Domingo XXIX del Tiempo Ordinario
17 de octubre de 2004

Orar con la Liturgia

**Textos para los Grupos Betania de Oración


Domingo VigÉsimo NOVENO del Tiempo Ordinario

Los "formularios" que publicamos todas las semanas tienen como misión facilitar el acto de hacer oración y van, especialmente destinados a todos aquellos que participan en los trabajos litúrgicos o de preparación de la misa dominical. Muchas veces el trabajo de lectores o de monitores resta atención a lo que se lee o a lo que se dice en función del peso de la responsabilidad de tener que comunicarlo a los demás. Y por ello nos preguntamos continuamente, ¿reciben lectores y monitores el mensaje que están facilitando a los demás? Pues tal vez no y por eso es bueno pararse a meditar previamente lecturas y demás piezas que constituyen lo esencial de este domingo.

LA FORMA

El grupo debe reunirse en un momento de tranquilidad olvidando la presión de los futuros trabajos --fotocopias, turnos de lectura, etc.-- y ser conscientes todos de que se abre un momento de plegaria a Dios.

Si asiste un sacerdote deberá dirigir la oración. Si no es así lo hará cualquiera de los integrantes del grupo de liturgia. Es bueno pedir ayuda a Dios, antes de nada, para realizar con frutos esos momentos de oración. Y la formula puede ser:

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Señor Dios Padre nuestro, te pedimos gracia para comprender mejor la Palabra que se transmite en la Eucaristía Dominical. Concédenos la presencia cercana y gratificante del Espíritu Santo. Te lo pedimos por tu Hijo --y Maestro Nuestro--el Señor Jesús.

Tras un breve silencio se leerán las lecturas del XXIX Domingo del Tiempo Ordinario. Es interesante, también, leer también las moniciones pues nos acercarán mejor al contenido total de lo que queremos hacer. Y asimismo las homilías darán material de reflexión. La idea es preparar unos folios especiales en los que se peguen moniciones y lecturas. Y luego las preguntas para la meditación.

LA MEDITACIÓN

A continuación, en ambiente de gran recogimiento, un buen lector leerá lenta y con buena entonación las siguientes ideas fuerza que servirán para la meditación.

1.- Aunque parezca mentira, entre la gente que trabaja en liturgia, en los movimientos y en las parroquias, se oye más de lo esperado que no se reza porque no se tiene tiempo. ¿Y si eso se oye entre gentes que están dedicadas a preparar la más importante de las oraciones comunitarias del cristiano --La Eucaristía--, que no se escuchará en otros ambientes. Nosotros no podemos dejar de rezar, personal o comunitariamente, nunca. Es nuestro trabajo inledubible. Pero, ¿de verdad lo hacemos? Pensemos en ello. Jesús nos pide hoy especialmente que recemos.

2.- Al final del Evangelio de este domingo Jesús nos pregunta qué si habrá fe cuando Él vuelva. ¿Es tremendo, verdad? ¿Qué nos quiere decir el Señor? Sin duda, es una advertencia, sobre la cual nosotros tenemos una muy especial responsabilidad. Debemos rezar nosotros, pero también recomendar la oración a los que se encuentran en nuestro entorno. O ayudarlos a orar. O enseñarlos si fuera necesario. Lo que no podemos es obviarlo. Sería una muy grave deslealtad.

3.- La imagen de Moisés, con los brazos elevados al cielo, es magnífica. No deberiamos ser tímidos, y tener gestos de amor y de adoración cuando rezamos entre hermanos. O, incluso, cuando estamos solos. Algunos creeran que nos hemos vuelto locos. Dios, no: sabe perfectamente lo que hacemos. Y lo agradece.

Hasta la semana que viene.