (Mateo 10, 1 – 2)

“Subió a un monte, y llamando a los que quiso, vinieron a Él, y designó a doce para que le acompañaran y para enviarlos a predicar” (Marcos 3, 13 – 15)

“Llamándolos comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros, y les encargó que no llevasen para el camino nada más que un bastón, ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinturón” (Marcos 6, 7 – 9)

“Yendo por las ciudades y aldeas, evangelizaba y predicaba el reino de Dios. Le acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido curadas de enfermedades” (Lucas 8, 1 – 3)

“Os envío como ovejas en medio de lobos. Sed prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Guardaos de los hombres porque os entregarán. Cuando os entreguen no os preocupe lo que vais a decir, porque no seréis vosotros los que habléis sino el Espíritu de vuestro Padre que hablará por vosotros” (Mateo 10, 16 – 20)

“Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta con toda paciencia y deseo de instruir" (2 Timoteo 4, 2)

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo, dice Jesús, si alguno come de este pan vivirá para siempre y el pan que yo le daré es mi carne, para la vida del mundo” (Juan 6, 51 – 52)

ACTUAR

El primer misionero fue Jesús. Él, lo mismo que cada uno de nosotros, vino a cumplir una misión: Hacer la voluntad del Padre y esta misión la llevará hasta el final.

Pero Jesús no quiere trabajar en solitario y elige seguidores, personas que, aunque le compliquen la vida, trabajen con Él. Vemos en el evangelio de Lucas, en el capítulo 10, que elige a doce para que vivieran con Él y después nombrarlos y enviarlos a cumplir una misión.

Y desde entonces Jesús no ha dejado de elegir a hombres y mujeres, de todos los tiempos, para confiarles su misión y enviarlos, como a los apóstoles a predicar la Buena Nueva del Evangelio.

Hoy nos elige a ti y a mí y nos dice: venid y seguidme. Os enseñaré, como a los apóstoles y os enviaré como portadores de la Buena Noticia.

Pero no nos confundamos. Jesús cuando nos envía no nos da una doctrina sobre Dios, ni nos pide que sepamos mucho, ni que tengamos buena presencia, ni modelos de alta costura... a Jesús solamente le preocupa el corazón del hombre, porque sólo desde el corazón se pueden devolver los valores perdidos y se puede hacer un hueco para que vaya entrando en cualquier rincón de la tierra el Reino de Dios. Reino de: paz, de justicia, de verdad, de amor...

EL DOMUND EL PRÓXIMO DOMINGO

La Iglesia por encima, siempre, de nuestros criterios pobres y limitados ha elegido para este año como lema del DOMUND “Eucaristía y Misión” Ella entiende bien que son dos términos que no se pueden separar y por si quedase alguna duda, nuestro Papa Juan Pablo II nos sorprende con un mensaje impresionante para esta jornada. Os adelanto este texto para que lo podáis reflexionar mejor

Es compromiso de toda la Iglesia dice el Papa. ”En este tercer milenio hay una urgencia que he recodado en varias ocasiones. La misión está lejos de cumplirse y por eso debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio.

Nos llama a recordar la Encíclica Redemptoris Missio y creo que sería un buen momento para volverla a leer.

Convoca a todo el pueblo de Dios, y dice: “en cada momento de su peregrinar por la historia, está llamado a compartir la “sed” del Redentor (Jn.19, 28) Los santos la han advertido siempre con mucha fuerza esta sed de almas que hay que salvar: basta recordar, por ejemplo, a Santa Teresa de Lisieux, patrona de las misones y a monseñor Comboni, gran apóstol de África, que he tenido la alegría de elevar recientemente al honor de los altares”

Creo que por muchas cosas que pudiera escribir ninguna tendría el sabor y la hondura de las palabras del Papa. Por eso pongo ante vosotros lo que nos sigue diciendo: “Los desafíos sociales y religiosos a los que la humanidad hace frente en estos momentos motiva a los creyentes a renovarse en el fervor misionero. ¡Sí! Es necesario promover con valentía la misión “ad gentes” partiendo del anuncio, de Cristo Redentor, a cada criatura humana.

También nos dice, que “El Congreso Eucarístico Internacional que se celebrará en Guadalajara, en México, será una ocasión extraordinaria para tomar conciencia misionera alrededor de la Mesa del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, porque reunida alrededor del altar, la Iglesia, comprende mejor su origen y su mandato misionero. “Eucaristía y Misión” subraya el tema de la Jornada Misionera Mundial de este año, porque juntos forman un binomio inseparable”

NOS ENVÍA JESÚS

¡Qué manera tan estupenda de explicárnoslo! El que forma y el que envía es Jesús. Todos somos misioneros, por eso lo importante de nuestra misión es hacer presente a la persona que envía: Jesús y sentirlo en la misión concreta que cada uno estamos realizando.

Es estupendo ser misionero: sacerdote, religiosa... Pero también es importante ser misionero como: padre, madre, trabajador....

Lo importante en todos los casos es tener claras las líneas de la misión:

• Valentía para tomar la decisión.

• El testimonio que damos.

• El crecimiento como personas.

No nos instalemos en lo fácil. Aceptemos el riesgo de la fe. Pongámoslo junto al Señor en la mesa de la Eucaristía y... seamos fieles en lo pequeño, para que más tarde lo seamos en lo grande.

Para terminar repasemos lo que ha de anidar en el corazón de todo misionero:

• Saber que su vocación es el Señor y que camina a su lado. Sabiendo esto ¿A qué podrá temer?

• Comprometerse a cumplir su voluntad, siendo testigo para los hermanos.

• Decir SÏ, cada día, a la apertura del Espíritu.

• Vivir en actitud de disponibilidad.

• Saber que la vida es camino que se va haciendo en el día a día.

• Caminar con los pies descalzos, libres, desasidos de cosas y personas que nos atan.

• Vivir la alegría de experimentar que somos realmente pobres.

• Y sentir, de verdad, que es imposible seguir al Señor y no llegar con Él hasta el final.